My own culebrón
Cómo contar una historia sin que se note mucho? Sin nombrar a sus protagonistas, sin poner el dedo en la llaga, sin hacer daño a alguien, sin temor a que te lean y ser descubierto... Pues sólo se me ocurre una manera: no hacerlo.
Porque todos los que escribimos diarios personales en internet, en algún momento, sentimos ese temor a herir a alguien, que quien no debe, se entere del secreto que guardas. "Mi secreto", en realidad, no es mío. Lo he hecho mío por extensión, por influencias, por amor. Pero no es mío. Y tiene los días contados.
Amo a un hombre maravilloso que me trata como a una princesa. Me mima, me cuida, se implica en mi vida, siempre tiene una sonrisa para mí y para los míos, me despierta cubriéndome de besos y me duerme mecida en sus brazos. Es un tipo brillante, inteligentísimo, culto, divertido, sociable, detallista, cariñoso, encantador, con buen gusto y excelente conversación. Cocina bien, no tiene pleitos en ir a la compra los sábados, ni se pelea por el mando a distancia. Me ha integrado en su grupo de amigos como a una más y salimos con los míos como si siempre hubiera estado ahí. Y encima, a mí me parece super atractivo.
El hombre perfecto, no?. Pues sí, lo es.
Salvo porque está casado. Desde hace 18 años. Y su mujer -adivinen- no sabe que yo existo. Que historia tan vieja, verdad?. No pretendo ser original, tengo muchas virtudes y más defectos, pero la exclusiva, en este cuento, no la tengo. No hay más que darse una vuelta por los blogs que pueblan internet para toparse con historias similares a la mía. Luego están las circunstancias, esas sí son personales y son las que nos hacen únicos.
Y mis circunstancias son las que han convertido un polvo de finde semana en una historia de amor, contra todo pronóstico.
Mi indio vive en España porque se hartó de su país, porque necesitaba un cambio, porque quería paz, porque le dió su real gana. Un día hizo sus maletas y dejó atrás su entorno, sus amigos, su cultura, su familia, su esposa, sus hijos. Y se plantó aquí con su sonrisa, su piel morena y sus cámaras, dispuesto a trabajar y hacerse un hueco. Y lo conquistó. Se adaptó como el camaleón que es y encontró un sitio bueno pa´ él. Consiguió una buena casa, trabajaba, se rodeó de buenos amigos, algún ligue eventual con billete de regreso, una nutrida vida social y al fin, la paz perseguida. Su vida transcurría sin demasiadas complicaciones hasta que llegué yo a ponerle en aprietos.
Porque ninguno de los dos sabíamos que nos íbamos a enamorar. Claro, eso nunca se sabe. A ver quién es es listo que predice que su vida va a pegar un vuelco semejante. Puede que si pudiéramos volver atrás, uno de los dos hubiera decidido no meterse en esta historia, pero ya es tarde para eso.
Ahora vivimos juntos, nos queremos, y sus hijos llegan en dos meses para quedarse al menos un año. Una bomba, vaya. Porque tendrá que mudarse de casa a una más grande y yo no me voy a ir con él. Porque tiene la intención de seguir conmigo y sus hijos se van a enterar que papi tiene novia aborigen. Porque su mujer, que hasta ahora, ha vivido a diez mil kilómetros de distancia manteniendo la idea de tener un marido lejos, pero marido, ahora va a ser un marido con novia, lo que en la lógica española viene a ser un marido que cambia de estatus a ex-marido, pero que en la mexicana... ni puta idea, porque son los reyes de los líos.
Mi indio está asustado. Cómo no estarlo. Le llegan dos hijos a los que va a tener que cuidar él solito. Le va a cambiar la vida de forma radical. Se acabaron las fiestas, las noches de borrachera, el fumar en casa. Y yo, calentándole la cama a diario. Y tener que explicarlo. Y cómo explicarlo sin hacer daño. Y cuándo explicarlo.
Un lío al mejor estilo culebrón, como no podía ser de otra manera, viniendo de mí y de mi afición a los mexicanos.
He tenido ligues con novia y lo he llevado bien, porque no me he enamorado. He tenido novios con hijos, y lo he llevado bien, porque eran unos padres puramente biológicos que no hacían ni puto caso a sus vástagos, como si no los tuvieran, así que los niños no eran más que un nombre que ni estaba en la agenda del tipo. Pero nunca había estado antes con un casado, separado de facto, con hijos reales, tangibles y presenciables, y menos con una esposa a la que un día se le pueden cruzar los cables y se atraviesa el mundo para ejercer como tal. Así que me voy superando a mí misma...
Mi indio está asustado porque es una bronca muy gorda, y yo soy sólo una parte, y no la más importante precisamente. Y yo estoy asustada porque estoy loca por él, porque quiero estar con él, pero también se que soy el eslabón más débil de la cadena y el más sencillo de romper si todo esto revienta de mala manera.
Un día, hablando del tema, lo que siempre es difícil porque es extramadamente delicado, le dije a mi indio que lo que a mí me gustaría idealmente, es que su mujer de allá supiera, entendiera y aceptara que él tiene una vida a este lado del Atlántico, con mujer incluída (por las dudas, servidora) y que podemos llevarla todos bien, ella allá, manteniendo la excelente relación que tienen a distancia, y él, los niños y yo acá. Porque si él quisiera estar con ella, estaría con ella, físicamente, y no a diez mil kilómetros. Porque si ella no pudiera vivir sin su marido, estaría aquí con él, o en donde quiera que fuera, pero estarían juntos. Y la realidad es que no lo están. Y resulta que así están bien los dos. Porque la distancia es lo que les permite tener la relación que tienen, y es envidiable, la verdad.
Prometo prestárselo en navidades. Prometo no hacer preguntas cuando se vaya. Prometo cuidar a mi indio para que sea un hombre feliz y pueda así hacer feliz a los suyos. Prometo amarlo con todas mis fuerzas y que despierte con una sonrisa cada mañana. Eso es lo que quiere cualquiera para aquellos a quién ama, no?. Pues yo garantizo que su marido está en buenas manos, en las mejores, vaya...
Y yo sin poder ir a Culiacán hasta noviembre, para pedir favores a la capilla de Malverde...
Porque todos los que escribimos diarios personales en internet, en algún momento, sentimos ese temor a herir a alguien, que quien no debe, se entere del secreto que guardas. "Mi secreto", en realidad, no es mío. Lo he hecho mío por extensión, por influencias, por amor. Pero no es mío. Y tiene los días contados.
Amo a un hombre maravilloso que me trata como a una princesa. Me mima, me cuida, se implica en mi vida, siempre tiene una sonrisa para mí y para los míos, me despierta cubriéndome de besos y me duerme mecida en sus brazos. Es un tipo brillante, inteligentísimo, culto, divertido, sociable, detallista, cariñoso, encantador, con buen gusto y excelente conversación. Cocina bien, no tiene pleitos en ir a la compra los sábados, ni se pelea por el mando a distancia. Me ha integrado en su grupo de amigos como a una más y salimos con los míos como si siempre hubiera estado ahí. Y encima, a mí me parece super atractivo.
El hombre perfecto, no?. Pues sí, lo es.
Salvo porque está casado. Desde hace 18 años. Y su mujer -adivinen- no sabe que yo existo. Que historia tan vieja, verdad?. No pretendo ser original, tengo muchas virtudes y más defectos, pero la exclusiva, en este cuento, no la tengo. No hay más que darse una vuelta por los blogs que pueblan internet para toparse con historias similares a la mía. Luego están las circunstancias, esas sí son personales y son las que nos hacen únicos.
Y mis circunstancias son las que han convertido un polvo de finde semana en una historia de amor, contra todo pronóstico.
Mi indio vive en España porque se hartó de su país, porque necesitaba un cambio, porque quería paz, porque le dió su real gana. Un día hizo sus maletas y dejó atrás su entorno, sus amigos, su cultura, su familia, su esposa, sus hijos. Y se plantó aquí con su sonrisa, su piel morena y sus cámaras, dispuesto a trabajar y hacerse un hueco. Y lo conquistó. Se adaptó como el camaleón que es y encontró un sitio bueno pa´ él. Consiguió una buena casa, trabajaba, se rodeó de buenos amigos, algún ligue eventual con billete de regreso, una nutrida vida social y al fin, la paz perseguida. Su vida transcurría sin demasiadas complicaciones hasta que llegué yo a ponerle en aprietos.
Porque ninguno de los dos sabíamos que nos íbamos a enamorar. Claro, eso nunca se sabe. A ver quién es es listo que predice que su vida va a pegar un vuelco semejante. Puede que si pudiéramos volver atrás, uno de los dos hubiera decidido no meterse en esta historia, pero ya es tarde para eso.
Ahora vivimos juntos, nos queremos, y sus hijos llegan en dos meses para quedarse al menos un año. Una bomba, vaya. Porque tendrá que mudarse de casa a una más grande y yo no me voy a ir con él. Porque tiene la intención de seguir conmigo y sus hijos se van a enterar que papi tiene novia aborigen. Porque su mujer, que hasta ahora, ha vivido a diez mil kilómetros de distancia manteniendo la idea de tener un marido lejos, pero marido, ahora va a ser un marido con novia, lo que en la lógica española viene a ser un marido que cambia de estatus a ex-marido, pero que en la mexicana... ni puta idea, porque son los reyes de los líos.
Mi indio está asustado. Cómo no estarlo. Le llegan dos hijos a los que va a tener que cuidar él solito. Le va a cambiar la vida de forma radical. Se acabaron las fiestas, las noches de borrachera, el fumar en casa. Y yo, calentándole la cama a diario. Y tener que explicarlo. Y cómo explicarlo sin hacer daño. Y cuándo explicarlo.
Un lío al mejor estilo culebrón, como no podía ser de otra manera, viniendo de mí y de mi afición a los mexicanos.
He tenido ligues con novia y lo he llevado bien, porque no me he enamorado. He tenido novios con hijos, y lo he llevado bien, porque eran unos padres puramente biológicos que no hacían ni puto caso a sus vástagos, como si no los tuvieran, así que los niños no eran más que un nombre que ni estaba en la agenda del tipo. Pero nunca había estado antes con un casado, separado de facto, con hijos reales, tangibles y presenciables, y menos con una esposa a la que un día se le pueden cruzar los cables y se atraviesa el mundo para ejercer como tal. Así que me voy superando a mí misma...
Mi indio está asustado porque es una bronca muy gorda, y yo soy sólo una parte, y no la más importante precisamente. Y yo estoy asustada porque estoy loca por él, porque quiero estar con él, pero también se que soy el eslabón más débil de la cadena y el más sencillo de romper si todo esto revienta de mala manera.
Un día, hablando del tema, lo que siempre es difícil porque es extramadamente delicado, le dije a mi indio que lo que a mí me gustaría idealmente, es que su mujer de allá supiera, entendiera y aceptara que él tiene una vida a este lado del Atlántico, con mujer incluída (por las dudas, servidora) y que podemos llevarla todos bien, ella allá, manteniendo la excelente relación que tienen a distancia, y él, los niños y yo acá. Porque si él quisiera estar con ella, estaría con ella, físicamente, y no a diez mil kilómetros. Porque si ella no pudiera vivir sin su marido, estaría aquí con él, o en donde quiera que fuera, pero estarían juntos. Y la realidad es que no lo están. Y resulta que así están bien los dos. Porque la distancia es lo que les permite tener la relación que tienen, y es envidiable, la verdad.
Prometo prestárselo en navidades. Prometo no hacer preguntas cuando se vaya. Prometo cuidar a mi indio para que sea un hombre feliz y pueda así hacer feliz a los suyos. Prometo amarlo con todas mis fuerzas y que despierte con una sonrisa cada mañana. Eso es lo que quiere cualquiera para aquellos a quién ama, no?. Pues yo garantizo que su marido está en buenas manos, en las mejores, vaya...
Y yo sin poder ir a Culiacán hasta noviembre, para pedir favores a la capilla de Malverde...
Comentario:
Si él te quiere sabrá lo que hacer. Que esté asustado es lógico, porque las rupturas son terribles y me temo que tu solución no será la resultante. Leyendo tu post se nota la tensión y el agobio, solo puedo desearte suerte...
Comentario:
!!no,no,no!! y todo tan perfecto que iba.Es una lastima que la historia se desencadene asi, este ultimo post no me ha gustado nada.Me imagino que la estars pasando mal, pero creo que deberias exigirle que se defina y que se decida, digo, para evitarte más daño en el futuro. Por lo pronto yo te prometo poner a San ANtonio de cabeza para que tu bellisima historia de amor no termine nunca(aca en México se dice que San Antonio es el Santo que se encarga de solucionar favorablemente todos los problemas de amor y que se le debe colocar de cabeza para que el milagro sea efectivo) asi que cuenta con ello.
saluditos casi paisana.bye
saluditos casi paisana.bye
Comentario:
Nunca nunca pienses que va a dejarlo por ti.
Se feliz. Disfruta con lo que tienes. Planteate tu vida siendo la que eres, y cambia las cosas cuando creas.
Pero si acabas pensando que el va a dejarlo todo por ti, quizá te equivoques, y el daño puede ser mucho.
Se feliz. Disfruta con lo que tienes. Planteate tu vida siendo la que eres, y cambia las cosas cuando creas.
Pero si acabas pensando que el va a dejarlo todo por ti, quizá te equivoques, y el daño puede ser mucho.
Comentario:
Esas relaciones de tres.. mira, si realmente el te ama, te propondrá algo..así que tu dale el tiempo preciso para que arregle su situacion..en todo caso, hasta donde estas dispuesta tu? eso tambien lo tienes que medir.
besos
besos
Comentario:
yo he vivido una situación parecida. Solo que yo era la mujer que estaba a diez mil kilómetros. A mi me gustaba mi tierra y a él la suya, y como es normal, encontró quien le calentara la cama. Me pidió ver al niño que era pequeñito. Y allá me fui con él, la primera vez, la escondió, no quiso decir nada. Pero todo estaba clarísimo. Me volví después de un mes allí, le preguntaba si nos separábamos y él no quería. Seguimos una relación mas fraternal que marital, y la segunda vez que fui a que viera a su hijo, había cambiado la que le calentaba la cama, yo ya había desistido de querer seguir siendo su mujer. Tan solo le podía ver como amigo y padre de mi hijo. Esa vez también la escondió. La última vez que estuve allí seguía con esta última, le dije porque no me la presentas, tiene que ser un palo para ella estar escondiéndose cuando yo vengo.
Ahora ella le pide matrimonio, nosotros aún no estamos divorciados, pero él tampoco quiere el divorcio, dice que así tiene excusa para no volverse a casar.
Ahora ella le pide matrimonio, nosotros aún no estamos divorciados, pero él tampoco quiere el divorcio, dice que así tiene excusa para no volverse a casar.
Comentario:
No creo que tú seas el eslabón más fácil de romper, definitivamente no lo eres.
Comentario:
Guapa, estoy ya lo sabias, quiero decir su estado, cierto que no sabias los dos que caerias en los brazos de don amor, juntitos, y eso que estais disfrutando desde entonces, lo que venga....pues que sea lo que los dioses quieran...desde luego no tienes muchas opciones en tu mano, es lo jodido, el no poder meter mano bien agusto al tema, pero niña, aqui me tienes para lo que necesites, lo sabes. Tiempo al tiempo, no te agobies que vas a ser una mamá Postiza estupenda de la muerte!
Esos chicos no saben todavia la suerte que tienen cuando entres en sus vidas.
1besazo
Esos chicos no saben todavia la suerte que tienen cuando entres en sus vidas.
1besazo
Comentario:
Oooooh! Qué pena!
De verdad que pensaba que tu indio era todo y sólo para ti. Te leo siempre aunque, y no es una crítica, te haces de rogar con tus posts : ))
Pues eso, que te leí cuando conociste a tu indio, y lo increíble que parece ser, por lo menos a través de tus ojos. Y me da mucha pena que la historia no sea perfecta del todo. Pero no existe nada perfecto,¿no?
Un abrazo fuerte
De verdad que pensaba que tu indio era todo y sólo para ti. Te leo siempre aunque, y no es una crítica, te haces de rogar con tus posts : ))
Pues eso, que te leí cuando conociste a tu indio, y lo increíble que parece ser, por lo menos a través de tus ojos. Y me da mucha pena que la historia no sea perfecta del todo. Pero no existe nada perfecto,¿no?
Un abrazo fuerte
Comentario:
Pos, pa mi que es la mejor solucion, mi doña.-
En serio, que creo que lo qeu propones, siempre que la señora epposa no le de por aparecerse por aca, es la mejor opcion; eso, y que los niños ni suelten ni media palabra cuando esten en casita de mama, a ver si se van a personar aqui los hermanos de su mujer y se arma la de dios...
En serio, que creo que lo qeu propones, siempre que la señora epposa no le de por aparecerse por aca, es la mejor opcion; eso, y que los niños ni suelten ni media palabra cuando esten en casita de mama, a ver si se van a personar aqui los hermanos de su mujer y se arma la de dios...





