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Una de Bravas
Blog personal de la bollera viajera que no sale de Madrid
Yo soy...
3ª Era: La camarera tras un breve paso por el pluriempleo abandona el ramo y empieza a trabajar en una oficina, pero sin perder sus raices (dentro de mi siempre habrá una camarera).

2ª Era: La camarera en un afán por hacerse independiente empieza a vender sus servicios como profesional del ramo.

1ª Era: La camarera (por suerte en paro, viviendo de papá y mamá) lesbiana con ganas de viajar por el mundo (pero que no sale de Madrid), que te trae la ración de bravas en cualquier tasca madrileña. Esa soy yo.

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Camarera - Gazpacho
Ayer por la noche me fui a dormir (pedazo revelación ¿eh?). Al acostarme tenía muchísimo calor. Me puse el aire acondicionado que queda justo encima de la cama, para que me aliviase el increíble sofoco. Pero por más que yo le bajé la temperatura el calor no se iba. Así que al final lo apagué porque sólo servía para hacer ruido. He pasado una noche terrible, pero lo peor ha sido el sueño.

Yo era la dueña de un restaurante. No me detendré en explicaros como era el local, pero la verdad que estaba genial. La decoración era perfecta, la luz entraba del exterior en la justa medida, el servicio era chachi... en fin un restaurante montado por mi (sí, me quiero mucho).

Yo y mi socia estabamos buscando un nuevo camarero para nuestro maravilloso restaurante.
La decisión sobre a quién contratar estaba entre dos aspirantes. A mí me caía especialmente bien uno de ellos, pero a mi socia no le gustaba porque no dejaba de rascarse la cara.
En ese momento en plan conexión cósmica yo he empezado a sentir todo lo que estaba sintiendo el "aspirante sarnoso". Enseguida entendía por qué no dejaba de rascarse, el pobre estaba sintiendo unos terribles picores, y además le ardía la cara.

Así que a partir de entonces me he pasado el resto del sueño tratando de buscar un poco de hielo. Que me parecía a mí que podía acabar con el sufrimiento del pobre aspirante y el mío.

No le podía explicar qué estaba pasando a mi socia, porque entended que es un poco raro: "no es que debo de tener alguna conexión cósmica extrasensorial con ese chico, y verás nos pica la cara". Yo lo único que hacía era buscar hielo y rascarme la cara como una loca. Al final no sé a quién hemos contratado.

Yo me he despertado y me dado cuenta que ni conexión cósmica ni leches, a la que le picaba la cara era a mí. En mi estado de semisomnolencia he pensado ¡me voy a por hielos!, no se me ha ocurrido ni por asomo, que el necesitar ponerse un hielo en la cara no es muy normal. Como antes de la cocina está el baño, he pensado lo mismo lavarme la cara con agua fresquita me alivia.

En esas estaba cuando al pasar las manos por mi cara la he notado extrañamente rugosa. Y es entonces cuando me ha dado por encender la luz, que todo lo demás lo he hecho a oscuras. Me secado la cara (que me seguía picando) y me mirado al espejo...

Pensamientos de la camarera:
"Ummhh, yo no me recordaba tan fea. Que se le va hacer, siempre está la opción de la cirugía estética...¡Un momento! Yo no soy fea..."
Inciso: digamos que yo en el reparto de caras tuve suerte, no soy nada espectacular, pero no soy fea (queda dicho).
...continuación de los pensamientos de la camarera:
"... y además desde cúando mi cara es tan grande y tan roja. Por dios si estoy llena de sarpullidos. A ver si la sarnosa soy yo"
Inciso: a partir de aquí se ha hecho cargo de la situación mi vocecita interior, mi vocecita es una especie de alter-ego muy muy realista y además muy borde y siempre empieza todas sus frases llamándome imbécil.
...continuación
"¡Imbécil!, tienes la cara como un gazpacho, vete a despertar a tu hermana y luego a tu madre"

Después de que la familia al completo exáminase mi cara roja, superhinchada y llena de sarpullidos, se ha decidido por votación ir a urgencias.

RESUMEN

DIAGNÓSTICO:
Parece ser que he tenido una reacción alérgica a algo. Yo sospecho de los mejillones en salsa de viera, mi hermana de la KGB, porque está convencida que tengo una vida secreta como espía ucraniana. Me han mandado un antihistamínico. Ya se me ha quitado el color rojo, y ha bajado un poco la hinchazón pero los sarpullidos se ven más.

PROBLEMAS:
- Al bajarme la hinchazón ya no se ve claramente que es que estoy malita, sólo parece que soy muy fea, y claro no me atrevo a salir de casa. Ahora me estoy acordando de aquella película (una española de esas trágicas de cada oveja con su pareja), la prota era una chica muy muy fea. Pero conocía a un chico ciego de buena familia, y él se enamoraba de ella y viceversa. Ya estaban a punto de casarse, cuando él recupera la vista. Y claro ahora ya no podía casarse con una feucha como esa, él un hombre guapo y de dinero. Así que se casa con su prima. La prota lo aceptaba, y se retiraba. Pero al poco tiempo se moría. Bueno la cosa es que cuando yo vi la peli, se me ocurrió preguntar en alto, de qué se había muerto, a lo que mi padre contestó "pues de fea".

- El antihistamínico a mí no me da somnolencia como a todo el mundo, a mi me deja literalmente roque. Lo cual es una putada porque estoy estudiando, y en dos días empiezo los exámenes. Que no sé yo qué tal imagen voy a dar si me quedo sopa en el exámen y colgándome la baba sobre las respuestas. Sin hablar del hecho de que me da una vergüenza horrible irme a la universidad así (creo que antes preferíria irme en minifalda sin depilar).

Bueno ya me despido hasta que acaben los exámenes que no voy a tener mucho tiempo, si es que no me duermo en el tren y aparezco yo que sé, en Sevilla. Pero por si acaso ¿alguien me puede alojar por allí?
 
Como una regadera
Estoy loca. No es una forma graciosa o bonita de explicar las cosas sin sentido que hago, no, literalmente he perdido el juicio, y creo que estoy sufriendo alucinaciones. Os cuento.

El fin de semana pasado me di cuenta de que estaba estudiando muy poco desde que mis padres volvieron de las vacaciones, porque mi padre ya está currando otra vez, pero mi madre pertenece a ese "privilegiado" gremio de los profesores que no vuelve al trabajo hasta septiembre (en defensa del cuerpo docente diré que desde que vuelven al trabajo no lo vuelven a dejar de verdad hasta el verano siguiente).

Pero volvamos a lo que me ocupa a mi. Mi madre está en casa todos los días, tratando de hacer de ama de casa, pero a la pobre no le sale (que le pone mucha intención, no digo yo que no). El resultado es que se pasa casi todas las mañanas metida en mi cuarto contándome sus últimos descubrimientos sobre los supermercados del barrio, o preguntándome sí a mi se me ocurre como hacer que la casa deje de oler a lentejas quemadas. De forma que hace unos días que no estudio nada. Solución: la biblioteca.

Me levanté prontito el lunes para ir a la biblioteca de Retiro ya que por alguna extraña razón la biblioteca de mi barrio cierra los lunes. En esta biblioteca lo de encontrar sitio está difícil así que o te pegas el madrugón o te pones a estudiar en la calle, tú decides.

De modo que muerta de frío (quien iba a imaginar que el lunes iba a bajar diez grados la temperatura), cogí mi querido autobús. Tras media hora de frenazos, curvas imposibles, etc, llegué a mi destino: el distrito de Retiro, con su magnífica biblioteca que no cierra los lunes. De la parada a la biblioteca no son más de 15 minutos andando, aún así yo me pongo los cascos, una tontería, porque los pongo lo suficientemente bajos como para oir lo que pasa a mi alrededor, lo que finalmente me impide oir la música.

En uno de los diez semáforos que cruzo pasé al lado de un grupo de turistas alemanes. ¿Por qué lo sé? porque para algo llevo todo el verano estudiando alemán. Así que yo les sonrío y les doy los buenos días en mi correctísimo alemán, se ríen y me devuelven el saludo.

Sigo caminando, y paso al lado del kiosko, y oigo claramente un "Guten tag!" del kioskero dirigido a un hombre que alemán no parece (más bien de Parla diría yo), acto seguido el hombre de Parla pregunta por El País (el periódico) en alemán, comentan el bajón de temperatura en alemán, y finalmente se despiden en alemán. Yo a esto flipando, que no me sorprende que uno de Parla hable alemán, lo que me sorprende es que el kioskero lo hable.

Aún así y a pesar de que la curiosidad es fuerte, la idea de ponerme a estudiar en la calle con este frio puede más y sigo con mi ruta hacia la biblioteca. Y me voy cruzando con la fauna habitual viejo con tacataca, vieja con perro, vagabundo con brick de vino, viejo con perro, vieja con tacataca... y entonces veo a lo lejos una pareja de niñatos que va discutiéndo acaloradamente (me imagino la conversación: "¡claro y cuando tú te enrollaste con Ana!, pues no tío paso de tí es que eres como un crío, en cambio Edu, Edu es distinto" "Eres gilipollas tía, el Edu va diciendo por ahí que está contigo porque eres la que más tetas tiene"). Pero cuando finalmente llegan a mi altura alucinada me quedo cuando estos dos, que de estos sí estoy segura son de Madrid, van hablando en alemán.
Entonces me acuerdo, de los cascos, en realidad lo que estoy escuchando desde hace un rato es a Die Toten Hosen, que como buenos alemanes cantan en alemán. Respiro aliviada. Entro en la biblioteca, cojo un buen sitio, y cuando me siento y voy a quitarme los cascos, me doy cuenta de que el MP3 está apagado y que de hecho ni siquiera tiene una pila dentro.
Esqizofrenia 1 - Camarera 0.

Ignoro lo sucedido y me dispongo a estudiar, la mañana me cunde bastante, y no hay mucho que contar, un tio con rastas se sienta delante de mi y no para de toserme con una potencia que hace salir mis apuntes volando cada dos por tres (lo normal vaya). A la una decido que tengo hambre y me voy a comer a casa. Guardo mis cosas, le pongo la pila al MP3, me aseguro de que suena la música, y salgo a enfrentarme con la ciudad.

Veo a una pareja desde lejos dos chicos que van cogidos de la mano. Vale Madrid es una gran ciudad, nadie te conoce... pero no, no es lo más corriente ver por la calle a dos hombres dados de la mano (mucho menos a dos chicos de instituto), a menos que estés en el centro-centro o en el barrio gay (Chueca). Y flipo que le voy hacer, soy así de simple. Por supuesto esto no me sorprende tanto como lo del alemán, de hecho hasta me ilusiona un poco, pensar que quizá todos juntos podemos hacer de este mundo un lugar un poquito mejor para vivir, donde dos adolescentes no tengan que avergonzarse de ir dados de la mano.

En estas ensoñaciones ando cuando me cruzo con dos abueletes que van cogidos del brazo, y no eso ya no me lo creo, los abueletes no se agarran, tienen prejucios y un montón de años de dictadura moral (de la otra también) a sus espaldas. Esto me sobrepasa, y entonces veo a dos lesbianas que se morrean y empujan el carrito de su bebé. Joder al salir de la biblioteca había una puerta interestelar, y yo he ido a salir a la dimensión gay.
Esquizofrenia 2 - Camarera 0.

Llego al autobús me subo, curvas, frenazos, tengo frío. Me bajo. Camino. Llego a la puerta de mi casa. Saco llave. Abro puerta. Digo "Hola Mamá, ¿qué has quemado hoy?" "Nada, he hecho judias blancas, ¿quieres?".
Esquizofrenia 3 - Camarera 0.

Un beso y buenas noches desde mi celda acolchada.
 
Pido el comodín
No se me ocurre nada que escribir, así que ahí va un comodín que me han enviado:

TEST DE ESOS QUE TARDAS LA VIDA EN HACER Y LUEGO SE TE OLVIDA ENVIAR:
¿Qué hacías hace diez años?
Tenía 11 años, y para mi empezaba el verano, con las fiestas del pueblo de mi madre. Descubrí muchas cosas ese verano, lloré, reí y me emborraché por primera vez.

¿Qué hacías hace cinco años?
Mucho deporte, hace cinco años perdí más de 10 kilos durante el verano, mi finalidad era conseguir aprobar gimnasia. Por cierto seguí sin superar las pruebas de resistencia, pero me aprobaron porque estaba muy mona (¡cabrones!)

¿Qué hacías hace un año?
Trabajar 10 horas diarias como camarera en un restaurante en Manchester, una experiencia para no olvidar.

Ayer
Estudiar alemán (me aburro).

5 snacks que te gustan (bueno supongo que esto es traducción literal del inglés así que aquí yo voy a poner "tapas y bocatas")
- Patatas Bravas (por supuesto).
- Bocata calamares (cuando estoy en la Plaza Mayor de Madrid).
- Tortilla Brava (sí esto existe, es una tortilla de patatas con salsa brava por encima).
- Bocata de tortilla con pimientos(cuando estoy de viaje en la carretera).
- Palmeras de chocolate, ya sé que no son tapas, pero tenía que ponerlo, porque son mi auténtica debilidad.

5 canciones de las que te sabes la letra.
Esto me da un poco de verguenza, porque casi todas son del Dúo Dinámico...
- Esos ojos negros (Dúo Dinámico)
- El final del verano (Dúo Dinámico)
- Mujer contra mujer (Mecano)
- Message in a bottle (Police)
- Todas las de Amaral

5 cosas qué harías con 100 millones de €
- Comprarme una casa
- Comprarme el título (que digo yo que se podrá)
- Viajar por todo el mundo
- Hacerme la depilación por laser (a mi y a todas mis amigas)
- Venga que 100 millones son muchos millones: crear alguna fundación con fines benéficos.

5 lugares a los que te gustaría escaparte
¿Sólo cinco? ¿los cinco continentes no valen?
- Me gustaría ir a Viena, que cada vez que lo intento acabo en cualquier parte del mundo menos allí.
- Roma (a ver al Papa, jeje)
- México, todo enterito ¿vale?
- China
- Algún día me gustaría volver a hacer un Interrail, sea cual sea.

5 malos hábitos que tienes
- Dormir poco o dormir mucho.
- La vaguería en general.
- No guardo un secreto jamás.
- Discutir por placer.
- Nunca hago la cama.

5 cosas que te gusta hacer
- Tomarme una caña con los amigos.
- Estarme horas delante del ordenador, haciendo lo que sea.
- Ver pelis en versión original (con subtítulos en español).
- Desde pequeña cuando llueve me gusta mirar por la ventana para ver como los demás se mojan mientras yo estoy calentita en casa (puedo estar horas).
- Leer, devorar libros.

5 cosas que nunca te pondrías
- Ropa interior de lentejuelas.
- Una falda que no me tape el culo.
- Abrigo de piel de conejo (y de animales en peligro de extinción).
- Un patalón de lunares.
- Una camisa con hombreras.

5 programas de televisión que te gusten
- Hospital Central
- A dos metros bajo tierra
- Los Simpson
- 7 vidas
- Las noticias (seré rara, pero me gusta verlas)

5 juguetes favoritos (¿juguetes? ¿no soy un poco mayor pa eso? ¿a qué te refieres? ¡¡ qué eso que dicen de las lesbianas no es verdad!!).
De verdad que no pongo nada porque no sé a que se refiere, si alguien tiene una idea la recibiré con mucho gusto.

Ale ¡hemos superado un post más!. Prometo no meter más comodines hasta dentro de bastante tiempo. Un beso de esta vaga.
 
Me han robado Europa
La historia que voy a contaros además de ser muy triste requiere, para enteder el verdadero sentido dramático, conocer algunos datos extras.

1. Estudio Turismo desde hace cuatro años (esto ya de por si es bastante trágico, porque la carrera son tres años, y viendo como está el panorama, sospecho que yo voy a ir ya a por el quinto).

2. Como veterana estudiante de esta bella carrera mis conocimientos de geografía deberían ser excepcionales (entiéndase por excepcionales ser capaz de situar en el mapa todos los países que acaban por -stán).

3. Para acabar la carrera me queda, entre otras asignaturas, el alemán (I,II y III).

Con estos tres apuntes creo que será suficiente para que comprendáis esta triste historia.
Para este verano tengo un objetivo, conseguir de una vez acabar la carrera. Para ello me he privado de vacaciones en la playa, y me he quedado estudiando en Madrid. Al empezar el verano me apunté a una academia de alemán, en la que paso tres horas diarias (¡uf qué juerga!). Todo iba relativamente bien, mi profesor me decía que ni de coña iba a aprobar mientras siguiese teniendo una oreja frente a la otra, pero yo como soy una ilusa pues convencida de que en septiembre yo ya sería una diplomada más en paro. Hasta aquí bien.

Pero hace una semana mi profesor, que a pesar de lo de antes es un encanto y aprovecho para mandarle un saludo desde aquí (¡Te queremos Karl!), me puso un ejercicio bastante "sencillito" gramáticalmente hablando. Toda la dificultad residía en tener unos mínimos conocimientos de geografía para resolver unas adivinanzas sobre ciudades y rios alemanes.

Y ahí pensé yo, le voy a dejar patidifuso, vamos si yo soy la reina de la geografía, este no vuelve a dudar de mi. Diez minutos más tarde el poco orgullo que me quedaba había volado, no había sido capaz de acertar ni una sola. Por un momento dudé de Karl, ¿seguro qué no me estaría engañando para ver lo guapa que me pongo cuando me desespero?. Recapacité (si yo no me pongo guapa), miré su sonrisa inocente y piadosa, y me di cuenta de que no, no me estaba engañando. Me disculpé con un "claro es que hace tanto que lo estudié...", pero por dentro la frustración me estaba destrozando.

Pero ya sabéis que mi afán de superación puede más que cualquier libro de geografía y me repuse en cuestión de minutos. Al llegar a casa ya había diseñado una estrategía para recuperar mis conocimientos perdidos. Primer paso: volver a colgar en la habitación el mapa de Europa.

Quité el mapa de Europa hace cerca de un año, cuando hubo obras en mi casa y tuve que sacar todo (absolutamente todo) de mi habitación. Así que quite mi mapa, lo enrollé y lo guardé con mi colección de posters (cerca de 200 carteles de todo tipo). Como mi habitación no era la única en obras tuvimos que desalojar casi toda la casa y sólo dos habitaciones se libraron: el salón y la habitación de mi hermana, que fueron invadidas por toda clase de muebles y trastos. Obviamente la situación era insostenible y mi madre no tardó en empezar un "gran hermano" con los objetos de nuestra modesta vivienda.

Los primeros nominados fueron mis libros y mis posters (mi maravillosa colección de posters), que fueron enviados a casa de mi abuelo. Más tarde a mis libros les siguieron todo tipo de enseres "prescindibles". Tal fue el éxodo, que una vez terminadas las obras, tardamos varios meses en traer todas las cosas de vuelta. Y como supondréis mis posters, que fueron los primeros en irse, fueron los últimos en volver. De modo que mi maravillosa colección de posters estuvo durante varios meses al alcance del grupo de bestias que conforma mi familia (a tíos y primos me refiero).

Sigamos con la triste historia, me puse a buscar mi querido mapa (es un mapa mu chulo, mu grande y totalmente actualizado), a pesar de los meses transcurridos recordaba lejanamente por donde andaba. Así que me puse a desenrrollar posters, pero mi mapa no aparecía. Finalmente ante la desesperación decidí desenrollarlos todos (213 ahora sé el número exacto). Bueno pues mi mapa sigue sin dar señales de vida. Y además me han surgido una serie de dudas:
- ¿Por qué tengo 22 carteles de Teruel (España), si sólo he ido una vez en mi vida?
- ¿Por qué tengo el cartel de la boda del príncipe?
- ¿Y dónde cojones está mi puñetero mapa de Europa?

Al principio no lo pensé, se me ocurrieron todo tipo de cosas horribles que le podían haber sucedido a Europa, desde algún terrible ladrón movido por Bush, a una desintegración instantánea al más puro estilo "Constitución Europea". Y entonces se encendió la luz, algo peor que Bush le había pasado a Europa... mis primos. No entendía muy bien para que los cenutrios de mis primos iban a querer un mapa (de Europa o de lo que fuese), y entonces me acordé de mi primita, la que estuvo dando la lata hasta que sus papás le pagaron el viaje a Londres (lugar del que por cierto aún no ha vuelto). Habría sido ella, me habría robado mi mapa para no perderse de camino a Inglaterra. La verdad no lo sé, sólo sé que he perdido mi mapa para siempre, pues algún familiar desalmado me lo ha robado y no puedo ir en plan CSI investigando la escena del crimen. Me he apeado del sueño europeo, y jamás me diplomaré en turismo ni en nada.

Se lo he contado a mi madre (que ya ha vuelto de las vacaciones) y me ha dicho que soy idiota. Sin embargo mi hermana sí me cree, aunque ella tiene otra teoría, está convencida de que quién me lo ha robado ha sido el abuelo. Que tiene un maquiavélico plan para conquistar Europa ayudado por todos los millones de jubilados que habitan estas tierras.

Así que desde aquí lanzo una advertencia a los ladrones de mapas, primitas y jubilados: ¡Os estoy vigilando!.

P.D. ¿Cyberiana ha desaparecido?
 
Ya soy tía
Hace un tiempo interrogué a mi hermana sobre cuáles eran sus planes acerca de hacerme tía, tras diez minutos de carcajadas me confirmó lo que yo ya sospechaba: ¡ninguno!.

Toda mi vida cayó en un pozo sin fondo, a cada carcajada "fraternal" yo me hundía más y más. Y es que la vocación de mi vida es ser tía, nací para ello. Sería la perfecta tía, malcriaría a los niños, les llenaría de dulces, me los llevaría al parque de atracciones, les defendería ante sus padres cuando trajesen malas notas, vamos como un abuelo, pero con más vitalidad. A pesar de mis maravillosas cualidades, mi sueño se vió truncado por la malvada de mi hermana.

Pero yo no me paro ante nada, y si yo había de tener sobrinos los tendría fuese como fuese. Para ello puse en marcha varias medidas encaminadas a variar la voluntad de mi hermana (vulgarmente conocido como manipulación):

1. Larga conversación sobre las increíbles satisfacciones que da la maternidad.
2. "Casuales" visitas semanales a la sección de ropa infantil del H&M.
3. "Casuales" visitas mensuales a la sección de juguetes del Corte Inglés.
4. Chantaje emocional (en varias versiones y modos de presentación).
5. Larga conversación sobre las increíbles satisfacciones que da la paternidad (esto con el novio de mi hermana, a él ya le tengo convencido).
6. Por último me planteé pincharle los preservativos, pero esto ya me pareció una canallada.

Así que mi plan había fracasado nunca sería tía antes de los treinta (tiene que ser antes de los treinta, porque para entonces ya tendré mis propios hijos, y necesito ensayar con niños ajenos antes de cagarla con los míos).

Pero había pasado por alto una posibilidad: la adopción. Ya sé que lo que se adoptan son los hijos, pero yo lo que quiero son sobrinos. Para eso necesitaba más hermanas/os, y lo más parecido que tengo a eso son... ¡mis amigas!. Ellas no me decepcionarán, pensé. Me equivoqué, las muy guarras tenían los mismos planes que yo, y andaban también a la caza y captura del algún sobrinillo. No sólo no me habían ayudado sino que además me había salido competencia. Volví a hundirme en el pozo.

Hasta que hace unos meses la conocí a ella, la que habría de ser la madre de mis sobrinos. Fue facilísimo, no la tuve ni que convencer, ya venía embarazada de casa. Tras varios meses hablando casi a diario, le confesé mis intenciones, pensaba adoptar a su criatura como sobrina. Y para mi sorpresa no se opuso, y eso que tiene un marido del PP, que a ver como le sienta lo de la tía bollera.

Bueno pues ayer me llegó la buena nueva, ¡ya ha nacido! (una nena), los padres supercontentos. Y yo deseando empezar a ejercer de tía, que además tengo mucha competencia. Porque la criatura entre tíos legítimos e ilegítimos puede formar un batallón, una selección de fútbol y el orfeón donostiarra.

Bueno os dejo que me tengo que ir a comprarle algo a mi sobrina. Por cierto ¿alguna embarazada por aquí?.

P.D. Felicidades Pascualina.
 
Real como la vida misma
Hoy he estado revisando mi carpeta de "coñas" y he rescatado esta pequeña joya, lo mismo ya la conocéis, pero yo me he reído como la primera vez. En parte porque tras mi experiencia como camarera en el restaurante de un hotel sé que puede ser incluso peor.

En una ocasión entre mi jefe, una compañera y yo, le llevamos a la habitación al mismo cliente cinco veces la cena (y siete el vino), el hombre no se lo creía, sobre todo porque ninguno fuimos capaces de llevarle el pedido correcto. Parecíamos una peli de enredo, yo bajando con la bandeja por el ascensor, mi jefe por las escaleras, y mi compañera que aparecía y desaparecía por cualquier lugar.
La verdad que trabajar en un hotel te da para muchas anécdotas, un día de estos le dedicaré un post.Por ahora os tendréis que conformar con ésta que no es mía, pero también es muy buena:


INTERCAMBIO DE NOTAS ENTRE ANTONIO RODRÍGUEZ, CLIENTE DEL HOTEL MELIÁ CIBELES, Y EL SERVICIO DE HABITACIONES

Estimada Sra. de la limpieza:
Por favor, no vuelva a dejar más de esos jaboncillos en mi cuarto de baño.
Tengo mi propia pastilla de tamaño normal y no utilizo esos jaboncillos. Por favor llévese los 6 jaboncillos que están junto al grifo del lavabo y los otros tres de la jabonera de la ducha, solo sirven para molestar.
Muy agradecido. Antonio Rodríguez
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Estimado cliente:
No soy la señora de la limpieza que atiende habitualmente su habitación, hoy es su día de descanso, y mañana ella podrá atenderle. Sin embargo, siguiendo sus instrucciones he retirado los 6 jaboncillos de su lavabo y los otros tres de la jabonera de la ducha y los he puesto encima del aparato de toallitas Kleenex por si cambia de opinión. Así que sólo observará los 3 jaboncillos que he dejado hoy siguiendo las órdenes del Jefe de Servicio del Hotel. Espero que sea satisfactorio para Usted.
Kathy, señora de la limpieza de apoyo.
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Estimada señora de la limpieza:
Espero que sea mi señora de la limpieza habitual, parece ser que Kathy no le comunicó mi nota referente a los jaboncillos. Cuando regresé a mi habitación me encontré que había usted añadido 3 jaboncillos al estante de debajo del botiquín. Voy a estar 20 días en el hotel y no necesito para nada esos 6 jaboncillos del estante, me molestan cuando me afeito o me lavo los dientes. Por favor lléveselos de ahí.
Antonio Rodríguez.
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Estimado Sr. Antonio Rodríguez:
El pasado miércoles fue mi día libre, por lo que la doncella suplente dejo los 3 jaboncillos como mandan los Jefes de Servicio del Hotel que se haga a diario. He recogido los 6 jaboncillos que al parecer le molestaban en su aseo personal, y los he puesto en la jabonera de la ducha donde había una pastilla de jabón que, al parecer, le pertenece. Esa pastilla la he guardado en el botiquín por falta de espacio en la jabonera. No he movido los 3 jaboncillos que habitualmente se guardan en el botiquín para el caso de entrada de un nuevo cliente en la habitación, y que al parecer a usted no le molestan. Por favor dígame si puedo serle de alguna otra ayuda.
Su doncella habitual. Dotty.
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Querido Sr. Antonio Rodríguez:
El Gerente, Sr. Kensedder, me ha informado esta mañana de que usted llamó la pasada noche y dijo que no estaba satisfecho con la atención del servicio le limpieza de habitaciones. Le hemos asignado una nueva doncella y espero acepte nuestras disculpas por cualquier molestia. Si desea presentar cualquier otra queja me gustaría poder atenderle personalmente. Llame a la extensión 11087 de 8:00 a 17:00 y le atenderé gustosamente. Gracias.
Elaine Carmen. Recepción.
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Estimada Srta. Carmen:
Me es imposible ponerme en contacto con usted por teléfono porque tengo que abandonar el hotel cada mañana a las 7:30 por cuestiones de negocios y no regreso hasta las 19:00, más o menos. Por ese motivo llamé al Sr. Kesnedder. Usted ya había terminado su jornada laboral. Tan solo solicité del Sr.Kesnedder si podría hacer algo con mi problema de jaboncillos. La nueva doncella que han asignado a mi habitación ha debido pensar que acabo de llegar al hotel, y por ello ha dejado 3 jaboncillos en el botiquín de mi habitación y los otros 3 que reparten diariamente por cada habitación. En 5 días llevo amontonados 24 jaboncillos. ¿Por qué me hacen esto?
Sr. Antonio Rodríguez.
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Estimado Sr. Antonio Rodríguez:
Su doncella Katty ha recibido órdenes de dejar de repartir jabón en su habitación y llevarse todos los jaboncillos. Si podemos serle de más ayuda llame a las extensión 1108 de 8:00 a 17:00 y le atenderé gustosamente. Gracias.
Elaine Carmen. Recepción.
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Estimado Sr. Kesnedder:
Mi pastilla de jabón -tamaño normal- ha desaparecido, se han llevado todas las pastillas de jabón de mi habitación, incluyendo la mía. Ayer noche llegué tarde y tuve que llamar al botones que regresó con 4 botecitos de champú y un bote grande de gel de baño
Sr. Antonio Rodríguez.
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Estimado Sr. Antonio Rodríguez:
He informado a la recepcionista Elaine Carmen de su problema con el jabón. Sinceramente no puedo comprender el motivo de su problema ya que todas las doncellas tienen ordenes estrictas de repartir 3 jaboncillos diariamente por habitación. He cursado las órdenes necesarias a fin de resolver su problema. Por favor, acepte mis más sinceras disculpas por las molestias ocasionadas.
Martin L Kessender. Gerente.
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Estimada Srta. Carmen:
¿Quién demonios ha dejado 54 jaboncillos en mi habitación? Eso es lo que me encontré. No quiero para nada 54 jaboncillos, tan solo quiero mi maldita pastilla de jabón tamaño normal, corriente y moliente. Le ruego me la devuelvan.
Antonio Rodríguez.
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Estimado Sr. Antonio Rodríguez:
Usted se quejó de demasiado jabón en su habitación y por ello mandé que lo retirasen todo. Entonces usted se quejó al Sr. Kesnedder de todo su jabón desaparecido, y personalmente me ocupé de restituirle los 24 Jaboncillos que habían sido retirados y los 3 que le corresponden diariamente. No sé nada de un jabón tamaño normal, en este hotel no se usa porque resultaría demasiado derroche, aparte de ser antihigiénico que los clientes compartan pastilla de jabón. Al parecer, Katty la doncella, no sabía que yo había llevado personalmente los 27 jaboncillos y ella también le llevo a la habitación los 24 jaboncillos y los 3 que le corresponden diariamente.Espero que no tenga motivo de ulterior queja.
Elaine Carmen. Recepción.
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Estimada Srta. Carmen:
Le remito esta breve nota para ponerle al día de mi actual inventario jabonero. Al día de hoy tengo en mi poder:
• En el estante del baño: 18 jaboncillos en montoncitos de 4 y un montoncito de 2.
• Encima del aparato de toallitas Kleenex: 11 jaboncillos en 2 montoncitos de 4 y uno de 3.
• En el estante del armario ropero: 3 botecitos de gel de baño; 1 montoncito de 4 jaboncillos y 3 botecitos de champú.
• Dentro del botiquín: 12 jaboncillos en 3 montoncitos de 4.
• En la jabonera de la ducha: 6 jaboncillos casi convertidos en sopa de jabón.
• En la esquina noroeste de la bañera: un bote de gel de baño a medio usar.
• En la esquina noreste: 6 jaboncillos en dos montones de 3.
Por favor pida a Katty que cuando limpie mi habitación que procure quitarle el polvo a los montoncitos de jaboncillos y que los deje bien ordenados.
Dígale también que si los apila en montones de más de 4 tienen cierta tendencia a caerse. ¿Podría sugerir que futuros aprovisionamientos de jabón se almacenaran en el marco de la ventana?. En mi humilde opinión es un muy buen sitio y todavía esta sin usar.
Una cosa más, he comprado otra pastilla de jabón de tamaño normal que deposito a diario en la caja fuerte de mi habitación.
Hasta los mismísimos cojones, Sr. Antonio Rodríguez.


 
Deprimida y arruinada
Un abono: un sueño. Ya es oficial, no forma parte de ningún chiste. Hoy he comprado el último Abono Transportes que seré capaz de pagar por mis propios medios (B1 NORMAL-MENSUAL: 43'10€, esto es lo básico para moverse por Madrid y pueblos colindantes con la capital). Estoy profundamente deprimida, tardaré unos días en volver en mi. Así que no es que abandone el blog es que estoy llorando por las esquinas y regresaré en cuanto me recupere. Un beso.
abono transportes
 
El Atún
Mis padres se han ido de vacaciones ¡bién!.
Nos han dejado durante 15 días a mi y a mi hermana solas en casa. Por supuesto cuando supe que se iban me planté en el salón y exigí que me llenasen la nevera, o tendrían que pasar por encima de mi para irse.

La razón de mi exigencia es simple, estoy en paro y llevo cinco meses trabajando gratis (las prácticas). El resultado: no tengo un duro (de hecho voy a tener problemas para pagarme el próximo abono transportes, así que por si algún alma caritativa se apiada de mi dejaré el número de mi cuenta al final del post).

Y aquí es donde ha entrado en acción una bonita costumbre familiar que es la Mega-Compra (MC), fuente de algunas de las anécdotas más solicitadas en las fiestas de amigos. Esta costumbre dice mucho de mi familia, pero paso a detallaros esta tradición y sus orígenes.

Por razones que desconozco, mi padre cobra parte de su sueldo en "vales de banca" para los que los desconozcan son como billetes del Monopoly (a cada cual del color más bonito: rosas, verdes, naranjas y mis preferidos los azules pitufo) que admiten en muchos comercios como parte en el pago de tus compras (por ejemplo: si tu compra son 30€ pagas 25 de verdad y 5 con los billetes de mentira). Sin embargo en algunos supermercados te permiten pagar usando solo los billetes de mentira. Hay dos tipos de vale, uno para gastar en textil y otro en alimentación. Otra característica de estos vales es que se los dan en Enero y caducan al año.

Y ahí es donde reside el problema, a mi padre no le gusta llevar encima todo el día los billetes del Monopoly (creo que en parte es porque yo me rio de él cada vez que los veo).

Un año el 31 de diciembre se acercaba rápidamente (bueno igual de rápido que todos los años), y el hombre se dio cuenta de que aún tenía más de 300 euros en vales de comida, y debía gastarlos en menos de una semana o los perdería. Las compras de navidad ya estaban hechas, y a mi padre le entró la desesperación. Mi propuesta de donarlo a los pobres no cuajó. Mi padre consultó con sus compañeros la forma de deshacerse de los málditos vales, y algún iluminado tuvo el acierto de recomendarle un supermercado para mayoristas en el que le dejarían utilizar los vales sin desembolsar una sola peseta (sí por aquellos entonces aún había pesetas). Y al comentario de mi padre "Claro Pepe, y luego que leches hago yo con tanta comida, y no me digas que se le done a los pobres que te meto" el iluminado contestó "No seas tonto Manolo, compras aceite y un montón de latas, que eso no caduca". Y dicho y hecho Manolo (mi padre), al salir del trabajo se fue (sin consultarnos a nadie) al super en cuestión. Y aquella misma tarde llegó todo contento a casa y nos comunicó triunfal que había conseguido gastar todos los vales antes de las doce campanadas.

- Ejem, Manolo, y ¿qué has comprado?
- Aceite, ya tenemos aceite para todo el año.- aquí algún gracioso hará algún chiste sobre perdidas de aceite etc. No te molestes mi hermana y yo ya los hicimos todos.
- ¿Has gastado 50.000 pesetas en aceite?
- No, también he comprado latas de conservas, como eso no caduca.

Así que mi padre satisfecho se puso a dirigir la operación "Sacada y Ordenada de la Mega-Compra" (que con 300 eurazos hace unos años se podían comprar un porrón de cosas).
Entonces al abrir una de las bolsas de la MC, descubrí lo que parecía un ovni:

- No Rosita (mi padre cuando está de buen humor me llama así), eso es una lata de atún de dos kilos.
-¿Qué eso existe?, y ¿nos vamos a comer dos kilos de atún?
- No, tranquila, que como no caduca tenemos mucho tiempo para acabar con ella.

En efecto, mi padre había ido a comprar a un supermercado de mayoristas, y se había visto seducido por aquellas latas gigantes. Sin caer en la cuenta de que la larga duración de los productos enlatados empieza su cuenta atrás cuando abres la lata. Pero era navidad y no iba yo a estropear la felicidad familiar con algún comentario.

Pero pasaron las semanas, y la abundancia navideña fue dando paso al vacio normal de mi nevera. Hasta que un día me vi obligada a recurrir a una de las latas gigantes de atún. A mi siempre me ha gustado mucho el atún. Así que si no recuerdo mal, me hice un delicioso sandwich al que le puse una buena cantidad de atún.

Por supuesto antes de abrir la lata me lo pensé muy mucho, pero confiaba en que mi glotona familia se haría cargo de ella. Me equivoqué. Mi madre tuvo que salir de viaje, éstos viajes suelen dar lugar a que mi padre ni coma ni cene en casa. Y los gustos de mi hermana dependen totalmente de la dirección del viento, y aquel mes tocaba que no le gustaba nada que hubiese salido del mar. Así que por más que yo traté de convencerla de que no era atún sino un marciano que hasta venía con su propia nave espacial, me tuve que zampar yo sola la maldita lata de atún.

Comía atún, merendaba atún y cenaba atún. Cuando el figrorífico empezó a oler raro a causa de la carne de marciano tuve que incluir el atún también en mis desayunos. Al tercer día el color de mi piel empezó a cambiar, y mi hermana empezó a pensar que quizá lo del marciano era verdad, pues yo cada vez me parecía más a uno.

Al quinto día mi piel se puso amarilla, empecé a sentir mareos y finalmente vomité. Cuando fuí a la nevera a por un poco de leche, me vino el olor del atún, sentí nauseas y volví a vomitar. Gracias a dios mi madre volvió, tiró lo que quedaba de la lata me preparó una manzanilla y me mimó hasta que mi piel volvió a su color rosa. Desde entonces siento nauseas con sólo oler el atún, incluso oliendo el aceite que acompaña al atún mi piel vuelve a ponerse amarilla y siento mareos.

Quitando el asunto del atún, la cosa de la MC funcionó bastante bien, apenas tuvimos que comprar aceite, ahorramos bastante, y además nos libramos de los engorrosos vales. Así que al año siguiente repetimos la operación, pero esta vez fuimos toda la familia, con lo que se convirtió en una tradición "familiar".

Como norma la MC la tienen que hacer dos o tres personas. Uno es mi padre, que como los vales están a su nombre, y las otras dos son, una para asegurarse de que además del aceite, se compran otras cosas de utilidad como detergentes, artículos de higiene, etc. Y la otra para vigilar que mi padre no repita lo del atún. Para poder planificar mejor la MC se hace dos veces al año.

Así que cuando el otro día dije que quería la nevera llena, mi padre pensó que iba siendo hora de hacer una MC. En esta ocasión acompañamos a mi padre mi hermana y yo. Mi misión era la de controlar a mi padre, y lo conseguí en parte. Pero hacia el tercer carro mis fuerzas empezaron a escasear y en el último momento no pude evitar que mi padre cogiese una lata de un kilo de mejillones.

De forma que ya que estoy sola en casa, voy a organizar una fiesta. ¿Quién se apunta? Habrá mejillones para todos.