LAS NIEVES DEL KILIMANJARO.
Hoy os propongo un viaje imaginario al norte de Tanzania, muy cerca del ecuador. Nos econtramos en una enorme llanura, presidida majestuosamente por el Kilimanjaro (Montaña brillante en Swahili). Se trata de la elevación más alta de África: su cumbre se alza a 5895 metros sobre el nivel del mar. Es la única montaña del continente que cuenta con nieves perpetuas. En la cima, el hielo tiene una antiguedad de 11.000 años. Además, el Kilimanjaro es un volcán inactivo que, cada cierto tiempo, expulsa una fumarola, es decir, un poco de humo proveniente del interior de la Tierra.

La visión del Kilimanjaro resulta impresionante debido a que no está integrado en ninguna cordillera; se yergue solitario en medio de un paisaje plano. Y se puede admirar desde muy largas distancias, gracias a que la nieve brilla por encima de las nubes. Todo esto le confiere un aspecto mágico, que ha suscitado leyendas entre los lugareños. Se dice que dentro del Kilimanjaro habita un dios, que desde su posición privilegiada vigila la llanura y protege a sus habitantes. Cada vez que la planicie es invadida, ese dios expulsa un poco de humo para alertar a sus habitantes.
Ahora dicen que el Kilimanjaro se está quedando sin su capucha blanca por culpa del calentamiento global. Calculan que en torno al año 2020, toda la nieve y el hielo habrán desaparecido de la cumbre sin dejar rastro. Lo que la naturaleza ha construído durante milenios, nosotros lo destruímos en cuestión de años.
La desaparición de las nieves del Kilimanjaro es un suceso con graves consecuencias para la economía de Tanzania. El agua que beben los habitantes de la zona proviene sobre todo del deshielo del gran volcan. Además, la montaña perderá su estética, dejará de ser una atracción turística, con lo cual desaparecerán sus copiosos beneficios económicos que genera en la actualidad.
¿Y cómo lo interpretarán aquellos que creen que la montaña es la casa de un dios? Es posible que piensen que algo grave le está ocurriendo a su protector. Que está perdiendo sus poderes, su omnipotencia. Quizá las gentes dejen de creer en un dios que ya no es capaz de seguir impresionándoles con un manto blanco y brillante. A las nuevas generaciones ya no les llamará la atención. Y cuando ellos quieran ver la nieve con sus propios ojos, tendrán que viajar a miles de kilómetros, muy lejos de su casa, de la sombra del Kilimanjaro.

La visión del Kilimanjaro resulta impresionante debido a que no está integrado en ninguna cordillera; se yergue solitario en medio de un paisaje plano. Y se puede admirar desde muy largas distancias, gracias a que la nieve brilla por encima de las nubes. Todo esto le confiere un aspecto mágico, que ha suscitado leyendas entre los lugareños. Se dice que dentro del Kilimanjaro habita un dios, que desde su posición privilegiada vigila la llanura y protege a sus habitantes. Cada vez que la planicie es invadida, ese dios expulsa un poco de humo para alertar a sus habitantes.
Ahora dicen que el Kilimanjaro se está quedando sin su capucha blanca por culpa del calentamiento global. Calculan que en torno al año 2020, toda la nieve y el hielo habrán desaparecido de la cumbre sin dejar rastro. Lo que la naturaleza ha construído durante milenios, nosotros lo destruímos en cuestión de años.La desaparición de las nieves del Kilimanjaro es un suceso con graves consecuencias para la economía de Tanzania. El agua que beben los habitantes de la zona proviene sobre todo del deshielo del gran volcan. Además, la montaña perderá su estética, dejará de ser una atracción turística, con lo cual desaparecerán sus copiosos beneficios económicos que genera en la actualidad.
¿Y cómo lo interpretarán aquellos que creen que la montaña es la casa de un dios? Es posible que piensen que algo grave le está ocurriendo a su protector. Que está perdiendo sus poderes, su omnipotencia. Quizá las gentes dejen de creer en un dios que ya no es capaz de seguir impresionándoles con un manto blanco y brillante. A las nuevas generaciones ya no les llamará la atención. Y cuando ellos quieran ver la nieve con sus propios ojos, tendrán que viajar a miles de kilómetros, muy lejos de su casa, de la sombra del Kilimanjaro.
Comentario:
Todavia lo recuerdo desde la ventanilla del 747 y las tres fotos que le saqué, siempre permanecerán imborrables en mi memoria. Saludos.