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UN DIARIO DIFERENTE
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En este diario trata de mis pensamientos sobre el mundo, mi forma de ver lo que hacen los demás... y opiniones sobre multitud de temas, que me incumban a mí, pero también a todos los que leáis esto. Podéis dejar comentarios opinando, criticando, o sugiriendo nuevos temas, aunque serán borrados los comentarios claramente racistas, sexistas, a favor de la violencia, o que insulten gratuítamente. Para asuntos personales no dejéis comentarios, escribidme a degus@undiariodiferente.tk

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Sindicación
 
YA APRENDEREMOS A PROTESTAR
Recientemente, en mi universidad ha saltado la polémica por un nuevo calendario académico que el rector nos ha impuesto, sin haberlo negociado con las asociaciones de estudiantes. Consiste, por una parte, en adelantar las fechas del calendario actual un par de semanas, con lo que tendremos exámenes nada más acabar las navidades. Pero lo más grave es que, pocos días después de acabar los exámenes finales, nos han puesto los exámenes de recuperación del primer cuatrimestre, mientras que los del segundo cuatrimestre continúan siendo en septiembre. Se generan entonces hasta cuatro problemas para los alumnos: el mes extra de alquiler que pagarán en julio los que vienen de fuera; que muchos universitarios que trabajan en verano no podrán hacerlo; que se dificulta la realización de prácticas en empresas; y que apenas habrá tiempo para preparar los exámenes de julio.

Naturalmente, las asociaciones y sindicatos de estudiantes se han apresurado a convocar una manifestación para protestar contra esta insensatez. Y como se aprecia en la foto de la derecha, la movilización tuvo un éxito razonable (más de 5000 personas, según la policía). Me pareció bastante extraño, no me lo esperaba. Pensé que, como suele ocurrir en estas ocasiones, concurrirían sólo unos pocos cientos de afiliados a sindicatos, idealistas anti-globalización y progres concienciados. Por suerte, fueron muchos más. Gracias a ellos, el rector se lo ha pensado y ha prometido que el Claustro votará la propuesta de los estudiantes.

Mis temores de baja participación (en esta ocasión, equivocados), se basaban en la escasísima iniciativa que tenemos los jóvenes de ahora para implicarnos en acciones que exijan un mínimo esfuerzo. En la mayoría de los casos, nuestra única forma de protestar consiste en criticar, en poner a parir la forma de actuar de alguien. Mucho de boquilla, pero luego no hacemos nada. ¿Quién o qué tiene la culpa de esta pasividad juvenil?

La respuesta está en nuestro modo de vida. La democracia, y lo que llaman estado de bienestar, nos ha convertido en los niños mimados de la sociedad. Vivimos tan bien en nuestra jaula de oro, que no nos preocupamos de que no nos saquen de ella. En las últimas décadas nos hemos acostumbrado a ver las guerras, el hambre y la miseria a través de una pantalla. No tenemos la impresión de que los acontecimientos que ocurren en Iraq o Indonesia afecten lo más mínimo a nuestro universo de abundancia. Y no hay que irse tan lejos. En muy raras ocasiones nos percatamos de los efectos que tienen las decisiones legislativas o los vaivenes de la bolsa en nuestro nivel de vida.

Así de obnubilados permanecemos, hasta que ocurre algo que parecía imposible en el mundo occidental. Masacre terrorista, primero en Nueva York, luego en Madrid. Hechos impactantes que, sin embargo, aún no afectan directamente a una buena parte de la población; pronto los olvidamos. No es así con la grave crisis argentina de hace tres años: en pocas semanas, un país desarrollado se convirtió en tercermundista, por culpa de una desastrosa gestión política y económica. Podría haber pasado perfectamente en España, y podría pasar en el futuro. O también podría haber un golpe de estado, seguido de una dictadura. Ojalá que no. Pero quién sabe, quizás sea la única manera de que nos demos cuenta de que nuestra vida está en manos de unos desconocidos que se hacen llamar políticos, y que debemos vigilarlos para que no nos gobiernen según sus intereses personales.
 
Comentario:
Luther Blissett tiene toda la razón. Sé muy bien de qué habla. Recuerdo que en la manifestación de Madrid contra la LOU, iba detrás de mí un grupo de gente que portaba el logotipo de Izquierda Unida. Gritaban consignas como "no nos hace gracia la socialdemocracia" o "Aznar, aprende, Fidel no se vende". También se pusieron a insultar a los del PSOE, que estaban delante.

En otro post de UN DIARIO DIFERENTE hablaré más detenidamente sobre esto.
 
Comentario:
Efectivamente, en general, los jóvenes tenemos muy poca iniciativa política, pero hay muchos otros, que aunque la tenemos, no vamos a este tipo de manifestaciones ya que estamos hartos de que capullos de JJCC o del CEA conviertan manifestaciones estudiantiles en actos de propaganda electoral, gritando slogans viejos que no vienen a cuento, repartiendo su publicidad barata (pero eso si, con el logotipo bien grande) o con sus jodidas banderas. Señores, si "España mañana será republicana" o no, me la trae al fresco porque yo protesto por el calendario universitario, no en favor de una dictadura comunista o de la independencia del reino leonés.

Cuando se acaben la publicidad y los intereses politicos de 4 gilipollas, habrá gente que se piense el volver a ir a este tipo de manifestaciones.

No