Carpetazo.
Como hasta yo misma me he cansado de ver el mismo post (que no sé pa que entro al blog, creo que tengo la esperanza de que algún alma caritativa haya actualizado por mi), y como no he escrito nada, aquí va este post de anuncio. EN TRES DÍAS ACTUALIZO.
Cada día le echo más morro.
Besitos.
Cada día le echo más morro.
Besitos.
Conjuntivitis.
Ahí estaba yo, eligiendo la ropa, con todo mi ser sano como una manzana (cómo una manzana sana). Cuando entre la ropa recién recogida por mi madre de los radiadores, que ya se sabe la secadora ni tocarla, aparecieron mis vaqueros ¡qué alegría, qué alboroto! salgo de fiesta y con los vaqueros recién lavados y dobladitos sobre mi cama. Cuando meto una pierna y ... mierda. Mi madre ha desarrollado una curiosa teoría "si quito la ropa del radiador cuando aún está un poco húmeda luego se queda mucho mejor". ¡No mamá!, si quitas la ropa cuando aún está húmeda se queda... húmeda.
Así que allá voy yo, to mona, con mis vaqueros húmedos, pero a ver a mi chica que es lo que importa. Como soy hija de mi madre, desarrollo una teoría primahermana de la anterior "si me pongo los vaqueros húmedos el calor de mi cuerpo los termina por secar". ¡No Camarera!, si te pones los vaqueros húmedos la primera vez que llueve en Madrid desde hace meses... tú te pillas un buen trancazo.
Y así seguimos, hago un mes con Mada, y allá que voy to mona con el trancazo y esta vez con los vaqueros secos. Por si acaso me pongo el abrigo gordo, debajo otra chaqueta y debajo un jersey de lana. Me he blindado. Comemos en un restaurante de diseño, nos reímos de las camareras, nos traen la cuenta y entonces se rien ellas. Después damos un paseo, y acabamos en el Corte Inglés, nos vamos a la zona de bebés, miramos la ropita (sí, somos vomitivas). Y entonces aparecen delante de mi, una montaña de peluches, me lanzo sobre ellos. Los abrazo a todos, Mada piensa que soy adorable (o al menos eso dice, aunque yo creo que se avergüenza un poco). Desconocía yo en ese momento, que algún inmundo niño con conjuntivitis había hecho el mismo recorrido que yo. El médico ha sido claro, tienes CONJUNTIVITIS. Y para rematarlo así en plan apocalíptico ha empezado "¡Ten mucho cuidado!¡Es muy contagiosa!".
Así que aquí estoy con los ojos enrojecidos, en chandal, nada mona, con el trancazo y la conjuntivitis, y he pensado ¿qué puedo hacer?, y sí, la respuesta ha sido ACTUALIZAR.
He acabado los exámenes, y ya que ninguno me ha preguntado por ellos ¡que sois unas bestias pardas!, os cuento, he sacado un SUPER 9 en Organización de Empresas (mi asignatura negra con cuatro convocatorias gastadas) y un 8,5 en Alemán, mucho menos espectacular que el SUPER 9 pero chulo también ¿no?.
Pues ale, he vuelto y como siempre, que parezco una vieja hablando de mis males. Y ya os dejo, que mi padre me ha dejado pastitas en la cocina, tengo que esperar a que él salga para poder entrar yo, creo que esto ya es pasarse, dentro de poco me van a poner una pegatina que ponga cuarentena o algo así. Bueno alla voy antes de que desaparezcan.
Besos a todos.
Así que allá voy yo, to mona, con mis vaqueros húmedos, pero a ver a mi chica que es lo que importa. Como soy hija de mi madre, desarrollo una teoría primahermana de la anterior "si me pongo los vaqueros húmedos el calor de mi cuerpo los termina por secar". ¡No Camarera!, si te pones los vaqueros húmedos la primera vez que llueve en Madrid desde hace meses... tú te pillas un buen trancazo.
Y así seguimos, hago un mes con Mada, y allá que voy to mona con el trancazo y esta vez con los vaqueros secos. Por si acaso me pongo el abrigo gordo, debajo otra chaqueta y debajo un jersey de lana. Me he blindado. Comemos en un restaurante de diseño, nos reímos de las camareras, nos traen la cuenta y entonces se rien ellas. Después damos un paseo, y acabamos en el Corte Inglés, nos vamos a la zona de bebés, miramos la ropita (sí, somos vomitivas). Y entonces aparecen delante de mi, una montaña de peluches, me lanzo sobre ellos. Los abrazo a todos, Mada piensa que soy adorable (o al menos eso dice, aunque yo creo que se avergüenza un poco). Desconocía yo en ese momento, que algún inmundo niño con conjuntivitis había hecho el mismo recorrido que yo. El médico ha sido claro, tienes CONJUNTIVITIS. Y para rematarlo así en plan apocalíptico ha empezado "¡Ten mucho cuidado!¡Es muy contagiosa!".
Así que aquí estoy con los ojos enrojecidos, en chandal, nada mona, con el trancazo y la conjuntivitis, y he pensado ¿qué puedo hacer?, y sí, la respuesta ha sido ACTUALIZAR.
He acabado los exámenes, y ya que ninguno me ha preguntado por ellos ¡que sois unas bestias pardas!, os cuento, he sacado un SUPER 9 en Organización de Empresas (mi asignatura negra con cuatro convocatorias gastadas) y un 8,5 en Alemán, mucho menos espectacular que el SUPER 9 pero chulo también ¿no?.
Pues ale, he vuelto y como siempre, que parezco una vieja hablando de mis males. Y ya os dejo, que mi padre me ha dejado pastitas en la cocina, tengo que esperar a que él salga para poder entrar yo, creo que esto ya es pasarse, dentro de poco me van a poner una pegatina que ponga cuarentena o algo así. Bueno alla voy antes de que desaparezcan.
Besos a todos.





