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Encantada de conocerme
Si me conoces, más vale que me caigas bien porque seguro que hablo de tí...
Acerca de
Esquizofrénica de nacionalidades, española de nacimiento y con México en las entrañas, 38 años, coleccionista de ex, mejor amante que esposa, futurible madre sobreprotectora y eternamente condenada a enamorarme de quién no debo: corazón de Frankenstein, siempre roto, siempre remendado. Soy una superviviente, una nómada emocional, ecléctica y generosa con mis afectos, desmemoriada para el dolor e implacable con los engaños. Como dice Calamaro "Honestidad Brutal". A veces, duelo. Pero siempre, amo; sobre todo, a mí misma. Malverde, a tí me encomiendo...protégeme y hazme regresar... viva el narcochic¡¡¡
Sindicación
 
Sticky Vicky
Sticky Vicky es una mujer de edad indefinida (me juego lo que querais que ya no cumple los 55) de sonrisa congelada y mirada perdida en un horizonte imaginario. Se sube al pequeño escenario del local cubierta con una túnica brillosa y hace unos pasos que simulan una coreografía ajada, trasnochada, acartonada. Con leves movimientos de cabeza indica al dj los cambios de luces que marcan las pautas a su show. Deja caer su túnica de forma teatral y con un gesto forzadamente orgulloso exhibe su cuerpo desnudo esperando un aplauso que nunca llega. Sticky Vicky debió ser en algún pasado remoto hermosa, firme, atlética. Pero de eso hace mucho y las arrugas marchitan su piel blanquecina y hacen caer fláccidos pliegues de carne de sus brazos, sus piernas, su culo pequeño y sin grasa. Su vientre abultado esconde secretos...

Aletea con sus manos como mariposa cruzando los pies, tratando de ser graciosa y busca refugio tras un pequeño biombo en el que, con los ojos traspasando al público, como si fuerámos transparentes, hace movimientos que no podemos ver, de evidente esfuerzo. Saliendo de su escondite y con el foco apuntando cruel a su vientre, Sticky Vicky adelanta su pelvis y busca, rebusca, en su vagina imberbe. Con un gesto de dolor, teatro, quizás? que me duele a mí como un pinchazo, comienza a sacar de sus entrañas una bola, dos, tres, un ramo de flores, marañas de hilos interminables, un rosario de bolas de colores y el plato fuerte: una ristra de hojas de afeitar que cortan como bisturíes como hace comprobar a un espectador ofreciéndole una hoja de papel de fumar para que la corte con la cuchilla que acaba de sacarse de su vagina sin fondo. El muchacho, con cara de asco, rechaza la invitación, pero Sticky Vicky insiste, amable, suave, con su sonrisa de esfinge y sus arrugas de abuela. El muchacho accede y con cuidado de no tocar el metal con los dedos presiona el papel contra el filo y se parte en dos límpiamente, mientras arranca tímido un aplauso del público.

El show termina y Sticky Vicky se viste de nuevo con su túnica brillosa y se va con sus pasitos de bailarina cansada.

Impresionada por el espectáculo, por esa vagina mágica que imagino pariendo sin esfuerzo, por su decadencia, por lo grotesco que es todo, por ese público tan joven y ella tan vieja, ese contraste brutal entre la manada de asistentes procedentes de un -adivino- suburbio de Liverpool, Manchester o cualquier otra ciudad jodida por el desempleo, convenientemente anestesiada por el alcohol y las ofertas baratas de turismo de fin de semana cutre, me imagino a Sticky Vicky llegando a su casa de madrugada, una vez acabado el periplo que cada noche la arrastra de bar en bar ofreciendo su show. La imagino agotada, derrotada frente a un café, desmaquillándose frente a un espejo que ya no la devuelve frescura. La imagino ensayando su sonrisa de esfinge. La imagino yéndose a dormir para soñar cuando era una estrella y pagaban para verla, cuando arrancaba cientos de aplausos espontáneos, cuando la mandaban flores, cuando su vientre era plano y no estaba deformado por la edad, por la vida, y por los cientos de ramos de flores que se ha ido sacando cada noche de su vagina mágica a lo largo de años.

Sentí ternura.

Benidorm, mayo de 2007.
 
Comentario:
Yo he ido muchos años a Benidorm y he pasado por la jockers donde actua sticky vicky...!LA verdad es Q es un espectaculo al Q va mucha gente y que anuncia muchisimo.Yo creo que no tiene que ser muy agradable verlo pero es su forma de ganarse la vida y no por ser ella la edad la va a perdonar.
 
Comentario:
En realidad hay poco que rebatir a lo que ya has dicho. Lo único es que dentro de ese pequeño y, pestilente Zoo, que es el barrio inglés (o Guirilandia) dentro de Benidorm, ella se ha hecho con un sitio en ese submundo, y como reina del kitsch Benidormí a lo largo de tantas decadas, se merece al menos la medalla al merito en el trabajo, tanto, como cualquier otro obrero o empresario.
 
Comentario:
este chou lo vio Vd. en Benidorm? asaz lynchiano, lo de la Pegajosa Victoria... el texto, brillantísimo.
 
Comentario:
mmmmmmmm... me imagino el show, y no me gusta, demasiado decadente, pero real como la vida misma, el paso del tiempo no respeta a nadie, y menos a la belleza .

Mil sonrisas

P.D. : me quedo con tu llamada de esta mañana, real como la vida misma y mucho más atractiva y sugerente .
 
Comentario:
wow...

No hay mucho más que decir...

wow...

p.d.
MAC? Eso no es un código de identificación... es publicidad subliminal
 
Comentario:
Pues a mi como que me ha dao un poco de grimilla...

1beso
 
Comentario:
Yo, aparte de ternura, he sentido tristeza.

(Aplausos para tu escrito. Me quito el sombrero y te felicito. Me ha encantado).

Besos
No