Cosas que me gustan (II)
Hay muchas cosas, afortunadamente, que me producen excitación. Pero, lógicamente, unas más que otras. Los comentarios que amablemente me han dejado el srto. Miau y Amanda, han alentado mi apetito por una de ellas. Al menos, hoy.
Recuerdo muy bien cuando estrenaron "El Silencio de los Corderos". Entre otras cosas, porque andaba yo en esa época de amante hermana de mi hermanito. Hago una aclaración necesaria: mi hermanito no es hermano de sangre, se trata de un ser excepcional que se cruzó en mi vida hace unos catorce o quince años, no recuerdo bien y fue tal nuestra afinidad que decidimos ser hermanos. Y amantes, aunque en el sexo nunca nos entendimos bien, pero bien que lo intentamos.
Dicho esto, cuando la ciudad estaba empapelada con los carteles de la película, un día mi hermanito me hizo detenerme ante uno de ellos, en una marquesina del autobús y me pidió que me fijara bien en la mariposa que tapaba la boca de la agente Starling. Yo tengo fobia a las mariposas y no quería mirar. Pero él insistió mucho. Mi amor por él era tal que venció mi pavor y traté de abstraerme de la imagen del bicho ese repelente (que dios los extermine, por favor) y observé.
- ¿Qué ves? preguntó.
- Sólo veo ese insecto repugnante.
- No¡ fíjate en la calavera¡ mira bien¡
Y, de pronto, ví. Mujeres desnudas ovilladas. Creo que eran dos. Sorprendente. Dejé de tener miedo al cartel, lo que fue un alivio porque ya digo que toda la ciudad estaba empapelada con ellos y mi fobia llegaba a no soportar la visión de ninguna imagen de "esas cosas voladoras".
He visto la película varias veces. Y he de decir que las siguientes entregas no son ni la mitad de buenas que "El Silencio de los Corderos". "El Dragón Rojo" me parece infumable, siendo el libro mucho mejor, como suele suceder. "Hannibal" me gustó, pero nada más por Florencia, porque me descubrió Santa María Novella, las Variaciones Goldberg y por el vestido de Gucci y los zapatos que lucía al final de la película la trasmutada agente Starling. Aunque siento decir que, pese a que soy super fan de Julien Moore, en mi opinión, el Gucci la excedía, no a ella sino al personaje. Ahí a Lecter se le fue un poco la mano y se dejó llevar por el sentimentalismo, cuya omisión en su personalidad es justamente una de las cosas que más me atraen de él.
Coincido con Amanda en mi rendido amor al doctor Lecter. Y es que es fácil amarlo. Una mente criminal con tanta sensibilidad es una mezcla demasiado excitante como para que pase desapercibida. Y, de hecho, sus crímenes son, si lo pensamos con honestidad, yo diría que necesarios. Fíjense en quiénes son sacrificados. Chusma. Pura chusma vulgar. Acaso creen que Lecter se comería a Leonardo Da Vinci?. Mediten sobre ello. Y lean a De Quincey, si necesitan motivos para convencerse.
Yo, por mi parte, la primera vez que entré en Santa María, recorrí cada sala buscando al doctor. Y me cuidé de llevar calzados mi mejor par de zapatos. Por si acaso.
Recuerdo muy bien cuando estrenaron "El Silencio de los Corderos". Entre otras cosas, porque andaba yo en esa época de amante hermana de mi hermanito. Hago una aclaración necesaria: mi hermanito no es hermano de sangre, se trata de un ser excepcional que se cruzó en mi vida hace unos catorce o quince años, no recuerdo bien y fue tal nuestra afinidad que decidimos ser hermanos. Y amantes, aunque en el sexo nunca nos entendimos bien, pero bien que lo intentamos.
Dicho esto, cuando la ciudad estaba empapelada con los carteles de la película, un día mi hermanito me hizo detenerme ante uno de ellos, en una marquesina del autobús y me pidió que me fijara bien en la mariposa que tapaba la boca de la agente Starling. Yo tengo fobia a las mariposas y no quería mirar. Pero él insistió mucho. Mi amor por él era tal que venció mi pavor y traté de abstraerme de la imagen del bicho ese repelente (que dios los extermine, por favor) y observé.
- ¿Qué ves? preguntó.
- Sólo veo ese insecto repugnante.
- No¡ fíjate en la calavera¡ mira bien¡
Y, de pronto, ví. Mujeres desnudas ovilladas. Creo que eran dos. Sorprendente. Dejé de tener miedo al cartel, lo que fue un alivio porque ya digo que toda la ciudad estaba empapelada con ellos y mi fobia llegaba a no soportar la visión de ninguna imagen de "esas cosas voladoras".
He visto la película varias veces. Y he de decir que las siguientes entregas no son ni la mitad de buenas que "El Silencio de los Corderos". "El Dragón Rojo" me parece infumable, siendo el libro mucho mejor, como suele suceder. "Hannibal" me gustó, pero nada más por Florencia, porque me descubrió Santa María Novella, las Variaciones Goldberg y por el vestido de Gucci y los zapatos que lucía al final de la película la trasmutada agente Starling. Aunque siento decir que, pese a que soy super fan de Julien Moore, en mi opinión, el Gucci la excedía, no a ella sino al personaje. Ahí a Lecter se le fue un poco la mano y se dejó llevar por el sentimentalismo, cuya omisión en su personalidad es justamente una de las cosas que más me atraen de él.
Coincido con Amanda en mi rendido amor al doctor Lecter. Y es que es fácil amarlo. Una mente criminal con tanta sensibilidad es una mezcla demasiado excitante como para que pase desapercibida. Y, de hecho, sus crímenes son, si lo pensamos con honestidad, yo diría que necesarios. Fíjense en quiénes son sacrificados. Chusma. Pura chusma vulgar. Acaso creen que Lecter se comería a Leonardo Da Vinci?. Mediten sobre ello. Y lean a De Quincey, si necesitan motivos para convencerse.
Yo, por mi parte, la primera vez que entré en Santa María, recorrí cada sala buscando al doctor. Y me cuidé de llevar calzados mi mejor par de zapatos. Por si acaso.
Comentario:
Me resistí mientras pude a Silvio... estás medio dormida? es que hora de siesta..
Comentario:
A mí me encanto Dragón Rojo, el libro, y El silencio de los corderos, peli, también. Adoro a Clarice Starling. En cuanto a Hannibal, comencé a leerlo y lo abandoné rápido. En cuanto a la peli, coincido contigo, es maravillosa por las imágenes de Florencia. Florencia es maravillosa per se.
Por lo demás, qué tal?
:*****
Por lo demás, qué tal?
:*****
Comentario:
Anoche te vi conectada tarde...
Debi coger mi coche y aparcarlo en tus caderas... torpe estuve...
Debi coger mi coche y aparcarlo en tus caderas... torpe estuve...





