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Encantada de conocerme
Si me conoces, más vale que me caigas bien porque seguro que hablo de tí...
Acerca de
Esquizofrénica de nacionalidades, española de nacimiento y con México en las entrañas, 38 años, coleccionista de ex, mejor amante que esposa, futurible madre sobreprotectora y eternamente condenada a enamorarme de quién no debo: corazón de Frankenstein, siempre roto, siempre remendado. Soy una superviviente, una nómada emocional, ecléctica y generosa con mis afectos, desmemoriada para el dolor e implacable con los engaños. Como dice Calamaro "Honestidad Brutal". A veces, duelo. Pero siempre, amo; sobre todo, a mí misma. Malverde, a tí me encomiendo...protégeme y hazme regresar... viva el narcochic¡¡¡
Sindicación
 
La visita de la Negra sin Alma
Tras cinco largos años de espera, la negra sin alma cruzó el atlántico y plantó sus botas en la vieja Europa. La recibí en la T4 de Barajas a las seis de la mañana, con la ciudad aún durmiendo. Creo que los únicos despiertos a esas horas intempestivas éramos el personal del aeropuerto, el del metro que comenzaba a desperezarse, yo y el taxista guatemalteco que me había llevado hasta la terminal perdiéndose un par de veces.

Era un martes y comenzaba la aventura.

Cuando un extranjero llega a España por primera vez, suele traer en la agenda la lista de los museos y monumentos que quiere visitar. El Prado, por ejemplo. La negra también, pero por fuera. Vamos, que no entró. Para qué, si hay unas visitas virtuales estupendas en internet. Y si te gastas el dinero en cultura pos luego no te alcanza pa´ las chelas. Y eso si que no, mijita. Los bares son cultura, apoco no?. La gastronomía española, la dieta mediterránea, el vino, las tapas... eso no se obtiene por internet. Y ahí soy un hacha. En la calle todo el día, de bar en bar, de restaurante en restaurante, tapeo fino y diversidad de viandas para trazarle un mapa de la piel de toro en la panza.

En casa, desayunos a la mexicana (sin frijoles pero con huevos), y flamenco para culturizar. A cambio, la negra me descubrió un grupo portorriqueño excelente (Tráfico Pesado), me regresó mi acento culichi -culichi chafa, como dice el flaco- e incluyó en mi vocabulario bonitas y musicales expresiones propias del rancho como la palabra "riata" (verga, en castellano) y que adopté con alegría, o la contundente "a la verga", "vales verga", y variantes similares que aplicábamos unas veinte veces al día porque el mundo lo merece.

Salimos por la noche, sí, salimos. Y hubo hombres, sí, los hubo. Disponibles y heterosexuales. Guapos y mayores de edad, y con pulso, que muertos como que dan frío. Pero la negra no quiso disponer de mi agenda, que la comparto con sumo gusto, porque es así de chula ella y los blanquitos como que la sobran. Yo, conste, la ofrecí lo mejor que tenía. Y en mi agenda negros no me quedan, que ya me los acabé.

La negra visitó Toledo el día del Corpus y regresó oliendo a incienso y pensando comprarse una mantilla para ir a bailar salsa. La negra visitó El Escorial y acabó ligándose a un guardia de seguridad argentino empeñado en que le explicara el significado del término "fuck" en la intimidad de su dormitorio. La negra fue a Segovia y se quedó pasmada con el acueducto, repitiendo "qué cantidad de piedroooootas".

Y nos fuimos a Italia.

No creo que hubiéramos podido escoger un destino mejor. Los cinco días que vivimos allí nos la pasamos girando la cabeza constantemente ante la abrumadora belleza que te rodea. Un chingo de piedrotas, sí. Pero eso lo podeis ver en internet, chavales. Claro que no es lo mismo y por mucho que una haya estudiado cinco años de arte, se queda boquiabierta en el foro. Pero de lo que no hablan en las guías es del porte magnífico, chulesco y extremadamente sexy de los romanos. Háganse cuenta que están en un anuncio de Dolce&Gabbanna callejero. Los romanos deben tener unas madres la mar de amorosas que desde bien chiquitos les crían repitiéndoles como mantra lo guapos que son. Y se lo creen. Porque caminan pagadísimos de sí mismos, rectos como si llevaran una tabla incrustada en la espalda, desfilando en una pasarela imaginaria en la que ellos son el maniquí estrella.

Impecablemente vestidos, elegantes hasta para ir al baño, pasean su excelente anatomía regalándote miradas más que indiscretas a traves de sus enormes lentes de sol de firma. Todos bien ajustaditos para marcar sus espaldas anchas, sus brazos musculosos y su vientre plano. No hay gordos en Roma. Y sí un chingo de calvos. La pasta, me cae, produce alopecia. Pero bendita alopecia. Esas cabezas de rasgos finos y bronceados ya las quisiera yo tener entre... mmm.. en varios lugares.

Para ser un buen romano, deduzco, hay que estar calvo, bronceadísimo, matarte en el gimnasio, llevar una talla de camisa menos de la que te corresponde y conducir una vespa suicida. Porque, amigos, si visitan la ciudad eterna, más vale que aprendan a cruzar las calles con arrojo y seguridad, o te quedas viéndolos pasar, que tampoco está mal, pero a las horas da hambre.

De las romanas no puedo hablar porque no las ví. Ni mi lado más lésbico me empujó a girar la cabeza ante una fémina. Con esa cantidad de hombres guapos no te da tiempo. Igual y ni estaban en la ciudad.

La negra y yo establecimos un sistema de clasificación para diferenciarlos:

- Giorgio: dícese del italiano trajeado sin una sola arruga con diseño hasta en el papel higiénico.

- Armani: dícese del italiano trajeado que acompaña a Giorgio, de similares características.

- Andrea: italiano con melena ondulada y aires intelectuales, provisto de lentes rectangulares, camisas de lino blanco cuello mao y libro en la mano como accesorio. Puede ir en bici.

- Luca: chulazo sexy mega fashion, coleccionista de vaqueros y zapatillas tennis de último diseño, como sus cortes de pelo, y pinta de tomar martinis para desayunar y follarte sobre la encimera de su cocina último grito.

- y Pepino: obrero cincuentón salpicado de pintura o cemento de la obra, bajito y rechoncho. Escasean, para regocijo de la vista.

Todos, seguro, tienen su vespa. Todos, seguro, tienen yate amarrado en Capri. Bueno, Pepino no, que tiene motocarro y no sabe nadar. Y todos, menos Pepino el entrañable, están buenísimos, forrados, y follan incansablemente sin necesidad de viagra, porque no se puede ser tan guapo y follar mal, que es pecado y estamos en la ciudad santa.

Y después de recorrernos la ciudad caminando (hasta ví de casualidad el Palacio de Alessandro Lecquio, impresionante), nos fuimos a Florencia, donde nos esperaba la Alacrana...

Hasta aquí llego por hoy... en breve, más.
 
Comentario:
No sabia yo que en Roma hubieta taaanntos monumentos
 
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Que buenas vacaciones!
Florencia preciosa también verdad?

Un saludo
 
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Que buenas vacaciones!
Florencia preciosa también verdad?

Un saludo
 
Comentario:
Doña Blanca tiene razon en lo de los pepinos.. nadie los vio, mas que en los breves momentos de lucidez que dejaba la estela de GUAPISIMOS. Si dios existe entiendo perfecto que Roma sea la Ciudad Santa. Sí señor!
besos de negra a lo romano
 
Comentario:
Mondo Gitane: así me gusta, dando caña... que Lecquio sea un impresentable no le quita lo palaciego.. y le aseguro que su su palazzo es hermoso y decadente como en un sueño de Bertolucci.
Mónica: si son o no celosos en exceso es algo de lo que me he librado sabiamente yéndome a tiempo... pero tomo nota del consejo para la próxima.
Natalie: nos vamos juntas?
Mor: regresemos...
Necio: creo que tengo una visión anti-pepinos bastante eficaz..
Sophie: Hay viajes que yo no haría con mi novio...

A todos, gracias por la bienvenida...
 
Comentario:
Roma es fantástica, yo fui en pareja y aluciné con lo romántica que es la ciudad y la belleza de sus monumentos.En cuanto a los romanos, ainssss, yo con mi novio por la calle y no se cortaban en mirar un pelo¡¡¡ Ains que calores en agosto¡¡¡
Bicosss
 
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Será que uno se fija en otras cosas (en las Italianas, por ejemplo)... pero que yo recuerde en Roma hay muchos más pepinos que de los otros... Y creo que hasta tengo pruebas
 
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Bienvenida, describes tus vacaciones con tanta frescura que es una delicia leerte.
 
Comentario:
En la Fontana de Trevi dejé unas monedas, y espero que algún día se cumpla el deseo de volver...

1beso dolce bambina, ti adoro bella.

 
Comentario:
Roma, preciosa, pero los romanos son únicos. Qué elegancia, qué porte, qué glamour, qué cuerpos, qué bien les sientan las gafas de sol, qué morbazo, qué placer para los sentidos...

Yo vuelvo. Vaya que si vuelvo.

Besos.

 
Comentario:
Welcome back!
Sí, los italianos son guapísimos...
aunque demasiado celosos cuando la cosa es seria.
Un beso guapa
 
Comentario:
dios mío, lo suyo es de extrema gravedad... por favor, denos detalles del palacio de Alessandro Lecquio. Por favor. Bienvenida, a pesar del post.
No