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Bocados de realidad.
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Tic tac.
Estoy esperando.

Si es una putada, pero la vida al fin y al cabo es una espera. Cuando has de nacer, tienes que esperarte 9 meses para que un pedazo de animal te extirpe de tu madre, con suerte, tirandote de las patas (con menos suerte de la cabeza y con mucha menos del rab... ejem, por cesárea ^_^U) . Cuando comes te has de esperar 2 horas para bañarte, cuando te dan hora para un especialista de la seguridad social te toca esperar un lustro, cuando llegas dos horas tarde a casa... no sabes la que te espera.

En fin, hay veces que uno espera algo que desea, otras que espera lo peor, pero la cosa está en esperar.

A mi no me importa esperar. Estuve trabajando un añito y medio de guarda de seguridad y ahí se me hizo una paciencia a prueba de bombas. Pasar 13 horas de pie en una puerta esperando que pase algo que te saque del estupor en el que estás sumido hace que tu mente trabaje de otro modo mucho más avanzado y eficiente, aprovechando cada uno de los segundos que tienes a tu disposición para tu propio beneficio. Pensando en proyectos futuros, en el estado actual de la política exterior española o en porque los agujeros de gusano no podrían curvarse sobre si mismos para hacer que las reminiscencias de fotones ionizados circularan en variables constantes interpolandose en ciclos temporales.

Pero para ser sincero (y aprovechando que nadie me lee ahora) la mayoría de veces miro a las mujeres que se me cruzan por delante, juego al veo veo conmigo mismo, cuento taxis o canto la canción de la cabra.

Una de las razones por las que no me importa demasiado esperar (siempre dentro de unos límites) es porque comprendo perfectamente lo duro que es no gozar del don de la puntualidad, la lacra que puede ser pertenecer a esta minoría de la población tan maltratada por las obligaciones, las prisas y el estrés.

Si, lo habeis pillado. Soy un impuntual.

Siempre me sale algo de última hora. Me doy cuenta que me he olvidado algo importante, que me iba sencillamente mal peinado, que no me había quitado las zapatillas de estar por casa o cualquier otra razón de vital importáncia.

Pero independientemente de eso, me han pasado cosas que la gente ni se creería.

Una vez llegué una hora tarde al trabajo porque me quedé encerrado en un ascensor (al cabo de una hora y antes de que llegara el técnico, el aparato volvió en si por su propia voluntad). LLegué al trabajo, les expliqué lo que me había ocurrido y se me quedaron mirando con cara de "este atontao se piensa que nos mamamos el dedo", ya que no tenía ninguna prueba de el suceso a parte del testimonio de la maruja del entresuelo.

Hasta ahí no hubiese pasado más que de una mera anécdota, si no fuera porque en menos de 15 días me quedé encerrado en casa. Llegaba muy justo de tiempo (para variar) y abri la cerradura de la puerta (que no se porque narices estaba cerrada con llave) de un modo, llamémosle algo brusco. La verdad es que a día de hoy ya soy consciente de lo que un brazo de ^Excess^ es capaz de hacer, pero para ese entonces aún lo desconocía, así que ni corto ni perezoso doblé la llave dentro de la cerradura y se quedó atascada.

Conseguí desarmar la cerradura, volver a enderezar la llave (bricomanía es fácil) y dejarlo todo bien al cabo de un par de horas. Espero que entendais que bajo esas circunstáncias no llamé al trabajo para decir "si, mira, soy el gilipollas que se quedó el otro día encerrado en el ascensor. ¿Me recuerda? le llamaba para decirle que me he quedado encerrado dentro de casa porque he doblado la llave dentro de la cerradura. En cuanto desarme el paño y lo deje todo correctamente voy para allí, ¿vale?". Me limité a llamar, hacer voz de que me estaba afectando una variante agresiva del ébola y les dije que no podría ir a trabajar.

Cuando digo que me ha pasado de todo, es que me ha pasado de todo (y mayoritáriamente sin ningúna prueba que pudiera atestiguar los sucesos).

Durante una época estuve trabajando en un pueblo costero y me tenía de desplazar de Barcelona hasta allí en autobús muy a menudo (todos los festivos que aprovechaba para bajar a mi querida ciudad). En uno de los viajes, se me ocurrió apurar el tiempo al máximo y coger un autobús que llegaba al pueblo en cuestión una hora y media antes de que empezara el turno de trabajo. En medio del recorrido y desplazandonos por la autopista, se oyó un gran estruendo, el suelo empezó a traquetear empezando desde el morro del vehículo hasta la cola, el conductor hizo un par de eses A-CO-JO-NAN-TES y al final terminó por detenerse en el arcén. Los pasajeros estabamos todos tan tiesos como si nos hubieran puesto un palo de escoba por el culo, blancos como la cera y con los ojos como platos. Nos mirabamos unos a otros como para asegurarnos que no eramos los únicos que nos habiamos estado a punto de manchar los pantalones. No pude aguantar la curiosidad y bajé con el resto de pasajeros a ver que había pasado, no fuera caso que el conductor quisiera continuar el trayecto diciendonos que no había pasado nada y resultase que se hubiese llevado por delante una moto de la Nacional o algo por el estilo (hubiese molado salir en Noche De Impacto) y comprobamos atónitos como una de las ruedas se había convertido en un amasijo de cables de alambre y caucho fundido (y además desilusionados, comprobamos que no habían restos de poli por ningún lado). Resultado: llegué 5 horas tarde al trabajo con una história más que increible y sin justificante porque a esas horas las taquillas ya habian cerrado (pero lo llevé al día siguiente todo orgulloso de poder demostrar tal experiencia).

Como otras causas de retraso podría relatar el día en que un buen hombre intentó atracarme y al final resultó que nos hicimos "coleguillas" y tuve que animarle por lo mal que le había tratado la vida, el día que para ir de Barcelona a Tarragona me cojí un tren que me llevó a Francia por culpa de la incompetente de la taquilla (a ver si os pensabais que fué culpa mía u_uU) o la vez que me pararon para hacerme un control de alcoholemia a las 8 de la mañana (con ropa de curro y todo).

En fin, podeis creeroslo o no. Yo ya estoy acostumbrado a que la gente me tome por loco o por exagerado pero yo al igual del resto de impuntuales nunca tengo la culpa de serlo, simplemente he nacido con ese defecto.

Frase del día:
Lo malo de ser puntual es que uno llega a un lugar y no hay nadie allí para apreciarlo.

Otra razón para apuntarse a mi club.
 
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Comentario:
Antes, cuando vivía en casa de mis padres era la puntualidad en persona, me imagino que porque lo que más me ayudaba era que no quería estar en casa.
Ahora que tengo casa propia muchas veces mis grandes intentos por salir de casa con tiempo suficiente raramente llegan a buen puerto. La diferencia es que sí es culpa mía, no me organizo bien o calculo mal el tiempo, no sé, pero siempre salgo con la hora pegada en el culo.

La cabra, la cabra... jeje.
 
Comentario:
Pues yo debo decir que siempre he presumido de mi puntualidad, y con motivos (por comparación con algunos amigos míos, claro), hasta que me mudé a las afueras y pasé de depender del transporte público, con su puntualidad británica (ejem), a depender de mi coche, y de sacar al perro antes de irme, y del atasco que siempre hay para entrar a Valencia y que nunca (todavía) tengo en cuenta para mis cálculos horarios...

En fin, que he oido que la puntualidad es la virtud de los aburridos, así que ya tengo excusa para no serlo.

Por cierto, cuando quieras te explico lo de los agujeros de gusano y la curvatura del espacio-tiempo. No te imaginas lo que da una carrera de física para hablar de todo esto en los bares. Claro que así sólo ligo con freakis y con bujirris (o con frikis bujirris, que es peor).

Saludos.
 
Comentario:
jejeejjej, bueno, ya somos dos. Yo también soy inpuntual, mucho. Lo soy para el trabajo (cuando tenia), para los examenes de la universidad, para quedar con la gente, para todo. De hecho la gente ya me conoce, así que no esperan mucho más de mi, jeeje, soy de las que tiene que salir antes, y empezar a vestirse un ratito antes y no apurar hasta que sólo me quedan 5 minutos y aún me falta la ducha, secador, maquillaje, vestimenta (largo rato) y un sin fin de etcéteras más.

Nada Excess, que la vida es esperar como tu dices, y que rabia me da eso muchas veces, el tiempo es puñetero cuando quiere.

Patunets, que ya he vuelto por aquí.

Adeuuuuuu
No