El Atún
Mis padres se han ido de vacaciones ¡bién!.
Nos han dejado durante 15 días a mi y a mi hermana solas en casa. Por supuesto cuando supe que se iban me planté en el salón y exigí que me llenasen la nevera, o tendrían que pasar por encima de mi para irse.
La razón de mi exigencia es simple, estoy en paro y llevo cinco meses trabajando gratis (las prácticas). El resultado: no tengo un duro (de hecho voy a tener problemas para pagarme el próximo abono transportes, así que por si algún alma caritativa se apiada de mi dejaré el número de mi cuenta al final del post).
Y aquí es donde ha entrado en acción una bonita costumbre familiar que es la Mega-Compra (MC), fuente de algunas de las anécdotas más solicitadas en las fiestas de amigos. Esta costumbre dice mucho de mi familia, pero paso a detallaros esta tradición y sus orígenes.
Por razones que desconozco, mi padre cobra parte de su sueldo en "vales de banca" para los que los desconozcan son como billetes del Monopoly (a cada cual del color más bonito: rosas, verdes, naranjas y mis preferidos los azules pitufo) que admiten en muchos comercios como parte en el pago de tus compras (por ejemplo: si tu compra son 30€ pagas 25 de verdad y 5 con los billetes de mentira). Sin embargo en algunos supermercados te permiten pagar usando solo los billetes de mentira. Hay dos tipos de vale, uno para gastar en textil y otro en alimentación. Otra característica de estos vales es que se los dan en Enero y caducan al año.
Y ahí es donde reside el problema, a mi padre no le gusta llevar encima todo el día los billetes del Monopoly (creo que en parte es porque yo me rio de él cada vez que los veo).
Un año el 31 de diciembre se acercaba rápidamente (bueno igual de rápido que todos los años), y el hombre se dio cuenta de que aún tenía más de 300 euros en vales de comida, y debía gastarlos en menos de una semana o los perdería. Las compras de navidad ya estaban hechas, y a mi padre le entró la desesperación. Mi propuesta de donarlo a los pobres no cuajó. Mi padre consultó con sus compañeros la forma de deshacerse de los málditos vales, y algún iluminado tuvo el acierto de recomendarle un supermercado para mayoristas en el que le dejarían utilizar los vales sin desembolsar una sola peseta (sí por aquellos entonces aún había pesetas). Y al comentario de mi padre "Claro Pepe, y luego que leches hago yo con tanta comida, y no me digas que se le done a los pobres que te meto" el iluminado contestó "No seas tonto Manolo, compras aceite y un montón de latas, que eso no caduca". Y dicho y hecho Manolo (mi padre), al salir del trabajo se fue (sin consultarnos a nadie) al super en cuestión. Y aquella misma tarde llegó todo contento a casa y nos comunicó triunfal que había conseguido gastar todos los vales antes de las doce campanadas.
- Ejem, Manolo, y ¿qué has comprado?
- Aceite, ya tenemos aceite para todo el año.- aquí algún gracioso hará algún chiste sobre perdidas de aceite etc. No te molestes mi hermana y yo ya los hicimos todos.
- ¿Has gastado 50.000 pesetas en aceite?
- No, también he comprado latas de conservas, como eso no caduca.
Así que mi padre satisfecho se puso a dirigir la operación "Sacada y Ordenada de la Mega-Compra" (que con 300 eurazos hace unos años se podían comprar un porrón de cosas).
Entonces al abrir una de las bolsas de la MC, descubrí lo que parecía un ovni:
- No Rosita (mi padre cuando está de buen humor me llama así), eso es una lata de atún de dos kilos.
-¿Qué eso existe?, y ¿nos vamos a comer dos kilos de atún?
- No, tranquila, que como no caduca tenemos mucho tiempo para acabar con ella.
En efecto, mi padre había ido a comprar a un supermercado de mayoristas, y se había visto seducido por aquellas latas gigantes. Sin caer en la cuenta de que la larga duración de los productos enlatados empieza su cuenta atrás cuando abres la lata. Pero era navidad y no iba yo a estropear la felicidad familiar con algún comentario.
Pero pasaron las semanas, y la abundancia navideña fue dando paso al vacio normal de mi nevera. Hasta que un día me vi obligada a recurrir a una de las latas gigantes de atún. A mi siempre me ha gustado mucho el atún. Así que si no recuerdo mal, me hice un delicioso sandwich al que le puse una buena cantidad de atún.
Por supuesto antes de abrir la lata me lo pensé muy mucho, pero confiaba en que mi glotona familia se haría cargo de ella. Me equivoqué. Mi madre tuvo que salir de viaje, éstos viajes suelen dar lugar a que mi padre ni coma ni cene en casa. Y los gustos de mi hermana dependen totalmente de la dirección del viento, y aquel mes tocaba que no le gustaba nada que hubiese salido del mar. Así que por más que yo traté de convencerla de que no era atún sino un marciano que hasta venía con su propia nave espacial, me tuve que zampar yo sola la maldita lata de atún.
Comía atún, merendaba atún y cenaba atún. Cuando el figrorífico empezó a oler raro a causa de la carne de marciano tuve que incluir el atún también en mis desayunos. Al tercer día el color de mi piel empezó a cambiar, y mi hermana empezó a pensar que quizá lo del marciano era verdad, pues yo cada vez me parecía más a uno.
Al quinto día mi piel se puso amarilla, empecé a sentir mareos y finalmente vomité. Cuando fuí a la nevera a por un poco de leche, me vino el olor del atún, sentí nauseas y volví a vomitar. Gracias a dios mi madre volvió, tiró lo que quedaba de la lata me preparó una manzanilla y me mimó hasta que mi piel volvió a su color rosa. Desde entonces siento nauseas con sólo oler el atún, incluso oliendo el aceite que acompaña al atún mi piel vuelve a ponerse amarilla y siento mareos.
Quitando el asunto del atún, la cosa de la MC funcionó bastante bien, apenas tuvimos que comprar aceite, ahorramos bastante, y además nos libramos de los engorrosos vales. Así que al año siguiente repetimos la operación, pero esta vez fuimos toda la familia, con lo que se convirtió en una tradición "familiar".
Como norma la MC la tienen que hacer dos o tres personas. Uno es mi padre, que como los vales están a su nombre, y las otras dos son, una para asegurarse de que además del aceite, se compran otras cosas de utilidad como detergentes, artículos de higiene, etc. Y la otra para vigilar que mi padre no repita lo del atún. Para poder planificar mejor la MC se hace dos veces al año.
Así que cuando el otro día dije que quería la nevera llena, mi padre pensó que iba siendo hora de hacer una MC. En esta ocasión acompañamos a mi padre mi hermana y yo. Mi misión era la de controlar a mi padre, y lo conseguí en parte. Pero hacia el tercer carro mis fuerzas empezaron a escasear y en el último momento no pude evitar que mi padre cogiese una lata de un kilo de mejillones.
De forma que ya que estoy sola en casa, voy a organizar una fiesta. ¿Quién se apunta? Habrá mejillones para todos.
Nos han dejado durante 15 días a mi y a mi hermana solas en casa. Por supuesto cuando supe que se iban me planté en el salón y exigí que me llenasen la nevera, o tendrían que pasar por encima de mi para irse.
La razón de mi exigencia es simple, estoy en paro y llevo cinco meses trabajando gratis (las prácticas). El resultado: no tengo un duro (de hecho voy a tener problemas para pagarme el próximo abono transportes, así que por si algún alma caritativa se apiada de mi dejaré el número de mi cuenta al final del post).
Y aquí es donde ha entrado en acción una bonita costumbre familiar que es la Mega-Compra (MC), fuente de algunas de las anécdotas más solicitadas en las fiestas de amigos. Esta costumbre dice mucho de mi familia, pero paso a detallaros esta tradición y sus orígenes.
Por razones que desconozco, mi padre cobra parte de su sueldo en "vales de banca" para los que los desconozcan son como billetes del Monopoly (a cada cual del color más bonito: rosas, verdes, naranjas y mis preferidos los azules pitufo) que admiten en muchos comercios como parte en el pago de tus compras (por ejemplo: si tu compra son 30€ pagas 25 de verdad y 5 con los billetes de mentira). Sin embargo en algunos supermercados te permiten pagar usando solo los billetes de mentira. Hay dos tipos de vale, uno para gastar en textil y otro en alimentación. Otra característica de estos vales es que se los dan en Enero y caducan al año.
Y ahí es donde reside el problema, a mi padre no le gusta llevar encima todo el día los billetes del Monopoly (creo que en parte es porque yo me rio de él cada vez que los veo).
Un año el 31 de diciembre se acercaba rápidamente (bueno igual de rápido que todos los años), y el hombre se dio cuenta de que aún tenía más de 300 euros en vales de comida, y debía gastarlos en menos de una semana o los perdería. Las compras de navidad ya estaban hechas, y a mi padre le entró la desesperación. Mi propuesta de donarlo a los pobres no cuajó. Mi padre consultó con sus compañeros la forma de deshacerse de los málditos vales, y algún iluminado tuvo el acierto de recomendarle un supermercado para mayoristas en el que le dejarían utilizar los vales sin desembolsar una sola peseta (sí por aquellos entonces aún había pesetas). Y al comentario de mi padre "Claro Pepe, y luego que leches hago yo con tanta comida, y no me digas que se le done a los pobres que te meto" el iluminado contestó "No seas tonto Manolo, compras aceite y un montón de latas, que eso no caduca". Y dicho y hecho Manolo (mi padre), al salir del trabajo se fue (sin consultarnos a nadie) al super en cuestión. Y aquella misma tarde llegó todo contento a casa y nos comunicó triunfal que había conseguido gastar todos los vales antes de las doce campanadas.
- Ejem, Manolo, y ¿qué has comprado?
- Aceite, ya tenemos aceite para todo el año.- aquí algún gracioso hará algún chiste sobre perdidas de aceite etc. No te molestes mi hermana y yo ya los hicimos todos.
- ¿Has gastado 50.000 pesetas en aceite?
- No, también he comprado latas de conservas, como eso no caduca.
Así que mi padre satisfecho se puso a dirigir la operación "Sacada y Ordenada de la Mega-Compra" (que con 300 eurazos hace unos años se podían comprar un porrón de cosas).
Entonces al abrir una de las bolsas de la MC, descubrí lo que parecía un ovni:
- No Rosita (mi padre cuando está de buen humor me llama así), eso es una lata de atún de dos kilos.
-¿Qué eso existe?, y ¿nos vamos a comer dos kilos de atún?
- No, tranquila, que como no caduca tenemos mucho tiempo para acabar con ella.
En efecto, mi padre había ido a comprar a un supermercado de mayoristas, y se había visto seducido por aquellas latas gigantes. Sin caer en la cuenta de que la larga duración de los productos enlatados empieza su cuenta atrás cuando abres la lata. Pero era navidad y no iba yo a estropear la felicidad familiar con algún comentario.
Pero pasaron las semanas, y la abundancia navideña fue dando paso al vacio normal de mi nevera. Hasta que un día me vi obligada a recurrir a una de las latas gigantes de atún. A mi siempre me ha gustado mucho el atún. Así que si no recuerdo mal, me hice un delicioso sandwich al que le puse una buena cantidad de atún.
Por supuesto antes de abrir la lata me lo pensé muy mucho, pero confiaba en que mi glotona familia se haría cargo de ella. Me equivoqué. Mi madre tuvo que salir de viaje, éstos viajes suelen dar lugar a que mi padre ni coma ni cene en casa. Y los gustos de mi hermana dependen totalmente de la dirección del viento, y aquel mes tocaba que no le gustaba nada que hubiese salido del mar. Así que por más que yo traté de convencerla de que no era atún sino un marciano que hasta venía con su propia nave espacial, me tuve que zampar yo sola la maldita lata de atún.
Comía atún, merendaba atún y cenaba atún. Cuando el figrorífico empezó a oler raro a causa de la carne de marciano tuve que incluir el atún también en mis desayunos. Al tercer día el color de mi piel empezó a cambiar, y mi hermana empezó a pensar que quizá lo del marciano era verdad, pues yo cada vez me parecía más a uno.
Al quinto día mi piel se puso amarilla, empecé a sentir mareos y finalmente vomité. Cuando fuí a la nevera a por un poco de leche, me vino el olor del atún, sentí nauseas y volví a vomitar. Gracias a dios mi madre volvió, tiró lo que quedaba de la lata me preparó una manzanilla y me mimó hasta que mi piel volvió a su color rosa. Desde entonces siento nauseas con sólo oler el atún, incluso oliendo el aceite que acompaña al atún mi piel vuelve a ponerse amarilla y siento mareos.
Quitando el asunto del atún, la cosa de la MC funcionó bastante bien, apenas tuvimos que comprar aceite, ahorramos bastante, y además nos libramos de los engorrosos vales. Así que al año siguiente repetimos la operación, pero esta vez fuimos toda la familia, con lo que se convirtió en una tradición "familiar".
Como norma la MC la tienen que hacer dos o tres personas. Uno es mi padre, que como los vales están a su nombre, y las otras dos son, una para asegurarse de que además del aceite, se compran otras cosas de utilidad como detergentes, artículos de higiene, etc. Y la otra para vigilar que mi padre no repita lo del atún. Para poder planificar mejor la MC se hace dos veces al año.
Así que cuando el otro día dije que quería la nevera llena, mi padre pensó que iba siendo hora de hacer una MC. En esta ocasión acompañamos a mi padre mi hermana y yo. Mi misión era la de controlar a mi padre, y lo conseguí en parte. Pero hacia el tercer carro mis fuerzas empezaron a escasear y en el último momento no pude evitar que mi padre cogiese una lata de un kilo de mejillones.
De forma que ya que estoy sola en casa, voy a organizar una fiesta. ¿Quién se apunta? Habrá mejillones para todos.
Comentario:
Hola, te he conocido por un comentario que has realizado en otro blog. Era un post de una chica racista e inculta y me ha encantado como le has respondido!!!Asi se hace!! Un beso!
Comentario:
Si estuviese más creca me anoto para la fiesta... con lo que me gustan los mejillonesssss...
Besis...
Besis...
Comentario:
¿Y berberechos no tienes?,que me pierden los berberechos oye.
De todos modos, aunque me solidarizo con tu situación familiocomercial como si fuese la mía propia(que tiene semejanzas pavorosas con la tuya),tampoco hay para tanto.Porque imagina lo que debe ser esa MC la mitad hecha en el Lidl (sí amiga,compra bolsas para los productos de tres carros, o sácale partido ¡al fin! a la canoa hinchable que te regalaron tus primos de Segovia),dirigida por tu abuela (una encantadora señora de 85 años,un metro ochenta, indecisa,con manía persecutoria,fanática de la lectura de etiquetas de CADA lata de CADA estantería porque "Yo,hijita,quiero saber qué es lo que como..." y feliz portadora de todos los achaques asociados a su edad,moño,renqueante caminar,y dos brazos con la fuerza de Xena, la princesa guerrera); y una vez que ya estás en la puerta del Lidl pensando si te costará mucho el alquiler del autobús que vas a necesitar para llevar todo eso a la casa (que por cierto, la abuela ¿para qué necesita esos 20 paquetes de compresas en oferta?¿y la caja de 7 termómetros rectales?creo que ya no quiero que me haga regalo estas navidades. En ese momento,ella como quien no quiere la cosa, te arrastra con la compra,incluidos los siete(¡siete!) termómetros rectales hasta el mercadillo del barrio. Y ante tu atónita mirada la buena mujer soba un total 534 piezas de fruta hasta decidir cuáles son merecedoras de pertenecer a esos 15 kilos que van a coronar la MC(como alpinistas,sobre la montaña de bolsas que tú llevas) como colofón final de la compra SEMANAL.
Pues esto le ocurre, todas las semanas, a mi novio y a mi cuñao (que se turnan porque eso no hay cuerpo que lo aguante dos semanas seguidas),como unos campeones.
Que digo yo que esta señora o tiene alojado de incógnito en su casa al cuerpo femenino de infantería de la armada española, o está hipervitaminada, no sé.
Un saludote, ya sabes, si estás en "esos días" tengo acceso a material ilimitado.Un besote
De todos modos, aunque me solidarizo con tu situación familiocomercial como si fuese la mía propia(que tiene semejanzas pavorosas con la tuya),tampoco hay para tanto.Porque imagina lo que debe ser esa MC la mitad hecha en el Lidl (sí amiga,compra bolsas para los productos de tres carros, o sácale partido ¡al fin! a la canoa hinchable que te regalaron tus primos de Segovia),dirigida por tu abuela (una encantadora señora de 85 años,un metro ochenta, indecisa,con manía persecutoria,fanática de la lectura de etiquetas de CADA lata de CADA estantería porque "Yo,hijita,quiero saber qué es lo que como..." y feliz portadora de todos los achaques asociados a su edad,moño,renqueante caminar,y dos brazos con la fuerza de Xena, la princesa guerrera); y una vez que ya estás en la puerta del Lidl pensando si te costará mucho el alquiler del autobús que vas a necesitar para llevar todo eso a la casa (que por cierto, la abuela ¿para qué necesita esos 20 paquetes de compresas en oferta?¿y la caja de 7 termómetros rectales?creo que ya no quiero que me haga regalo estas navidades. En ese momento,ella como quien no quiere la cosa, te arrastra con la compra,incluidos los siete(¡siete!) termómetros rectales hasta el mercadillo del barrio. Y ante tu atónita mirada la buena mujer soba un total 534 piezas de fruta hasta decidir cuáles son merecedoras de pertenecer a esos 15 kilos que van a coronar la MC(como alpinistas,sobre la montaña de bolsas que tú llevas) como colofón final de la compra SEMANAL.
Pues esto le ocurre, todas las semanas, a mi novio y a mi cuñao (que se turnan porque eso no hay cuerpo que lo aguante dos semanas seguidas),como unos campeones.
Que digo yo que esta señora o tiene alojado de incógnito en su casa al cuerpo femenino de infantería de la armada española, o está hipervitaminada, no sé.
Un saludote, ya sabes, si estás en "esos días" tengo acceso a material ilimitado.Un besote
Comentario:
Jajajajaja! una fiesta en tu casa tiene que ser la bomba, no estás to zumbá ni nada, jeje...
Yo odio las compras a lo bestia (bueno, a lo bestia es gastarnos una pasta comprando pa una semana... y siempre se olvida algo!!)
Besitos ;)
PD: Esto es un poco spam, jajaja... lo siento!!
Estoy organizando "el concurso", me ayudas??
( y si los que pasais por aqui quereis..
encantadisisisísssima)
Yo odio las compras a lo bestia (bueno, a lo bestia es gastarnos una pasta comprando pa una semana... y siempre se olvida algo!!)
Besitos ;)
PD: Esto es un poco spam, jajaja... lo siento!!
Estoy organizando "el concurso", me ayudas??
( y si los que pasais por aqui quereis..
encantadisisisísssima)
Comentario:
Muy bueno
www.blogs.ya.com/afrodita
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