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Navegaciones a estima
Un hombre y un destino incierto
Acerca de
LOS CAMBIOS EN LA VIDA SON COMO ESQUIAR EN UNA PISTA NEGRA; ASUSTA LA VISION DESDE ARRIBA PERO TE LLENA DE SATISFACION CUANDO LLEGAS ABAJO...A VECES CON ALGUN MORATON.
Sindicación
 
DE VISITA.
  Al igual que acostumbra hacerse de vez en cuando en radio y TV, hoy estoy de visita en otro espacio, nuevo, creado especialmente para la ocasion. Si quieres leerme, vente al enlace que sigue, te aseguro que seremos muchos los que hoy nos reuniremos aquí.

  Vamos de fiesta.


  Buen vuelo.
 
MAYO VENTOSO.
  Como si de una moda se tratase desde hace aproximadamente una década, a muchas grandes empresas les ha dado por pactar y prejubilar a una parte importante de sus empleados. Renovar personal viejo y costoso, como quien renueva los muebles de la casa, por jóvenes becarias/os mileuristas; por cierto, un día tengo que hablar de una ingeniera becaria nueva, morena de ropas ajustadas que me trae de cabeza, aunque esto sea otra pequeña obsesión pasajera.

  Sucede que no siempre son justos estos acuerdos. En mi empresa concretamente, sucede que empleos más bien cómodos, básicamente administrativos que trabajan de lunes a viernes en turno fijo de mañana, es casualmente donde al parecer más gente prejubilable hay. Por el contrario en este mismo centro de trabajo, otro personal en otros puestos sujetos a trabajar con bastante estrés, a contrarreloj como si de un mecánico de formula 1 se tratase, con grandes responsabilidades, necesitados de habilidades que se pierden con los años, sujetos a inclemencias meteorológicas, nocturnidades y festividades, no puede optar a estas prejubilaciones por andar escasos de personal. Una primera reflexión me lleva a meditar sobre la injusticia social que supone la falta de personal en aquellos puestos en los que el trabajo es más gravoso y por el contrario, exceso evidente en puestos administrativos que tienen menos carga y jornadas laborales mas cómodas.

  Hablando con un compañero mío, Eugenio, un histórico en las luchas obreras de hace tres décadas que está en edad jubilable, pero sin posibilidad de ello precisamente por ser pocos en su departamento, me decía que estaba dispuesto a llegar a los tribunales si era necesario para hacer una reclamación por agravio comparativo con otros departamentos.

  Divagábamos en nuestra charla acerca de que son una generación que no debería de acabarse nunca, toda la vida han luchado por sus derechos, por aquello que consideran injusto y estos principios de lucha e igualdad lo llevan incluso hasta el momento último de sus días laborales con esa reclamación sobre su supuesto derecho a largarse antes de tiempo, al igual que otros cincuentayochoañeros. Hacíamos comparaciones con estas nuevas generaciones, (la mía en concreto, es una generación de esas que unos llaman bisagra y otros “baby boom”, algo intermedia entre estas dos); sobre cuanto se ha perdido en reivindicaciones y mejoras. Hoy día reivindicamos por ejemplo conciliación familiar, pero realmente ni la exigimos ni luchamos por ella y encima con cada convenio perdemos algún logro heredado y conseguido en la década de los 70. Creo que en las negociaciones actuales, los empresarios deben de cruzarse de brazos y esbozar con una sonrisa un “Bueno, y si no… ¿que?”

  Los jóvenes de hoy día están dispuestos a luchar por el botellón, por que no baje su equipo a segunda división, por que no cierren los bares en toda la noche o por la no cancelación de un concierto, pero son incapaces de hacer muy poco por reivindicar un salario más digno, lejos de esos mil euros tomados como ejemplo. Que lejos quedan aquellas oficinas del paro, hoy día sustituidas por ETT´s. Se dejan tomar el pelo con eso de que una vivienda de 40m2 con baño adosado a la cocina y con biombo separador del sofá es igualmente digna, justo ahora que la media de las casas construidas había llegado ser de 90m2, pero… a ellos se lo han dado todo hecho, han tenido todas las libertades y no han necesitado luchar y esforzarse por casi nada.

  -Ya no se ven a los antidisturbios correr por las calles porque hoy incluso las manifestaciones están reguladas y legisladas- Me decía.- Por cierto, que digo yo, que para poder jubilarme habría que ir corriendo ya el escalafón y dejándoos sitio a otros, para que dirijáis todo esto, ¿no?
  -Pues yo creo que si, que va siendo hora y que por indicios creo que ese momento ha llegado.
  -¿Y cuales son esos indicios?
  -Pues el del compañero con el que te llevas bien desde siempre, hasta que una mañana de repente y sin motivos apenas te saluda y lo hace con desgana. El de otro que se vuelve tiquismiquis y te pone pegas a todo. El de otro que ve cosas mal hechas donde nunca las ha habido y todos le miran estupefactos con cara de no saber que está pasando,… Y la verdad, a mí con todo esto me da la risa floja, porque me indica que soy yo al que le puede tocar “pisar moqueta”.

  Nos reímos con complicidad y poniéndome una mano en hombro me contesta:

  -Es lo que tiene el mes de mayo, que se alteran las sangres y el espíritu, tanto como hace esa nueva ingeniera, que con esa mirada pícara tras las gafas provoca traspiés al andar y me tiene alterado a todo el personal… y a mi mismo.

  Y yo, con mirada de poker como no sabiendo por donde van los tiros.

  Buen vuelo.

 
PARTIMOS DE NUEVO.
  He estado navegando por esos mundos de soledad durante una larga travesía, recalando en algún que otro puerto en el que me ha sucedido alguna experiencia agradable.
  Un pequeño problema de perdida de anonimato me obligó a recalar mi nave en un puerto seguro durante un tiempo, al resguardo de vientos maliciosos que amenazaban con romper mis velas. Durante este tiempo de espera pensativa hasta que amainase la tormenta, he tenido motivos para reflexionar sobre la conveniencia o no de seguir surcando algún pequeño mar o por el contrario abandonar la nave definitivamente.
  He saboreado el ansia de seguir escribiendo aunque fuera muy de tarde en tarde y el vicio de seguir asomándome a ver que escribían los demás y al final cansado de esperar, me he decidido y soltando la típica expresión de “si miran que miren, que carajo” (cámbiese “carajo” por otra más española como es ¡¡coño!! siempre y cuando no tengamos niños mirando), he pensado que sigo con mi blog abierto, con el mismo enlace y el mismo nombre. Soltaré velas, seguiré escribiendo cuando el tiempo lo permita y los vientos sean propicios; que no se acaba mi rutina casi diaria de cruzarme con otros navegantes y que aunque ya me gustaría a mi dar más de si, más vale poco que nada. Es cierto que esta tripulación de YA.COM (que tras su fusión, son en realidad ORANGE), bombardean con tanta publicidad que dan ganas de cambiar de nave, pero eso está por llegar.
  No sé si tendré mucho que decir pero al menos me dejaré ver por un tiempo más, porque sencillamente me he habituado a este mundo y lo hecho de menos.
  ¡¡Partimos!!

 
EL PUZZLE.
  Quién dijo que la vida es como un puzzle, compuesto de pequeñas piezas o momentos que vas encajando hasta obtener una imagen global de tu vida, está en lo cierto. Puede parecer un punto de vista algo negativo porque eso significaría que a su vez la vida, este puzzle en construcción, tiene grandes huecos que ir llenando, que nuestro día a día es monótono e insulso mientras no sucedan pequeños acontecimientos. Pero es que resulta que lo más divertido del puzzle es buscar piezas y encajarlas, disfrutar de su búsqueda y no la satisfacción final de verlo acabado.

  Que conste que si yo pertenezco a alguna religión o partido político, es precisamente a ese, al que propugna optimismo constante incluso en los momentos en los que nos encontramos en un barco haciendo aguas, con un comandante lanzando SOS en mitad del Pacífico: el optimismo, los buenos gestos y la esperanza que no falten. “Secta” que nos dicen esos que siempre se están quejando de todo y poniendo malas caras. Pero este es otro tema con el que no quiero divagar.

  Como decía, las piezas son por tanto los momentos más sabrosos, aquellos en los que te dan alguna sorpresa inesperada, conoces a alguien divertido y se crean marcas en el recuerdo que van dejando alguna huella del buen momento vivido.

  Muchas veces los detalles más simples crecen hasta obtener una importancia mucho más grande. Recuerdo que en una ocasión hace ya muchos años, el mejor regalo que tuve por mi cumpleaños fue cierto telegrama cuando aún se estilaba este tipo de comunicación. Lo más simple de todo. Hubo otros regalos pero un papel con unas letras mal pegadas torcidas fue lo que más me gustó. Y que dicho sea de paso, esto de los telegramas era como los SMS de nuestros padres, reduciendo a la mínima expresión una idea o noticia para pagar lo menos posible. Esta forma de expresarse guarda muchas similitudes con los actuales SMS de los que hoy nos quejamos. ¿Sabe alguien si sigue existiendo la posibilidad de poner telegramas?

  Ayer pasé un día de esos divertidos, de sorpresas y de amigos y que conste que la diversión, la sorpresa y los amigos no son en absoluto virtuales. Tuve mi fiesta sorpresa de cumpleaños primero en el blog de Illyakin, en la que el que más y el que menos hizo acto de presencia y para rematar la noche unos cuantos de forma espontánea coincidimos en el Messenger y nos reímos un rato, nos conocimos mejor y lo que es más importante: seguramente a partir de ahora intentemos conocernos más gente y mejor en una sala de chat que habilitará Ambrosia o Illyakin en la que intentaremos coincidir y que seguro que se irá sumando mucha gente.

  Gracias a todos por vuestra felicitación. Lo siento por los que no pudieron estar, pero me alegro por los que sé, que si que van a estar para otra vez.

  Cronopio: ¡Sube la música y que no decaiga el ambiente!

  Buen vuelo.
 
YO CONFIESO.....
  Una relación prohibida y por ello tormentosa, me llevó a comenzar este blog. Demasiadas cosas se almacenaban en mi interior. Nada en especial que no sea tan humano como el deseo, las dudas, el cariño, las ambiciones y alguna frustración. Me resultaba fácil escribir de ello porque todos los sentimientos me rebosaban, por entonces no conocía a nadie en este mundo y me era fácil desnudarme ante cientos de miradas quizás, que me observaban. Me habían sucedido muchas historias, había tenido unas cuantas experiencias y eran muchas cosas de las que hablar.

  Navegando por estos mares descubrí que había otras muchas cosas interesantes sobre las que escribir. Que el que más y el que menos tiene algún capítulo morboso en su vida durante el cual ha degustado sus días con más intensidad, como quien saborea un sabroso asado bien condimentado. Que es raro quien no tenga nada que ocultar y esconder a otros. Comencé a intercambiar vivencias de este tipo con algunas pocas personas con las que se creó un lazo de complicidad. Pero a su vez esto hizo que empezara a sentirme uno más de la marea humana y mis historias comenzaron a dejar de interesarme incluso a mi mismo. No fueron pocos los escritos propios que no pasaron mi visto bueno por empezar a cansarme de hablar siempre de lo mismo. Además ahora ya conocía a otros y no sentía las mismas ganas de desnudarme, aunque reconozco que no soy una persona vergonzosa y que en conversaciones privadas no tengo inconveniente de hablar, contar y confesar cualquier cosa.

  Con el paso de este tiempo he ido borrando mis obsesiones por esa persona y he aprendido a contener más mis impulsos.

  De Ella, guardo notas de cariño y de gozo, tanto manuscritas, como enviadas por SMS, las cuales para poder conservarlas las escribí en un precioso diario que un día pensaba regalarle: Un diario en el que estuvieran reflejados todos los mensajes SMS que durante un amplio periodo de tiempo nos mandamos.

  De vez en cuando me gusta abrir ese diario y releer un poco. Podría escribirse un libro acerca del deseo y del pecado con él, como esos que se publican de forma póstuma con algunos escritores, robados a su intimidad después de faltar en este mundo.
De entre todas estas pequeñas lecturas, quiero publicar una breve nota recibida suya. Será la última vez que publique algo tan cursi y que hable de Ella, y lo haré para conmemorar que por este tiempo se cumple un año que no nos vemos. Interpretadlo como un símbolo; como el alcohólico que en una reunión de rehabilitación se pone en pié y confiesa ante la mirada de todos en silencio cual ha sido su perdición:



  He tomado un lápiz entre las manos y me he sentado a componer unas líneas que sepan explicarte cuanto representas, aun sabiendo que no hay nada tan inútil como las palabras de amor cuando no existen ocasiones para ser demostradas.
Decirte que mi piel está huérfana de ti, que necesito de tu proximidad. Que te guardo tantos besos, que a fuerza de no darlos se me escapan de los labios y se pierden por el camino de las horas de espera. No hay nada tan intenso como la triste soledad de no tenerte.
Miente quien dice que se quiere con el corazón. Se quiere con el estómago, por que es ahí donde revolotean las mariposas de las horas previas a nuestros encuentros y donde siento el vacío y el dolor de tu lejanía.
Búscame. Estoy segura de que si estás cerca de donde yo esté, nuestras miradas se cruzaran sin querer. No quiero dejar de sentir como aceleras el pulso de mis latidos.


  Buen vuelo.

 
21 GRAMOS.
  No se si esto le ocurre a alguien mas, pero hay días en los que parece que mi alma es más grande y siento que mi cuerpo es más ligero. Por analogía, veo las cosas del espíritu sometidas a la ley de la gravedad: las buenas dotadas de poder ascensional y las malas con peso muerto. Parece que la ciencia acaba por llegar a todos los rincones y no hace mucho ha descubierto incluso el peso del alma: 21 gramos. Yo no creo mucho en esto pero si noto, como tiendo a separar los pies del suelo.

  Creo que este es uno de los detalles en los que de verdad podemos ir apreciando que envejecemos, en el peso de nuestra alma. Es difícil de explicar, pero hay algo interior que modifica nuestro peso ascensional y otros matices preciosos, como el amor. El amor si que tiene edad. Y memoria. Aunque la memoria del corazón no envejece, es siempre actual. Engaña a los sentidos, va por distinto camino y vive por su cuenta. El amor tiene la misma edad que el corazón al que pertenece

  Tengo otra teoría acerca del envejecimiento: No somos nosotros los que envejecemos. Yo sin ir más lejos me siento y sigo teniendo la ilusión y aproximadamente los mismas ideas de hace 20 años. A veces existen detalles físicos ocasionales que nos indican que algo ha cambiado. El otro día sin ir más lejos descubrí una incipiente pelusilla en una zona de mi cuerpo que antes no había y que imaginé que debía haberse mudado de otras zonas en las que antes si existía. En realidad son el resto de la gente; los sobrinos, los hijos, el vecinito del tercero,… los que van creciendo. Y es precisamente esa comparación la que nos hace sentir mayores. Pero interiormente sigo siendo ese mismo vino joven madurado con sabor a roble y con más espíritu.

  Recuerdo cuando siendo pequeño, yendo cogido en una ocasión de la mano de mi padre, le plantee una pregunta:

  -Papá ¿Tu cuando te hiciste mayor? – El, mirando hacia abajo se empezó a reír y como queriendo jugar con esa idea me dijo que una mañana se levantó de repente y al mirarse en el espejo no se reconocía porque había crecido mientras dormía esa noche. Mi abuela y mi abuelo le felicitaron al sentarse a desayunar porque había conseguido hacerse un hombre. Desde entonces y durante mucho tiempo, sinceramente pensé que la transición de púber hacia una edad madura podía conseguirse atravesando un imperceptible momento, al igual que se transcurre de un año a otro con las campanadas de nochevieja.

  Estos días pasados me he sentido atravesar una de esas líneas del tiempo y he percibido que es muy reconfortante hacerse mayor. Quiero hacer constar que soy piscis y aun no me toca cumplir años, pera la fecha de nacimiento tampoco tiene que ir pareja con sentirse un poco más “reserva”. No sé si será, por el echo de que me voy una semana a esquiar a Baqueira, solo, con unos buenos amigos. Mientras...os deseo un buen vuelo.
 
MI MUNDO.
  Es por algunas personas sabido que he permanecido unas semanas alejado de todos estos asuntos relacionados con foros, chats y especialmente blogs. Para los que no, basta con echar un vistazo a las fechas de estas últimas publicaciones.

  A lo largo de los años nuestros días van zambulléndose en distintos ambientes y costumbres, vamos dando forma a nuestra vida gastando el tiempo con actividades que nos identifican y que conforman nuestros gustos y formas de ser. Abriré un cajón y sacaré un botón como muestra de algunos ejemplos: Yo mismo hace años, mi tiempo libre lo dedicaba en gran medida a practicar deporte. Un par de días a la semana bajaba al gimnasio, otro día salía a correr unos kilómetros e incluso los fines de semana si sacaba tiempo acostumbraba a jugar al pádel o frontenis. Incluso remontándome un poco más atrás, hubo un tiempo en el que también me escapaba con la mountain bike y me gustaba más ir a nadar. Esto sin contar con que ocasionalmente también iba a mirar y comprar material deportivo, pasando tardes en algún gran almacén. La principal actividad que ocupaba mi interés era el deporte, el culto al cuerpo y a la salud. Más tarde, este despilfarro de esfuerzo físico decidí desarrollarlo en otras actividades más placenteras, las que no siempre era capaz de sincronizar con los momentos que tenía de tiempo libre, pero este asunto mejor lo dejaremos para otra ocasión en las que tenga las neuronas con unos grados más de temperatura. Podemos decir que mi mundo era… ¡EL DEPORTE!

  Hoy vivo más relajado y por supuesto que mis mundos han sido otros en distintas ocasiones. En otro tiempo mi mundo fue la guitarra. Estaba a todas horas con ella entre las manos intentando aprender alguna nueva canción y me pasaba tardes practicando, buscando partituras, viendo videos de virtuosos haciendo movimientos con las manos aparentemente de lo más fácil, ágil y sencillo que casi nunca conseguía imitar. Aprovecho para confesar que mi vocación frustrada es la de guitarrista de de un grupo de masas, siempre deseé poder subirme a un escenario y vivir en una gira continua y componiendo. Quizás esto sea material para otro post.

  Ha habido mundos dedicados al estudio, a las juergas de fines de semana y uno muy pasional que aunque su intensidad ha bajado, sigue estando presente: el maravilloso mundo de volar.

  Podría enumerar muchos mundos que absorben el interés no ya de algún lector despistado de este blog, sino de gran parte de la gente, como todo lo relacionado con el mundo del futbol (aprovecho la ocasión para mandar un saludo a mi cuñado, aunque sé que no va a leerme), con el tunning, la moto, los toros, aquellos que no saben de otra cosa que no sea trabajo (hola de nuevo, cuñado), la familia, o los hijos, cosa que está francamente bien. Pero creo que siempre hay que tener la vista puesta más allá de estos horizontes y no dejar que estas delicias nos absorban sin dejarnos disfrutar de otras muchas.

  Durante más de un año he vivido obsesionado con Internet, mi mundo ha sido la red y resulta que este mundo es a su vez un mundo con muchas posibilidades. Me conectaba varias veces al día para descargar los correos de varias cuentas, gastaba tiempo contestando y enviando chorraditas, me pasaba por los blog habituales a leer y comentar, luego me volvía a pasar por si había alguna replica a algún comentario y más tarde volvía a entrar para asegurarme que no había una actualización más. Me metía en el buscador hacer alguna consulta, pinchaba enlaces que me llevaban a un puerto alejado de mi destino inicial y en no pocas ocasionas acababa en youtube investigando sucesos paranormales, o en Google Hearth viendo el mundo desde el espacio… me había convertido en un friky de la red.

  Durante el pasado mes de diciembre, por motivos familiares y coyunturales me he visto obligado a ejercer de padre y amo de casa (Marujo, como me dijo hace poco Amy), más tiempo del que estaba familiarizado y menos del que siempre debiera. Me obsesionaba no tener tiempo para sentarme ante del PC a malgastar algo de mi libertad, pero por otro lado he sufrido una pequeña cura de desintoxicación digital. Estaba dejando de hacer otras muchas cosas que me gustan; cosas de esas infinitamente simples y cotidianas que nos llenan y vamos dejando de lado y que la adicción no nos permite saborear.

  Es por eso que he decidido que mi mundo no sean los blogs, los exploradores, los correos o chats. Para los que crean que es una despedida, siento asustarles diciendo que no es así porque quiero que mi mundo también sea ese en el que tengo momentos para escribir y publicar aquí, pero racionando mejor mí tiempo para que la cosecha sea más abundante. Quiero pertenecer a muchos mundos y no solo a unos pocos.

  Me gustaría haceros una pregunta por conoceros mejor… ¿Cuál consideráis que forma vuestro mundo de una forma principal? ¿Hacia dónde van dirigidos vuestros pensamientos primeros al despertar?

  Buen vuelo y gracias por los comentarios que siempre me acompañan.





 
NAVIDAD SABATICA.
  Feliz año a todos y espero que hayais tenido unas felices fiestas. ¿Habeis sido lo suficientemente buenos como para esperar algún regalo de los Reyes?
  He decidido tomarme unas vacaciones sabáticas navideñas, alejadas de internet excepto para echar un vistazo de vez en cuando a los correos. Simplemente eso.
  En breve estaré aqui de nuevo contando alguna cosita. Mientras tanto, quiero agradeceros la compañia prestada durante este año. Besos y abrazos para todos; repartidlos según os convenga mejor.

 
SOLO PARA MI.
  Es curioso las jugadas que a veces nos juega nuestro más profundo subconsciente. Hoy al teclear el nombre de mi página, he cometido un error producido por ese subconsciente del que hablo y en vez de escribir “unhombreunaobsesion” he puesto “unhombreunamujer”. Enseguida me ha aparecido un mensaje de error en el navegador y me he quedado mirando fijamente el monitor pensando porqué coño he puesto eso en vez de lo que tenía que poner. Influencia subliminal de mi yo más profundo, he deducido.

  De vez en cuando vuelve a amanecer lluvioso en mi alma. Este lunes ha dado paso al miércoles. El martes no aparece en mi calendario, fue borrado por la sensación de caída en picado que en ocasiones produce esta montaña rusa en la que un día me subí y aun no acabo de bajarme del todo. Amaneció lluvioso dentro de mi casa, dentro de mi corazón. Me siento por dentro tan empapado como aquella tarde de verano que saliendo de casa confiado con chancletas, camisetilla y unos pantalones cortos, rompió a llover de pronto de manera torrencial. Me pilló desprotegido y me empapé totalmente. Mis pies hacían ruido sobre el calzado húmedo al andar, mis ropas se pegaban a la piel, tenía frío y me sentía ridículo.

  A estas horas de la mañana quisiera poder escribir todo lo que siento y todo lo que pienso, porque sería maravilloso dejar una huella escrita y expresar con palabras todo lo que me aflora por dentro, sacármelo para afuera. Me siento débil, frágil, y curiosamente sé que no lo soy. Normalmente no soy así; dejé de serlo cuando decidí que ya era lo suficientemente mayor para sentirme marioneta ante los deseos y caprichos de otra persona; de no sentirme capitán de mi vida. Hay mezcla de decepción, ansiedad, deseo, esperanza, pena, alegría que a veces se me escapa de las manos sin control. Una bomba que revuelve dentro de mí. Mañana será otro día y todas estas sensaciones se habrán mudado por un tiempo.

  Simplemente me apetecía escribir algo así para mi mismo. Pido perdón por anular en esta ocasión las posibilidades de comentarios.

  Buen vuelo

 
NUEVAS GENERACIONES.
  ¡No!, no es el eslogan de un partido político ahora que vamos entrando en campaña. Con él quiero referirme precisamente a eso, a la nueva sociedad que va poco a poco tomando en nuevo relevo generacional y que dentro de unos años habrá cambiado las reglas actuales de convivencia.

  Recuerdo cuando comencé a trabajar en la empresa que aún sigo, eran muchos los hombres que fumaban, prácticamente todos, y nadie levantaba la voz para pedir que se cumpliesen las normas respecto a espacios libres de humos que hoy precisamente veinte años después, los pocos fumadores que aun quedan cumplen sin rechistar. Antes, a la hora de tomar algún almuerzo o merienda era muy típico subir a un bar llamado cariñosamente “ Las guarras” entre otras cosas por desmigar con mucho mimo, cuidado y con las manos, el atún para que quedase uniformemente esparcido sobre el pan de los bocadillos. Todo el mundo pedía raciones de oreja, una de callos, panceta con pimientos y queso y yo que pedí un café con un Donuts me quedé con “el niño de los Donuts” por algún tiempo. Hoy es normal que los compis se cuiden tomando fruta, ensaladas, cereales con miel y si ven a alguien tomar simplemente un sándwich no le pregunten que si están a dieta o les pasa algo.

  Hace unos dias estando cambiándonos en el vestuario, un compañero le dijo a otro que le molaba el abrigo que llevaba. A este otro se le iluminó la cara y contestó con un:
-“Me lo ha hecho mi marido que es modisto”.
  En ese momento se hizo el silencio, alguien asomó el hocico tras alguna puerta de una taquilla y desde entonces no faltan las bromas típicas cuando alguien trabaja con él a solas del tipo:
-“Tocale el culo a ver si le duele”.
  A mi esto particularmente no parece mal, tengo otro compañero muy amigo de los gatos, súper cariñoso, que siempre se preocupa de prepararnos un café riquísimo con bollos para cuando llegamos de madrugada, aunque me lo pensaría dos veces a la hora de llevármelo de farra, aunque tambien depende del tipo de fiesta, claro.

  Tampoco faltan los compañeros que mirando al cielo y viendo que va a llover te sueltan un -“Joder, y mañana que libro tenía que hacer la colada y no se me va a secar”. Conversaciones siempre ha habido para todos los gustos pero las de este tipo no me son familiares.

  Es curioso como en ocasiones, un programa de cocina en TV acapara más la atención del público másculino que femenino y como consejos del tipo: - "Eso así no queda bien, lo mejor es darle unos minutos prévios de coción en el microondas" pululan entre los congregados junto al televisor. Tampoco faltan entre los asistentes, las recetas pintorescas con bebidas con Coca cola o tan exóticas como las que el otro día, otro pretendía hacernos probar: " Setas con nata pastelera".

  Recuerdo que antes cuando no había trabajo y estábamos a la espera de que lo hubiera, solíamos jugar al ajedrez, leer la prensa o algún libro. Hoy lo típico es ver a los más nuevos jugando a la PSP en partidas múltiples como si fueran críos, que digo, ¡como críos que son! Aunque bien pensado, eso debía ser lo mismo que pensaban de nosotros aquellos que ya están jubilados y que en su día les obligaban a barrer en ausencia de trabajo y a dejar la silla libre del jefe cuando este entraba por la puerta.

  Antes los abuelos vestían de pana, chaleco y boina. Hoy ya hay abuelos que visten con vaqueros y deportivas y siguen asistiendo a conciertos de Rolling Stones. Los abuelos del mañana seguramente vayan con los pantalones medio caídos, enseñando los calzoncillos y una gorra de sol en la cabeza.

  Y aprovechando que los tiempos han cambiado, me voy de compras con un amigo, a ver que ropa nos ponemos para las fiestas de estas navidades. Seguro que tarda menos en decidirse a comprar, que la mujer con la que habitualmente salgo de compras. Y seguro que luego no pone peros a la hora de tomarnos unas cañitas. Para que luego no digan que los hombres no somos capaces de asumir algunos papeles típicos de la mujer.

  Buen vuelo.