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UN DIARIO DIFERENTE
Para aquellos que no se conforman con ser uno más. También en www.undiariodiferente.tk
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En este diario trata de mis pensamientos sobre el mundo, mi forma de ver lo que hacen los demás... y opiniones sobre multitud de temas, que me incumban a mí, pero también a todos los que leáis esto. Podéis dejar comentarios opinando, criticando, o sugiriendo nuevos temas, aunque serán borrados los comentarios claramente racistas, sexistas, a favor de la violencia, o que insulten gratuítamente. Para asuntos personales no dejéis comentarios, escribidme a degus@undiariodiferente.tk

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Sindicación
 
¿SÓLO OTRA CATASTROFE MÁS?
A lo mejor os habéis enterado de que el pasado día 26, un tsunami ha devastado el sudeste asiático (un tsunami es una enorme ola provocada por un maremoto). El mar se tragó a todo ser humano que se encontrara en las proximidades de las costas de una de las zonas más pobladas del planeta.En el momento en que escribo este artículo, el número de muertos convierte a este tsunami en una catástrofe equivalente a la bomba nuclear de Hiroshima.

Y digo que a lo mejor, sólo a lo mejor, os habéis enterado de tal desastre, porque los medios de comunicación en España han dado mucha más importancia a otras noticias "más interesantes". No hay más que ver las portadas del 27 de diciembre de este periódico o de éste otro.

¿Creéis que los periodistas denominarán a esta catástrofe el tsunami del 26-D, de manera similar a los atentados del 11-S? ¿Recordaremos, dentro de tres años, qué estabamos haciendo cuando nos enteramos del maremoto?

El 11 de Septiembre de 2001, el número de muertos por el ataque terrorista apenas alcanzó los 3000; el balance definitivo de las víctimas del tsunami podría llegar a ser 50 veces mayor. ¿Por qué, entonces, el 11-S nos afectó tan profundamente, y el 26-D ha sido tomado como otra noticia más?

La maldita manía que tienen los estadounidenses de filmar cualquier desgracia y convertirla en espectáculo, es la culpable de que tengamos la impresión de que EEUU es el centro del mundo. Que lo que pase allí tiene mucha más importancia que lo que ocurra en cualquier otro paisucho perdido en el mapa.

Así que podríamos llegar a la estremecedora conclusión de que el valor de la vida de una persona depende notablemente de su nacionalidad. Y la prueba es que, en las noticias sobre el cataclismo del domingo, los medios de comunicación parecen más preocupados por los cientos de turistas extranjeros muertos, que por los millones de damnificados indonesios, cingaleses, o indios. Ellos, que tenían poco, y ahora no tienen nada, se han convertido en el blanco perfecto para epidemias que podrían matar a más gente que el propio tsunami. Pero al parecer, lo importante es que los turistas supervivientes hayan podido volver a su chalecito del primer mundo.

Sinceramente, este mundo cada vez me da más asco.
 
CORRER CONTRA TODOS Y CONTRA UNO MISMO
Todos los que alguna vez hayan participado en alguna carrera popular saben qué quiero decir con la frase que he puesto como título. Por si hay algún despistado, una carrera popular consiste en una competición de atletismo en la que puede inscribirse cualquier ciudadano de a pie. Suelen ser carreras de fondo, de varios kilómetros, muy agotadoras para los no deportistas. A pesar de todo, en ocasiones participan miles de personas. La más famosa es, en el mundo, la Maratón de Nueva York, y en España, la San Silvestre Vallecana.

En realidad, la carrera popular llamada San Silvestre (en honor al santo que aparece en los almanaques el 31 de diciembre) no es algo exclusivo de la localidad madrileña de Vallecas. Se celebra en muchas ciudades y pueblos de España. De hecho, una de las más importantes es la San Silvestre Salmantina, en la que he tenido el honor de participar en cinco ocasiones. En Salamanca, mi ciudad, fue creada hace ya 20 inviernos, y año tras año, ha ido batiendo records en cuanto a número de corredores. No importa cuán aficionado seas al atletismo, ni cuánto hayas entrenado, ni siquiera tu edad. Entre los participantes, puedes encontrar desde niños de 7 años (cuyo circuito no llega a 1 km) y adultos y viejos (que corremos unos 8100 metros). El atleta profesional, que persigue el triunfo, se mezcla con el aficionado, que sólo compite contra sí mismo; y con gente disfrazada, que lo único que busca es divertirse.



Si bien esta carrera ya es emocionante para los que la siguen, lo es mucho más para los participantes. Como ya he dicho, este es el quinto año que la disfruto. Llegué ayer a la linea de salida, exhibiendo orgulloso el número 2371 en mi dorsal. Me propuse llegar entre los 500 primeros. Empecé tranquilo, bajando por una ancha avenida, esquivando a los que corrían poco, y controlando mi tiempo. Había gente haciendo fotos, grabando videos. Adelanté a alguien que estaba compitiendo... ¡en silla de ruedas! Después llegó la pesadilla de todo corredor de la San Silvestre Salmantina: la calle Peña de Francia, una insufrible cuesta de 1 km. de longitud. Por suerte, arriba nos devolvían la vida encerrada en un botellín de agua, que todos nos apresurábamos a beber; y a deshacernos de él, pues la carrera continuaba. En el último kilómetro, pude aumentar progresivamente mi ritmo, con lo que logré adelantar a bastante gente. Al llegar a la linea de meta, tuve un leve sentimiento de decepción al comprobar que había tardado alrededor de 39 minutosy que se acrecentó al descubrir que no había conseguido alcanzar mi meta particular: había quedado en el puesto 570. Pero a pesar de todo, me quedó, como todos los años, un buen sabor de boca al haberme divertido tanto corriendo.

La verdad es que yo no haría casi ningún ejercicio físico a lo largo del año de no ser por mis entrenamientos para la San Silvestre. E intuyo que a mucha gente le pasa lo mismo. Por eso, las carreras populares constituyen una fantástica manera de dar a conocer el deporte a la gente de la calle. Se sirven de la expectación que levantan para enganchar a más y más gente a la única actividad que es divertida, buena para la salud, y no es pecado: el deporte. Así que voy a usar este blog para animaros a todos a participar en alguna carrera popular. Y recordad: da igual si quedais los primeros o los últimos; de hecho, mucha es la gente que se retira a lo largo de la carrera. En este link, encontrareis un gran catálogo de las carreras populares que se hacen por toda España. Y para mis lectores del extranjero (que no son pocos), os animo a que busquéis carreras populares en internet en vuestro país. Hay para todos los gustos.
 
PRECOCIDAD SEXUAL
Toda persona que salga a la calle un fin de semana por la tarde, se cruzará con chavales de 13 ó 14 años con formas de vestir, de hablar y de relacionarse sospechosamente similares a las de los adultos. A menudo vemos un chiquillo y una chiquilla de esas edades agarrados de la mano, besándose e incluso metiéndose mano. Y entre los varones que tenemos de 20 años en adelante, es usual oir, con tono de sorpresa, comentarios como: "¡Pero si yo a esa edad aún jugaba con los Playmovil!", o "Teníamos que haber nacido unos años después". Pero es que además, los adolescentes de hoy en día también se desarrollan físicamente mucho antes, y especialmente en el caso femenino. A menudo vemos caras de 13 años acompañadas de cuerpos de 19. De ahí surgen más comentarios como "esa tía tiene futuro" o algunos más bestias (aunque no lejos de ser razonables), como "a este paso, me volveré pederasta".

Continuando con el caso de las mujeres, la media de edad a la que experimentaban la primera menstruación, históricamente, era en torno a los 17 años. Pero en el último siglo, esta edad se ha ido adelantando, y cada vez a un ritmo más rápido. Actualmente, la regla surge, en la mayoría de los casos, entre los 11 y los 13 años. Oí en un documental, que se calcula que, a este ritmo, dentro de un par de décadas, la edad de la primera menstruación se situará entre los 7 y los 9 años. En el caso masculino, esta precocidad sexual también se está produciendo, pero de manera menos marcada.

¿Qué ha ocurrido durante los últimos 80 ó 100 años para que se produzca esta precocidad tan generalizada? Hay dos causas, de las cuales, la que menos influye es la mejoría en la alimentación de los niños. La respuesta principal hay que buscarla en la importancia prioritaria de la que goza la publicidad en nuestra sociedad. La propaganda, ya sea explícita o subliminal, influye decisivamente en nuestro estilo de vida. Y todos sabemos que el mejor reclamo publicitario es el sexo. En cualquier canal de televisión, y a casi cualquier hora del día, el sexo está presente, aunque sea en forma implícita. La mayoría de los presentadores de televisión y actores principales, son altos y guapos. Casi todas las mujeres que aparecen en los carteles publicitarios, en los videoclips, e incluso en los programas infantiles, usan pintalabios provocativos y escotes escandalosos. Pero eso no es nada; lo que verdaderamente influye en el estilo de vida de los púberes son las series juveniles de televisión. Sí, esas en las que actores de 25 o 30 años, altos, guapos y sexys, hacen el papel de alumnos de instituto, en las que unos y otras se lían y follan con una facilidad totalmente irreal.

Se estará preguntando el lector qué tiene que ver todo esto con el asunto que estábamos tratando. Pues la relación simplemente viene dada por un concepto biológico: selección natural. Desde la más tierna infancia, se nos inculca que, para ser alguien en la vida, tenemos que ser altos/as, guapos/as, musculosos/tetudas, vestir como chulos/putas, y perder la virginidad cuanto antes. Y es nuestro instinto de supervivencia y nuestra necesidad de adaptación al medio la que nos hace imitar lo que vemos y oimos. Hasta aquí se explica la precocidad en cuanto a la manera de vestir y de comportarse. Y el lector menos avezado se preguntará qué pasa con el desarrollo físiológico temprano. Pues bien, el crecimiento, tanto físico como fisiológico, viene producido por las hormonas, que a su vez son reguladas por el cerebro. Y ante la necesidad de adaptarnos a este mundo sexual y pseudoadulto, el cerebro da la orden de segregar hormonas antes y en mayor cantidad de lo que debería.

Os preguntaréis qué tiene todo esto de malo. Pues bien, si la inteligencia y la personalidad se desarrollaran al mismo tiempo que el cuerpo, no habría ningún problema. Antiguamente era así: los humanos sólo eramos reproductivos en la edad adulta. Pero es que antes también madurabamos mentalmente mucho antes, debido a que la mayoría de la gente se tenía que buscar la vida antes de los 18 años. Ahora, continuamos dependiendo de nuestros padres hasta los veintitantos años, y sólo nos dan facilidades para divertirnos. En ese sentido, seguimos siendo niños muchos años después de que descubramos el sexo y las drogas. Somos irresponsables, y por eso se producen tantos embarazos no deseados, sobredosis, accidentes de tráfico, y contagios de enfermedades de transmisión sexual.

Arreglar este problema es demasiado difícil. La censura y la educación sexual han demostrado ser ineficaces. Sería necesario acabar con la sociedad occidental moderna tal como la conocemos. Cosa que, evidentemente, no ocurrirá.
 
CONTRIBUCIÓN AL PRIMER BLOGOMARATÓN SOLIDARIO
El Blogomaratón Solidario es una iniciativa surgida recientemente en internet, por la cual los blogs que se inscriben, se comprometen a denunciar situaciones de hambre y/o injusticia y a hacer publicidad a una ONG y a sus campañas de ayuda, durante el 21 de diciembre. La ONG que yo he elegido ha sido Amnistía Internacional, pues tengo noticias de que funciona realmente bien y consigue muchos de sus objetivos.

¿Qué es exactamente Amnistía Internacional? Es una Organización No Gubernamental de ámbito mundial que investiga e informa de las posibles violaciones de derechos humanos que se realizan en todo el planeta. Cuando descubren estos incumplimentos de derechos fundamentales, Amnistía Internacional presiona a las autoridades responsables de provocar, consentir, o simplemente no evitar injusticias, para exigir el cumplimiento de los derechos humanos. Actúan sobre todo en cuatro frentes: informando de violaciones de los derechos humanos; denunciando la existencia de leyes y acciones gubernamentales injustas; reclamando juicios justos y trato humano para los presos; y sensibilizando a la sociedad en los valores humanos.

Las cerca de dos millones de personas colaboradoras o asociadas con Amnistía Internacional en todo el mundo, tienen trabajo para rato. No hay más que ver su archivo de informes y acciones. Al contrario de lo que piensan muchos, las violaciones abusivas y flagrantes de derechos humanos no se producen sólo en países subdesarrollados o en guerra, sino que tienen lugar habitualmente en todos los países del mundo. Podeis comprobarlo echándole una ojeada, por ejemplo, al informe sobre las injusticias perpetradas en España durante el año 2003.

Amnistía Internacional está llevando a cabo numerosísimas campañas de acción, casi una por cada injusticia que se comete. La lista de atrocidades que se producen en este mundo tan loco es interminable. Por eso, sólo pondré algunos ejemplos llamativos y de actualidad: la existencia de los niños soldados, los países que permiten la pena de muerte, o las discriminaciones y abusos contra minorías sexuales. Además de campañas para solucionar estos problemas, Amnistía Internacional trata de prevenirlos promoviendo la educación sobre los derechos humanos.

Amnistía Internacional está integrada por personas de muy diversas nacionalidades, ideologías políticas y credos religiosos. Gracias a esto, y a que no aceptan subvenciones de gobiernos, gozan de una gran imparcialidad e independencia que les permite enfrentarse adecuadamente a las violaciones de derechos fundamentales de la persona. Por eso es importante cualquier pequeña contribución personal; además, Amnistía internacional funciona muy bien como grupo de presión gracias a la cantidad de gente que colabora: la unión hace la fuerza. Tú también puedes poner tu granito de arena.

¿Cómo puedes colaborar con Amnistía Internacional?

Existe un programa denominado Llamada Internacional, que consiste en solicitar a personas corrientes que escriban cartas a las autoridades exigiendo el cumplimiento de derechos humanos en casos muy concretos. Para que lo veais claro, os pondré un ejemplo. Imaginad que a una mujer de cierto país se la condena a muerte por adulterio. Enseguida, se emite una acción urgente, que es un llamamiento a los colaboradores de Amnistía Internacional, haciendoles la siguiente peticion: que envíen cartas o e-mails al gobierno del país correspondiente, solicitandoles que perdonen la vida a esa mujer. En cuestión de semanas, dicho gobierno recibe varios miles de cartas, una cantidad dificil de ignorar incluso para los dictadores más intransigentes.

Para todas estas cosas, Amnistía Internacional ha creado la llamada Red de Acción Urgente (RAU), constituida por todos los que quieren colaborar enviando estas cartas. Si quieres, puedes unirte a esta red haciendo clic aquí (yo ya lo he hecho), solo se tarda un minuto. Si lo haces, puedes elegir entre que te envíen una, dos, tres, o cuatro acciones urgentes al mes, bien de forma aleatoria, o eligiendo un tema concreto sobre el que ayudar. Normalmente se emiten varias acciones urgentes cada día, y en alrededor de un tercio de los casos se consigue, al menos en parte, aquello que se pide en las cartas.

Si realmente tienes tan poco tiempo como para no poder escribir ni siquiera una carta al mes, también puedes ayudar económicamente a Amnistía Internacional haciendoclic aquí. Puedes hacer donaciones mediante tarjeta de crédito o domiciliación bancaria.

Por muy poco que hagas, puede que ese poco sea suficiente para que se acabe el sufrimiento de alguna persona en el mundo. Piensatelo.
 
EPÍSTOLA A LA MUJER SOLTERA

Sí, es a tí. No mires hacia otro lado. No te hagas la despistada. Sabes muy bien que quiero hablar de tí. Como siempre, fingirás que no te importa, que no deseas escuchar nada de lo que yo pueda opinar. Pero sé que no es cierto, te conozco demasiado bien. ¿Que no me has visto jamás en tu vida? Da igual, te lo repito, te conozco demasiado bien. Porque aunque no sepa siquiera tu nombre, sé cómo piensas, cómo te comportas, cómo te sientes. Eres un puzzle de tres mil millones de piezas de formas casi idénticas en apariencia, pero que muy difícilmente encajan.

Sí, es a tí. A la joven que se queja de no entender a la humanidad, de no entender a los hombres, de no entenderse a sí misma. Porque en realidad, tú eres un reflejo del resto del mundo. Suelen decir que te quejas por vicio. Que cuanto más tienes, más deseas. Que eres tan rebelde que cuando consigues algo, empiezas a buscar lo contrario. Y esto es causa de un intenso desasosiego en ese alma tuya, blindada para los demás, pero no para tí misma.



Sí, es a tí. A una auténtica contradicción andante. No sabes a qué concederle más importancia: a ser buena o a ser divertida; a tu cabeza o a tu corazón; a tu alma o a tu cuerpo; a la estabilidad o al riesgo; a la realidad o al sueño. No sabes justificarte a tí misma, ni reconciliarte con tus propias decisiones. Son cosas que sólo eres capaz de reconocer en uno de tus repentinos arrebatos de sinceridad.

Sí, es a tí. A esa persona que, a menudo, tiene la impresión de que todo se pone en su contra. Y entonces te enfadas, te lamentas, lloras; así es como te defiendes. Después, el mundo se arregla, pero no por mucho tiempo. Pronto encontrarás algo que te moleste, o alguna forma de provocar a tu propia tristeza. Incluso creo que, en el fondo, en lo más profundo de tu ser, te gusta sufrir, aunque no sea de forma consciente. Y esto, por supuesto, es algo que te niegas categóricamente a reconocer.

Sí, es a tí a quien estoy hablando, así que mírame a los ojos. Sólo quiero pedirte que te aclares. Piensa qué es lo que necesitas en tu vida. O mejor aún, pregúntate qué es lo que no necesitas. ¿Por qué no te conformas con lo que tienes, que no es poco? ¿Por qué no dejas de hacerte sufrir? Deja de ser tan dura contigo misma, y disfruta de la vida.
 
CAMBIO CLIMÁTICO
Todos sabemos lo típico que es hablar del tiempo que hace cuando no se sabe sobre qué conversar. Suele ser un tema pesado y aburrido, y que difícilmente se puede tratar con profundidad. Sin embargo, cuando hablo con alguien del tiempo que hace, frecuentemente acabo comentando el cambio climático que ya estamos sufriendo en España. Hay quien cree que el fresquillo que experimentamos durante la segunda semana de agosto de este año, o la terrible ola de calor del año pasado, se deben a simple casualidad. Lo que ya es más raro es la excesiva fuerza y frecuencia de los fenómenos meteorológicos más violentos de los útimos tiempos. También he llegado a oir que está lloviendo en desiertos en los que hacía décadas que no llovía.

Cada vez menos gente duda de que el cambio climático ya es una realidad. Pero para la mayoría de la gente, sólo se trata de una curiosidad científica. En los países ricos, en los que casi no existe la agricultura como forma de vida, no somos conscientes de la importancia de la estabilidad del clima. Para nosotros, el cambio climático sólo significa que tengamos que abrigarnos más o menos, o que tengamos que llevar el paraguas en distintas épocas, o como mucho, que se nos estropeen las vacaciones. Pero la realidad es que los nuevos fenómenos climáticos están provocando no sólo pérdidas económicas multimillonarias, sino además un enorme número de muertes. Curiosamente y por norma general, los países que menos contaminan son los que sufren los efectos más devastadores, por ser los que menos infraestructuras tienen para protegerse. Pero tampoco hay que irse lejos para encontrar apocalípticos efectos del cambio climático: los estamos experimentando también en España. ¿Se está haciendo algo para solucionarlo?

Hace unos días se celebró en Buenos Aires la X Cumbre Mundial sobre Cambio Climático, donde la mayoría de los países del mundo discutieron las posibles soluciones para evitar los efectos de la contaminación. Muy relacionado con esta reunión está el Protocolo de Kyoto, por el que muchos países se compromenten a reducir las emisiones de gases causantes de efecto invernadero. Sin embargo, la mayor parte de los estados firmantes, empezando por España, continúan contaminando como si tal cosa. El problema es que los gobiernos sólo hacen planes pensando en el futuro inmediato, es decir, en las siguientes elecciones. Por eso, para ellos, el Protocolo de Kyoto no es un asunto prioritario, sino todo lo contrario.

Un caso particularmente grave de falta de respeto al medio ambiente es el de Estados Unidos. Ellos son, con diferencia, los que más contaminan, pero de los que menos efectos nocivos del clima sufren. Su gobierno está haciendo todo lo posible para que el protocolo de Kyoto, o cualquier otro intento de minimizar el cambio climático, no funcione (ellos siempre tan solidarios). Alegan razones económicas: dicen que les costaría mucho dinero reducir la contaminación. Y tienen razón... de momento. Dentro de unos años, las pérdidas económicas (las humanas por lo visto no les preocupan) provocadas por el cambio climático serán muy superiores. Y entonces se arrepentirán. Y por fin, todos nos daremos cuenta de los ecologistas no eran precisamente locos. Y que su objetivo no era salvar a las ballenas, sino al planeta entero, incluyendo a la especie humana.

Sólo espero que no tengamos que volvernos ecologistas de una manera tan radical, cuando ya no haya nada que hacer.
 
RACISMO SUBCONSCIENTE
Ayer vi en el telediario una noticia curiosa sobre un aparato con pinta de fotomatón. El cacharro en cuestión contenía un ordenador que hacía un test sobre los sentimientos racistas que se ocultan en lo más profundo de nuestro subconsciente. Por eso, bautizaron a la extraña máquina con un nombre bastante ridículo: Racismomatón. En el reportaje que vi, la gente salía del artilugio sorprendida al descubrir que había cierto grado de racismo en su personalidad, eso sí, más en algunas personas que en otras.



Lo cierto es que todos nacemos un poco racistas. Esto es parte del instinto natural que nos provoca cierto miedo irracional hacia lo extraño o lo desconocido. Esto es lo más normal del mundo. Pero hay que distinguir este racismo instintivo del racismo político-cultural. Cuando al primer tipo se le alimenta con ciertos fanatismos políticos, religiosos, o pseudicientíficos, es cuando en un sector de la sociedad aflora ese racismo tan nocivo para la especie humana.

Algo que nos distingue a los humanos de los animales es nuestra capacidad de sobreponer el comportamiento racional al instintivo. De no ser así, por ejemplo, estaríamos continuamente pegándonos por la comida o por las hembras. En mi opinión, todos deberíamos reprimir todo lo posible los instintos perjudiciales para la humanidad (racismo, violencia...) y potenciar los beneficiosos (filantropía, sexualidad...). Siempre habrá líderes políticos y religiosos que traten de impedirlo, pero creo que muy poco a poco se están consiguiendo inhibir algunos malos instintos. Lograrlo costará siglos y siglos, pero a cambio, desaparecerán las guerras, el hambre, y cualquier otra consecuencia indirecta del racismo.
 
ESTAFADORES DE MASAS
Maldita sea. Ya me está tocando las narices mi conexión a internet. Es bastante rápida, y además barata, pero en realidad no es tan buena como parece en un principio. Siempre me sale el dichoso cartelito que dice que comprueba el nombre de usuario y la contraseña, y que se conecta al equipo remoto, y bla bla bla. Pero una vez que, supuestamente, estoy conectado a internet, resulta que el Internet Explorer es incapaz de abrir páginas web, el Messenger no inicia sesión y el e-Mule no se baja una mierda. Y me está pasando cada vez más habitualmente. Me fastidia por mis fieles (aunque aún escasos) lectores, pues hasta hoy no ha habido manera de renovar mi blog.

Estoy sospechando que se está escribiendo otro capítulo más de la infame historia de macrotimos cometidos por grandes empresas. No sólo yo, sino cualquiera con un mínimo de sentido de la justicia, se da cuenta de lo habituales que son los pequeños robos individuales que practican habitualmente. Normalmente no le damos importancia. Sin embargo, la suma de todos estos pequeños timos sobre un sector de la población se convierte en una estafa multimillonaria. Lo explicaré mediante un par de ejemplos en los que yo mismo me he visto implicado.

Mucho antes de haber banda ancha en mi ordenador, la empresa que nos proporcionaba la conexión a internet (no quiero decir su nombre) nos cobró más de lo que debía durante cierto mes. Un error, dijeron. Nos devolvieron la mayor parte de lo que nos habian cobrado de más, pero nos tenían que haber devuelto algo más. Mis padres, a pesar de todo, se conformaron. Tiempo después, ví en la tele una entrevista a un técnico que contaba que, cuando un cliente reclamaba la devolución de un dinero y lo justificaba, siempre se le devolvía algo menos, y en casi todos los casos el cliente se conformaba.

Meses después, durante el verano del 2003, mis padres y mi hermano se fueron de vacaciones, y yo me quedé más de una semana sólo en casa porque tenía que estudiar. Durante ese tiempo, sólo usé mi teléfono fijo para llamar a un par de amigos. Unas semanas después, ante sospechas de fraude, mis padres pidieron una factura detallada a la compañía de telefonía (cuyo nombre no citaré). En los días en que ellos habían estado fuera, aparecían 15 o 20 llamadas a algunos familiares, a amigos de mis padres, e incluso al trabajo de mi madre. Curiosamente, la factura decía que esas llamadas se habían realizado más o menos a las mismas horas a las que solemos llamar a esas personas. ¿No os parece demasiada coincidencia para tratarse de un error?

Un último caso. Yo tengo una cuenta en un banco (cuyo nombre tampoco citaré), donde guardo mi dinero. Esta cuenta es el resultado de un convenio con mi universidad, por el que no me cobran absolutamente ninguna comisión hasta que tenga 26 años. Pues bien, un dia descubrí que el banco me había cobrado 14 céntimos de euro. Al ser una cantidad tan pequeña, otros no le hubieran dado importancia, pero yo en seguida fui a preguntar a qué se debia el cobro. Me dijeron que era una comisión de mantenimiento normal y corriente, así que tuve que recordarles que mi tipo de cuenta estaba libre de comisiones (cosa que la chica que me atendió debería saber). Entonces me mandaron de una a otra sucursal, de forma que me hacían pensar que lo que deseaban era que yo desistiera. Pero al fin di con la persona que podía devolverme los 14 céntimos. Cuando le solicité la devolución, me miró con cara de mala hostia, sin decir nada escribió unos datos en su ordenador y me entregó la cartilla, con la devolución ya efectuada. Como soy educado, le dije "gracias, hasta luego", pero él ni siquiera abrió la boca.

Muchos lectores me estarán tomando por una persona extremadamente tacaña. También opinaron eso los compañeros mios a quienes relaté mi aventura bancaria. Pero a mi, 14 céntimos, como es natural, me importan un bledo. Lo que pasa es que si le roban 14 céntimos a cada cliente, acaban reuniendo una fortuna. Y yo no estoy dispuesto a que sigan cometiendo estafas millonarias mientras yo no hago absolutamente nada. Y recuperando mis 14 céntimos tampoco evité el timo a millones de clientes, pero por lo menos he lavado mi conciencia. Y mi orgullo. Nadie le roba un solo céntimo a Diego.
 
EL DERECHO A SER DIFERENTE
La palabra diferente me gusta mucho. No hay más que ver el título de mi blog. Pero por desgracia, esta palabra se está convirtiendo, en el mejor de los casos, en un eufemismo, y en el peor, en un insulto. En la era de lo políticamente correcto, las palabras iguales e igualdad suenan mucho mejor. Actualmente es (o debería ser) cierto que, al menos en mi país, todos somos iguales ante la ley. Pero ello no implica que tenga que haber otro tipo de igualdades. Al contrario, yo echo en falta algún artículo de la constitución española que nos conceda el derecho a la diferencia.

Es cierto que hace falta potenciar la igualdad de derechos. Pero por ejemplo, que en cuanto a la equiparación de la mujer al hombre se está llegando demasiado lejos. Me refiero a la Ley integral contra la violencia de género, recientemente perpetrada por el gobierno. Esta ley, lejos de promover la igualdad de la mujer, hace enormes distinciones según el sexo del agresor al castigar la violencia de género. Es un clarísimo caso de discriminación positiva, que no por ello deja de ser discriminación. Cosas como esta o como la invención publicitaria y artificial del gobierno paritario, rebajan a la mujer a la categoría moral de enchufada, en cuanto a política se refiere.

Creo que hay que lograr cierta igualdad entre hombres y mujeres. Sin embargo, se ha escogido un camino equivocado. Lo que se está haciendo es inculcar, e incluso imponer a los ciudadanos la regla de que todos tenemos que ser iguales. Esto constituye un impedimento social para el desarrollo libre de la personalidad de cada uno. Y lo que es peor, provoca discriminación hacia los que no cumplen dicha regla.

La alternativa que yo propondría consistiría en educar a la gente, y sobre todo a los niños, para que comprendieran que ser diferente no significa ser superior ni inferior (pues éstos son conceptos meramente subjetivos). Incluso, se les podría enseñar que la diversidad es beneficiosa para la sociedad. Entonces, se acabarían todos los tipos de discriminación. Y habría un efecto adicional: al permitir socialmente el desarrollo de personalidades muy diferentes, la ciencia, la tecnología y las artes saldrían muy beneficiadas.

Un consejo: trata de ser diferente a los demás. Guiate solo por tus propios principios. Es muy gratificante, te lo digo por experiencia.
 
EL HOMBRE DEL SEMBLANTE SERIO
Hacía ya cuatro años que El Hombre Del Semblate Serio se había jubilado. Gozaba de una salud física y mental excepcional para su edad. Gracias a una pensión en absoluto desdeñable, se había perdido en recónditos países, conocido remotas culturas, y admirado toda clase de expresión artística. Con su sorprendente memoria y una lucidez mental que ya quisiera más de uno para sí, había aprendido y asimilado más conocimientos durante los últimos cuatro años que en el resto de su vida.

La poca gente que le conocía comentaba, con un tono de envidia enmascarada de molestia, que el espíritu aventurero de El Hombre Del Semblante Serio era inapropiado para su edad. Nunca les había hecho caso, pero hace poco se sintió tan agotado que decidió concederles la razón. Así, volvió a sus orígenes, a la ciudad a la que había pertenecido durante 65 largos y aburridos años. Y en los últimos días, estaba dedicando su atención a su mujer, a sus cuatro hijos, y a sus siete nietos, que continuamente estaban visitándole. Sabía que les gustaba estar con él, y que le admiraban, pero no acertaba a explicarse por qué.

Actualmente, su vida era demasiado perfecta. Incluso su pasado también lo era. Para El Hombre Del Semblante Serio, ya no había nada más que mereciera la pena hacer. Sólo pensar y recordar. Y ahora eso era lo que estaba haciendo, en su habitual paseo matutino. Pero esta vez sería distinto.

El Hombre Del Semblante Serio llegó a un altísimo puente que solía cruzar. Todas las mañanas, se asomaba por un peligroso saliente bajo el cual se agazapaba la amenaza de una larga y desagradable caída libre. Cuando le veían acercarse al abismo, las personas que pasaban por allí se asustaban, y eso que le provocaba un extraño cosquilleo de placer. Y en esta ocasión, decidió asustarles de verdad.

Se dirigió hacia el extremo del saliente con paso seguro y decidido. Una vez allí, cerró los ojos y extendió sus brazos en forma de cruz. Los que le vieron de esa guisa pensaron que se había vuelto loco, y que pretendía ser un pájaro que estaba abriendo sus alas para poder salvar el amplio intervalo vertical. Y más aún, cuando El Hombre Del Semblante Serio se dejó caer suavemente.

Al igual que el artista que se retira en lo mejor de su carrera para así convertirse en mito, El Hombre Del Semblante Serio decidió acabar su vida cuando lo tenía todo. Durante la primera mitad de la caída, tuvo un rápido pensamiento sobre cómo se explicarian sus familiares el suicidio. Una fracción de segundo más tarde, se preguntó qué diablos hacía pensando esas tonterías. Y por primera vez en su vida, esbozó una tímida, aunque perceptible sonrisa.

Y después, ya no ocurrió nada.
 
ESTÚPIDOS HOMBRES BLANCOS
Éste es el título del libro más famoso (por lo menos en España) de Michael Moore., quien supongo que no necesita presentación. Todos, o por lo menos la mayoría, sabéis quien es este señor, gracias a sus frecuentes apariciones en las noticias. Se le presentaba como líder espiritual del movimiento anti-Bush. Hasta hace un mes, su poder mediático fue creciendo hasta convertirse en uno de los personajes que más influían sobre la opinión pública mundial. Pero después de las elecciones estadounidenses, ¿dónde se ha metido?

Para Bush, el enemigo público numero uno no oficial de América, era Michael Moore. O mejor dicho, era el principal enemigo de lo que el presidente entendía por Estados Unidos: una sociedad a la que es muy fácil engañar utilizando tres conceptos muy sencillos.

1.- Religión: En E.E.U.U. abunda el fundamentalismo cristiano (es decir, aquellos que piensan que Dios es lo único importante). Así que, para obtener la obediencia irracional y sumisa de muchas personas, Bush solo ha tenido que presentarse como un embajador de Dios.

2.- Patriotismo: Es la otra clase de sentimiento irracional que consigue tener mentalmente controlados a los ciudadanos "libres". Se supone que ellos están moralmente obligados a no cuestionar las decisiones del presidente, porque todo lo hace "por el bien de América".

3.- Miedo: Hace décadas que en Estados Unidos se hace la llamada política del miedo, pero Bush ha multiplicado este miedo, ayudándose de los atentados del 11-S. Inventó conexiones entre Bin Laden, Sadam Hussein, y países a los que interesaba atacar, como Iran, Corea del Norte y Libia. Hace creer a sus votantes que hay una conspiracion global contra Estados Unidos, a la que denomina con expresiones fantásticas como "eje del mal". Gracias a este miedo fue como creó el concepto de guerra preventiva.



Michael Moore escribió y filmó sobre todos estos asuntos. Y Bush se dio cuenta de que todo lo que él había construído se podía ir al garete por culpa de un simple director de documentales. Por eso, hizo todo lo posible para eliminarlo de la vida pública. Utilizó su influencia sobre productoras cinematográficas, prensa, televisión, y salas de proyección para que a Michael Moore se le diera la menor publicidad posible. Fue una terrible batalla que, finalmente, como sabéis, ganó el presidente. Eso sí, con la ayuda de Bin Laden, que pocos días antes de las elecciones, sacó un video alternativo al documental Farenheit 9/11 de Michael Moore.

Ojalá que Michael Moore se recupere de su posguerra particular y vuelva a dar caña a Bush. Creo que Estados Unidos le necesita, para que sus habitantes puedan ver la luz. Aunque es difícil, pues ellos no tienen la personalidad suficiente como para revelarse contra el poder político. Terminaré con una cita de Albert Einstein, que explicó muy bien lo que pasaba en E.E.U.U. cuando se fue a vivir allí:

Las personas que componen lo que se llama la sociedad son aquí menos libres que sus colegas europeos. Sin embargo, no parecen tener conciencia de esta limitación porque su modo de vida tiende a frenar el desarrollo de la personalidad desde la infancia.
 
¿ARTE O ESNOBISMO?
Ayer escuché en la radio que habían hecho una encuesta entre expertos en arte, para elegir a la obra más influyente del siglo XX. Entre las más votadas estaban los dos cuadros más famosos de Picasso: el Guernica y Las señoritas de Avignon. Hasta ahí, estupendo. Son dos imágenes que revolucionaron la forma de ver la pintura. En este tipo de arte, la imaginación del pintor importaba mucho más que su capacidad de representar imágenes de forma realista, lo que resaltaba la genialidad del artista.

Una vez, alguien dijo que "Arte es todo lo que los humanos llamamos arte". Esta es la única explicacion que le encuentro al hecho de que los expertos en arte a los que se les hizo la encuesta, escogieran como obra más influyente del siglo a esta cosa:



Si, es cierto lo que ven vuestros ojos: un jodido orinal firmado por Marcel Duchamps. ¿Y esto es una valoradísima obra de arte? Será que no tengo la suficiente sensibilidad artística como para comprender lo que ha querido expresar el artista. O será que, como soy de ciencias, no soy capaz de entender lo que quiere decir arte. Pero sí conozco perfectamente el significado de la palabra snob o esnob. Según mi diccionario:

esnob adj. Se dice de la persona que acoge toda clase de novedades por necia admiración o por darse importancia. También s. m. y s. f.
esnobismo s. m. Exagerada admiración por todo lo que es de moda.


Es decir, los esnobs son los típicos entendidillos de arte abstracto que, mirando de cerca la supuesta obra, empiezan a vomitar toda clase de palabrejas del vocabulario artístico-filosófico, con el único objetivo de impresionar a los demás. Expresiones que ni ellos mismos saben lo que quieren decir, pero que han visto escritas en alguna parte. Supongo que esta gente tendrá alguna clase de complejo de inferioridad, que les induce a simular una sensibilidad artística superior a la de los demás. El esnobismo no se da por igual en todas las artes: abunda en la pintura, en la escultura y en la música.

Yo no tengo mucha idea de arte. Pero tengo muy claro que para que alguien sea considerado un artista, debe hacer algo que sea creativo y original, pero también tiene que ser alguien con una habilidad especial, que sea haga cosas que los demas no sean capaces de hacer. Por eso, no puede ser considerado arte cualquier cosa. Por ejemplo, este diario, no es arte, aunque si yo fuera un snob, diría que sí.
 
EL TIEMPO
El título de el artículo de hoy suele ser objeto de elucubraciones metafísicas lo más surrealistas posibles. Yo no pienso ser tan poco original. Hablaré del tiempo como elemento cotidiano, con la acepción a la que nos solemos referir siempre que no nos pongamos nostálgicos, poéticos ni filosóficos. Y lo haré aprovechando que los conceptos tiempo y diario están muy íntimamente relacionados.

El tiempo es algo realmente valioso en el mundo moderno, donde todo transcurre demasiado deprisa. Y aunque no nos demos cuenta, es un bien muy codiciado. Siempre queremos tener más. Y es que quien mejor sepa aprovechar su tiempo, resulta ser quien triunfa en la vida, ya sea en sentido laboral, económico, social o personal. Lo que importa es lo deprisa que hagamos las cosas, y cuántos asuntos puedas tratar a la vez. Porque en realidad, todos tenemos la misma cantidad de tiempo. Pero, ¿y si fuera posible disponer de más tiempo para gastar?

Una vez, en un libro de la escuela de idiomas, leí un texto sobre un hombre que lleva muchos años sin dormir. En principio, esto parece imposible, sobre todo sabiendo que una persona a la que no se la deja dormir durante algunas semanas, acaba muriendo. Por lo visto, a este personaje se le atascó el mecanismo que tenemos en el cerebro para obligarnos a dormir, y no tiene ninguna necesidad de hacerlo. Bien pensado, es un chollo. Los humanos pasamos la tercera parte de nuestra vida durmiendo. Es decir, que si dejáramos de hacerlo, aumentaríamos el tiempo que ya tenemos disponible en un 50%. Y muchas veces me he puesto a pensar sobre la enorme cantidad de cosas que haría si no perdiera tanto tiempo durmiendo. Por eso, yo pediría a los neurólogos que investigaran sobre alguna manera, mediante alguna sencilla operación, de eliminar el fenómeno natural del sueño.

Por cierto, ya que he estado hablando de la necesidad del tiempo, os comento que yo soy precisamente uno de los más necesitados en este ámbito. De ahí viene la mala noticia que tengo que daros: voy a dejar de publicar mi weblog a diario, porque habrá muchos días que me vendrá mal, o no tendré tiempo. Pero por lo menos escribiré 2 o 3 artículos a la semana. Eso como mínimo, pues seguro que tendré periodos de inactividad como estudiante, que me permitirán publicar todos o casi todos los días. Lo que está claro es que mi diario no dejará de renovarse. Porque aunque no tenga mucho tiempo, lo que sí me sobra son pensamientos y opiniones para expresar. Espero que tampoco me falten los lectores. Y los comentarios, que últimamente apenas aparecen.