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Una historia más
Nunca hay q decir: de este agua no beberé. Luego toca tragarse las palabras.
Sobre esto

Nunca hay que decir "de este agua no beberé" y mucho menos convencer a los demás. Te puedes tragar tus palabras. Lo que iba a ser un verano de estudios y poco más, empieza siendo un verano bastante movidito. ¿Quién me iba a decir que pasaría esto? Dicen que escribir los problemas y leerlos al día siguiente ayuda a recapacitar. Ahora toca saber si es verdad.

Sindicación
 
Atentado católico verbal
Iba yo en el autobús -como cualquier otra persona sin vehiculo o, a su defecto, que ya que tiene que contaminar el planeta, lo hace en transporte público donde entre más gente, contaminamos menos- escuchando tranquila y pacíficamente mi música no tan tranquila (xD) cuando un hombre acompañado de dos mujeres (todos de avanzada edad), subieron y se sentaron en los asientos de delante mío.

Todo transcurría con normalidad; mi música quemaba algunas de mis neuronas y reventaba un poquito más mis tímpanos cuando presencié que la mujer del asiento a mi derecha se levantaba velozmente, con cara de asco, sarpullidos rojo carmesí por todo su cuerpo y se bajaba del autobús.

Yo estaba intrigada; "¿Por qué esa señora bajaba del autobús si hacía dos paradas que había subido? ¿Por qué esas manchas en su piel? ¿Por qué esa expresión?". Y todo eso después de que el hombre del que hablé anteriormente (y de apariencia normal) se girara hacia ella hablándole y mostrándole unos libros y folletos de su mano.
Las cosas no me cuadraban, y me giré hacia la escena del crimen, mirando de pasada al hombre. En qué mala hora me decidí a hacerlo...

Hombre: ¿~~~~~~~~~~? (señaló sus libros).
Yo: ¿Cómo? (la música no me dejaba oír).
Hombre: ~~~~~~~~~~~~.
Yo: Espere señor, que no le oigo (pauso la música).
Hombre: Y a ti, ¿te interesaría? (señala sus libros).
Yo: ¿De qué me habla? (y me fijo en los libros).
Hombre: Llegar a dios no es tan difícil.
Yo: Créame, no me interesa, pero gracias (...ya me empezaba a cuadrar todo. Mi cuerpo sufrió una extraña reacción; se llenaba de sarpullidos).
Hombre: Joven, no se si usted sabe lo que dice, aun no es tarde para cogerse de la mano de dios.
Yo: Créame... Para mi es un poco tarde. Para dios sería como su hija perdida, una mancha negra entre tanta luz blanquita.
Hombre: La ignorancia en la juventud es muy común en estos tiempos. No sabéis lo que hacéis y os perdéis por el mundo, acabando en el infierno (le empieza a salir una cola roja y dos cuernos).
Yo: Pues si me permite, hago uso de esa ignorancia hacia usted y me pongo la música, así cumplo mi papel.
Hombre: ¿Qué tipo de música vulgar escuchas?
Yo: Una satánica, del infierno. La que oímos los que hacemos el amor con condón, nos hacemos piercings y creemos en igualdad entre hombre y mujer.
Hombre: Acabarás en el infierno.
Yo: Si, voy al instituto, pero me lo tomo con más humor.
Hombre: Jóvenes ignorantes...
Yo: Hagamos algo; yo me pongo la música satánica y usted le taladra a otro, ¿vale? Me lo tomo como vale, no conteste.

Y entonces el picor de mi cuerpo desapareció, llevándose los sarpullidos... Todo volvió a la calma cuando el hombre bajó, afortunadamente 20 minutos antes yo.

Conclusiones:

1ª-La Auvaca contrata a católicos cerrados para ahuyentar a la gente del bus (como a la mujer de la que hablé) y así tener viajes más tranquilos (pero conmigo no pudieron).
2ª-El hombre no tenia amigos y no sabía cómo hacerlos (mala elección la de usar la religión xD).
3ª-Ser creyente tan a saco como para ir haciendo publicidad hace que te ignoren.
4ª-...No tengo cuarta, gasté la imaginación en lo de los sarpullidos (oohh, qué logro).

[Esta historia es totalmente real. El dato de los sarpullidos, la cola y los cuernos son ficticios, lógicamente, aunque esto no quita que no sintiera picor o el hombre pareciera el mismísimo demonio.]