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Bocados de realidad.
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Despedida y cierre
Pues si, hoy es el último día que voy a escribir un post aqui.

La principal causa ha sido porque... tengo ya completa la página en MI dominio propio.

Así que sin más dilaciones os ofrezco el enlace a la nueva dirección (recordad de actualizar los feeds).

Mi nueva dirección.

Siempre te guardaré un recuerdo especial. Porque pese a todo, nunca dejarás de ser mi primer blog.

Adiós con todo mi corazón.
 
Sigo sano (mentalmente), aunque no lo parezca
No os había comentado nunca lo mucho que me gustan las novelas de misterio y de terror, ¿no?

Supongo que el hecho de estar de baja y de que me aburro como las ostras ha provocado estos prontos "artísticos" que me tienen sorprendido hasta a mi, y más aún siendo tan macabros.

Pero que quereis que os diga... no me veo escribiendo un texto de amor que no vaya más allá de lo que siento en estos momentos, no me veo ni imaginativo, ni demasiado original en ese aspecto. Podría explicar lo mucho que me importa alguien, lo doloroso que es no ser correspondido, o en definitiva, describir con más o menos acierto las dudas que nos asaltan a todos. Pero al no ser ni innovador ni sorprendente en ningún sentido, lo vería vacio de significado y de razón de ser.

Los textos que iré creando serán siempre íntegramente mios (si no indico lo contrario) y podría decirse que quizás siguen el estilo narrativo de Dean R. Koontz (que me tiene loco) o Richard Laymon.

En fin, que espero poder seguir sorprendiendoos algún día (a ver si mi neurona me da más historias interesantes que contar). Solo que consiga que con alguna de mis historias que se os ericen los pelillos de la nuca o que simplemente termineis la historia con la boca semi-abierta (no de aburrimiento, sino de sorpresa) ya me doy plenamente por satisfecho.

MUAHAHAHAHA (para terminar estos relatos, nada mejor que una risa de malo de película de serie B) :D
 
La caja de música
La planificación era lo más importante. Lo sabía desde un principio y debido a eso no había dejado descuidado ni un solo detalle. Evidentemente, su constante esfuerzo y dedicación dieron sus frutos y ya tenía los cinco millones de euros en su poder.

Hubiese dado la mitad del dinero solo para poder ver que cara pondría el cabeza de família al comprobar que no recuperaría a su niñita de quince años. Al tener la certeza que la había perdido para siempre. Saber que en cualquier momento aparecería su cadáver flotando en algún rio, semi-enterrado por algún sendero poco transitado o, mucho peor, que nunca la encontrarían. Seguramente no lo soportaría y acabaría quitandose la vida.

Se estaba excitando al imaginárselo mirandose frente al espejo del baño decidiendo si terminar con su miserable existencia mediante barbitúricos o con una delgada cuchilla de afeitar.

Al igual que se excitó mientras preparaba la muerte de la mujer de éste, hacía ya año y medio. Tampoco en esa ocasión dejó nada sin atar y, como no, también salió a la perfección.

Todo el mundo sabía que ella abusaba del alcohol y nadie se extrañó que se ahogara borracha una madrugada en la piscina de su casa. Ni tan solo se extrañaron al comprobar que el plástico que normalmente cubría la piscina se encontraba mojado pese a que, en un principio, no se había usado esa noche. Lo atribuyeron a la húmedad del clima tropical.

Fué irónico y tremendamente divertido ver como su marido se atribuía la culpa de lo sucedido por estar demasiado tiempo en viajes de negocios y no cuidar más de los suyos.

Ahora sufriría infinitamente más con la pérdida de su inocente hija.

Fué sencillo convencerlo de que el secuestro era real, bastó con enviar un mail facilitando unos datos concretos relacionados con su hija como el contenido del bocadillo que tenía de almuerzo esa mañana en la mochila, una detallada descripción de las bragas que llevaba puestas o el antojo en forma de fresón que tenía en el pecho derecho.

Le encantaban esos detalles escabrosos. Esos detalles que harían que el hombre sufriera pensando en lo que le podrían estar haciendo a su virginal niña. Las atrocidades que estaría sufriendo, las vejaciones a las que se vería sometida. Disfrutaba demostrándole a ese desgraciado que no podía hacer nada para evitar el sufrimiento de sus allegados.

Lo más complicado de todo sin duda, fué la preparación del paquete que detonó el pago inmediato del secuestro. Una cajita de música de madera, perfectamente tallada, que al abrirla dejaba escapar una alegre melodía, y en la que dentro se encontraba, cuidadosamente colocado entre un acolchado de un blanco inmaculado, uno de los dedos de su retoño.

Fué complicado por varias razones, pero quizás la mas remarcable fué que tuvo que buscar a la chica ideal. Tenía que ser una niña de la misma estatura y peso que la víctima, de raza caucasiana, con el mismo grupo sanguineo y que tuviera perfectamente cuidadas tanto la piel como las uñas de las manos. Tuvo que intentarlo dos veces, pero al fin consiguió el preciado trofeo.

Si solo uno de esos detalles hubiera fallado, la policía científica hubiese podido solucionar el caso sin demasiados problemas. Porque ¿qué explicación le hubiesen dado a que el dedo no correspondiera con el de la supuesta víctima? Ella tenía muy claro que nunca se cortaría un dedo por el bastardo de su padre. Y, al fin y al cabo, esas pequeñas cosas son las que diferencian un triste delito de una obra de arte.
 
Actualización 16 mayo
Pues al final me he quedado más colgado que un chorizo en la rebotica de un musulmán. Pero como no hay mal que por bien no venga he aprovechado para hacer una buena actualización en el blog y así celebrar, mis ya casi 2000 visitas.

Siguiendo el consejo de una gran maestra del diseño, he simplificado un poco el blog, he cambiado el contador que tenía antes por uno mucho menos vistoso pero con más funcionalidad, además he añadido un nuevo botón que lleva a una interesantísima web que protege las páginas de los spammers (para que no os lleveis sorpresas si poneis vuestra dirección de correo en la web).

Y para terminar he añadido 3 nuevos grupos al music blog, que empieza a tener una lista más que importante de temitas para escuchar. Esta vez ha sido un especial electro-rock (o vete tu a saber donde podriamos encasillarlo). Los elegidos han sido los The Faint, quizás los más rockeros de los 3 y los españoles Cycle y Glamour To Kill (los dos de la productora Subterfuge), realmente excelentes. Os recomiendo encarecidamente que les echeis un vistazo aunque la música electrónica no os apasione, os podeis llevar una sorpresa.

Y plus, plis, plas... ¡mañana más!... o si me aburro mucho quizás esta noche :-D

P.D.: Si me da tiempo quizás subo un par de grupitos más.
 
Tic tac.
Estoy esperando.

Si es una putada, pero la vida al fin y al cabo es una espera. Cuando has de nacer, tienes que esperarte 9 meses para que un pedazo de animal te extirpe de tu madre, con suerte, tirandote de las patas (con menos suerte de la cabeza y con mucha menos del rab... ejem, por cesárea ^_^U) . Cuando comes te has de esperar 2 horas para bañarte, cuando te dan hora para un especialista de la seguridad social te toca esperar un lustro, cuando llegas dos horas tarde a casa... no sabes la que te espera.

En fin, hay veces que uno espera algo que desea, otras que espera lo peor, pero la cosa está en esperar.

A mi no me importa esperar. Estuve trabajando un añito y medio de guarda de seguridad y ahí se me hizo una paciencia a prueba de bombas. Pasar 13 horas de pie en una puerta esperando que pase algo que te saque del estupor en el que estás sumido hace que tu mente trabaje de otro modo mucho más avanzado y eficiente, aprovechando cada uno de los segundos que tienes a tu disposición para tu propio beneficio. Pensando en proyectos futuros, en el estado actual de la política exterior española o en porque los agujeros de gusano no podrían curvarse sobre si mismos para hacer que las reminiscencias de fotones ionizados circularan en variables constantes interpolandose en ciclos temporales.

Pero para ser sincero (y aprovechando que nadie me lee ahora) la mayoría de veces miro a las mujeres que se me cruzan por delante, juego al veo veo conmigo mismo, cuento taxis o canto la canción de la cabra.

Una de las razones por las que no me importa demasiado esperar (siempre dentro de unos límites) es porque comprendo perfectamente lo duro que es no gozar del don de la puntualidad, la lacra que puede ser pertenecer a esta minoría de la población tan maltratada por las obligaciones, las prisas y el estrés.

Si, lo habeis pillado. Soy un impuntual.

Siempre me sale algo de última hora. Me doy cuenta que me he olvidado algo importante, que me iba sencillamente mal peinado, que no me había quitado las zapatillas de estar por casa o cualquier otra razón de vital importáncia.

Pero independientemente de eso, me han pasado cosas que la gente ni se creería.

Una vez llegué una hora tarde al trabajo porque me quedé encerrado en un ascensor (al cabo de una hora y antes de que llegara el técnico, el aparato volvió en si por su propia voluntad). LLegué al trabajo, les expliqué lo que me había ocurrido y se me quedaron mirando con cara de "este atontao se piensa que nos mamamos el dedo", ya que no tenía ninguna prueba de el suceso a parte del testimonio de la maruja del entresuelo.

Hasta ahí no hubiese pasado más que de una mera anécdota, si no fuera porque en menos de 15 días me quedé encerrado en casa. Llegaba muy justo de tiempo (para variar) y abri la cerradura de la puerta (que no se porque narices estaba cerrada con llave) de un modo, llamémosle algo brusco. La verdad es que a día de hoy ya soy consciente de lo que un brazo de ^Excess^ es capaz de hacer, pero para ese entonces aún lo desconocía, así que ni corto ni perezoso doblé la llave dentro de la cerradura y se quedó atascada.

Conseguí desarmar la cerradura, volver a enderezar la llave (bricomanía es fácil) y dejarlo todo bien al cabo de un par de horas. Espero que entendais que bajo esas circunstáncias no llamé al trabajo para decir "si, mira, soy el gilipollas que se quedó el otro día encerrado en el ascensor. ¿Me recuerda? le llamaba para decirle que me he quedado encerrado dentro de casa porque he doblado la llave dentro de la cerradura. En cuanto desarme el paño y lo deje todo correctamente voy para allí, ¿vale?". Me limité a llamar, hacer voz de que me estaba afectando una variante agresiva del ébola y les dije que no podría ir a trabajar.

Cuando digo que me ha pasado de todo, es que me ha pasado de todo (y mayoritáriamente sin ningúna prueba que pudiera atestiguar los sucesos).

Durante una época estuve trabajando en un pueblo costero y me tenía de desplazar de Barcelona hasta allí en autobús muy a menudo (todos los festivos que aprovechaba para bajar a mi querida ciudad). En uno de los viajes, se me ocurrió apurar el tiempo al máximo y coger un autobús que llegaba al pueblo en cuestión una hora y media antes de que empezara el turno de trabajo. En medio del recorrido y desplazandonos por la autopista, se oyó un gran estruendo, el suelo empezó a traquetear empezando desde el morro del vehículo hasta la cola, el conductor hizo un par de eses A-CO-JO-NAN-TES y al final terminó por detenerse en el arcén. Los pasajeros estabamos todos tan tiesos como si nos hubieran puesto un palo de escoba por el culo, blancos como la cera y con los ojos como platos. Nos mirabamos unos a otros como para asegurarnos que no eramos los únicos que nos habiamos estado a punto de manchar los pantalones. No pude aguantar la curiosidad y bajé con el resto de pasajeros a ver que había pasado, no fuera caso que el conductor quisiera continuar el trayecto diciendonos que no había pasado nada y resultase que se hubiese llevado por delante una moto de la Nacional o algo por el estilo (hubiese molado salir en Noche De Impacto) y comprobamos atónitos como una de las ruedas se había convertido en un amasijo de cables de alambre y caucho fundido (y además desilusionados, comprobamos que no habían restos de poli por ningún lado). Resultado: llegué 5 horas tarde al trabajo con una história más que increible y sin justificante porque a esas horas las taquillas ya habian cerrado (pero lo llevé al día siguiente todo orgulloso de poder demostrar tal experiencia).

Como otras causas de retraso podría relatar el día en que un buen hombre intentó atracarme y al final resultó que nos hicimos "coleguillas" y tuve que animarle por lo mal que le había tratado la vida, el día que para ir de Barcelona a Tarragona me cojí un tren que me llevó a Francia por culpa de la incompetente de la taquilla (a ver si os pensabais que fué culpa mía u_uU) o la vez que me pararon para hacerme un control de alcoholemia a las 8 de la mañana (con ropa de curro y todo).

En fin, podeis creeroslo o no. Yo ya estoy acostumbrado a que la gente me tome por loco o por exagerado pero yo al igual del resto de impuntuales nunca tengo la culpa de serlo, simplemente he nacido con ese defecto.

Frase del día:
Lo malo de ser puntual es que uno llega a un lugar y no hay nadie allí para apreciarlo.

Otra razón para apuntarse a mi club.