...Y EL ARTÍCULO DE HOY, ¡COMPLETAMENTE GRATIS!
Sí, es cierto, todo lo que yo escribo aquí es gratis. Pero tenía que decirlo. Queda muy bien desde el punto de vista de la propaganda. Todo publicista que se precie tendrá en cuenta que las palabras que más venden son sexo y gratis. Hablaré de lo segundo. Pienso que los humanos somos gorrones por naturaleza. Somos capaces de perder la compostura y la dignidad sólo por el placer de llevarnos algo, como quien dice, por nuestra cara bonita. ¿Cómo que no?
Todos los veranos, en las fiestas de mi urbanización, se hace una paellada, que consiste en cocinar una paella en una sartén gigantesca y repartirla entre todos los vecinos. Lo malo es que es gratis. Y eso implica una enorme cola en la que algunos especialistas en "echarle morro", disimuladamente, tratan de ganar posiciones. Eso sí, no se te ocurra adelantarte medio paso al que ha llegado a la vez que tú, aunque sea sin darte cuenta, porque esos mismos "especialistas" te gritarán y te pondrán en evidencia ante los demás acusándote de tramposo. No me lo estoy inventando. El año pasado llegué a ver como dos vecinos casi se pegan por su puesto en la cola, cuando sabían perfectamente que había paella para todos. Y todo esto, por culpa de la gratuidad de la paellada. Cóbrales cinco céntimos a cada uno y verás cómo se quedan a comer en su casa. Porque, dicho sea de paso, la paellada era una mierda.

Sólo he puesto un ejemplo, pero podría poner otros mil. Cuando se escucha la palabra gratis, inmediatamente se presenta una manada de consumidores que se tiran como leones a por el producto que sea. Da igual que dicho producto no te guste, o que no sirva para nada, lo importante es que no haya que pagar por él. Escribe gratis en un rótulo situado junto a una boñiga de vaca, y verás lo rápido que alguien se la lleva a casa.
Lo peor de todo este asunto es que algunas empresan aprovechan nuestro entusiasmo irracional hacia lo gratuito para obtener mucho dinero de forma poco ética. ¿Cuantas veces hemos leído u oído la frase por la compra de tal cosa, llévate tal otra completamente gratis? Lo que en este caso hace la empresa correspondiente, salvo raras excepciones, es incluir el coste del artículo supuestamente gratuito dentro del precio del no gratuito. Así, compramos cosas de mala calidad o que no necesitamos, con la excusa de adquirir otro producto que sí necesitamos. Este es el único tipo de estafa en la que el estafado se queda siempre contento por el "servicio" prestado. Y para colmo, en muchos casos, la empresa se gana la fidelidad de los clientes usando este procedimiento. Es decir, que muchos de los estafados se muestran sumisos a los nuevos timos que oferte dicha empresa en el futuro.
Todos los veranos, en las fiestas de mi urbanización, se hace una paellada, que consiste en cocinar una paella en una sartén gigantesca y repartirla entre todos los vecinos. Lo malo es que es gratis. Y eso implica una enorme cola en la que algunos especialistas en "echarle morro", disimuladamente, tratan de ganar posiciones. Eso sí, no se te ocurra adelantarte medio paso al que ha llegado a la vez que tú, aunque sea sin darte cuenta, porque esos mismos "especialistas" te gritarán y te pondrán en evidencia ante los demás acusándote de tramposo. No me lo estoy inventando. El año pasado llegué a ver como dos vecinos casi se pegan por su puesto en la cola, cuando sabían perfectamente que había paella para todos. Y todo esto, por culpa de la gratuidad de la paellada. Cóbrales cinco céntimos a cada uno y verás cómo se quedan a comer en su casa. Porque, dicho sea de paso, la paellada era una mierda.

Sólo he puesto un ejemplo, pero podría poner otros mil. Cuando se escucha la palabra gratis, inmediatamente se presenta una manada de consumidores que se tiran como leones a por el producto que sea. Da igual que dicho producto no te guste, o que no sirva para nada, lo importante es que no haya que pagar por él. Escribe gratis en un rótulo situado junto a una boñiga de vaca, y verás lo rápido que alguien se la lleva a casa.
Lo peor de todo este asunto es que algunas empresan aprovechan nuestro entusiasmo irracional hacia lo gratuito para obtener mucho dinero de forma poco ética. ¿Cuantas veces hemos leído u oído la frase por la compra de tal cosa, llévate tal otra completamente gratis? Lo que en este caso hace la empresa correspondiente, salvo raras excepciones, es incluir el coste del artículo supuestamente gratuito dentro del precio del no gratuito. Así, compramos cosas de mala calidad o que no necesitamos, con la excusa de adquirir otro producto que sí necesitamos. Este es el único tipo de estafa en la que el estafado se queda siempre contento por el "servicio" prestado. Y para colmo, en muchos casos, la empresa se gana la fidelidad de los clientes usando este procedimiento. Es decir, que muchos de los estafados se muestran sumisos a los nuevos timos que oferte dicha empresa en el futuro.
Comentario:
Que bueno lo de la paellada! xD En esos casos parece que aparece el instinto animal que todos llevamos dentro.
Por si acaso, no intentes razonar con dos viejas furibundas cuando intentan alcanzar un asiento en el metro. Es prácticamente imposible.
Por si acaso, no intentes razonar con dos viejas furibundas cuando intentan alcanzar un asiento en el metro. Es prácticamente imposible.