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UN DIARIO DIFERENTE
Para aquellos que no se conforman con ser uno más. También en www.undiariodiferente.tk
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En este diario trata de mis pensamientos sobre el mundo, mi forma de ver lo que hacen los demás... y opiniones sobre multitud de temas, que me incumban a mí, pero también a todos los que leáis esto. Podéis dejar comentarios opinando, criticando, o sugiriendo nuevos temas, aunque serán borrados los comentarios claramente racistas, sexistas, a favor de la violencia, o que insulten gratuítamente. Para asuntos personales no dejéis comentarios, escribidme a degus@undiariodiferente.tk

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Sindicación
 
ACHTUNG, RATZINGER
Desde la muerte de Karol Wojtyla, hasta la elección de un nuevo pontífice, los medios de comunicación no dejaron de darnos la tabarra con las especulaciones sobre los candidatos a la plaza vacante. El entonces cardenal Nazinger... perdon, quiero decir Ratzinger, era probablemente el más descartado en las quinielas papales de los periodistas. Decían que era demasiado conservador, que tenía muchos enemigos en la iglesia, y que su mala salud hacía que no fuera el candidato más adecuado. Repetían hasta la saciedad la frase esa de que "los que entran papables en un cónclave, salen cardenales". Todas estas razones descartaban, supuestamente, al cardenal Ratzinger.

Dicen los creyentes que es el Espíritu Santo quien elige al Papa en el cónclave. Este ser viene representado por una paloma que, como todo animal, hace sus necesidades. En este caso, debía de andar un poco suelto, pues sino no se puede explicar la elección de Joseph Ratzinger. Y los periodistas, en vez de reconocer y corregir su metedura de pata, se han justificado a posteriori enunciando todas las (segun ellos) lógicas razones por las que Ratzinger ha sido elegido. Dicen ahora justo lo contrario que antes: que su conservadurismo, su enfermedad del corazón y su papabilidad han sido precisamente las cosas que hacían del alemán el candidato más idóneo.

Sí, era el candidato ideal. Para los tertulianos de la COPE, claro está. Porque el resto de laicos no han mostrado precisamente demasiado entusiasmo con que el elegido haya sido Ratzinger. Como muestra, ha quedado filmado el comportamiento de los que asistieron en directo al anuncio del nuevo papa. Cuando se percibió la fumata blanca, la plaza de San Pedro se llenó de un emocionante griterío, al igual que cuando se pronunció la aquello de Habemus Papam. Sin embargo, en el momento en que se conoció el apellido del nuevo pontífice, la voz de la multitud fue más apagada, y los aplausos se mezclaron con una especie de murmullo de decepción. El sucesor de Torquemada había llegado a lo más alto.

Esta elección no presagia nada bueno. El Papa alemán fue la mano derecha de Juan Pablo II, el puño de hierro de la Iglesia de las últimas décadas. Le llaman el guardián de la doctrina ortodoxa. Y son precisamente los teólogos, los expertos asuntos eclesiásticos, quienes se muestran más pesimistas respecto del pontificado que comienza. Pocos se fían de Benedicto XVI, teniendo en cuenta su pasado. Me refiero tanto a su época de cardenal, como a cuando, siendo adolescente, estaba afiliado a las Juventudes Hitlerianas. Por mucho que este pasado haya sido superado, es lógico que esto provoque recelos, a pesar de los esfuerzos de los clérigos por covencer a todos de que es una persona maravillosa.

Volviendo al momento en que se anunció públicamente la elección de Benedicto XVI, llamó la atención la expresión con que apareció la cara del nuevo Papa. Estaba sonriendo. Y aseguran que era prácticamente imposible ver a Ratzinger sonriendo. Siempre ha tenido cara de mala hostia (y nunca mejor dicho). Pero el martes pasado el rostro del alemán tomó un aspecto desconocido: una sonrisa de oreja a oreja. Al parecer, lo único que le podía hacer feliz era el poder pontificio. Saber que está por encima de todos los demás cristianos.

Y no me vengan ahora ustedes diciéndome que Ratzinger es una persona humilde. Quería ser Papa, y lo tenía todo planeado para que así fuera. Se podría decir que llevó a cabo una campaña electoral en toda regla. Habilmente, convirtió la homilía de la misa Pro eligendo Papa en un auténtico mitin, donde adoctrinó a todos los cardenales electores en cómo debía ser el nuevo pontífice. Casi se podría decir que se refirió a si mismo en tercera persona. Aunque tampoco hubiera hecho falta. Ratzinger ya contaba con muchos apoyos, gracias a que la mayoría de los cardenales nombrados por el anterior Papa eran bastante conservadores. Y para colmo, tenía incluso un club de fans, con web y todo (www.ratzingerfanclub.com).

Acabaré citando una frase suya que expresa muy bien su filosofía al frente de la iglesia: "Ir contracorriente y resistir a los ídolos de la sociedad contemporánea forma parte de la misión de la Iglesia".

Muchas más frases suyas aquí.
 
ELECCIONES VASCAS: LO LEGAL Y LO ILEGAL
Hace más o menos dos años, los dos grandes partidos políticos españoles crearon una ley hecha a medida para perseguir a cierto colectivo que apoyaba políticamente a la banda terrorista ETA. En ese momento, el brazo político de los violentos era la llamada Batasuna. La ley preveía no sólo la ilegalización de este partido, sino también de cualquier claro sucesor suyo, como más tarde lo sería Aukera Guztiak.

Yo siempre me he opuesto a esta ley, por creer que esta persecución política contra los radicales abertzales les facilita que puedan usar como argumento que están reprimidos y que no se pueden expresar libremente. Esto, por supuesto, es pura demagogia para cualquier demócrata, pero para los partidarios de ETA es lo que justifica su violencia. Ellos piensan que si no les dejan expresarse por las buenas, tendrán que hacerlo por las malas. A los ojos de un nacionalista vasco fácilmente influenciable, así se está legitimando la lucha armada. Por eso, la Ley de Partidos podría provocar un efecto contrario al que se pretendía, que era eliminar los apoyos del terrorismo vasco.

Nadie dudaba que Aukera Guztiak era la continuación de Batasuna. Este partido fue creado durante el proceso de ilegalización de Batasuna, gracias a unas firmas que incluían las de miembros del entorno de ETA. Los candidatos que figuraban en sus listas no tenían una relación directa con ETA, pero sí había tal relación con los que apoyaban políticamente a los terroristas. Y aunque la relación fuera de segundo orden, en el ámbito de la ley de partidos eso era suficiente para hacer efectiva su ilegalización.

Una vez que parecía que, en toda la historia de la democracia vasca, los violentos no iban a tener representación en la Cámara de Vitoria, apareció de la nada el Partido Comunista de las Tierras Vascas, de quien nadie había oido hablar antes. Fue registrado sin ningún problema como partido político legal, un año antes de la ilegalización de Batasuna. Desde entonces, no habían celebrado ningún acto oficial, ni mitin, ni conferencia de prensa. Ni siquiera contaban con candidatos conocidos. Todo ello hacía pensar que la denominación de PCTV era simplemente lo que en política se conoce como una ficha, que es una forma de reservar un nombre de partido político para impedir que otros lo hagan. Esto lo hacen muchos partidos, así que no parecía que hubiera nada malo en ello.

Este partido tan desconocido decidió presentarse a las elecciones vascas de hoy, domingo 17 de abril, y presentó sus listas. Según la ley de partidos, se investigó, como cualquier otro partido, si éste era partidario del terrorismo, o si tenía alguna relación con el nacionalismo vasco radical. No había ningún indicio que hiciera sospechar algo así. Incluso, se podía observar como la mayoría de los nombres y apellidos de los candidatos eran de origen castellano, y el partido raramente usaba sus siglas en euskera (EHAK). Así que ni siquiera tenían pinta de ser nacionalistas.

Una vez empezada la campaña electoral, y mientras los medios de comunicación estaban demasiado ocupados con la agonía del Papa, llegó la sorpresa. La portavoz de Aukera Guztiak dijo que "el Partido Comunista de las Tierras Vascas nos ha ofrecido asumir nuestro compromiso de que todas las opciones políticas puedan concurrir a las elecciones". Lo cual viene a significar que los partidarios de ETA ya tienen a quien votar.

Durante las dos últimas semanas de campaña, los dos partidos ilegalizados han hecho mítines pidiendo el voto para el PCTV. Yo me he quedado con los ojos como platos al leer que Arnaldo Otegi animaba a votar al PCTV diciendo que "con votos se hace la lucha". Esto muestra hasta qué extremo llega la hipocresía de los batasunos, que se hacen los demócratas cuando les interesa. Y al mismo tiempo, los del PCTV parecen encantados con el apoyo de los extremistas abertzales.

En estos momentos, nadie duda de que el Partido Comunista de las Tierras Vascas sea una tapadera de los representantes de ETA. Sin embargo, el gobierno del PSOE no puede ilegalizar al PCTV, pues para hacerlo tendría que saltarse las leyes democráticas. Para efectuar dicha ilegalización, tendría que haber pruebas concluyentes de que representan a ETA, y por el momento sólo existen indicios, insuficientes para iniciar un juicio con posibilidades de éxito.

No se puede ilegalizar un partido sólo porque los violentos pidan el voto para ellos. Si en vez de pedir el voto para PCTV lo hubieran hecho para el PP, ¿habría que ilegalizarles también a ellos? Tampoco se puede iniciar el proceso porque digan que la izquierda abertzale tiene derecho a presentarse a las elecciones, pues en tal caso también habría que juzgar al PNV.

Por lo visto, los del PP sí que piensan que el fin justifica los medios. Creen que está bien violar las leyes democráticas para acabar con los violentos. Y están echando una bronca tremenda al PSOE por no hacerlo. Para colmo, los populares, ya con experiencia en inventar teorías de conspiración contra ellos, han especulado con un supuesto pacto entre PSOE y Batasuna para que el PCTV no sea ilegalizado. Aquí si que han llegado demasiado lejos, son intolerables tales impertinencias.

Todos estos asuntos han estado monopolizando la campaña electoral vasca, lo cual ha supuesto una enorme publicidad hacia el PCTV. En los momentos en que escribo estas líneas, los abertzales radicales están acudiendo a las urnas con la sensación haber ganado la batalla creada contra ellos por PP y PSOE. Cuando echan en la urna su voto para ETA, lo hacen con la creencia de que están apoyando a los reprimidos, y al mismo tiempo, con la seguridad de que no están haciendo nada ilegal. Saben que al PSOE le ha salido el tiro por la culata, y eso les da fuerzas para continuar siendo abertzales. Por culpa de la maldita ley de partidos, parece que habrá un simple trasvase de votos desde Batasuna al PCTV. Lo comprobaremos esta noche en cualquier cadena de televisión.
 
ENCUESTA: ¿QUÉ HARÍAS SI FUERAS PAPA?
Como últimamente mi vida es demasiado complicada como para andar pensando en nuevos temas para mi weblog, voy a hacer un pequeño experimento. Intentaré animaros a que participéis también vosotros, lectores, que tenéis mucho que decir (eso espero, no me decepcionéis). Y además, voy a aprovecharme de que los asuntos pontificios se hayan puesto de moda.

Pues bien, resulta que, según las leyes canónicas, cualquier varón católico bautizado mayor de 18 años podría ser elegido Papa. Es improbable que el próximo pontífice no sea un cardenal, pero no es imposible. Muchos de los que leen estas líneas tienen una pequeñísima posibilidad de convertirse dentro de unos días en jefe de la iglesia. Así que deberíamos irnos preparando, por si las moscas. Vamos a pensar cómo ejerceríamos el papado, en caso de ser elegidos.

¿Qué es lo primero que harías si te eligieran Papa? ¿Harías cambios en la Iglesia? ¿Permitirías las bodas homosexuales, el uso del condón, el aborto o la eutanasia? ¿Cambiarías las normas eclesiásticas para que los curas se pudieran casar, o las mujeres también ejerzan el sacerdocio? O por el contrario, ¿serías un Papa fundamentalista, exigiendo la obediencia incluso a los no creyentes? ¿Restaurarías la Inquisición? ¿Qué harías con los casos de pederastia entre los párrocos?

Puedes responder en sólo una linea o enrollarte más que Fidel Castro, pero por lo menos participa, dejando un comentario aquí. No me seas vago/a.
 
DEJAD QUE DESCANSE EN PAZ DE UNA VEZ
Pues fíjate qué curioso, que hoy, no sé por qué, se me ha ocurrido, así sin más, escribir sobre la muerte del Papa. Originalidad ante todo.

Eso sí, yo no pienso entrar en el mismo juego que los medios de comunicación tradicionales. Aquí no voy a ensalzar las muchas virtudes y logros del difunto pontífice, de las que todos se han echo eco estos días, y que yo comparto a pesar de ser ateo. En su lugar, quiero protestar por la excesiva explotación mediática a la que ha sido sometido Juan Pablo II (la institución), olvidando que se trata de Karol Wojtyla (la persona).

Ya nos es familiar la hipocresía de la que hace gala la iglesia en el tema de la muerte. No al aborto, dicen. No a la eutanasia activa, pero sí a la pasiva, que es la más indigna y la que más hace sufrir (acordaos de Terri Schiavo). Que no se debe acabar con la vida de nadie, pero que sí se puede prolongar su sufrimiento mediante artificios que nada tienen que ver con Dios (¿o sí?). El caso de Karol sólo ha sido uno más en el que los médicos se han empeñado en ralentizar un proceso irreversible de agonía, que sólo podía acabar de una manera. ¿O es que esperaban alguna clase de milagro?

Esto no es lo peor de todo este asunto. Lo más grave es que el señor Wojtyla ha continuado llevando a cabo sus tareas de lider espiritual y de jefe de estado hasta el mismo día de su muerte. Pocas horas antes de su fallecimiento, y ya con problemas de consciencia, tuvo que firmar el nombramiento de diecisiete nuevos obispos y arzobispos. Y pocos días antes, en una aparición pública, mientras hacía tétricas muecas, intentaba hablar, sin mucho éxito, empeñándose en sortear los impedimentos típicos de un anciano moribundo. Y los siempre impúdicos periodistas, estaban allí para filmar los detalles más mórbidos. Sólo tuvieron un poco de respeto los de la televisión italiana, en la que le mostraron desde lejos.

Sí, es cierto que ésta fue la voluntad del Sumo Pontífice. Fue él quien quiso continuar trabajando por sus ideales hasta el momento de su muerte, asumiendo el sufrimiento inherente a su agonía como una obligación cristiana. Bueno, eso, y que los viejos nunca están dispuestos a admitir que ya no son capaces de desempeñar sus tareas. Está claro que durante las últimas semanas, e incluso meses, Karol no era capaz de trabajar dignamente. Las leyes vaticanas prevén la posibilidad de incapacitar al papa en caso de que no esté en condiciones de ejercer su pontificado. Pero claro, hubiera sido una medida muy impopular, y supongo que ningún cardenal reunió el suficiente valor para intentar hacerle razonar y convencerle de abdicar. Además, siempre sonará más heróico escuchar que Su Santidad estuvo luchando por sus ideales hasta la muerte. ¿En esto consiste el cristianismo?

Murió porque ya le tocaba. Fue el final de su sufrimiento. Entonces, ¿no tendrían que alegrarse por ello, en vez de llorar?

Y ahora resulta que han expuesto el cuerpo sin vida del Papa como si fuera un cuadro en un museo. ¿Es que el pobre hombre no puede tener un poco de intimidad ni siquiera después de muerto? En estos momentos, una marea de morbosos visita el país más pequeño del mundo para admirar su principal atracción turística, ahora en forma de fiambre. Y calculan que serán dos millones de personas, nada menos. Qué vergüenza.
 
LAS VÍCTIMAS SIEMPRE SON LAS MISMAS
Apenas tres meses después del tsunami que arrasó las costas asiáticas, se ha producido una réplica, casi de igual intensidad al maremoto de diciembre. Los epicentros de sendos seísmos se han situado muy cerca uno del otro, a poco más de 150 kilómetros de distancia. Mientras que el del 26 de diciembre se produjo en alta mar, el terremoto del lunes pasado tuvo lugar frente a la costa de Sumatra, prácticamente debajo de la pequeña isla de Nias, en la cual la devastación ha sido total. En esta ocasión, no ha habido ola gigante, sólo una leve marejada. Gracias a esto, el número de víctimas no alcanzará la centésima parte del producido por el tsunami. Un número que parece pequeño cuando se comenta en términos relativos, pero que en valores absolutos, resulta tremendo: se habla de miles de muertos.

Esto no acaba aquí. Éstos solamente han sido los dos primeros capítulos de una tragedia que apenas ha comenzado a escribirse. Según los sismólogos, continuarán produciéndose réplicas de gran magnitud durante los próximos dos o tres años, y cada una de ellas, seguida de otros pequeños temblores (es decir, las réplicas tendrán réplicas a su vez). Y los habitantes de la zona, que ya no saben dónde esconderse, conviven con el miedo.

Pero lo peor de estos cataclismos son sus consecuencias. Por culpa de ellos, hay cientos de miles de personas sin techo, que pasan hambre, y que estan muy expuestos a las epidemias. Millones de hectáreas de arrozales han sido anegadas por agua salada, lo cual deja las tierras inservibles para el cultivo durante muchos años. Y no solo es un desastre para la agricultura (que, por cierto, es la principal fuente de ingresos allí), sino también para el turismo. Nadie quiere ahora visitar lo que hasta hace poco era un paraíso turístico. Con todo, las gentes de allí, que ya eran de las más pobres del planeta, se hunden aún más en la miseria.

A menudo, cuando acontecen esta clase de noticias, es inevitable preguntarse por qué las desgracias les ocurren siempre a los mismos, a los más pobres, a los más indefensos. La explicación es tan lógica como sencilla. No es que tengan mala suerte, lo que pasa es que son pobres y desgraciados precisamente porque la zona en que viven es propensa a las catástrofes naturales. Y son estas hecatombes las que impiden que el país escape del subdesarrollo.

Esta relación causa-efecto se ve confirmada por un estudio de la Universidad de Columbia y del Banco Mundial, que indica los países más expuestos a las catástrofes naturales. Se trata de Taiwán, Costa Rica, Vanuatu, Filipinas, Guatemala, Ecuador, Chile, Japón, Vietnam, Islas Salomón, Nepal, El Salvador, Tayikistán, Panamá, Nicaragua, Bangladesh, República Dominicana, Burundi, Haití, Malawi y Honduras. Es decir, países pobres o muy pobres. La excepción es Japón, que se salva gracias a que sus edificios lo aguantan todo.