El fantasma del integrismo islámico
Uno de los principales motivos por los que los europeos se manifiestan en contra de la adhesión de Turquía a la Unión es el miedo a una invasión del islamismo más radical en Europa.
Es absolutamente necesario por parte de los distintos estados, dar a conocer en qué consiste la religión islámica y transmitir la idea de que una convivencia pacífica de religiones en la Europa unida es posible.
El islam, como tal, es una religión con principios de paz donde la bandera de la no violencia queda patente en el Corán. No está reñido con la democracia ni con la igualdad de oportunidades y, según los estudiosos de estas creencias, la unión y la igualdad fueron y son los fundamentos básicos que hace quince siglos sostiene el islam.
Sin embargo, en muchos países de religión musulmana, la mujer se encuentra discriminada e incapacitada para acceder a las mismas oportunidades que los hombres.
Según Isabel Vives, Consejera Técnica de Estudios y Cooperación del Instituto de la Mujer, el papel de la mujer en esta sociedad ha sido construido sobre cimientos fuera de la religión; en principio, la religión musulmana recoge la igualdad entre el hombre y la mujer y son los estados los que han legitimado unos "Códigos de Familia" los que relegan a la mujer al único papel de la procreación y el servilismo.
Turquía, país gobernado secularmente, ha luchado por desarrollar una política social independiente de la religión que profesa el 90 por ciento de su población y en los últimos años, se ha avanzado en aspectos tan importantes como la pena de muerte, la no aprobación de la ley del adulterio, tolerancia cero contra la tortura o condenar la discriminación de la homosexualidad.
Los gobiernos del mundo han de recalcar que, el llamado terrorismo internacional, lleva como bandera la religión islámica por la interpretación particular de aquellos que lo practican.
Por otra parte, Europa, por difícil que parezca, debe hacer un esfuerzo por desvincular la religión islámica del fundamentalismo y terrorismo y fomentar el diálogo entre culturas y religiones.
Es absolutamente necesario por parte de los distintos estados, dar a conocer en qué consiste la religión islámica y transmitir la idea de que una convivencia pacífica de religiones en la Europa unida es posible.
El islam, como tal, es una religión con principios de paz donde la bandera de la no violencia queda patente en el Corán. No está reñido con la democracia ni con la igualdad de oportunidades y, según los estudiosos de estas creencias, la unión y la igualdad fueron y son los fundamentos básicos que hace quince siglos sostiene el islam.
Sin embargo, en muchos países de religión musulmana, la mujer se encuentra discriminada e incapacitada para acceder a las mismas oportunidades que los hombres.
Según Isabel Vives, Consejera Técnica de Estudios y Cooperación del Instituto de la Mujer, el papel de la mujer en esta sociedad ha sido construido sobre cimientos fuera de la religión; en principio, la religión musulmana recoge la igualdad entre el hombre y la mujer y son los estados los que han legitimado unos "Códigos de Familia" los que relegan a la mujer al único papel de la procreación y el servilismo.
Turquía, país gobernado secularmente, ha luchado por desarrollar una política social independiente de la religión que profesa el 90 por ciento de su población y en los últimos años, se ha avanzado en aspectos tan importantes como la pena de muerte, la no aprobación de la ley del adulterio, tolerancia cero contra la tortura o condenar la discriminación de la homosexualidad.
Los gobiernos del mundo han de recalcar que, el llamado terrorismo internacional, lleva como bandera la religión islámica por la interpretación particular de aquellos que lo practican.
Por otra parte, Europa, por difícil que parezca, debe hacer un esfuerzo por desvincular la religión islámica del fundamentalismo y terrorismo y fomentar el diálogo entre culturas y religiones.





