CAPITULO VII: CONCERTANDO ENTREVISTA
Después de su entrevista con Bosley LaFiffa, que no aportó nada extraordinario, aunque le corroboró la desavenencia existente entre padre e hijo –cosa de la que se había hablado mucho en las revistas del corazón-, Leonardo pensó en contactar con la madre, Alana.
No le resultó excesivamente difícil encontrar sus datos, gracias a un amigo que trabajaba en la red mundial de comunicaciones, que abarcaba desde el servicio del útil y corriente video-teléfono hasta las conexiones sensoriales de la red. Y, por supuesto, una empresa en la que se cocían muchas cosas y no todas comestibles.
Alana, muy al contrario de lo que esperaba, no puso objeción a una entrevista. Como se acostumbraba, cuando el número no estaba registrado en memoria, Alana no encendió el vídeo y la conversación, en ningún momento, fue visual. Pero la cadenciosa voz femenina le pareció cargada de autoridad y detectó cierta prepotencia. Era, sin duda, una mujer cuya voz reflejaba un carácter duro e indomable.
Se convino que él vendría a verla a las cinco de la tarde del día siguiente.
Sinera le había contado algo que añadía nuevos datos a su ya abultado expediente. La sirena no sólo había tenido que torear con las aproximaciones de Bosley. También con las de la madre. Parecía ser que a Alana le gustaba tanto el pescado como la carne, por decirlo de alguna forma, y aquel pescadito le había parecido especialmente apetitoso. Esta vez no hizo falta la inesperada llegada de Koldo para detener a la mujer. Alana no tenía intención de usar la fuerza con Sinera. Pero sí sus peculiares dotes persuasivas, entre ellas el dinero. Ofreció a Sinera una cantidad más que atractiva a cambio de mantener relaciones sexuales con ella. Leonardo percibió cierta vacilación en los ojos de Sinera cuando le confesó que no había aceptado el trato. Ese titubeo le pareció que significaba que sí había aceptado y que no quería confesarlo. Se preguntó si habría algún motivo especial para que ella mintiera. No existían motivos que pudieran impulsar a la chica a esconderle sus inclinaciones sexuales. Aunque sí es cierto que afectó a Leonardo en cierta medida.
No le resultó excesivamente difícil encontrar sus datos, gracias a un amigo que trabajaba en la red mundial de comunicaciones, que abarcaba desde el servicio del útil y corriente video-teléfono hasta las conexiones sensoriales de la red. Y, por supuesto, una empresa en la que se cocían muchas cosas y no todas comestibles.
Alana, muy al contrario de lo que esperaba, no puso objeción a una entrevista. Como se acostumbraba, cuando el número no estaba registrado en memoria, Alana no encendió el vídeo y la conversación, en ningún momento, fue visual. Pero la cadenciosa voz femenina le pareció cargada de autoridad y detectó cierta prepotencia. Era, sin duda, una mujer cuya voz reflejaba un carácter duro e indomable.
Se convino que él vendría a verla a las cinco de la tarde del día siguiente.
Sinera le había contado algo que añadía nuevos datos a su ya abultado expediente. La sirena no sólo había tenido que torear con las aproximaciones de Bosley. También con las de la madre. Parecía ser que a Alana le gustaba tanto el pescado como la carne, por decirlo de alguna forma, y aquel pescadito le había parecido especialmente apetitoso. Esta vez no hizo falta la inesperada llegada de Koldo para detener a la mujer. Alana no tenía intención de usar la fuerza con Sinera. Pero sí sus peculiares dotes persuasivas, entre ellas el dinero. Ofreció a Sinera una cantidad más que atractiva a cambio de mantener relaciones sexuales con ella. Leonardo percibió cierta vacilación en los ojos de Sinera cuando le confesó que no había aceptado el trato. Ese titubeo le pareció que significaba que sí había aceptado y que no quería confesarlo. Se preguntó si habría algún motivo especial para que ella mintiera. No existían motivos que pudieran impulsar a la chica a esconderle sus inclinaciones sexuales. Aunque sí es cierto que afectó a Leonardo en cierta medida.
Comentario:
Los personajes se interelacionan con mucha frecencia y a veces me pierdo un poco. Puede que sea porque no estoy acostumbrado a leer un capítulo al día. Lo que sigue resultando atractivo es el argumento en sí, ese misterio que rodea a Sinera y que Leonardo sin duda tratará de resolver.
Comentario:
No me extraña que le afectase, Sinera parece tener una vida sexual muy movidita.
¿que es eso de comunicaciones sensoriales de la red?
Un beso
¿que es eso de comunicaciones sensoriales de la red?
Un beso





