Nimiedades (tengo la tarde ociosa)
Hoy estoy prolífica, así que abuso de vuestra paciencia y sigo soltando mi rollo, que para eso es mi blog. Como el esfuerzo intelectual ya lo realicé en mi post anterior, no me quedan neuronas para mucho pero aquí estoy, informando de las nimiedades que me importan (a mí, reflexivo al cuadrado).
Nimiedad nº 1
Mi indiecito, para vuestra tranquilidad, llegó bien a México. Me llamó desde el aeropuerto Benito Juárez, de México D.F. para reportarse a las cuatro y media de la madrugada. Yo le había pedido que me marcara desde su destino final, a una hora del DF, pero le entró la ansiedad y me llamó desde el aeropuerto. Me tranquiliza saber que el avión no se ha desplomado sobre Groenlandia, pero hubiese preferido saber que llegaba bien a su rancho en una noche de festividades como el día de Guadalupe.
Más que nada porque la idea de tomar un camión en el mero aeropuerto y llegar en la noche a su ciudad, en un día como el de ayer, puede ser una aventura cuyo escenario contempla la posibilidad de que el chofer del camión estuviera borracho, tuviera que compartir asiento con un apunte de coma etílico, que lo asaltaran gavilleros por el camino, o todo a la vez, patoaventuras estas poco probables a bordo de un avión.
Tuve que esperar doce horas más para saber que todo había ido perfectamente.
Nimiedad nº 2
Su hijo adolescente está muy bueno. El nene le saca al papi como una cabeza, delgadito, morenito y con lentes (me pierden los gafotas, los morenos y los flacos). Cuando le he visto a través de la cámara web, se me ha dibujado una sonrisilla perversa, bastante impropia de la madrastra de incógnito en que me he convertido. Me lo he imaginado jugando al baloncesto, sudando, quitándose la camiseta en los vestuarios y... calma, Tribeca, calma, que el tuyo es el de al lado del bollicao, sí, el bajito, con cara de indio que muestra orgulloso a su retoño como un trofeo. Nene, no sonrías así, hijo de tu chin, ay, pero qué guapito eres, cabrón... joder... y yo que le había asegurado a mi indiecito que no se tenía que preocupar por mí al menos en tres semanas, que a la cuarta ya entraba en zona roja y ahí si podíamos tener ataque de cuernos, y en apenas 24 horas ya ando con pensamientos lúbricos... y con su hijo¡¡¡, estás mal, nena, muy mal...
Nimiedad nº 3
Mi indio, que cuida de mí, me pide que salga y me divierta. Pues no insistas, cariño. Ayer comí con una amiga y me comenta lo guapa que estoy. El amor embellece, sin duda, así que a pasearme se ha dicho. Mañana saldré a tomar unas cañas con un par de amigos. El jueves creo que tengo cena. El viernes nite, tengo que elegir entre varios planes. El sábado voy a una expo colectiva (en la que creo que hay obra de mi padre) con una amiga y mucho me temo que acabaremos convenientemente alcoholizadas. Y el domingo no saldré de la cama. Lo que no se es de cúal. Mmm... quiero decir que igual duermo en casa de mi indiecito hermoso. Esto de tener dos casas es lo que tiene, que puedes cambiar de escenario como de vestido. Me parece que ha hecho mal en recomendarme que me divierta, porque yo soy muy bien mandada.
Nimiedad nº 4 (y última por hoy)
Me voy a casa ya, porque me muero de ganas por llamar a mi Perfi, que me tiene que contar unos cotilleos super jugosos de un encuentro de altos vuelos que tuvo hace unos días, y es que la Perfi es mucha Perfi, y no se relaciona con cualquiera... para muestra, una servidora...
Nimiedad nº 1
Mi indiecito, para vuestra tranquilidad, llegó bien a México. Me llamó desde el aeropuerto Benito Juárez, de México D.F. para reportarse a las cuatro y media de la madrugada. Yo le había pedido que me marcara desde su destino final, a una hora del DF, pero le entró la ansiedad y me llamó desde el aeropuerto. Me tranquiliza saber que el avión no se ha desplomado sobre Groenlandia, pero hubiese preferido saber que llegaba bien a su rancho en una noche de festividades como el día de Guadalupe.
Más que nada porque la idea de tomar un camión en el mero aeropuerto y llegar en la noche a su ciudad, en un día como el de ayer, puede ser una aventura cuyo escenario contempla la posibilidad de que el chofer del camión estuviera borracho, tuviera que compartir asiento con un apunte de coma etílico, que lo asaltaran gavilleros por el camino, o todo a la vez, patoaventuras estas poco probables a bordo de un avión.
Tuve que esperar doce horas más para saber que todo había ido perfectamente.
Nimiedad nº 2
Su hijo adolescente está muy bueno. El nene le saca al papi como una cabeza, delgadito, morenito y con lentes (me pierden los gafotas, los morenos y los flacos). Cuando le he visto a través de la cámara web, se me ha dibujado una sonrisilla perversa, bastante impropia de la madrastra de incógnito en que me he convertido. Me lo he imaginado jugando al baloncesto, sudando, quitándose la camiseta en los vestuarios y... calma, Tribeca, calma, que el tuyo es el de al lado del bollicao, sí, el bajito, con cara de indio que muestra orgulloso a su retoño como un trofeo. Nene, no sonrías así, hijo de tu chin, ay, pero qué guapito eres, cabrón... joder... y yo que le había asegurado a mi indiecito que no se tenía que preocupar por mí al menos en tres semanas, que a la cuarta ya entraba en zona roja y ahí si podíamos tener ataque de cuernos, y en apenas 24 horas ya ando con pensamientos lúbricos... y con su hijo¡¡¡, estás mal, nena, muy mal...
Nimiedad nº 3
Mi indio, que cuida de mí, me pide que salga y me divierta. Pues no insistas, cariño. Ayer comí con una amiga y me comenta lo guapa que estoy. El amor embellece, sin duda, así que a pasearme se ha dicho. Mañana saldré a tomar unas cañas con un par de amigos. El jueves creo que tengo cena. El viernes nite, tengo que elegir entre varios planes. El sábado voy a una expo colectiva (en la que creo que hay obra de mi padre) con una amiga y mucho me temo que acabaremos convenientemente alcoholizadas. Y el domingo no saldré de la cama. Lo que no se es de cúal. Mmm... quiero decir que igual duermo en casa de mi indiecito hermoso. Esto de tener dos casas es lo que tiene, que puedes cambiar de escenario como de vestido. Me parece que ha hecho mal en recomendarme que me divierta, porque yo soy muy bien mandada.
Nimiedad nº 4 (y última por hoy)
Me voy a casa ya, porque me muero de ganas por llamar a mi Perfi, que me tiene que contar unos cotilleos super jugosos de un encuentro de altos vuelos que tuvo hace unos días, y es que la Perfi es mucha Perfi, y no se relaciona con cualquiera... para muestra, una servidora...
Comentario:
En estos tiempos tener dos casas más que un lujo es un milagro. Diviértase razonablemente, joven. Y disfrute (con y sin lentes). ¿Por qué a las chicas les gusta tanto el calvo que anuncia la lotería?
Un saludo
Un saludo
Comentario:
Uy, Prometeo, tengo una historia con un bollicao que un día de estos contaré que te hará cantar, seguro..
Orzo, que no me he olvidado de tí, que noooooo... que te quiero mucho¡¡ con esa lanza...
Melona, y los calvos? no te gustan? porque a mí me vuelven loca.
Gracias y besis a todos
Orzo, que no me he olvidado de tí, que noooooo... que te quiero mucho¡¡ con esa lanza...
Melona, y los calvos? no te gustan? porque a mí me vuelven loca.
Gracias y besis a todos
Comentario:
hummmm... pq será que me ha venido a la cabeza la cancioncita de "el graduado"?
Habrá que llamarte la graduadora??
suerte y sosiego! jejeje
Habrá que llamarte la graduadora??
suerte y sosiego! jejeje
Comentario:
En el baúl de los recuerdos......
Uffff.
Uffff.
Comentario:
Uys a mi los tios con gafas tambien me ponen un monton jeje...
Besitos.
Besitos.





