Tribeca y el hambre
Ha sido un fin de semana intenso. De no parar. Y yo ya no estoy acostumbrada. Así que ando arrastrando mi cansancio por la oficina, soñando con la cama (vacía).
Anoche regresaba de otra ciudad. Sentada en el bus, en medio de un atasco monumental, iba meditando sobre lo que me está pasando últimamente. Y llegué a varias conclusiones:
El domingo, en una comida con unos mexicanos amigos de una compañera, en una conversación se coló un "eres promiscua" que no era una pregunta. La cosa no pasó de un comentario, casi casual, dicho sin mala intención. Pero yo recuperé la idea en el bus. Y así pensando, pues puede que tuviera razón, sin entrar en valoraciones morales. Lo soltó un tipo que ya en otra ocasión me dijo que yo era adicta al sexo, igualmente sin ánimo de crítica. Soy una adicta al sexo? soy promiscua?, a ver, analicemos los acontecimientos más inmediatos... el fin de semana.
- El viernes por la tarde tuve visita de mi favorito y por primera vez en todo un largo mes, se quedó a dormir. Pasamos la tarde en la cama y luego yo me fuí a una cena de cumpleaños, dejándole en mi casa como un buen chico, durmiendo a la espera de mi regreso (a las tres de la mañana). Supongo que podría haberle dejado dormir tranquilamente y abrazarme a él esperando el sueño, pero no, le desperté de la manera que todos los tíos quisieran despertar... una felación dulce y eficaz para ponerle a tono y que calmara mi hambre. Me pareció muy divertido y alentador verle completamente dormido y sin embargo, tan pronto puse mi mano sobre su polla, comprobar que este hombre vive en un estado de permanente erección. Volví de la cena con la idea fija de follármelo y su sueño no iba a ser impedimento. Además, me parecía muy excitante la idea de tenerlo esperando en casa, y yo llegar de fiesta, caliente y hambrienta. Una especie de inversión de los tradicionales papeles la mar de conveniente en mi estado. Y acabó despertando la bella durmiente, desde luego que sí...
- El sábado me iba a otra ciudad a celebrar con mis compañeros el final de un congreso de trabajo. Y una fantasía en la cabeza, pequeña, sin pensar en tomarla verdaderamente en serio, ni siquiera en colaborar para que se cumpliera. Pero ahí estaba, dando vueltas en mi imaginación. Fantaseaba con la posibilidad de acabar en el hotel de un compañero que me pone mucho. No pensaba mover un dedo para llevarla a cabo pero la sola idea de estar allí y quizás, con suerte, encontrármelo, ya me tenía en tensión. Así, me dirigí al hotel donde se hospedaban mis compañeros y subí a uno de los cuartos a esperarlos mientras ellos terminaban su trabajo. (Momento, como lo llamaré... nostálgico? educado?, le envié un sms a mi último ex para que felicitase a su madre por su cumpleaños de mi parte, me respondió enseguida agradeciendo mi atención enviándome "varios besos". Más tarde me daría otro momento similar).
Serían las nueve cuando me tumbaba en la cama a esperarlos. Vi televisión, cambiando canales, mientras pasaba el tiempo y aumentaba mi aburrimiento. Qué pesaditos estos, vamos a cenar a las mil. Y en uno de los canales, mi adorado Benicio del Toro en 21 gramos. Y no es que salga especialmente guapo, pero su mirada es que me vuelve loca. Fantasía al ataque de nuevo, en mi cabeza vuelvo a verme entrando en el cuarto del deseado e imagino con bastante lujo de detalles cómo se lo monta... me temo que mi excitación se incrementa por momentos. Y sigo viendo a Benicio. Y al otro, en mi cabeza. Para bajarme la líbido a los límites aceptables, decido ponerle otro sms a mi último ex, a ver si con suerte me da una respuesta de esas desalentadoras y me calma por puro coraje. "Estoy viendo a Benicio en la tele del hotel en el que estoy - de paso le informo que estoy fuera- y me acuerdo de tí. Me doy cuenta que somos irrecuperables". Esto de irrecuperables no acabo de tener claro que pretendo decir pero queda muy impactante, me parece a mí. Me quedo mirando la pantalla del móvil, miro la hora, miro a Benicio, miro la cama enorme, y vuelvo a mirar el texto del sms. Paso. Paso, paso, paso de darle una importancia, aunque sea por motivos ajenos al texto, que no merece en absoluto. A ver si va a pensar cosas que no son. O peor aún, me va a llamar. Y no tengo nada que decirle y menos en mi estado, contra el que él choca frontalmente. Lo borro y paso página mental.
Tic tac. Tic tac. Once y media cuando empiezan a aparecer. Medianoche cuando salimos a cenar.
- Y Gustavo? (el deseado), pregunto yo, tímidamente. En qué hotel se aloja?.
Se sonríen. Es de dominio público que el tan Gustavo y yo tenemos cierto feeling, química. Aunque me temo que yo más que él. Y nunca he escondido que el tipo me gusta. Me responden, entre risitas, que no se aloja en nuestro hotel (vaya, no podré hacer una incursión nocturna por los pasillos) y que no han quedado con él en verse. Cierran el tema y yo no insisto. Dejémoslo al azar.
Conseguimos cenar de milagro por lo tarde que era y salimos a dar una vuelta a tomar una copa (o dos o tres o...). Ibamos caminando por la calle y ... bingo¡¡¡ el deseado, frente a mí con otros compañeros, me grita desde el extremo de la calle "¿pero qué haces tú aquí?. Qué discretito, el cabrón. Bromeamos, nos abrazamos, nos besamos, y me pregunta que como es que mi novio me ha dejado venir...Querido, yo no tengo novio... Ah¡¡ qué buena noticia para mí... Hijo de tu chingada madre. O te callas o te secuestro. Me faltó el canto de un duro para autoinvitarme a su hotel. Pero me callé, me zafé de sus brazos y me fuí a saludar a otro conocido. Que el tipo, encantador, me comenta lo guapa que estoy, lo bien que me ve últimamente, subiéndome el ego aún más de lo que ya lo tengo. Me siento irresistible.
Gustavo nos pregunta (me pregunta?) a dónde vamos. Respuestas confusas. Nos invita a acompañarlos. Me callo. Responden mis compañeros que hemos quedado con otra gente. Realmente no quería tomar la menor decisión en lo que a él respecta. No quería forzar las cosas, que salieran como el destino dispusiera. Así que cada grupo continuó su camino, en direcciones opuestas, y avanzados unos pasos, me volví a mirarle y él se giró casi a la vez, sonriendo malévolamente (y esa es una de las cosas que más me pone de él, su maldita sonrisa perversa). Respiré hondo y seguí adelante.
Nos divertimos mucho, yo bebí varios gin tonics, y hacía muchísimo que no lo hacía. Me sentaron fenomenal, tanto que acabé bailando y cantando una música que ni siquiera me gusta, pero el gintonic hace maravillas en mí cuando estoy bien acompañada. A las cinco de la mañana regresábamos al hotel y fuí amablemente invitada a compartir cuarto, cama y fluidos con uno de mis compañeros. De repente escuché mentalmente mis gemidos cuando tengo un orgasmo y evalué la posibilidad de ser escuchada por el cuarto de al lado, ocupado por los otros dos compañeros no invitados a la "fiesta", y no me hacía ninguna gracia. Demasiado obvio todo. No me gustan esos rollos. Una cosa es contarlo a quién me de la gana y otra que sean testigos. Me corta mucho. Así que me fuí a dormir con mi amiga y compañera y dejamos a los hombres que se las apañaran con su sueño.
El domingo regresamos a nuestra ciudad entrada la tarde e hice repaso de los acontecimientos. Y caí en la cuenta que en tres días, sentí deseo sexual por al menos tres hombres distintos (sin contar a Benicio) y que mi deseo era real, brutal y abrasador. Si no lo desaté a todo lo que da de sí fue más por precauciones laborales que por otro tipo de impedimentos. Y que probablemente, ese sea el único impedimento (hasta la fecha).
Me siento con hambre sexual todo el tiempo. Me siento distinta, como si algo hubiera cambiado dentro de mí que no acabo de poder explicar con claridad. Siempre he tenido un excelente apetito sexual, pero ahora se ha incrementado de manera exponencial. Y mi apetito tiene mil caras distintas. Y factibles en mayor o menor medida. Como si hubiera estado encerrada en un convento por mucho tiempo y ahora saliera a la calle.
Promiscua?, puede ser, porque no practico la monogamia sexual. Ni ahora mismo la deseo. Mi actitud no hace daño a nadie y mis afectos están bien consolidados. Es como tener hambre y comer. Nada más.
Adicta al sexo? si se considera que una adicción es algo sin lo que no puedes vivir, pues supongo que también lo soy. Porque en este momento de mi vida, el sexo ocupa gran parte de mi tiempo y estoy encantada de volver a sentir este deseo, anestesiado durante tanto tiempo.
Porqué no iba a disfrutarlo?
Anoche regresaba de otra ciudad. Sentada en el bus, en medio de un atasco monumental, iba meditando sobre lo que me está pasando últimamente. Y llegué a varias conclusiones:
El domingo, en una comida con unos mexicanos amigos de una compañera, en una conversación se coló un "eres promiscua" que no era una pregunta. La cosa no pasó de un comentario, casi casual, dicho sin mala intención. Pero yo recuperé la idea en el bus. Y así pensando, pues puede que tuviera razón, sin entrar en valoraciones morales. Lo soltó un tipo que ya en otra ocasión me dijo que yo era adicta al sexo, igualmente sin ánimo de crítica. Soy una adicta al sexo? soy promiscua?, a ver, analicemos los acontecimientos más inmediatos... el fin de semana.
- El viernes por la tarde tuve visita de mi favorito y por primera vez en todo un largo mes, se quedó a dormir. Pasamos la tarde en la cama y luego yo me fuí a una cena de cumpleaños, dejándole en mi casa como un buen chico, durmiendo a la espera de mi regreso (a las tres de la mañana). Supongo que podría haberle dejado dormir tranquilamente y abrazarme a él esperando el sueño, pero no, le desperté de la manera que todos los tíos quisieran despertar... una felación dulce y eficaz para ponerle a tono y que calmara mi hambre. Me pareció muy divertido y alentador verle completamente dormido y sin embargo, tan pronto puse mi mano sobre su polla, comprobar que este hombre vive en un estado de permanente erección. Volví de la cena con la idea fija de follármelo y su sueño no iba a ser impedimento. Además, me parecía muy excitante la idea de tenerlo esperando en casa, y yo llegar de fiesta, caliente y hambrienta. Una especie de inversión de los tradicionales papeles la mar de conveniente en mi estado. Y acabó despertando la bella durmiente, desde luego que sí...
- El sábado me iba a otra ciudad a celebrar con mis compañeros el final de un congreso de trabajo. Y una fantasía en la cabeza, pequeña, sin pensar en tomarla verdaderamente en serio, ni siquiera en colaborar para que se cumpliera. Pero ahí estaba, dando vueltas en mi imaginación. Fantaseaba con la posibilidad de acabar en el hotel de un compañero que me pone mucho. No pensaba mover un dedo para llevarla a cabo pero la sola idea de estar allí y quizás, con suerte, encontrármelo, ya me tenía en tensión. Así, me dirigí al hotel donde se hospedaban mis compañeros y subí a uno de los cuartos a esperarlos mientras ellos terminaban su trabajo. (Momento, como lo llamaré... nostálgico? educado?, le envié un sms a mi último ex para que felicitase a su madre por su cumpleaños de mi parte, me respondió enseguida agradeciendo mi atención enviándome "varios besos". Más tarde me daría otro momento similar).
Serían las nueve cuando me tumbaba en la cama a esperarlos. Vi televisión, cambiando canales, mientras pasaba el tiempo y aumentaba mi aburrimiento. Qué pesaditos estos, vamos a cenar a las mil. Y en uno de los canales, mi adorado Benicio del Toro en 21 gramos. Y no es que salga especialmente guapo, pero su mirada es que me vuelve loca. Fantasía al ataque de nuevo, en mi cabeza vuelvo a verme entrando en el cuarto del deseado e imagino con bastante lujo de detalles cómo se lo monta... me temo que mi excitación se incrementa por momentos. Y sigo viendo a Benicio. Y al otro, en mi cabeza. Para bajarme la líbido a los límites aceptables, decido ponerle otro sms a mi último ex, a ver si con suerte me da una respuesta de esas desalentadoras y me calma por puro coraje. "Estoy viendo a Benicio en la tele del hotel en el que estoy - de paso le informo que estoy fuera- y me acuerdo de tí. Me doy cuenta que somos irrecuperables". Esto de irrecuperables no acabo de tener claro que pretendo decir pero queda muy impactante, me parece a mí. Me quedo mirando la pantalla del móvil, miro la hora, miro a Benicio, miro la cama enorme, y vuelvo a mirar el texto del sms. Paso. Paso, paso, paso de darle una importancia, aunque sea por motivos ajenos al texto, que no merece en absoluto. A ver si va a pensar cosas que no son. O peor aún, me va a llamar. Y no tengo nada que decirle y menos en mi estado, contra el que él choca frontalmente. Lo borro y paso página mental.
Tic tac. Tic tac. Once y media cuando empiezan a aparecer. Medianoche cuando salimos a cenar.
- Y Gustavo? (el deseado), pregunto yo, tímidamente. En qué hotel se aloja?.
Se sonríen. Es de dominio público que el tan Gustavo y yo tenemos cierto feeling, química. Aunque me temo que yo más que él. Y nunca he escondido que el tipo me gusta. Me responden, entre risitas, que no se aloja en nuestro hotel (vaya, no podré hacer una incursión nocturna por los pasillos) y que no han quedado con él en verse. Cierran el tema y yo no insisto. Dejémoslo al azar.
Conseguimos cenar de milagro por lo tarde que era y salimos a dar una vuelta a tomar una copa (o dos o tres o...). Ibamos caminando por la calle y ... bingo¡¡¡ el deseado, frente a mí con otros compañeros, me grita desde el extremo de la calle "¿pero qué haces tú aquí?. Qué discretito, el cabrón. Bromeamos, nos abrazamos, nos besamos, y me pregunta que como es que mi novio me ha dejado venir...Querido, yo no tengo novio... Ah¡¡ qué buena noticia para mí... Hijo de tu chingada madre. O te callas o te secuestro. Me faltó el canto de un duro para autoinvitarme a su hotel. Pero me callé, me zafé de sus brazos y me fuí a saludar a otro conocido. Que el tipo, encantador, me comenta lo guapa que estoy, lo bien que me ve últimamente, subiéndome el ego aún más de lo que ya lo tengo. Me siento irresistible.
Gustavo nos pregunta (me pregunta?) a dónde vamos. Respuestas confusas. Nos invita a acompañarlos. Me callo. Responden mis compañeros que hemos quedado con otra gente. Realmente no quería tomar la menor decisión en lo que a él respecta. No quería forzar las cosas, que salieran como el destino dispusiera. Así que cada grupo continuó su camino, en direcciones opuestas, y avanzados unos pasos, me volví a mirarle y él se giró casi a la vez, sonriendo malévolamente (y esa es una de las cosas que más me pone de él, su maldita sonrisa perversa). Respiré hondo y seguí adelante.
Nos divertimos mucho, yo bebí varios gin tonics, y hacía muchísimo que no lo hacía. Me sentaron fenomenal, tanto que acabé bailando y cantando una música que ni siquiera me gusta, pero el gintonic hace maravillas en mí cuando estoy bien acompañada. A las cinco de la mañana regresábamos al hotel y fuí amablemente invitada a compartir cuarto, cama y fluidos con uno de mis compañeros. De repente escuché mentalmente mis gemidos cuando tengo un orgasmo y evalué la posibilidad de ser escuchada por el cuarto de al lado, ocupado por los otros dos compañeros no invitados a la "fiesta", y no me hacía ninguna gracia. Demasiado obvio todo. No me gustan esos rollos. Una cosa es contarlo a quién me de la gana y otra que sean testigos. Me corta mucho. Así que me fuí a dormir con mi amiga y compañera y dejamos a los hombres que se las apañaran con su sueño.
El domingo regresamos a nuestra ciudad entrada la tarde e hice repaso de los acontecimientos. Y caí en la cuenta que en tres días, sentí deseo sexual por al menos tres hombres distintos (sin contar a Benicio) y que mi deseo era real, brutal y abrasador. Si no lo desaté a todo lo que da de sí fue más por precauciones laborales que por otro tipo de impedimentos. Y que probablemente, ese sea el único impedimento (hasta la fecha).
Me siento con hambre sexual todo el tiempo. Me siento distinta, como si algo hubiera cambiado dentro de mí que no acabo de poder explicar con claridad. Siempre he tenido un excelente apetito sexual, pero ahora se ha incrementado de manera exponencial. Y mi apetito tiene mil caras distintas. Y factibles en mayor o menor medida. Como si hubiera estado encerrada en un convento por mucho tiempo y ahora saliera a la calle.
Promiscua?, puede ser, porque no practico la monogamia sexual. Ni ahora mismo la deseo. Mi actitud no hace daño a nadie y mis afectos están bien consolidados. Es como tener hambre y comer. Nada más.
Adicta al sexo? si se considera que una adicción es algo sin lo que no puedes vivir, pues supongo que también lo soy. Porque en este momento de mi vida, el sexo ocupa gran parte de mi tiempo y estoy encantada de volver a sentir este deseo, anestesiado durante tanto tiempo.
Porqué no iba a disfrutarlo?
Comentario:
Muy bien dicho, y al que le moleste que se joda. ;)
Comentario:
Dí que sí... o sea, di que no eres promiscua, y dí que sí, que eres libre.
Comentario:
Para mi, lo diga Ya.Com, o lo diga el Papa de Roma, eres la mejor!!
Un saludo desde aqui a todos los frustrados y reprimidos sexuales, si necesitan lecturas de cabecera, que pasen de estas páginas y se decanten por ese periódico amarillo que regalaba croissants!
Un saludo desde aqui a todos los frustrados y reprimidos sexuales, si necesitan lecturas de cabecera, que pasen de estas páginas y se decanten por ese periódico amarillo que regalaba croissants!
Comentario:
Ah tribeca, tú también vas a ser el ídolo de muchas de nosotras y te vamos a subir a los primeros puestos también. Y de muchos....
Comentario:
Melona desde que el hombre descubrió la agricultura hasta que el hombre se hizo sedentario, según los hisotriadores, trascurrieron dos mil años. ¿Por qué? Pues muy sencillo al hombre le costó dos mil años "cambiar" los comportamientos sexuales de la mujer. La mujer es un ser sexual, un ser, más bien diría yo, un templo del sexo. Y en dos mil años nos castraron, nos inhibieron sexualmente para que aprendieramos a criar niños y a cuidar el hogar hasta que viniese el marido de pendonear con los amigotes. Así nación el sedentarismo humano, que no lo digo yo, que lo dicen los historiadores en sus últimos descubrimientos. Pues bien el conflicto que expone tribeca, como el que tenemos todas, es el choque entre nuestros instintos y lo que la sociedad pretende que sea la mujer. A todo esto le añadimos los conceptos bien y mal y nos joden la vida Melona. Pero a la mierda con el bien y el mal. Lo que está mal es no utilizar preservativo o hacerlo con menores, solo eso.
Comentario:
Di que si...yo estoy convencida de que somos monogamos solamente por reglas sociales impuestas, si aun no estuviera mal visto y no supusiera riesgos (con esto me refiero a tener que elegir a una sola pareja y por tanto perder otra) todos seriamos poligamos...todos...todos...y quien diga que no, miente.
Besitos.
Besitos.
Comentario:
Gracias por vuestros comentarios... pero Amaranta, una vez más, tiene razón... todos alguna vez hemos criticado un comportamiento sexual ajeno. En términos generales, critico, vilipendio y lo que puedo a aquellos que hacen daño. Creo que en el sexo todo vale, mientras no haya menores por medio y sea consentido. Lo demás es cuestión de gustos. Y a veces, criticar es muy sabroso. Y divertido.
besos a todos¡¡
besos a todos¡¡
Comentario:
Disfrutalo...
Solo eres una mujer..viva..
Cuando ellos hacen lo mismo..no lo llaman promiscuidad....ni adicción..
Besitos.
Solo eres una mujer..viva..
Cuando ellos hacen lo mismo..no lo llaman promiscuidad....ni adicción..
Besitos.
Comentario:
Hay mucha más gente que critica este tipo de cosas sr.Pablo. Mucha más. Las críticas para empezar no tienen por qué ser malas, de hecho todos criticamos lo que vemos a nuestro alrededor. Sin embargo hay otras que van directas a minar la autoestima de aquel que no pisa firme sobre su piso. A los que están seguros como tribeca, como Amanda, creo que más bien este tipo de comentarios inoportunos nos hacen descubrir las inseguridades de los demás. Pero quien esté libre de haber criticado algún tipo de comportamiento sexual, pues que tire la primera piedra. Yo suelo ser muy criticona. Me gusta criticar. Ahora si la crítica es buena no se hace daño a nadie, sino que se construye.
Comentario:
Te criticarán dos tipos de gentuza:
1. Las que quisieran ser como tú, pero su cuerpo seboso se lo impide.
2. Los que quieren follarte y no pueden.
A mí me parece de puta madre lo que haces.
1. Las que quisieran ser como tú, pero su cuerpo seboso se lo impide.
2. Los que quieren follarte y no pueden.
A mí me parece de puta madre lo que haces.
Comentario:
Sabes.. viva la promiscuidad y las adiciones... volvamos a lo de siempre.. lo q realmente deberias pensar.. no es si tu eres o no adicta...
Es si los demas somos adictos a ti...? Lo has pensado alguna vez?
Piensalo y disfrutalo....
Es si los demas somos adictos a ti...? Lo has pensado alguna vez?
Piensalo y disfrutalo....
Comentario:
Eso solo ocurre por traspasar la barrera de los treinta, es la edad, solo la edad.





