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Bocados de realidad.
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Desvirgado.
Ayer por la noche lo hice por primera vez.

Pensé que no sería capaz, es más, quería que hubiera sido en una situación especial. Pero al final surgió en el momento menos esperado. Fué sin ningún tipo de premeditación, salí de casa pensando que sería una noche normal y resulto ser de todo menos eso.

Se puede decir que fué bastante bien, no hubieron incidéncias destacables y no he lamentado nada esta mañana al despertarme.

¡¡Ayer me emborrache por primera vez en mi vida!!

Me engañaron, un alma tan casta y pura como la mía no habría caido en tal vejación si no hubiera sido de este modo. Y es que me pusierón en una situación crítica. El método de engaño que usaron fué el siguiente:

1.- Me llevaron a un local de copas. Saben que odio esos locales porque JAMÁS bebo y porque en sitios donde hay mucho ruido ambiental no me entero de nada. Creo que lo que sufro se llama distracción auditiva o algo así, la cosa está en que si hay mucho ruido de fondo no soy capaz de escuchar lo que dice la gente, pero si hay silencio, puedo oir hasta el caer de una pluma (o sea que no estoy sordo, solo un poco tonto de oreja).

2.- El local para mas INRI estaba situado en una zona de naves industriales y ni la gente que va es la que más me atrae, ni la música que ponen es santo de mi devoción.

3.- Solo conocía a 3 personas de todo el inmenso grupo que eran.

4.- La más importante. Estaban jugando al duro.

¿Y que va a hacer una persona, en un local en el que se siente extraño, con una música que no le gusta y en un grupo de gente desconocida que se entretiene a jugar al duro?
Pues apuntarse al bombardeo.

Ellos iban ya bolinguis y yo estaba en plenas facultades, solo era cosa de tener cuidado de lanzar el duro totalmente paralelo a la mesa y vigilar que el ángulo de impacto fuera el correcto (puras matemáticas). Era pan comido, y más para alguien tan analítico como yo (a veces me pregunto porque no se queda de vez en cuando mi puñetero ego en casa). Así romperia el hielo con el grupito y con un poco de suerte emborracharía a alguna de las mozuelas que ahí estaban congregadas. ¡Chupado!

Todo empezó mal. Lancé demasiado fuerte la moneda y salió de la mesa, una alma caritativa la cojió al vuelo y me informó muy amablemente (eso si) que eso era equivalente a un vaso de sangria de cava. Y a partir de eso momento la cagué. Y es que si algo hay que tener claro es que lo que para una persona normal es un simple vasito de sangría, para una persona que no bebe ni un sorbo de cava en año nuevo porque le da asco el sabor del alcohol (cualquier tipo de alcohol) es una auténtica odisea.

Al segundo vaso (segunda moneda lanzada) ya me temblaba el pulso.

Al tercero, olvidé por completo de emborrachar a nadie (suficiente trabajo tenía yo con no cagarla de nuevo).

Al cuarto, tenia que alargar la mano para tocar donde estaban los vasos por si mi vista me engañaba...

Al décimo vaso ya no me acordaba ni que hacía ahí.

De todos modos, me reí mucho, no vomité y pese a todo no he tenido resaca. Pero aún así, sigo odiando el sabor del alcohol y sé que tardaré muuucho en volver a tomar ni un solo sorbo de nada.

La frase del día:

Si has de jugar a algo, asegurate por lo menos de saber las normas.

Y no hablemos ya de probar de lanzar la puñetera moneda al menos una vez antes de la tirada valida (no seas tan estúpid@ y engreid@ como un servidor).

Besoss :-***
 
 
Comentario:
Chevecha pica!!! :P~~~
Es mucho mejor el tequila :_D

Bss, espero que se pasase pronto la resaca.
 
Comentario:
¿Pero a quién se le ocurre?,pues sin ir mas lejos a mi...me paso más o menos lo mismo pero encima con cerveza,que xe xube a la cabexa y que me da un asco que me tira pa trás.
Besitos ;)
 
Comentario:
Vaya y yo aun sigo virgencita :S a ver si algun dia lo hacemos juntos
(jejeje)
Abrazos azules
No