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AUSCHWITZ: LA HISTORIA SE REPITE
Recientemente se ha conmemorado el 60 aniversario de la liberación del campo de exterminio de Auchswitz. Durante la segunda guerra mundial, los nazis asesinaron allí a cerca de millón y medio de personas cuyos genes eran considerados defectuosos por la doctrina fascista. La mayoría eran judíos, pero también murieron allí muchos miles de polacos, gitanos, homosexuales, prostitutas, y enfermos y retrasados mentales. Todo esto ocurrió hasta que el 27 de enero de 1945, los vencedores de la guerra abrieron las puertas a los 8000 prisioneros que aún permanecían en Auschwitz.

En toda historia, ya sea real o ficticia, siempre hay buenos y malos. En este caso, los malos fueron los nazis, y quedaron como buenos los ingleses, los franceses, los rusos y los norteamericanos; la historia dice que ellos liberaron Auschwitz. Sin embargo, esto no es del todo cierto. Espías ingleses conocían desde mucho antes del final de la guerra la existencia de Auschwitz, y lo que allí ocurría. Aviones británicos sobrevolaron repetidas veces los crematorios y cámaras de gas, limitándose a tomar fotos. Si hubieran bombardeado las cámaras de gas, donde morían entre 5000 y 10000 personas al día, habrían evitado cientos de miles de muertos, pero no lo hicieron. Tampoco hizo nada el gobierno francés, cuyo consentimiento necesitaron los nazis para detener y deportar a todos los judíos franceses. Y los soviéticos no se tomaron la molestia de ir a liberar Auschwitz en cuanto ocuparon el territorio donde estaba emplazado, sino que las puertas del campo de exterminio fueron abiertas por una simple patrulla rutinaria que, casualmente, pasaba por allí.

A menudo se dice que el objetivo de divulgar las barbaridades que hicieron los nazis es que no se vuelvan a repetir. Y las divulgan por todos los medios posibles: libros, documentales, películas, etc. Sin embargo, no se suele hablar mucho de los campos de concentración soviéticos, donde también murieron millones de personas entre 1919 y 1955, y especialmente durante el régimen de Stalin. Sobre estos campos de concentración no se escriben muchos artículos ni se rueda tanto documental. La razón de ello hay que buscarla en que, como los soviéticos ganaron la guerra, pudieron ocultar las pruebas de sus exterminios mientras sacaban a la luz las de los nazis.

Por último, es de obligada mención el otro gran genocidio de la época: las bombas nucleares de Hiroshima y Nagasaki. Con este descubrimiento de que podían matar a muchas decenas de miles de personas en cuestión de segundos, los nazis parecían simples aficionados en comparación con los estadounidenses.

Hasta ahora, me he estado refiriendo a la primera mitad del siglo XX. Suele pensarse que todo aquello ya se ha superado, y que ahora todos los occidentales somos demócratas preocupados por los derechos de las personas. Sin embargo, el país que más presume de libre y demócrata, resulta ser el que más viola los derechos humanos. Las imágenes que ilustran este artículo dan una idea de lo que se entiende en Estados Unidos por libertad, y de las "lecciones de democracia" que imparten a las personas "menos civilizadas".

Gracias a los atentados del 11 de Septiembre, el régimen... perdón, la administración Bush, ha impuesto su política del miedo, consistente en un notable recorte de derechos humanos con la excusa de combatir el terrorismo. Desde entonces, cualquier sospechoso de terrorismo puede ser detenido y recluido en la Bahía de Guantánamo sin necesidad de ser acusado de nada. No tienen derecho a un abogado, ni a un juicio justo. Y lo increíble es que el pueblo estadounidense lo acepta sin rechistar. Y eso que se muestran imágenes en la prensa y la televisión de los prisioneros de guantánamo a los que se les obliga a estar casi permanentemente maniatados y con los ojos vendados (ver las dos primeras fotos). Esto es lo que dejan mostrar a la prensa, porque a los periodistas ni siquiera les permiten acceder al interior del recinto de Guantánamo.

Otro lugar que se parece sospechosamente a Auschwitz es la prisión de Abu Gharib en Iraq, donde se recluye a numerosos prisioneros de guerra iraquíes (Nota: Estados Unidos se niega a declarar prisioneros de Guerra a muchos de los que están encerrados, para así no tener que cumplir la Convención de Ginebra). Todos recordaréis Abu Gharib por los escándalos de torturas, acompañados por fotos como la tercera y la cuarta imagen que adjunto en este artículo. Creo que dan una idea de lo que puede estar pasando tanto en las cárceles iraquíes y afganas como en Guantánamo. No se cómo despues de todo esto, los gobernantes estadounidenses pueden ir por ahí presentándose como embajadores de la paz y de la democracia. Vaya ejemplo que dan.

Estamos acostumbrados a ver al país más poderoso del mundo cometiendo auténticos genocidios en nombre de la democracia en aquellos países que invade. Sin embargo, no nos damos cuenta de que el propio interior de Estados Unidos cuenta con un auténtico Auschwitz del siglo XXI: el llamado corredor de la muerte. Es cierto que los yanquis no asesinan a tanta gente como los nazis, por la sencilla razón de que no matan masivamente, sino uno a uno. Eso sí, los americanos disponen de una gran variedad de métodos para asesinar a sus reos, provocando el mayor sufrimiento posible. Por eso el fusilamiento es el menos utilizado. Cuentan con cámaras de gas, camillas de inyección letal, horcas, y sillas eléctricas. En la fotografía de abajo se muestra el resultado de la aplicación de este último artilugio.

La característica que hace del corredor de la muerte un lugar tan parecido a Auschwitz es la raza o condición social de los condenados a muerte. No hay judíos, polacos ni gitanos, pero más de la mitad de los reos son negros, hispanos o asiáticos. Y el resto está principalmente compuesto por pobres, retrasados mentales y menores de edad. Hay casos en los que el retraso mental de los delincuentes es tal que ni siquiera son capaces de darse cuenta de que cometieron un delito, pero esto no parece importarles a los jueces. Por lo demás citaré un par de curiosidades: en Estados Unidos, jamás ha sido condenado a muerte una persona rica, de clase media-alta, o socialmente influyente, a pesar de que, por pura estadística, tendrían que haber existido unos cuantos casos así; por otra parte, en el estado de Florida, uno de los más sanguinarios, nunca un blanco ha sido condenado por matar o violar a alguien de raza negra, mientras que cuando un negro mata o viola a un blanco, difícilmente se libra de la pena capital.

¿Y por qué el dictad... perdon, el presidente Bush, no hace nada para arreglar esta situación? Pues muy sencillo: cuando era gobernador del estado de Texas, firmó 137 condenas a muerte, que constituyen más de la mitad de las ejecuciones de toda la historia tejana.

Para finalizar, os recomiendo la lectura de este diagnóstico firmado por el prestigioso psicoanalista Justin A. Frank sobre el estado mental del presidente Bush.
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