logotipo

img_google
UN BLOG DEL COPON
yo, escribo lo que quiero..tú, dices lo que te venga en gana...pero PON ALGO!!
Acerca de

Sindicación
 
cuéntame un cuento
...Era una fiesta. No, mejor: era el ensayo de una fiesta. No, mejor aún: era el aperitivo que antecede a la fiesta que todos esperan. Sí, eso era.

Todos esperaban ansiosos la fiesta, y no con menos ganas esperaban el ágape inicial.

Llevaban meses planificándolo, incluso en dos ocasiones hubo que postponerlo; pero daba igual, ya...todo daba igual, era inutil volver la cabeza hacia atrás: el momento...¡había llegado!

Como en toda fiesta, (y en ésta, no podía ser menos) había una reina.
Esta reina, era codiciada por todos. Todos querían acercarse a ella, todos querían que su mirada se fijase en ellos, de manera individual eso sí. De tal manera que, se esforzaban en ser simpáticos, en ser atentos, educados, cada vez que bien por un casual, bien por una casualidad forzada ocurría que su reina les prestara atención.

Estaban todos reunidos. Todos dentro ya, y como en una gran boda, como si la reina fuese la novia que esplendorosa entra en la iglesia, ella...¡hizo su aparición!

Entró sin mirar a nadie, o quizás mirando de soslayo, pero conocedora como era de su situación, no quiso dar un diminuto rayo de esperanza a los allí presentes.

Todos y todas comentaban lo nerviosos que se encontraban ante su presencia. Ante la realidad del momento esperado. Tampoco es para tanto (decían los más pragmáticos) a fin de cuentas no deja de ser el aperitivo; el plato fuerte, el postre...el baile, aún está por llegar.

Entre el tumulto existente, había una persona en la que prácticamente nadie había caído. Era lógico que nadie reparara en esa persona, ya que para todos era: un perfecto desconocido.

Sin embargo, algo ocurrió. Esa persona, anónima para la gran mayoría, se acercó tímidamente a la reina. Cada paso era una sucesión de imágenes de lo que podía llegar a ocurrir al saludarla.

Él, ya en una proximidad inevitable, le guíñó un ojo a modo de complicidad ; ella, se le quedó mirando, sorprendida, muy sorprendida. Él esperaba cualquier reacción; antaño sus vidas se habían cruzado, pero el punto de encuentro ya había quedado atrás...muy atrás.Todo era posible...

Un simple saludo, quien sabe, un "hola quizás un simple: "¿qué tal"? .

Ella sorprendida, muy sorprendida le emitió un mensaje esperanzador a nuestro personaje aislado.

Nadie se percataba de la situación.

No pudo evitarlo, ella sería la protagonista de la fiesta, sería la pieza codiciada, sería ..todo y nada a la vez...pero se alegró, se alegró mucho al verle. Dándole todo lo mismo, su cara de princesa indiferente al mundo, cambió de repente. Sonrió. Bajó de su pedestal. Se fundieron en un abrazo, un fuerte abrazo.

Todos se percataban de la situación.
Se hizo el silencio.

Los camareros estaban aguardando una señal de ella para comenzar a servir. Él simplemente le dijo un : "luego te veo"

El silencio se transformó en murmullo.

Y la dejó, y empezó a comer en solitario, pero menos, mucho menos.
Seguía siendo desconocido, pero desde luego ya no anónimo; tampoco indiferente.

Tras el aperitivo, el tumulto de gente empezó a interesarse por él.

Pero él había quedado con ella, para poder juntos ir al plato fuerte, al postre...al baile.
 
Comentario:
... bueno, me alegra q hayas pasado un buen fin de semana... el "happy-post" lo demuestra.

me encanta cómo una historia de esas nos hace imaginar o recordar historias que removieron maripositas en nuestro estómago.
 
Comentario:
Que genial el cuento. Al final no era tan dura la reina como parecia al principio, mirando de soslayo como decias tu. Desvelanos mas!
 
Comentario:
Bonito cuento.Estoy con Marivip,nescesitamos información sobre ellos.
Todos somos unos romanticos...
 
Comentario:
¿Eras tú el príncipe azul? Porque a mí me ha sonado a que él es su príncipe azul aunque nadie se e cuenta.
Me ha gustado tu historia de hoy.
 
Comentario:
Me gusta este cuento. ¿Quien era la reina? ¿como era ella? ¿Quien era el desconocido? ¿Que voz tenía? ¿Cuando será ese baile?
No