Ó_Ó
... se me va a pasar la Nochevieja volando...
¡¡Prepárate Madrid que el 1 estoy allí!! ¡¡JA!!
¡¡Prepárate Madrid que el 1 estoy allí!! ¡¡JA!!
Vaivén

Me encanta esa palabra, sobre todo cuando la canta Jorge Drexler... Volvemos a nuestra casa quiteña y queda ya poco para viajar a nuestra casa madrileña...
Vaivén
Antes
Otra vez de viaje: esta me quedo en el camino hacia Quito. Otro taller, más gente...
Al menos, mientras que nos vamos a España, hemos decidido irnos a este lugar a pasar la Nochebuena y la Navidad: http://www.arasharesort.com/
Sí, es para dar envidia :=)
Al menos, mientras que nos vamos a España, hemos decidido irnos a este lugar a pasar la Nochebuena y la Navidad: http://www.arasharesort.com/
Sí, es para dar envidia :=)
¡¡Felicidades!!
Esto no es un homenaje, es una celebración. Ha muerto Pinochet, el dictador, el asesino, el Día de los Derechos Humanos. El destino, si lo manipulas creyendo que está en tus manos, deriva en cosas crueles, pero a veces saca la mano por la ventana y da un corte de mangas a quienes sólo tienen cara de dolar de ultraderecha. El destino, a veces, tiene sentido del humor, y hoy es un día de esos...
¡¡Felicidades!!
¡¡Felicidades!!
Nostradamus y Kusturica
Metió la mano en el bolso y sacó un rosario. Todo era gris. Mientras pasaban por sus dedos diversas bolitas, y sin ese cuchicheo de labios que molesta tanto, preguntó: ¿hace frío, no? Sí. Soltó el rosario y levantó la colcha para tapar al niño.
La ruta Cuenca - Loja la cubre un aire espeso y gris y un camino lleno de curvas y baches, aunque éstos sean producto, muchas veces, de extracciones cuadriculadas de partes del asfalto, no se sabe muy bien por qué o por quién. El aeropuerto de Catamayo está cerrado y viajar a Loja es ir en avión de Quito a Cuenca y, una de dos, tomar un bus que te lleva en unas cuantas horas a Loja, o tomar un taxi que te lleva en uans pocas menos y en unos dólares más. Segunda opción: viajé al lado de una reliquia. No me refiero al niño super pijo que se colocó las gafas de sol nada más entrar, a pesar de la niebla que teníamos pegada al parabrisas; estos no están en peligro de estinción. Tampoco a la monja de hábito marrón de cabeza a pies que se pegaba a la otra puerta del coche. Viajé al lado de un niño Jesús del tamaño de un bebé auténtico, ese al que tapaba la monja cuando yo me ponía el abrigo, o que descubría si me apetecía quitármelo. Eso se llama fé, dirían algunos, pero yo me puse a dudar cuando sacó el rosario.
¿La fé se mide en proporción a los actos de fé? ¿La protección otorgada por los santos, niños, vírgenes y demás se mide dependiendo de los puntos de fé que vayas activando (léase colcha en el cuerpo de la figura de escayola pintada, número de veces que pasean las bolas del rosario por los dedos...?
A todo esto, el super pijo se entretenía en el asiento situado delante de la monja con una película en la que una rubia despampanante gozaba a la tremenda con un moreno de iguales características: para eso sirve mi portátil, y para que lo veas... pensaría el niño rico.
Por arte de magia el conductor cambió la tecno-cumbia por la radio, y apareció un francés hablando medio español sobre el cine de Kusturica: el conductor pegado al cristal, la niebla afuera, la monja rezando, el pijo y su cine, el niño tapado... y la banda de Kusturica con sus trompetas. ¿Esto no lo predijo Nostradamus?
La ruta Cuenca - Loja la cubre un aire espeso y gris y un camino lleno de curvas y baches, aunque éstos sean producto, muchas veces, de extracciones cuadriculadas de partes del asfalto, no se sabe muy bien por qué o por quién. El aeropuerto de Catamayo está cerrado y viajar a Loja es ir en avión de Quito a Cuenca y, una de dos, tomar un bus que te lleva en unas cuantas horas a Loja, o tomar un taxi que te lleva en uans pocas menos y en unos dólares más. Segunda opción: viajé al lado de una reliquia. No me refiero al niño super pijo que se colocó las gafas de sol nada más entrar, a pesar de la niebla que teníamos pegada al parabrisas; estos no están en peligro de estinción. Tampoco a la monja de hábito marrón de cabeza a pies que se pegaba a la otra puerta del coche. Viajé al lado de un niño Jesús del tamaño de un bebé auténtico, ese al que tapaba la monja cuando yo me ponía el abrigo, o que descubría si me apetecía quitármelo. Eso se llama fé, dirían algunos, pero yo me puse a dudar cuando sacó el rosario.
¿La fé se mide en proporción a los actos de fé? ¿La protección otorgada por los santos, niños, vírgenes y demás se mide dependiendo de los puntos de fé que vayas activando (léase colcha en el cuerpo de la figura de escayola pintada, número de veces que pasean las bolas del rosario por los dedos...?
A todo esto, el super pijo se entretenía en el asiento situado delante de la monja con una película en la que una rubia despampanante gozaba a la tremenda con un moreno de iguales características: para eso sirve mi portátil, y para que lo veas... pensaría el niño rico.
Por arte de magia el conductor cambió la tecno-cumbia por la radio, y apareció un francés hablando medio español sobre el cine de Kusturica: el conductor pegado al cristal, la niebla afuera, la monja rezando, el pijo y su cine, el niño tapado... y la banda de Kusturica con sus trompetas. ¿Esto no lo predijo Nostradamus?
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Son las fiestas de Quito y lo más típico es (no sean incrédulos) ir a los toros, bailar sevillanas y escuchar música estilo Azúcar Moreno, Rumba Mix o Rumba 4... ¡¡¡Me viásconder pero ya!!





