Mi barrio (primera parte)
Vivo en un barrio canalla. Yo lo elegí, o él me eligió a mí, no lo tengo claro. Desde mi balcón, he visto el mundo en forma de prostitutas de casi todos los rincones del planeta, repartidas las zonas en función de su origen: aquí las chicas del este, tan rubias y altas; enfrente las africanas con sus piernotas interminables y musculadas; en este costado, las latinas con sus pelos teñidos y sus sesiones de maquillaje callejero... mamita, préstame esa laca de uñas, qué lindo color, si?; más allá, en lo que llamo el bronx, las yonquis de mirada perdida y precios sin competencia.
Entre tiendas de chinos y sexshops, las muchachas se recuestan en las paredes esperando a sus clientes, a sus "amigos", como algunas los llaman, encaramadas sobre sus tacones vertiginosos de charoles y purpurinas, como si quisieran alejarse del suelo lo más posible y volar lejos. Pero están ancladas a la tierra de una forma dolorosamente cabrona, repitiendo el ritual del vestuario y los afeites cada día, las sonrisas amables, acogedoras y el tiempo contando pa´tras.
Las hay históricas, como la Pili, que lleva cuarenta años de carrera. Tres uniformes de trabajo, siempre idénticos, que ella misma confecciona y que la permiten lucir sus tetas un tanto ajadas a través de un top de croché muy calado que no deja nada a la imaginación. Junto con su peluca ye-yé y sus kilos de pintura sobre la cara socarrona son sus señas de identidad que la han valido hasta una aparición estelar en un vídeoclip de un cantante internacional. La Pili es de las que se deja entrevistar cuando llega la tele al barrio y todas huyen despavoridas ante la perspectiva de ser descubiertas en sus países de origen. Pero es que la Pili es de las pocas vocacionales que hay haciendo la carrera. Y a ella la lleva al trabajo su marido en un flamante Mercedes. Y gracias a su dedicación, la Pili ha dado carrera universitaria a sus tres hijos, y bien orgullosa que está de ello.
También está Alicia. Alicia es una brasileña inmensa que debe rondar los cientocincuenta kilos, negra chocolate, alcohólica y lesbiana. Es fácil verla en la mañana con su brick de vino baratón ya ebria. Pero es una borracha con mucha dignidad: yo nunca la he visto mal, aguanta los machos y los vapores etílicos como reina del cacao, orgullosa con los hombres y amable con las mujeres. Me dice que los hombres le dan asco pero que son tan imbéciles que la pagan por follar, pues ganar dinero con la estupidez ajena es una oportunidad que no va a dejar escapar.
- Ay, cariño, los negros me dan asco.. yo con negros no voy, no señor...
- Pero si tú eres negra, Alicia...
- Pero los negros no me gustan, y en mi coño mando mando yo.
- Dí que sí, tienes razón... te me cuidas, eh?
- Cuídame tú, mi niña, cúando te vas a venir conmigo? Porque yo a tu novio le cobro, pero a tí no, que lo sepas, a tí no...
Siempre me abraza con su enorme cuerpo y me siento delgada y pálida a su lado. Sigo caminando con mi bolsa del pan, deteniéndome a saludar, ahora a Daisy. Daisy tiene dos nombres: con el que la bautizaron y el de guerra. Probablemente Alicia no se llame Alicia, pero Daisy quiso confiarme su nombre real, quién sabe porqué. Es ecuatoriana y guapa, menuda, treintañera, luce una melena que cuida con esmero en peluquerías que la cobran un ojo de la cara por saber su oficio y abusar de ello. Conversamos de sus hijos, de los papeleos para traerlos, de la familia de allá que no para de pedirle dinero, de que no saben cómo se gana la vida, de que quiere cambiar de vida y persigue promesas de amigos que nunca se acaban de cumplir. Daisy siempre me dice que el indio me quiere de verdad porque nunca le ha visto con ninguna de las chicas, y que ella nunca se iría con él por amistad conmigo. Me parece conmovedora. Pero me río.
- No seas tonta, si te paga, vete con él, es tu trabajo y él es una buena persona.
- Estás bromeando, ¿verdad?, pregunta ella.
- Claro, tonta.
Y nos abrazamos con cariño sincero.
- Cuídate ese resfriado, me dice.
Y subo a casa pensando que mi barrio mola.
Entre tiendas de chinos y sexshops, las muchachas se recuestan en las paredes esperando a sus clientes, a sus "amigos", como algunas los llaman, encaramadas sobre sus tacones vertiginosos de charoles y purpurinas, como si quisieran alejarse del suelo lo más posible y volar lejos. Pero están ancladas a la tierra de una forma dolorosamente cabrona, repitiendo el ritual del vestuario y los afeites cada día, las sonrisas amables, acogedoras y el tiempo contando pa´tras.
Las hay históricas, como la Pili, que lleva cuarenta años de carrera. Tres uniformes de trabajo, siempre idénticos, que ella misma confecciona y que la permiten lucir sus tetas un tanto ajadas a través de un top de croché muy calado que no deja nada a la imaginación. Junto con su peluca ye-yé y sus kilos de pintura sobre la cara socarrona son sus señas de identidad que la han valido hasta una aparición estelar en un vídeoclip de un cantante internacional. La Pili es de las que se deja entrevistar cuando llega la tele al barrio y todas huyen despavoridas ante la perspectiva de ser descubiertas en sus países de origen. Pero es que la Pili es de las pocas vocacionales que hay haciendo la carrera. Y a ella la lleva al trabajo su marido en un flamante Mercedes. Y gracias a su dedicación, la Pili ha dado carrera universitaria a sus tres hijos, y bien orgullosa que está de ello.
También está Alicia. Alicia es una brasileña inmensa que debe rondar los cientocincuenta kilos, negra chocolate, alcohólica y lesbiana. Es fácil verla en la mañana con su brick de vino baratón ya ebria. Pero es una borracha con mucha dignidad: yo nunca la he visto mal, aguanta los machos y los vapores etílicos como reina del cacao, orgullosa con los hombres y amable con las mujeres. Me dice que los hombres le dan asco pero que son tan imbéciles que la pagan por follar, pues ganar dinero con la estupidez ajena es una oportunidad que no va a dejar escapar.
- Ay, cariño, los negros me dan asco.. yo con negros no voy, no señor...
- Pero si tú eres negra, Alicia...
- Pero los negros no me gustan, y en mi coño mando mando yo.
- Dí que sí, tienes razón... te me cuidas, eh?
- Cuídame tú, mi niña, cúando te vas a venir conmigo? Porque yo a tu novio le cobro, pero a tí no, que lo sepas, a tí no...
Siempre me abraza con su enorme cuerpo y me siento delgada y pálida a su lado. Sigo caminando con mi bolsa del pan, deteniéndome a saludar, ahora a Daisy. Daisy tiene dos nombres: con el que la bautizaron y el de guerra. Probablemente Alicia no se llame Alicia, pero Daisy quiso confiarme su nombre real, quién sabe porqué. Es ecuatoriana y guapa, menuda, treintañera, luce una melena que cuida con esmero en peluquerías que la cobran un ojo de la cara por saber su oficio y abusar de ello. Conversamos de sus hijos, de los papeleos para traerlos, de la familia de allá que no para de pedirle dinero, de que no saben cómo se gana la vida, de que quiere cambiar de vida y persigue promesas de amigos que nunca se acaban de cumplir. Daisy siempre me dice que el indio me quiere de verdad porque nunca le ha visto con ninguna de las chicas, y que ella nunca se iría con él por amistad conmigo. Me parece conmovedora. Pero me río.
- No seas tonta, si te paga, vete con él, es tu trabajo y él es una buena persona.
- Estás bromeando, ¿verdad?, pregunta ella.
- Claro, tonta.
Y nos abrazamos con cariño sincero.
- Cuídate ese resfriado, me dice.
Y subo a casa pensando que mi barrio mola.
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Nunca había sentido tanta ternura al leerte como en este post.
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La realidad, a veces triste, a veces esperpento, se vuelve digna con ese punto sentimental y algo bohemio que le dan tus ojos. Aunque detrás de tus palabras quede la estela del inconformismo y un millón de porqués sin respuesta posible. Realmente bonito, gracias....
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Qué bonito post. Se nota que respetas a las personas independientemente de su profesión, tan digna como cualquiera.
Cuéntanos más de las vidas de tus vecinas del barrio, que seguro que traen cola.
Besos
Cuéntanos más de las vidas de tus vecinas del barrio, que seguro que traen cola.
Besos
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Qué bonito post. Se nota que respetas a las personas independientemente de su profesión, tan digna como cualquiera.
Cuéntanos más de las vidas de tus vecinas del barrio, que seguro que traen cola.
Besos
Cuéntanos más de las vidas de tus vecinas del barrio, que seguro que traen cola.
Besos
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Qué bonito post. Se nota que respetas a las personas independientemente de su profesión, tan digna como cualquiera.
Cuéntanos más de las vidas de tus vecinas del barrio, que seguro que traen cola.
Besos
Cuéntanos más de las vidas de tus vecinas del barrio, que seguro que traen cola.
Besos
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Interesantes vidas.. y luego hablo de la mía.. cada una de ellas podría escribir un libro... gracias por tu comentario
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qué blog más feo el tuyo. Sin fotos ni ná. torta de pastrana rules!!
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qué blog más feo el tuyo. Sin fotos ni ná. torta de pastrana rules!!
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Bonito blog. Un besito.
http://mamalista.blogspot.com/
http://mamalista.blogspot.com/
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Entretenida estás, desde luego...
Me gusta el post, hay tanto que hablar de los barrios...
Es bueno que te guste donde vives.
Un beso guapa
Me gusta el post, hay tanto que hablar de los barrios...
Es bueno que te guste donde vives.
Un beso guapa
Comentario:
Yo me fui una baza con La Pili (back in the early 90's) y me pegó un sifilazo de percherón que aún arrastro. Desde entonces no he vuelto por ese barrio, solamente me lo hago con suripantas del Viso o Lagasca. Pili, si estás leyendo ésto, múerte, zorrón!!!
Trybeca, ha escuchado Vd. la canción intitulada Mi Barrio, por los setenteros Lone Star ??
Trybeca, ha escuchado Vd. la canción intitulada Mi Barrio, por los setenteros Lone Star ??
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A la Daisy esa la conozco, verdad? Fue la que nos invitó un café con leche... Una dama. Tan atenta y tan tierna. Tu barrio, Blanca Mujer, es la mera neta del planeta. Espero en la segunda parte a los frailes del convento escandalizados por tu vida de pecado.
Besos de negra de barrio
Besos de negra de barrio
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A mi todo esto me ha recordado un poco esto...
http://www.lagrandefamiglia.it/html/modules.php?name=News&file=article&sid=198
Maravilloso, un abrazo
http://www.lagrandefamiglia.it/html/modules.php?name=News&file=article&sid=198
Maravilloso, un abrazo
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Tan singular como tú mi reina, pero sobre todo se hace singular verlo através de tu mirada.
1beso
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