Parafraseando...
Se me viene a la cabeza la canción de una brasileña, no sé si alguna vez se la escuché a Maria Betania, que empieza con un el que no llora no mama...
Pues eso mismo me ha ocurrido a mi: llevo varios días sin escribir pero lo primero que tengo que contar es que me voy a Manabí, a la costa. En principio, aquí en Ecuador hay una fiesta que pasan al viernes, por lo que la tropa decidió ir hacia Manta, a visitar a nuestra compañera Azucena, que la pobre anda solita en un proyecto que aún ni ha empezado...
Mi idea era tomar un bus el jueves por la noche y llegar el viernes por la mañana. Así me ahorraba unos 45 dólares que iba a utilizar para la vuelta en avión. Pero ¡ah! Resulta que mi compañera Raquel se va de taller con la gente de un Proyecto de Educación Técnica y a mi me estaba dando muuuuucha envidia: así que lloré. Le comenté al director que quería ir para ver en vivo y en directo un taller de análisis de problemas y de oportunidades, tal y tal, con el Marco Lógico de por medio... Cómo deciros que ha colado, que al final vuelo a Manta por cuenta agena y que vuelvo no el domingo sino el martes en la noche...
Por lo que se refiere al taller creo que aprenderé. Por lo que se refiere a la playita y todo eso las ganas se hacen cada vez más grandes pensando en el viaje a Puerto López a ver a las ballenas aparearse, pensando en los pescaditos y los mariscos de la costa y pensando en que por fin me voy a poder poner en bikini y remojarme un poco, ¡¡¡¡que ya es hora a estas alturas de agosto español!!!
Continuando, he de contar que las coincidencias ecuatorianas no dejan de fluir. La semana pasada nuestra vecina Carmen nos llevó a un centro social no okupado. Me fijo en este detalle porque nos contaron que lo de okupar por aquí está complicadillo, así que un grupo de gente se ha juntado, con la misma filosofía autogestionaria, pero pagando una renta. Llegamos a un localito a pie de calle que parecería que en su tiempo fuese un pequeño restaurante de almuerzos a 1.50 $. Las paredes amarillo fuerte, en unos estantes de madera un montón de libros, discos y documentales de temas subversivos, interesantes, feministas, políticos... En eso que investigando me encuentro con el documental de Precarias a la Deriva, un trabajo de las mujeres de la antigua casa okupada La Karakola... ¿Y esto? Lo trajo Andrea, que estuvo cuatro años en España...
Hola, ¿tú eres Andrea? Sí. ¿Tú estuviste en La Karakola? ¡Sí! ¿Entonces conoces a Amaia y a Rosa? ¡¡¡¡Sííí!!! Y nada, que el mundo sigue siendo pequeñito y que estos días me estuve acordando de la época de la universidad, de las reuniones en el césped y las charlas en los despachos de las asociaciones... De Rosa y de Flor.
Sólo me queda deciros, compañeras pajarillas, que el mundo es nuestro, ¡¡así que a siranear...!!
Pues eso mismo me ha ocurrido a mi: llevo varios días sin escribir pero lo primero que tengo que contar es que me voy a Manabí, a la costa. En principio, aquí en Ecuador hay una fiesta que pasan al viernes, por lo que la tropa decidió ir hacia Manta, a visitar a nuestra compañera Azucena, que la pobre anda solita en un proyecto que aún ni ha empezado...
Mi idea era tomar un bus el jueves por la noche y llegar el viernes por la mañana. Así me ahorraba unos 45 dólares que iba a utilizar para la vuelta en avión. Pero ¡ah! Resulta que mi compañera Raquel se va de taller con la gente de un Proyecto de Educación Técnica y a mi me estaba dando muuuuucha envidia: así que lloré. Le comenté al director que quería ir para ver en vivo y en directo un taller de análisis de problemas y de oportunidades, tal y tal, con el Marco Lógico de por medio... Cómo deciros que ha colado, que al final vuelo a Manta por cuenta agena y que vuelvo no el domingo sino el martes en la noche...
Por lo que se refiere al taller creo que aprenderé. Por lo que se refiere a la playita y todo eso las ganas se hacen cada vez más grandes pensando en el viaje a Puerto López a ver a las ballenas aparearse, pensando en los pescaditos y los mariscos de la costa y pensando en que por fin me voy a poder poner en bikini y remojarme un poco, ¡¡¡¡que ya es hora a estas alturas de agosto español!!!
Continuando, he de contar que las coincidencias ecuatorianas no dejan de fluir. La semana pasada nuestra vecina Carmen nos llevó a un centro social no okupado. Me fijo en este detalle porque nos contaron que lo de okupar por aquí está complicadillo, así que un grupo de gente se ha juntado, con la misma filosofía autogestionaria, pero pagando una renta. Llegamos a un localito a pie de calle que parecería que en su tiempo fuese un pequeño restaurante de almuerzos a 1.50 $. Las paredes amarillo fuerte, en unos estantes de madera un montón de libros, discos y documentales de temas subversivos, interesantes, feministas, políticos... En eso que investigando me encuentro con el documental de Precarias a la Deriva, un trabajo de las mujeres de la antigua casa okupada La Karakola... ¿Y esto? Lo trajo Andrea, que estuvo cuatro años en España...
Hola, ¿tú eres Andrea? Sí. ¿Tú estuviste en La Karakola? ¡Sí! ¿Entonces conoces a Amaia y a Rosa? ¡¡¡¡Sííí!!! Y nada, que el mundo sigue siendo pequeñito y que estos días me estuve acordando de la época de la universidad, de las reuniones en el césped y las charlas en los despachos de las asociaciones... De Rosa y de Flor.
Sólo me queda deciros, compañeras pajarillas, que el mundo es nuestro, ¡¡así que a siranear...!!





