¿SÓLO OTRA CATASTROFE MÁS?
A lo mejor os habéis enterado de que el pasado día 26, un tsunami ha devastado el sudeste asiático (un tsunami es una enorme ola provocada por un maremoto). El mar se tragó a todo ser humano que se encontrara en las proximidades de las costas de una de las zonas más pobladas del planeta.En el momento en que escribo este artículo, el número de muertos convierte a este tsunami en una catástrofe equivalente a la bomba nuclear de Hiroshima.
Y digo que a lo mejor, sólo a lo mejor, os habéis enterado de tal desastre, porque los medios de comunicación en España han dado mucha más importancia a otras noticias "más interesantes". No hay más que ver las portadas del 27 de diciembre de este periódico o de éste otro.
¿Creéis que los periodistas denominarán a esta catástrofe el tsunami del 26-D, de manera similar a los atentados del 11-S? ¿Recordaremos, dentro de tres años, qué estabamos haciendo cuando nos enteramos del maremoto?
El 11 de Septiembre de 2001, el número de muertos por el ataque terrorista apenas alcanzó los 3000; el balance definitivo de las víctimas del tsunami podría llegar a ser 50 veces mayor. ¿Por qué, entonces, el 11-S nos afectó tan profundamente, y el 26-D ha sido tomado como otra noticia más?
La maldita manía que tienen los estadounidenses de filmar cualquier desgracia y convertirla en espectáculo, es la culpable de que tengamos la impresión de que EEUU es el centro del mundo. Que lo que pase allí tiene mucha más importancia que lo que ocurra en cualquier otro paisucho perdido en el mapa.
Así que podríamos llegar a la estremecedora conclusión de que el valor de la vida de una persona depende notablemente de su nacionalidad. Y la prueba es que, en las noticias sobre el cataclismo del domingo, los medios de comunicación parecen más preocupados por los cientos de turistas extranjeros muertos, que por los millones de damnificados indonesios, cingaleses, o indios. Ellos, que tenían poco, y ahora no tienen nada, se han convertido en el blanco perfecto para epidemias que podrían matar a más gente que el propio tsunami. Pero al parecer, lo importante es que los turistas supervivientes hayan podido volver a su chalecito del primer mundo.
Sinceramente, este mundo cada vez me da más asco.
Y digo que a lo mejor, sólo a lo mejor, os habéis enterado de tal desastre, porque los medios de comunicación en España han dado mucha más importancia a otras noticias "más interesantes". No hay más que ver las portadas del 27 de diciembre de este periódico o de éste otro.
¿Creéis que los periodistas denominarán a esta catástrofe el tsunami del 26-D, de manera similar a los atentados del 11-S? ¿Recordaremos, dentro de tres años, qué estabamos haciendo cuando nos enteramos del maremoto?
El 11 de Septiembre de 2001, el número de muertos por el ataque terrorista apenas alcanzó los 3000; el balance definitivo de las víctimas del tsunami podría llegar a ser 50 veces mayor. ¿Por qué, entonces, el 11-S nos afectó tan profundamente, y el 26-D ha sido tomado como otra noticia más?
La maldita manía que tienen los estadounidenses de filmar cualquier desgracia y convertirla en espectáculo, es la culpable de que tengamos la impresión de que EEUU es el centro del mundo. Que lo que pase allí tiene mucha más importancia que lo que ocurra en cualquier otro paisucho perdido en el mapa.
Así que podríamos llegar a la estremecedora conclusión de que el valor de la vida de una persona depende notablemente de su nacionalidad. Y la prueba es que, en las noticias sobre el cataclismo del domingo, los medios de comunicación parecen más preocupados por los cientos de turistas extranjeros muertos, que por los millones de damnificados indonesios, cingaleses, o indios. Ellos, que tenían poco, y ahora no tienen nada, se han convertido en el blanco perfecto para epidemias que podrían matar a más gente que el propio tsunami. Pero al parecer, lo importante es que los turistas supervivientes hayan podido volver a su chalecito del primer mundo.
Sinceramente, este mundo cada vez me da más asco.