CORRER CONTRA TODOS Y CONTRA UNO MISMO
Todos los que alguna vez hayan participado en alguna carrera popular saben qué quiero decir con la frase que he puesto como título. Por si hay algún despistado, una carrera popular consiste en una competición de atletismo en la que puede inscribirse cualquier ciudadano de a pie. Suelen ser carreras de fondo, de varios kilómetros, muy agotadoras para los no deportistas. A pesar de todo, en ocasiones participan miles de personas. La más famosa es, en el mundo, la Maratón de Nueva York, y en España, la San Silvestre Vallecana.
En realidad, la carrera popular llamada San Silvestre (en honor al santo que aparece en los almanaques el 31 de diciembre) no es algo exclusivo de la localidad madrileña de Vallecas. Se celebra en muchas ciudades y pueblos de España. De hecho, una de las más importantes es la San Silvestre Salmantina, en la que he tenido el honor de participar en cinco ocasiones. En Salamanca, mi ciudad, fue creada hace ya 20 inviernos, y año tras año, ha ido batiendo records en cuanto a número de corredores. No importa cuán aficionado seas al atletismo, ni cuánto hayas entrenado, ni siquiera tu edad. Entre los participantes, puedes encontrar desde niños de 7 años (cuyo circuito no llega a 1 km) y adultos y viejos (que corremos unos 8100 metros). El atleta profesional, que persigue el triunfo, se mezcla con el aficionado, que sólo compite contra sí mismo; y con gente disfrazada, que lo único que busca es divertirse.

Si bien esta carrera ya es emocionante para los que la siguen, lo es mucho más para los participantes. Como ya he dicho, este es el quinto año que la disfruto. Llegué ayer a la linea de salida, exhibiendo orgulloso el número 2371 en mi dorsal. Me propuse llegar entre los 500 primeros. Empecé tranquilo, bajando por una ancha avenida, esquivando a los que corrían poco, y controlando mi tiempo. Había gente haciendo fotos, grabando videos. Adelanté a alguien que estaba compitiendo... ¡en silla de ruedas! Después llegó la pesadilla de todo corredor de la San Silvestre Salmantina: la calle Peña de Francia, una insufrible cuesta de 1 km. de longitud. Por suerte, arriba nos devolvían la vida encerrada en un botellín de agua, que todos nos apresurábamos a beber; y a deshacernos de él, pues la carrera continuaba. En el último kilómetro, pude aumentar progresivamente mi ritmo, con lo que logré adelantar a bastante gente. Al llegar a la linea de meta, tuve un leve sentimiento de decepción al comprobar que había tardado alrededor de 39 minutosy que se acrecentó al descubrir que no había conseguido alcanzar mi meta particular: había quedado en el puesto 570. Pero a pesar de todo, me quedó, como todos los años, un buen sabor de boca al haberme divertido tanto corriendo.
La verdad es que yo no haría casi ningún ejercicio físico a lo largo del año de no ser por mis entrenamientos para la San Silvestre. E intuyo que a mucha gente le pasa lo mismo. Por eso, las carreras populares constituyen una fantástica manera de dar a conocer el deporte a la gente de la calle. Se sirven de la expectación que levantan para enganchar a más y más gente a la única actividad que es divertida, buena para la salud, y no es pecado: el deporte. Así que voy a usar este blog para animaros a todos a participar en alguna carrera popular. Y recordad: da igual si quedais los primeros o los últimos; de hecho, mucha es la gente que se retira a lo largo de la carrera. En este link, encontrareis un gran catálogo de las carreras populares que se hacen por toda España. Y para mis lectores del extranjero (que no son pocos), os animo a que busquéis carreras populares en internet en vuestro país. Hay para todos los gustos.
En realidad, la carrera popular llamada San Silvestre (en honor al santo que aparece en los almanaques el 31 de diciembre) no es algo exclusivo de la localidad madrileña de Vallecas. Se celebra en muchas ciudades y pueblos de España. De hecho, una de las más importantes es la San Silvestre Salmantina, en la que he tenido el honor de participar en cinco ocasiones. En Salamanca, mi ciudad, fue creada hace ya 20 inviernos, y año tras año, ha ido batiendo records en cuanto a número de corredores. No importa cuán aficionado seas al atletismo, ni cuánto hayas entrenado, ni siquiera tu edad. Entre los participantes, puedes encontrar desde niños de 7 años (cuyo circuito no llega a 1 km) y adultos y viejos (que corremos unos 8100 metros). El atleta profesional, que persigue el triunfo, se mezcla con el aficionado, que sólo compite contra sí mismo; y con gente disfrazada, que lo único que busca es divertirse.

Si bien esta carrera ya es emocionante para los que la siguen, lo es mucho más para los participantes. Como ya he dicho, este es el quinto año que la disfruto. Llegué ayer a la linea de salida, exhibiendo orgulloso el número 2371 en mi dorsal. Me propuse llegar entre los 500 primeros. Empecé tranquilo, bajando por una ancha avenida, esquivando a los que corrían poco, y controlando mi tiempo. Había gente haciendo fotos, grabando videos. Adelanté a alguien que estaba compitiendo... ¡en silla de ruedas! Después llegó la pesadilla de todo corredor de la San Silvestre Salmantina: la calle Peña de Francia, una insufrible cuesta de 1 km. de longitud. Por suerte, arriba nos devolvían la vida encerrada en un botellín de agua, que todos nos apresurábamos a beber; y a deshacernos de él, pues la carrera continuaba. En el último kilómetro, pude aumentar progresivamente mi ritmo, con lo que logré adelantar a bastante gente. Al llegar a la linea de meta, tuve un leve sentimiento de decepción al comprobar que había tardado alrededor de 39 minutosy que se acrecentó al descubrir que no había conseguido alcanzar mi meta particular: había quedado en el puesto 570. Pero a pesar de todo, me quedó, como todos los años, un buen sabor de boca al haberme divertido tanto corriendo.
La verdad es que yo no haría casi ningún ejercicio físico a lo largo del año de no ser por mis entrenamientos para la San Silvestre. E intuyo que a mucha gente le pasa lo mismo. Por eso, las carreras populares constituyen una fantástica manera de dar a conocer el deporte a la gente de la calle. Se sirven de la expectación que levantan para enganchar a más y más gente a la única actividad que es divertida, buena para la salud, y no es pecado: el deporte. Así que voy a usar este blog para animaros a todos a participar en alguna carrera popular. Y recordad: da igual si quedais los primeros o los últimos; de hecho, mucha es la gente que se retira a lo largo de la carrera. En este link, encontrareis un gran catálogo de las carreras populares que se hacen por toda España. Y para mis lectores del extranjero (que no son pocos), os animo a que busquéis carreras populares en internet en vuestro país. Hay para todos los gustos.





