Gavilán o Paloma (hoy estoy prolífica)
Es que me da el ataque y no puedo parar... y tenía que contaros un enorme descubrimiento musical propio del ranchito discotequero que tenemos montado en la oficina... "Gavilán o Paloma", sí, aquel tema que cantaba un Pablo Abraira bigotudo y con la consabida chaqueta de pana, pero, no os asusteis... porque la buena es la versión que hace La Lupita, super guatequera, insustituible en toda fiesta setentera que se precie...
Y sigo a la caza de crooners, así que si alguien me puede recomendar espero ansiosa comentarios. Últimamente, me decanto por la música francesa e italiana, tipo "Tu vo´ fa´ l´americano" de Fiorello o la imprescindible "Vivre la vie" de Pink Martini. Y lo siento pero Michael Bublé no acaba de convencerme, quiero algo más festivo y este chico está un poquito encorsetado para mi gusto.
No tiene nada que ver con lo anterior pero la versión de ese temazo de Groove Armada "I see you (shakin´ that ass)" versioneada por Fat Boy Slim es impecable. Y otro clásico que recuperé hace unos días, para los amantes de la música brasil-electrónica es "Coracao Tambor" de Ian Pooley, muy refrescante y veraniega.
Después de este "break" músico-informativo voy a criticar un poco. Me hidrataré los labios mientras pienso a quién.
Mmm. Ya.
De un tiempo a esta parte, me relaciono más con mujeres que con hombres, cosa bastante rara en mí, y más rara aún, me siento cómoda. Perfidia dice que las buenas tendemos a juntarnos y será eso, como que sin quererlo hubiéramos formado una especie de "club" de chicas con un nexo común: ellos.
Las mujeres parece ser que solemos hacer estas cosas, quedar a tomar un café, cenar, un descanso en la oficina y aprovechar el momento para poner a caldo a los tíos. Yo sabía que ocurría pero nunca he sido muy normal para estas cosas y mis problemas con el tipo de turno los desahogaba con amigos, casi siempre. Claro, tengo amigas, tengo una "mejor amiga" que se sabe mi vida en verso pero salvo ella, pocas mujeres más han estado tan cerca de mí.
Pero de un año a esta parte, han habido más mujeres que hombres en mi cotidianidad. Acostumbrada a manejarme en el lenguaje masculino, me asombro a mí misma hablando horas y horas sobre lo mismo, dándole la vuelta, analizándolo, escrutando cada palabra dicha u omitida, intenciones, comportamientos y cualquier otro elemento real o imaginario susceptible de ser comentado.
Con lo tíos es otra cosa. Algo como:
- Habeis roto? (él)
- Si (voz rota por el sollozo, yo, obviamente)
- Estás bien? (él)
- No (ya llorando sin pudor alguno)
- Vamos a beber.
- .... (no puedo responder a estas alturas, pero obedezco como buena chica)
Y te llevan a un local lo suficientemente ruidoso como para que si hablas de él no se oiga nada, a la tercera copa intentan seducirte, y si llegas a la quinta a lo mejor lo consiguen y te despiertas a la mañana siguiente más preocupada por la estupidez que acabas de cometer que por el recuerdo de tu ex. Y hombre, no es que arregle nada, pero como acabas llamando a otro amigo para contárselo (esta vez gay) lo más probable es que acabes riéndote de tí misma gracias a los mordaces y certeros comentarios de tu confidente, porque ya se sabe que los amigos gays de las chicas suelen odiar a los exnovios de las mismas y son los mejores a la hora de criticarlos.
Pere hete aquí que ahora me he convertido en amiga de un montón de chicas y he tenido que reaprender a hablar como hablamos las mujeres. Y está muy bien. Hasta le he sacado el punto divertido y tanto análisis minucioso ha servido para ironizar, comparar y defenestrar a más de uno (con muchísima justicia, eso sí), entre carcajadas.
Lo extraño del asunto es que cuando asumo que las mujeres usamos un lenguaje diferente al de los hombres y que los tíos están incapacitados para mantener una discusión inteligente con frases subordinadas cuando se trata de temas personales, me llama Mr. Pantalones Pirata para aclarar unas cuestiones que le procupan y me lo expone claramente, con cariño, pero con firmeza, preguntándome a mí por mi postura y cuidando que no queden dudas ni cabos sueltos. La sorpresa me ha debido dejar reducida a monosílabos. Mr. P.P. ha adoptado el papel de "chica" y yo el de "chico".
Siempre somos nosotras las que sacamos los temas "calientes" a colación, no? Siempre somos nosotras las del temido "tenemos que hablar", no?. Siempre somos nosotras las que nos quejamos de la falta de diálogo, de claridad, de incomunicación, no?. Pues este hombre se ha propuesto cambiar las tradicionales reglas del juego y me ha dejado K.O. Este hombre no tiene el clásico y masculino terror a hablar. Y soy yo la que se queda sin habla con un tipo como este.
Creo que le voy a regalar una falda, que seguro le quedan mejor que a mí.
Y sigo a la caza de crooners, así que si alguien me puede recomendar espero ansiosa comentarios. Últimamente, me decanto por la música francesa e italiana, tipo "Tu vo´ fa´ l´americano" de Fiorello o la imprescindible "Vivre la vie" de Pink Martini. Y lo siento pero Michael Bublé no acaba de convencerme, quiero algo más festivo y este chico está un poquito encorsetado para mi gusto.
No tiene nada que ver con lo anterior pero la versión de ese temazo de Groove Armada "I see you (shakin´ that ass)" versioneada por Fat Boy Slim es impecable. Y otro clásico que recuperé hace unos días, para los amantes de la música brasil-electrónica es "Coracao Tambor" de Ian Pooley, muy refrescante y veraniega.
Después de este "break" músico-informativo voy a criticar un poco. Me hidrataré los labios mientras pienso a quién.
Mmm. Ya.
De un tiempo a esta parte, me relaciono más con mujeres que con hombres, cosa bastante rara en mí, y más rara aún, me siento cómoda. Perfidia dice que las buenas tendemos a juntarnos y será eso, como que sin quererlo hubiéramos formado una especie de "club" de chicas con un nexo común: ellos.
Las mujeres parece ser que solemos hacer estas cosas, quedar a tomar un café, cenar, un descanso en la oficina y aprovechar el momento para poner a caldo a los tíos. Yo sabía que ocurría pero nunca he sido muy normal para estas cosas y mis problemas con el tipo de turno los desahogaba con amigos, casi siempre. Claro, tengo amigas, tengo una "mejor amiga" que se sabe mi vida en verso pero salvo ella, pocas mujeres más han estado tan cerca de mí.
Pero de un año a esta parte, han habido más mujeres que hombres en mi cotidianidad. Acostumbrada a manejarme en el lenguaje masculino, me asombro a mí misma hablando horas y horas sobre lo mismo, dándole la vuelta, analizándolo, escrutando cada palabra dicha u omitida, intenciones, comportamientos y cualquier otro elemento real o imaginario susceptible de ser comentado.
Con lo tíos es otra cosa. Algo como:
- Habeis roto? (él)
- Si (voz rota por el sollozo, yo, obviamente)
- Estás bien? (él)
- No (ya llorando sin pudor alguno)
- Vamos a beber.
- .... (no puedo responder a estas alturas, pero obedezco como buena chica)
Y te llevan a un local lo suficientemente ruidoso como para que si hablas de él no se oiga nada, a la tercera copa intentan seducirte, y si llegas a la quinta a lo mejor lo consiguen y te despiertas a la mañana siguiente más preocupada por la estupidez que acabas de cometer que por el recuerdo de tu ex. Y hombre, no es que arregle nada, pero como acabas llamando a otro amigo para contárselo (esta vez gay) lo más probable es que acabes riéndote de tí misma gracias a los mordaces y certeros comentarios de tu confidente, porque ya se sabe que los amigos gays de las chicas suelen odiar a los exnovios de las mismas y son los mejores a la hora de criticarlos.
Pere hete aquí que ahora me he convertido en amiga de un montón de chicas y he tenido que reaprender a hablar como hablamos las mujeres. Y está muy bien. Hasta le he sacado el punto divertido y tanto análisis minucioso ha servido para ironizar, comparar y defenestrar a más de uno (con muchísima justicia, eso sí), entre carcajadas.
Lo extraño del asunto es que cuando asumo que las mujeres usamos un lenguaje diferente al de los hombres y que los tíos están incapacitados para mantener una discusión inteligente con frases subordinadas cuando se trata de temas personales, me llama Mr. Pantalones Pirata para aclarar unas cuestiones que le procupan y me lo expone claramente, con cariño, pero con firmeza, preguntándome a mí por mi postura y cuidando que no queden dudas ni cabos sueltos. La sorpresa me ha debido dejar reducida a monosílabos. Mr. P.P. ha adoptado el papel de "chica" y yo el de "chico".
Siempre somos nosotras las que sacamos los temas "calientes" a colación, no? Siempre somos nosotras las del temido "tenemos que hablar", no?. Siempre somos nosotras las que nos quejamos de la falta de diálogo, de claridad, de incomunicación, no?. Pues este hombre se ha propuesto cambiar las tradicionales reglas del juego y me ha dejado K.O. Este hombre no tiene el clásico y masculino terror a hablar. Y soy yo la que se queda sin habla con un tipo como este.
Creo que le voy a regalar una falda, que seguro le quedan mejor que a mí.
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