Lecciones por aprender.
Hoy será el último día que la vea, lo sé. Y no sólo porque lo nuestro está a las últimas, sino porque ha conseguido ese trabajo que tanto quería en Madrid.
Y digo que estamos a las últimas porque hay una divergencia de metas. Ella quiere mantenerme como amistad, y yo no dejo de quererla, por lo que me estoy debatiendo continuamente entre alejarla definitivamente de mi vida y dejar de sufrir (pretenderlo al menos) o intentar por todos los medios que no se olvide de que existo.
Es muy confuso todo, pero no porque no sepa lo que debería de hacer. Sino porque no es fácil seguir las intrucciones de la razón cuando el corazón te dice otras.
Y es que la história se repite, alguien a quien aprecio en extremo, se desapega de mi (por decirlo de algún modo) y me quedo con cara de imbécil viendo como rehace la vida con otro.
¿Es mi culpa el hacer de mis parejas mis mejores amigas? Porque luego cuando salen las cosas mal me encuentro que no solo pierdo a una pareja, sino también a una buena amistad (como si sobraran).
La cuestión es que estos últimos días me había prometido a mi mismo mantenerme al margen. "Si ella no te llama y no te envía mensajes, no seas tan imbécil de hacerlo tú" me decía. Me hacía el indiferente, el duro (pffff) y casi lo conseguí, si no fuera porque me envió un sms con la notícia (que por otra parte no dudé que llegaría) de que había conseguido la deseada plaza y se va.
Sigo sin querer perderla, pero lo que yo quiera hace tiempo que ha dejado de importar. Es duro averiguar que por mucho que luches por eso que tanto quieres nunca más podrás alcanzarlo.
Intento autoconvencerme que todo cambio es a mejor. Sé que he luchado hasta el final, que le he dicho que la amo de mil modos distintos y que se lo he demostrado de un millón de formas más y si aún así no ha reaccionado ha sido porque no tenía que ser para mi.
Que fácil es decirlo. Pero cuando mañana le mire a los ojos y sepa que no volveré a verlos en mucho tiempo (si es que alguna vez los vuelvo a ver) voy a sentir que algo se rompe dentro de mi.
Intento hacerme fuerte, construir una armadura que envuelva mi corazón hecha de recuerdos de lo que no quiero volver a pasar, del sufrimiento que no quiero volver a sentir. Sólo espero poder aguantar y poder despedirme de un modo íntegro, como el amigo que se supone que debo ser y que el amor que aún siento por ella no me traicione, porque sospecho que si consigue filtrarse algún sentimiento por la coraza que quiero contruir va a haber un desbordamiento. Y lo último que quiero en este momento es que me vea llorar.
Quiero ser fuerte, pero también quiero decirle que esté donde esté la echaré a faltar.
Y mientras tanto aqui me encuentro, tal como estaba al empezar a escribir.
Frase del día:
Todo es efímero. Todo acaba, por el simple hecho que algún día empezó.
Y una de las grandes lecciones que nos da la vida es que hemos, simplemente, de aguantar el chaparrón. ¿Cuantos golpes más voy a necesitar yo para hacerme al fin a la idea?
Y digo que estamos a las últimas porque hay una divergencia de metas. Ella quiere mantenerme como amistad, y yo no dejo de quererla, por lo que me estoy debatiendo continuamente entre alejarla definitivamente de mi vida y dejar de sufrir (pretenderlo al menos) o intentar por todos los medios que no se olvide de que existo.
Es muy confuso todo, pero no porque no sepa lo que debería de hacer. Sino porque no es fácil seguir las intrucciones de la razón cuando el corazón te dice otras.
Y es que la história se repite, alguien a quien aprecio en extremo, se desapega de mi (por decirlo de algún modo) y me quedo con cara de imbécil viendo como rehace la vida con otro.
¿Es mi culpa el hacer de mis parejas mis mejores amigas? Porque luego cuando salen las cosas mal me encuentro que no solo pierdo a una pareja, sino también a una buena amistad (como si sobraran).
La cuestión es que estos últimos días me había prometido a mi mismo mantenerme al margen. "Si ella no te llama y no te envía mensajes, no seas tan imbécil de hacerlo tú" me decía. Me hacía el indiferente, el duro (pffff) y casi lo conseguí, si no fuera porque me envió un sms con la notícia (que por otra parte no dudé que llegaría) de que había conseguido la deseada plaza y se va.
Sigo sin querer perderla, pero lo que yo quiera hace tiempo que ha dejado de importar. Es duro averiguar que por mucho que luches por eso que tanto quieres nunca más podrás alcanzarlo.
Intento autoconvencerme que todo cambio es a mejor. Sé que he luchado hasta el final, que le he dicho que la amo de mil modos distintos y que se lo he demostrado de un millón de formas más y si aún así no ha reaccionado ha sido porque no tenía que ser para mi.
Que fácil es decirlo. Pero cuando mañana le mire a los ojos y sepa que no volveré a verlos en mucho tiempo (si es que alguna vez los vuelvo a ver) voy a sentir que algo se rompe dentro de mi.
Intento hacerme fuerte, construir una armadura que envuelva mi corazón hecha de recuerdos de lo que no quiero volver a pasar, del sufrimiento que no quiero volver a sentir. Sólo espero poder aguantar y poder despedirme de un modo íntegro, como el amigo que se supone que debo ser y que el amor que aún siento por ella no me traicione, porque sospecho que si consigue filtrarse algún sentimiento por la coraza que quiero contruir va a haber un desbordamiento. Y lo último que quiero en este momento es que me vea llorar.
Quiero ser fuerte, pero también quiero decirle que esté donde esté la echaré a faltar.
Y mientras tanto aqui me encuentro, tal como estaba al empezar a escribir.
Frase del día:
Todo es efímero. Todo acaba, por el simple hecho que algún día empezó.
Y una de las grandes lecciones que nos da la vida es que hemos, simplemente, de aguantar el chaparrón. ¿Cuantos golpes más voy a necesitar yo para hacerme al fin a la idea?
Comentario:
Mucho ánimo cielo y muchos besitos para levantar el día.
"no es fácil seguir las intrucciones de la razón cuando el corazón te dice otras" Tienes razón, pero sólo tú sabes a cuál de los dos quieres escuchar ¿verdad?
A lo mejor no necesitas más golpes, sino más sonrisas.
Muchos besitos.
"no es fácil seguir las intrucciones de la razón cuando el corazón te dice otras" Tienes razón, pero sólo tú sabes a cuál de los dos quieres escuchar ¿verdad?
A lo mejor no necesitas más golpes, sino más sonrisas.
Muchos besitos.
Comentario:
Después de una fuerte tormenta, llega la calma y el sol reluce mas intensamente..





