¡Menudo corte!
Ir a la peluquería es como ir a un safari en medio del Congo. Sabes exactamente a que hora entras, pero no sabes a que hora vas a terminar, ni lo que va a pasar ahí.
Además uno ha de tener muy claro donde se mete, su cabeza puede sufrir una catastrofe si va al sitio equivocado. Por eso me he decidido hacer este mini-manual para escoger la pelu y no morir en el intento.
-Peluquería-Anticuario:
Es la típica peluquería-barbería de las que aún tienen el pirulí en la puerta (un cilindró tricolor azul, blanco y rojo giratorio), el local seguramente contendrá un mobiliario tipo Luís XIV en el que destacaremos unas butacas mullidas de cuero y unos espejos algo estropeados adornados con relieves de bronce. El dueño de dicho establecimiento desconoce que vive en el siglo XXI (seguramente no ha salido de la rebotica en lustros), así que sigue con sus tijeras de la posguerra y no durará ni un instante en terminar los trabajos con una navaja de las que dan miedo. Aprovecha que estás ahí y pide un afeitado a la antigua, acojona, pero una vez terminado te sientes un hombre de verdad.
Este individuo trabaja solo (o como mucho con su cuñao) y te sorprenderá con un gran repertorio de cortes y peinados. Podrás pedirle que te haga una original ralla a la derecha, que realice su peinado especial con la ralla a la izquierda y si lo apuras te hará la ralla en el centro. Si no te llena nada de esto, siempre puedes pedirle un peinado "cepillo". Mujeres abstenerse.
-Peluquería-Verdulería:
Peluquería distinguida por tener una estantería con una selección de toda la prensa del corazón de los últimos 6 meses. Normalmente regentada por una mujer ya entrada en años, con una bata decorada con flores y un cigarrillo casi fusionado con el labio inferior.
Las otras empleadas del local normalmente son familiares (hembras) o sino es la amiga del cuñado de la prima de un tio (o similar).
Además de ponerte rulos, teñirte o hacerte mechas, podrás hacerte unas increibles extensiones de pelo de sobaco de burra (que ahora se llevan mucho) y además hacer un repaso a toda la interesante sub-cultura de cotilleo.
El local es facilmente distinguible por contener un gran número de butacas-secador (parecidas a sillas eléctricas) y por los botes de laca dorados repartidos por todos lados.
-Peluquería-Guardería:
No se recomienda bajo ningún concepto ir a uno de estos locales, pero en un caso apurado en el que no tengas pasta puedes probar suerte e intentarlo.
Son los locales más baratos (o hasta gratis), en los que estarás a manos de una chiquilla de 17 años que lo mas parecido a una cabeza que ha tenido a su cargo es la de las Nancys que decoran su cuarto.
Los dueños de estos locales jamás se han dado a conocer en público (por miedo a represalias) pero podrás ver a los profesores de estos pupilos dando vueltas por el local revisando las chapuzas que se van realizando. No lo dudes, tarde o temprano uno se parará a tu lado, mirará con los ojos abiertos como naranjas a tu nuca y haciendo como si nada hubiera ocurrido, le susurrará en el oido a tu verdugo que un mechón de pelo largo no es la mejor manera de disimular el trasquilón de 35 centímetros que te acaba de arrear.
Entrar en una peluquería de este tipo es lo más parecido a entrar en el ministerio de hacienda, nunca sabes como saldrás, pero sabes que lo harás bien jodido.
-Peluquería-Hipermercado:
Típicas de los centros comerciales, es donde van a parar el 95% de l@s chic@s de las academias antes nombradas. Franquicias decoradas con logos corporativos y donde hay casi más estantes con productos de cosmética, geles, ceras y gominas que sillas.
Entras, te sientas, y en menos de 5 minutos estás en la calle.
Trabajo rápido y barato, pero con el riesgo añadido que seguramente a la primera esquina que gires al salir del local te encontrarás al cliente que iba delante tuyo con el mismo peinado exacto que tú. Ya sabes, inconvenientes del trabajo en cadena.
Estos locales son de alto riesgo, ya que aunque el precio es bastante razonable, si te descuidas acabará disparandose por culpa de la ingente cantidad de productos que te acabarán encasquetando.
Haz caso omiso a frases como "tienes el pelo encrespado, esta crema de eces de cangrejo labriego te lo dejará como una seda" o "empiezas a tener más entradas que un estadio de futbol, llevate este fortificante a base de superglue3 y verás que divino" y tu bolsillo lo agradecerá.
-Peluquería-Fashion:
Locales parecidos a discotecas, llenas de luces y fluorescentes de colores, donde además de acabar de destrozar tus timpanos con las tendencias mas IN en música electrónica-peleona podrás pedir los peinados más extravagantes. Es más, si no te pides nada raro te mirarán con cara de "este es un atontao" y con razón, ya que te meteran el sablazo de tu vida por lo que podrías haberte hecho por 4 perras en cualquiera de los locales ya nombrados anteriormente.
El dueño será gay (o a lo mejor hasta transexual), estará lleno de piercings y tendrá voz de pito lo mas aguda posible. Intercalará su grito de guerra "¡OIG!" entre todas sus frases y su cabeza será un escaparate de lo más trangresor y original (una vez vi uno que llevaba grapado en la calva un mono teñido de verde).
En cuanto a empleados, encontrarás de lo mejor, unos dependientes/as de unos veintitantos que estarán para mear y no echar gota... pero con lo que vas a pagar es lo mínimo.
Decide donde ir con sabiduría Pequeño Saltamontes, ya que de ello depende como vaya tu cabeza el próximo mes.
Frase del día:
Cuando vayas al barbero ten cuidado que no terminen tomandote el pelo.
Lo sé, es mala de cojones, pero es que a parte de que no se me ocurría nada mejor para el tema... me quedaba al pelo. xDDD (No tengo remedio).
Además uno ha de tener muy claro donde se mete, su cabeza puede sufrir una catastrofe si va al sitio equivocado. Por eso me he decidido hacer este mini-manual para escoger la pelu y no morir en el intento.
-Peluquería-Anticuario:
Es la típica peluquería-barbería de las que aún tienen el pirulí en la puerta (un cilindró tricolor azul, blanco y rojo giratorio), el local seguramente contendrá un mobiliario tipo Luís XIV en el que destacaremos unas butacas mullidas de cuero y unos espejos algo estropeados adornados con relieves de bronce. El dueño de dicho establecimiento desconoce que vive en el siglo XXI (seguramente no ha salido de la rebotica en lustros), así que sigue con sus tijeras de la posguerra y no durará ni un instante en terminar los trabajos con una navaja de las que dan miedo. Aprovecha que estás ahí y pide un afeitado a la antigua, acojona, pero una vez terminado te sientes un hombre de verdad.
Este individuo trabaja solo (o como mucho con su cuñao) y te sorprenderá con un gran repertorio de cortes y peinados. Podrás pedirle que te haga una original ralla a la derecha, que realice su peinado especial con la ralla a la izquierda y si lo apuras te hará la ralla en el centro. Si no te llena nada de esto, siempre puedes pedirle un peinado "cepillo". Mujeres abstenerse.
-Peluquería-Verdulería:
Peluquería distinguida por tener una estantería con una selección de toda la prensa del corazón de los últimos 6 meses. Normalmente regentada por una mujer ya entrada en años, con una bata decorada con flores y un cigarrillo casi fusionado con el labio inferior.
Las otras empleadas del local normalmente son familiares (hembras) o sino es la amiga del cuñado de la prima de un tio (o similar).
Además de ponerte rulos, teñirte o hacerte mechas, podrás hacerte unas increibles extensiones de pelo de sobaco de burra (que ahora se llevan mucho) y además hacer un repaso a toda la interesante sub-cultura de cotilleo.
El local es facilmente distinguible por contener un gran número de butacas-secador (parecidas a sillas eléctricas) y por los botes de laca dorados repartidos por todos lados.
-Peluquería-Guardería:
No se recomienda bajo ningún concepto ir a uno de estos locales, pero en un caso apurado en el que no tengas pasta puedes probar suerte e intentarlo.
Son los locales más baratos (o hasta gratis), en los que estarás a manos de una chiquilla de 17 años que lo mas parecido a una cabeza que ha tenido a su cargo es la de las Nancys que decoran su cuarto.
Los dueños de estos locales jamás se han dado a conocer en público (por miedo a represalias) pero podrás ver a los profesores de estos pupilos dando vueltas por el local revisando las chapuzas que se van realizando. No lo dudes, tarde o temprano uno se parará a tu lado, mirará con los ojos abiertos como naranjas a tu nuca y haciendo como si nada hubiera ocurrido, le susurrará en el oido a tu verdugo que un mechón de pelo largo no es la mejor manera de disimular el trasquilón de 35 centímetros que te acaba de arrear.
Entrar en una peluquería de este tipo es lo más parecido a entrar en el ministerio de hacienda, nunca sabes como saldrás, pero sabes que lo harás bien jodido.
-Peluquería-Hipermercado:
Típicas de los centros comerciales, es donde van a parar el 95% de l@s chic@s de las academias antes nombradas. Franquicias decoradas con logos corporativos y donde hay casi más estantes con productos de cosmética, geles, ceras y gominas que sillas.
Entras, te sientas, y en menos de 5 minutos estás en la calle.
Trabajo rápido y barato, pero con el riesgo añadido que seguramente a la primera esquina que gires al salir del local te encontrarás al cliente que iba delante tuyo con el mismo peinado exacto que tú. Ya sabes, inconvenientes del trabajo en cadena.
Estos locales son de alto riesgo, ya que aunque el precio es bastante razonable, si te descuidas acabará disparandose por culpa de la ingente cantidad de productos que te acabarán encasquetando.
Haz caso omiso a frases como "tienes el pelo encrespado, esta crema de eces de cangrejo labriego te lo dejará como una seda" o "empiezas a tener más entradas que un estadio de futbol, llevate este fortificante a base de superglue3 y verás que divino" y tu bolsillo lo agradecerá.
-Peluquería-Fashion:
Locales parecidos a discotecas, llenas de luces y fluorescentes de colores, donde además de acabar de destrozar tus timpanos con las tendencias mas IN en música electrónica-peleona podrás pedir los peinados más extravagantes. Es más, si no te pides nada raro te mirarán con cara de "este es un atontao" y con razón, ya que te meteran el sablazo de tu vida por lo que podrías haberte hecho por 4 perras en cualquiera de los locales ya nombrados anteriormente.
El dueño será gay (o a lo mejor hasta transexual), estará lleno de piercings y tendrá voz de pito lo mas aguda posible. Intercalará su grito de guerra "¡OIG!" entre todas sus frases y su cabeza será un escaparate de lo más trangresor y original (una vez vi uno que llevaba grapado en la calva un mono teñido de verde).
En cuanto a empleados, encontrarás de lo mejor, unos dependientes/as de unos veintitantos que estarán para mear y no echar gota... pero con lo que vas a pagar es lo mínimo.
Decide donde ir con sabiduría Pequeño Saltamontes, ya que de ello depende como vaya tu cabeza el próximo mes.
Frase del día:
Cuando vayas al barbero ten cuidado que no terminen tomandote el pelo.
Lo sé, es mala de cojones, pero es que a parte de que no se me ocurría nada mejor para el tema... me quedaba al pelo. xDDD (No tengo remedio).
Comentario:
Pues yo soy de las de escaparate-quiosco, o como dices, peluquería verdulería. El caso es que como siempre voy a deshoras, normalmente estoy sola con la peluquera. Y si me tengo que leer una revista suele ser de las de "profesionales de peluquería", normalmente paso de las del cuore.
Buen finde...
Buen finde...
Comentario:
Mira...cada vez que me pongo a leer tus posts tengo que salir pitando al cuarto de baño porque me meo de la risa (así,literalmente),aunque quede feo decirlo.
Mira que eres gracioso e imaginativo,hay que ver.
Por cierto que más que plantearte a donde leches vas en cuanto al tipo de peluquerias se refiere,lo que te entran son ganas de coger las tijeras del costurero y empezar a podarte la cabeza tú misma,hijo.
Yo era de las de peluqueria hiper-mercado pero a partir de ahora...ya te digo!
;****
Mira que eres gracioso e imaginativo,hay que ver.
Por cierto que más que plantearte a donde leches vas en cuanto al tipo de peluquerias se refiere,lo que te entran son ganas de coger las tijeras del costurero y empezar a podarte la cabeza tú misma,hijo.
Yo era de las de peluqueria hiper-mercado pero a partir de ahora...ya te digo!
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