13'99 €uros y otras formas de pasarlo bien sin gastar un duro
13'99 €uros. Es el título de una novela que mi buena amiga Anna (citada anteriormente :O) me dejó ayer en una visita que luego relataré.
A veces me cuesta creer que una chica que hace apenas 4 meses que nos conocemos ya sepa que un libro como este vaya a gustarme o que por lo menos llame mi atención. El libro, escrito por Frédéric Beigbeder, fue un best-seller en el país vecino durante los últimos años.
Para aquél que no lo conozca, aquí os dejo con la sinopsis:
Octave Parango, creativo publicitario, es un joven triunfador, forma parte de quienes deciden lo que el público deseará mañana: "un escritor publicitario es el autor de aforismos que venden". Pero, asqueado de esa industria y sus manipulaciones, decide escribir un libro en el que denunciará los entresijos de la publicidad, para así conseguir que le despidan de la poderosa agencia en la que trabaja. Éste es el punto de partida de 13'99 euros, en el que el narrador protagoniza un enloquecido viaje a los infiernos rituales - drogas, sexo y violencia- con un estilo que ha sido comparada con Bret Easton Ellis y también Miche Houellebecq, que fue quien le animó a escribir "el libro auténtico sobre el medio publicitario".
Habrá que leerlo sí o sí.
En otro orden de cosas, y volviendo a la visita de mi gran amiga Anna y también de otra gran amiga como es Naomi, tengo que decir que fue un día magnífico.
Junto con otros grandes amigos y amigas de mi pueblo, esperamos el día de ayer con impaciencia, pues ya parecía imposible una visita a nuestro pueblo por parte de esas dos chicas. Lo conseguimos, y la verdad es que yo estaba alucinado, realmente no me lo creí hasta que las ví bajando del tren.
Fue divertido ver las caras, sobretodo de Anna, de alucinación, asombro, al ver donde vivíamos. Lejos del ruido, pero cerca, tranquilidad pero con jaleo. Me explico. Gelida es un pueblo de 5,000 habitantes, aunque en los últimos años está aumentando una expansión brutal, y creo que ese censo se queda corto. Las construcciones de megabloques y de nuevas barriadas es inevitable, y no nos gusta en demasía, porque la gente que termina viniendo son gente de ciudad, y eso conlleva que parte de nuestra tranquilidad desaparezca.
No me malinterpretéis, no es que no queramos gente nueva ni nada, pero están convirtiendo un pueblo de casas pequeñas y casas más grandes y de algunos bloques no muy grandes, en una ciudad con un casco antiguo (la actual Gelida) y una cantidad ingente de nuevos barrios con megabloques, casas unifamiliares adosadas y tal.
Bueno, pues como decía, acostumbradas ellas al ajetreo, a los nervios, al ruido y todas las cosas que tiene una capital como Barcelona, ver ese pueblo tan tranquilo, con gente que saluda, que conocemos a todo el mundo, con unas vistas espléndidas (impagable la vista de Montserrat y toda la extensión de pueblos, campos de conreo y carreteras que se amontonan delante de nuestros ojos)...
Pues quedaron asombradas. Si a eso le sumas que tenemos un par de sitios para que los jóvenes podamos ir a pasar la tarde, a mirar la tele, a tomar un refresco, jugar al billar, o simplemente sentarse y pasarlo bien, el asombro aumenta.
Anna, que en un principio no se mostraba muy partidaria de subir hasta aquí (si bien supongo que sí que quería, pero como a todos, nos cuesta salir de casa), cambió de opinión. Pues espero que se pasen más por aquí.
Resumiendo, y de aquí el título, nos lo pasamos todos genial, y tan sólo dos personas hicieron gasto, y fue por llegar hasta Gelida.
Las conclusiones que las saque cada uno, pero yo las tengo muy claras.
A veces me cuesta creer que una chica que hace apenas 4 meses que nos conocemos ya sepa que un libro como este vaya a gustarme o que por lo menos llame mi atención. El libro, escrito por Frédéric Beigbeder, fue un best-seller en el país vecino durante los últimos años.
Para aquél que no lo conozca, aquí os dejo con la sinopsis:
Octave Parango, creativo publicitario, es un joven triunfador, forma parte de quienes deciden lo que el público deseará mañana: "un escritor publicitario es el autor de aforismos que venden". Pero, asqueado de esa industria y sus manipulaciones, decide escribir un libro en el que denunciará los entresijos de la publicidad, para así conseguir que le despidan de la poderosa agencia en la que trabaja. Éste es el punto de partida de 13'99 euros, en el que el narrador protagoniza un enloquecido viaje a los infiernos rituales - drogas, sexo y violencia- con un estilo que ha sido comparada con Bret Easton Ellis y también Miche Houellebecq, que fue quien le animó a escribir "el libro auténtico sobre el medio publicitario".
Habrá que leerlo sí o sí.
En otro orden de cosas, y volviendo a la visita de mi gran amiga Anna y también de otra gran amiga como es Naomi, tengo que decir que fue un día magnífico.
Junto con otros grandes amigos y amigas de mi pueblo, esperamos el día de ayer con impaciencia, pues ya parecía imposible una visita a nuestro pueblo por parte de esas dos chicas. Lo conseguimos, y la verdad es que yo estaba alucinado, realmente no me lo creí hasta que las ví bajando del tren.
Fue divertido ver las caras, sobretodo de Anna, de alucinación, asombro, al ver donde vivíamos. Lejos del ruido, pero cerca, tranquilidad pero con jaleo. Me explico. Gelida es un pueblo de 5,000 habitantes, aunque en los últimos años está aumentando una expansión brutal, y creo que ese censo se queda corto. Las construcciones de megabloques y de nuevas barriadas es inevitable, y no nos gusta en demasía, porque la gente que termina viniendo son gente de ciudad, y eso conlleva que parte de nuestra tranquilidad desaparezca.
No me malinterpretéis, no es que no queramos gente nueva ni nada, pero están convirtiendo un pueblo de casas pequeñas y casas más grandes y de algunos bloques no muy grandes, en una ciudad con un casco antiguo (la actual Gelida) y una cantidad ingente de nuevos barrios con megabloques, casas unifamiliares adosadas y tal.
Bueno, pues como decía, acostumbradas ellas al ajetreo, a los nervios, al ruido y todas las cosas que tiene una capital como Barcelona, ver ese pueblo tan tranquilo, con gente que saluda, que conocemos a todo el mundo, con unas vistas espléndidas (impagable la vista de Montserrat y toda la extensión de pueblos, campos de conreo y carreteras que se amontonan delante de nuestros ojos)...
Pues quedaron asombradas. Si a eso le sumas que tenemos un par de sitios para que los jóvenes podamos ir a pasar la tarde, a mirar la tele, a tomar un refresco, jugar al billar, o simplemente sentarse y pasarlo bien, el asombro aumenta.
Anna, que en un principio no se mostraba muy partidaria de subir hasta aquí (si bien supongo que sí que quería, pero como a todos, nos cuesta salir de casa), cambió de opinión. Pues espero que se pasen más por aquí.
Resumiendo, y de aquí el título, nos lo pasamos todos genial, y tan sólo dos personas hicieron gasto, y fue por llegar hasta Gelida.
Las conclusiones que las saque cada uno, pero yo las tengo muy claras.





