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Encantada de conocerme
Si me conoces, más vale que me caigas bien porque seguro que hablo de tí...
Acerca de
Esquizofrénica de nacionalidades, española de nacimiento y con México en las entrañas, 38 años, coleccionista de ex, mejor amante que esposa, futurible madre sobreprotectora y eternamente condenada a enamorarme de quién no debo: corazón de Frankenstein, siempre roto, siempre remendado. Soy una superviviente, una nómada emocional, ecléctica y generosa con mis afectos, desmemoriada para el dolor e implacable con los engaños. Como dice Calamaro "Honestidad Brutal". A veces, duelo. Pero siempre, amo; sobre todo, a mí misma. Malverde, a tí me encomiendo...protégeme y hazme regresar... viva el narcochic¡¡¡
Sindicación
 
Fantasía nº 1

Todos tenemos fantasías... algunas deseamos que se cumplan, hasta puede que pongamos de nuestra parte para ayudar al destino. En otros casos, esperamos a que sea el destino el que escoja el momento adecuado para cumplírnoslas, en el íntimo convencimiento que tarde o temprano, sucederá porque tiene que suceder. Y por último, están las fantasías que no deben cumplirse, porque son sólo eso, fantasías... sueños que nos hacen sonreir cuando nos vamos a la cama y nos recreamos en su contemplación mental, sabiendo que nunca saldrán de nuestras cabezas, por malas, por peligrosas, por perversas, por imposibles, por inalcanzables. Porque las queremos así, nada más, fantasías...

Estas son algunas de las mías, y no seré yo quién le ponga el grado de "factibilidad".

Fantasía nº 1: ir a un combate de boxeo

Quiero ver pelear a Julio César Chávez contra Oscar de La Hoya, por ejemplo. En México, D.F. En primera fila, por supuesto. Y bien flanqueada por dos chulazos impresionantes, morenos, altos y apolíneos. Que se llamen Wilmar, Wilson, Thysson o algo así, y que sean de Medellín o Bogotá. Irán armados con revólveres (porque las pistolas no me acaban de gustar) y vestidos de Hugo Boss, con cadenones de oro en el cuello, muchos y enormes. Yo iré de Roberto Cavalli, un look muy Palm Bicht. Maquillada en exceso, taconazos y mucha laca. Lo del visón, me lo estoy pensando. Una limusina Cadillac blanca-novia-de-pueblo en la puerta, esperándonos, bien surtida de Champán Cristal, cuyo chofer se llamará Sebastian y será inglés, guapísimo y masoquista, del que daré buena cuenta al final de la noche. Pero antes de ocuparme de Sebastian, iremos a la fiesta privada en una mansión colonial que se ofrecerá en honor de la victoria de Julio César, en Lomas de Chapultepec, y donde estará lo más granado del narco del cártel de Tijuana.

Como soy una provocadora nata, y voy con un par de escoltas armados, me permito el lujo de decirles que los Arellano (familia que dirige el cártel de Tijuana) están acabados y que no tienen ningún estilo en comparación con Rafael Caro Quintero, exjefe del Cartel de Guadalajara. Versace está pasadísimo y estos llevan la Medusa hasta en la boina. Me echan, claro, a punta de ametralladora. Y como no tengo intención de llevar mi maravilloso vestido al tinte salpicado de sangre de unos colombianos de alquiler, me largo con una sonrisa, no sin antes llevarme de recuerdo un pasaporte falso, como souvenir.

En la limusina, mis chulazos, Sebastián y yo, nos montamos una pequeña orgía, y me follan los tres mientras llevo el visón puesto (ya me he decidido a usarlo). Acabamos atando a un Sebastian suplicante, al que se follan mis colombianos alternándose y yo tomo fotos de la escena, y entre polaroid y polaroid, me relajo azotándole un poco, lo justo porque me cansa demasiado. Sebastián quiere drogarse, pero nos parece demasiado bueno para él, así que le dejamos atado al volante y con las ganas, porque ya es de día y queremos desayunar unos huevos rancheros. Así que nos vamos al Sanborns de San Angel. Yo me bebo tres cafés con leche. Y huevos rancheros. Sebastián nos espera en la puerta, atado, paciente y encantado. Tengo la amabilidad de ponerle mi vestido de Cavalli para que no le detenga la policía por escándalo público. Yo, con mi visón, tengo suficiente.

Tras el desayuno, ya sólo quiero dormir, Y sola. Me llevan a mi hotel. Y los chulazos y Sebastián que se busquen la vida. A mí qué me cuentas. El boxeo me agota.
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Fin de mi fantasía nº 1. Pero hay más. Muchas más.
Me cuentas una tuya?
 
Comentario:
Cambio todos mis sueños por estar en su fantasía, cambio todas mis fantasías por estar en su vida y cambiaría toda mi vida porque esto ya no fueran solo sueños.
 
Comentario:
No entiendo nada de boxeo.
Alguna fantasía? ahora mismo una congestión nasal, no permite ni que piense.
Un beso
 
Comentario:

jejejeje... recontra interesante...
una fantasia mia??? hiper recurrente... creo que la de muchos... esa pes... la de la lampara y su respectivo genio :S

 
Comentario:
Joderrrrrrrrrr....hala que imaginación chica...

La fantasia que tengo desde hace un monton de tiempo es que estoy en un incendio, viene un bombero impresionante con su pedazo de uniforme...me saca en brazos por supuesto...yo con un camison supersexy...me lleva a la calle...esta lloviendo...me arrastra a un callejon donde solo hay un coche aparcado...llueve a raudales...me sube en el capo...se quita el casco pero se deja el uniforme...y me echa un polvo alli a lo bestia...

Vamos cada vez que llueve estoy por provocar un incendio jaja..

Besitos.

 
Comentario:
Las mias..no llegarían, ni a la altura de tus tacones...
Pero la tuya me ha gustado..
Besitos.
 
Comentario:
Tu eres mi fantasia nº 1 jajaja pero hay mas.. jajajaaj
No