El verde muere
Malas noticias amig@s: el verde muere. Ese verde que se aparece en mi ventana vestido de césped domesticado no durará mucho. Ya decía yo que eso de ver la hierba moverse y notar, con ese poco, que todo se mueve, que el mundo sigue, tenía que tener truco. Ayer, después de una reunión/presentación de buenas intenciones entre PNUD y el Ministerio de Ambiente de Ecuador sobre Galápagos, mi acompañante, al ver al jardinero, le dijo: ¡Oiga maestro, por qué no nos corta el césped! Porque está la máquina estropeada...
Ahí caí yo en que la naturaleza empaquetada entre cuatro partes asfálticas tiene sus límites, y uno de ellos es la estética. ¡Con lo bien que se ve el verde así, alto y flexible, por mi ventana!
Y nada, entre estas disquisiciones pienso que ya ha pasado el límite del mes en Quito y que aún no he contado muchas cosas que todos los días veo y voy "escribiendo" por la calle: la impresión que me da el ver todas las mañanas, tras cruzar el control de la Embajada, a un guardia civil con tricornio y todo; la cantidad de pintadas feministas que hay por los muros de esta ciudad, sobre todo cerca de la zona de las universidades; el desconcierto de ver a una familia hacer vida en la acera de enfrente de casa: comer, dormir, trabajar limpiando coches, e incluso hacer sus necesidades (un gran shock ver cómo un padre coge al hijo, le lleva a la otra esquina, le baja los pantalones y le empuja la cabeza hacia abajo para que se agache a cagar, tal cual, en una alcantarilla...).
Ahora que me he puesto a repasar lo que he escrito veo que el título parecería una buena composición para nombrar un disco, o una canción siempre que no sea la de verde que te quiero verde... Eso no se lo diré al guardia civil de la entrada...
Ahí caí yo en que la naturaleza empaquetada entre cuatro partes asfálticas tiene sus límites, y uno de ellos es la estética. ¡Con lo bien que se ve el verde así, alto y flexible, por mi ventana!
Y nada, entre estas disquisiciones pienso que ya ha pasado el límite del mes en Quito y que aún no he contado muchas cosas que todos los días veo y voy "escribiendo" por la calle: la impresión que me da el ver todas las mañanas, tras cruzar el control de la Embajada, a un guardia civil con tricornio y todo; la cantidad de pintadas feministas que hay por los muros de esta ciudad, sobre todo cerca de la zona de las universidades; el desconcierto de ver a una familia hacer vida en la acera de enfrente de casa: comer, dormir, trabajar limpiando coches, e incluso hacer sus necesidades (un gran shock ver cómo un padre coge al hijo, le lleva a la otra esquina, le baja los pantalones y le empuja la cabeza hacia abajo para que se agache a cagar, tal cual, en una alcantarilla...).
Ahora que me he puesto a repasar lo que he escrito veo que el título parecería una buena composición para nombrar un disco, o una canción siempre que no sea la de verde que te quiero verde... Eso no se lo diré al guardia civil de la entrada...





