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Una más en el mundo...
Pensamientos y aventuras de una expatriada en Quito, ahora en Paraguay...
Acerca de
"...arrecia el arraigo y yo sin paraguas" (Peio)

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La hora en Asunción



Sindicación
 
Desde mi ventana
Han pasado más de dos semanas desde que llegué a esta ciudad de la mitad del mundo y hasta hoy no me había dado cuenta del todo de la vista que tengo a través de mi ventana.

A través de mi ventana veo un edificio blanco, que es donde trabajo, primer piso, estoy segura: veo un pedazo de hierba verde que se mueve un poco cuando hace viento. Al fondo, un pedazo azul. le acompañan las nubes, y a las nubes un volcán. A veces las nubes son blancas, otras más negras, dependiendo de la hora del día. En Quito las cuatro estaciones las puedes vivir en un solo día, de eso se jactan y de eso se quejan.

Para salir de casa hay que prepararse cual cebolla: una capa, otra capa, otra... En la mañana hace fresco, y si te da algún rayo de sol, te deslumbra. Al medio día, como sea día de salir el sol, éste calienta tanto que quema: calor directo. Dicen por aquí, y no me extraña, que será por eso por lo que los Incas adoraban al sol. Si sale el sol hace un día de verano madrileño; si no sale mucho, hace frío (y estamos en verano). La tarde, de vez en cuando, se acompaña de una ligera lluvia de esas que calan y mojan aunque casi no las ves. Por la noche suele caer el fresco otra vez, y puede llegar al frío.

Después de esta descripción casi numérica sólo me queda decir por hoy que son las seis y veinte de la tarde en Quito y que desde mi ventana se está viendo anochecer. Tengo nubes azul-rosa-moradas y creo que quieren esconderse destrás de mi trozo de volcán. Las dejaré que se vayan. Hoy han trabajado un rato largo...
No