Los europeos opinan
El pasado 17 de diciembre los jefes de Estado y de gobierno de la UE aprobaron el inicio de las negociaciones para la adhesión de Turquía.
Se supone un largo y duro proceso para el país aspirante y se estima que no será hasta el 2015 cuando Turquía esté preparada para formar parte del compendio europeo.
No obstante, esta resolución del máximo órgano de la Unión, ha sido muy cuestionada por la opinión pública europea.
Por un lado, se critica la falta de debate acerca de este asunto y se reclama desde algunos partidos políticos un referéndum mientras que, por otra parte, se emiten juicios de valor a favor y en contra de la adhesión del país turco alegando diferentes razones.
Según una encuesta publicada por el diario francés Le Fígaro, un alto porcentaje de franceses y alemanes se declaran en contra de una Turquía europea, 67 y 55 por ciento respectivamente. Y, tan solo hace un par de meses, un 60 por ciento de los holandeses manifestaba su desacuerdo con la idea.
El argumento principal del rechazo es el número ya más que suficiente de turcos en Europa y la convicción de que Turquía es un país que deja bastante que desear en lo que respecta al cumplimiento de los derechos fundamentales de las personas.
Francia expone que no puede seguir acogiendo inmigrantes, país receptor de extranjeros por excelencia, mientras que Alemania dice que hay demasiados turcos en su país.
Y alguien se habrá parado a pensar en la reacción de los más de dos millones de turcos que habitan en el país germano ante el rechazo frontal de la sociedad alemana a que su país de origen se integre dentro de la Unión.
Por otra parte, la mayoría de los españoles se presentan a favor de que los turcos formen parte de la Europa unida junto con italianos y británicos a los que se les acusa de proamericanos a la hora de opinar sobre la materia.
Según declaraciones de Margot Wallström, vicepresidenta de la Comisión, hay "tensión y escepticismo" en las opiniones públicas ante la potencial adhesión del nuevo gigante y dijo que "para superar temores y prejuicios y las verdaderas diferencias que existen, todas las instituciones deberán invertir en acciones de información para construir puentes culturales entre Turquía y la UE".
Con todo esto, el debate esta servido y el foro de discusión abierto en el puzzle europeo de la diversidad en el que poco a poco irán encajando las piezas.
Se supone un largo y duro proceso para el país aspirante y se estima que no será hasta el 2015 cuando Turquía esté preparada para formar parte del compendio europeo.
No obstante, esta resolución del máximo órgano de la Unión, ha sido muy cuestionada por la opinión pública europea.
Por un lado, se critica la falta de debate acerca de este asunto y se reclama desde algunos partidos políticos un referéndum mientras que, por otra parte, se emiten juicios de valor a favor y en contra de la adhesión del país turco alegando diferentes razones.
Según una encuesta publicada por el diario francés Le Fígaro, un alto porcentaje de franceses y alemanes se declaran en contra de una Turquía europea, 67 y 55 por ciento respectivamente. Y, tan solo hace un par de meses, un 60 por ciento de los holandeses manifestaba su desacuerdo con la idea.
El argumento principal del rechazo es el número ya más que suficiente de turcos en Europa y la convicción de que Turquía es un país que deja bastante que desear en lo que respecta al cumplimiento de los derechos fundamentales de las personas.
Francia expone que no puede seguir acogiendo inmigrantes, país receptor de extranjeros por excelencia, mientras que Alemania dice que hay demasiados turcos en su país.
Y alguien se habrá parado a pensar en la reacción de los más de dos millones de turcos que habitan en el país germano ante el rechazo frontal de la sociedad alemana a que su país de origen se integre dentro de la Unión.
Por otra parte, la mayoría de los españoles se presentan a favor de que los turcos formen parte de la Europa unida junto con italianos y británicos a los que se les acusa de proamericanos a la hora de opinar sobre la materia.
Según declaraciones de Margot Wallström, vicepresidenta de la Comisión, hay "tensión y escepticismo" en las opiniones públicas ante la potencial adhesión del nuevo gigante y dijo que "para superar temores y prejuicios y las verdaderas diferencias que existen, todas las instituciones deberán invertir en acciones de información para construir puentes culturales entre Turquía y la UE".
Con todo esto, el debate esta servido y el foro de discusión abierto en el puzzle europeo de la diversidad en el que poco a poco irán encajando las piezas.





