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Visión Internacional
Una ventana que nos asoma al panorama internacional
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¿FEAS O BELLAS?

La belleza de las protagonistas de las series de televisión siempre ha sido un estereotipo evidente en cualquier producción de las que aquí denominamos “culebrones”. Pero esto está cambiando. El éxito arrollador de “Ugly Betty” en Estados Unidos hace que este modelo de “culebrón” se extienda con gran éxito por todo el mundo.

Todo comenzó alrededor del año 2000 cuando se estrenó “Yo soy Betty, la fea” con Ana María Orozco como protagonista. Una actriz caracterizada para parecer la mujer más fea salida en televisión se convierte en un éxito en la pequeña pantalla hasta el punto de mover masas y lograr elevadísimas cotas de audiencia.



Pero no tenemos que remontarnos tan atrás en el tiempo para poder hablar del éxito de una fea. Esto se debe a que Estados Unidos se ha rendido ante una nueva fea. Es el caso de “Ugly Betty” una serie producida por Salma Hayek y emitida por la ABC, que está cosechando este otoño grandes éxitos de audiencia y que tiene enganchados a millones de americanos.


America Ferrera que encarna el papel de Betty Suárez. Al igual que la primera Betty, una joven poco agraciada y sin ningún estilo comienza a trabajar en una empresa relacionada con el mundo de la moda, rodeada de mujeres bellas y a las órdenes de un jefe guapo del que termina enamorándose.





El caso español está muy claro. "Yo soy Bea", serie que emite de lunes a viernes en horario de tarde la cadena privada Telecinco está consiguiendo un asombroso éxito de audiencia superando muchos días el 30% en cota de share. Una joven fea, con un apuesto jefe cuya deslumbrante novia está celosa de la secretaria fea... Cualquiera podría pensar que se trata de una historia insulsa, repetitiva sin ningún interés pero algo debe tener que a pesar de pequeñas modificaciones sigue enganchando a los telespectadores.



Cuando hablamos de éxito internacional nos referimos a la gran cantidad de subproductos que han salido de la idea original y que se emiten en multitud de países. Navegando por la red nos hemos encontrado con series alemanas, rusas, indias... todas ellas con una característica común, una protagonista fea.

En el caso alemán la serie se llama “Verliebt in Berlín” (Enamorada en Berlín) donde la protagonista Alexandra Neldel pasará de ser un patito feo a un bello cisne en la serie que la cadena alemana SAT-1 emitió con gran éxito, imitando a la colombiana “Yo soy Betty, la fea”.



También podemos viajar hasta la India. Una serie ambientada en Bombay donde sorprende por la diferencia cultural que una serie de este tipo haya tenido tanto éxito.
La actriz Thesp Mona Singh fue la encargada de caracterizar a la fea Jasmeet Wahlia. El éxito de este “culebrón” fue abrumador y tras pocos capítulos la novela se posicionó en el número uno para los televidentes. La serie se llamó “Jassi Koi Nahin” (No hay nadie como Jassi).



El canal privado ruso CTC no ha sido menos y también ha querido aprovecharse del gran éxito que las feas van cosechando por el mundo y ha creado su propia novela. “La suerte de la fea” es la serie que se emite en Rusia donde la actriz Nelly Uvarova representaba el papel de Katya Pushkareva. Gran parte de la buena acogida que tuvo esta telenovela en este país se debe a que los colombianos Luis Orjuela y Felipe Gamba (ambos trabajaron en Yo soy Betty, la fea) acudieron allí para colaborar en la adaptación del guión al ruso.



Resulta curioso a nivel cultural que determinados países se vean enganchados al fenómeno Betty por lo que ello implica. No solo el papel de la mujer, sino la belleza, la moda, el formato del “culebrón”... Nos lleva a preguntarnos cual es el efecto real de este tipo de series o si la interpretación que se hace de las mismas va en función de la visión que cada cultura tenemos del mundo. Todo esto viene del hecho de que Betty haya sido versionada también en Israel con una serie llamada “Essty hamejoeret” (La fea), una novela protagonizada por personajes israelíes y en hebreo.



Actualmente Mexico tiene en Angélica Vale a su “Lety” la fea. Televisa lo intenta con otra serie de feas y lo mismo ocurre en Europa, concretamente en Holanda con “Lotte” (nombre holandés de Betty).

Debido al alcance que están teniendo estas series podemos hablar de estas “feas” como un auténtico fenómeno que nos podría llevar a levantar gran cantidad de debates en torno a esta novela.

Fans y detractores. Como todo buen producto levanta odios y pasiones. Nuestra Bea ha unido internet y concretamente los blogs que pasan a formar parte indispensable de sus guiones y que se pueden visionar en la red. Todos los feonautas pueden leer los pensamientos de la fea Bea.

Todas las demás series, sin excepción poseen su página de internet donde puedes visionar fichas de los personajes, fotos y en algunos casos, capítulos completos.
Las promociones van más allá, con la participación de personajes famosos que acuden esporádicamente o como es el caso de Salma Hayek, productora de “Ugly Betty” que va a participar próximamente en uno de los capítulos de su serie.



Parece ser que la serie pretende darnos una lección, pero no la de “la belleza está en el interior” sino la de “además de ser bella en el interior, tienes que lograr también la exterior si te quieres quedar con el chico guapo”.

Seguro que las feas seguirán copando nuestras pantallas, porque está más que demostrado que se trata de un producto muy exitoso.



 
LOS SIMPSONS VUELVEN CON CARAS NUEVAS
Antena 3 estrena nuevos capítulos de la mítica serie de dibujos animados. Los Simpsons es una de las series de dibujos animados que se encuentran en la cumbre. Comienzan como pequeños espacios y terminan convirtiéndose en productos mediáticos con sus páginas web, sus productos de merchandising y creando más y más personajes que terminan siendo no solo miembros de una serie de dibujos animados, sino protagonistas de películas que copan la gran pantalla.

A todos nos vienen a la mente series como The Simpsons, Futurama, American Guy, South Park, Shin Chan...
Series de dibujos animados que desde hace décadas nos permiten disfrutar de personajes curiosos, irreverentes, entrañables, alocados, que nos enganchan a mayores y pequeños a la pequeña pantalla durante un espacio de veinte minutos o media hora que dura cada capítulo.




Pero eso no es todo. Hay varios aspectos en estas series de dibujos que las hacen diferentes a las demás o a las series que proliferaban hace años. Podemos comenzar diciendo que ahora las series que comienzan en cuanto llegan a un punto en el que empiezan a tener éxito pasan a convertirse en un producto muy atractivo en materia de marketing y comienzan a aparecer todo tipo de cosas relacionadas con el programa o serie que salen a la venta y con las que hacen un gran negocio.



Eso ha ocurrido con series de éxito absoluto como han sido Los Simpson, que temporada tras temporada siguen en la cumbre y son un producto más que rentable hasta el punto que el próximo año se estrena la película de estos personajes, The Simpsons, the Movie.
Lo mismo ha ocurrido con otras series como Shin Chan, o South Park cuyo nivel de merchandising es elevadísimo con productos de todo tipo, desde camisetas, cojines, tazas, bolígrafos, peluches, libretas, agendas... y así ocurre con todas las demás.
La película es el gran paso y estas tres series que acabamos de mencionar, lo han dado, con más o menos éxito o en el caso de los Simpsons, con incertidumbre ante su próximo salto a la gran pantalla.



En muchos casos estas series se emiten en horarios para todos los públicos y analizándolos con detenimiento, se podría realizar un debate serio sobre la conveniencia de que determinados espectadores, y con ello hago referencia a los menores, se conviertan en público de estas series.
Algunas de ellas no suponen un problema, como es el caso de Futurama o Los Simpsons, series que se interpretan de manera diferente si se es un niño a si el que lo ve es un adulto. Temas controvertidos, crítica política, burlas a personajes conocidos de la sociedad estadounidense... Todo esto resulta perceptible a los adultos mientras que los niños solo ven dibujos animados.
Este caso no es el de series como South Park, caracterizadas por un lenguaje soez, insultos, acciones groseras y crítica vulgar que gustan a muchos y disgustan a tantos otros pero que no son muy recomendables para que los vean niños de determinadas edades. Un punto intermedio está en el caso de Family Guy o Padre de Familia en España, o Shin Chan, que suponen un término medio en estas características que estamos mencionando.



Los dibujos animados son un género que evoluciona. No se quedan en el simple entretenimiento, en esos veinte minutos o media hora de disfrute para los niños. Ahora son proyectos más ambiciosos, dedicados a públicos más amplios, que no los vean simplemente los niños, con mucha promoción y marketing alrededor de ellos y que culminan con lanzamientos internacionales a la gran pantalla como hemos podido disfrutar de Shin Chan con sus aventuras y como disfrutaremos con los Simpsons en el 2007.