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DIARIO DE UNA DANZARINA
Todo sobre el flamenco, artistas y los mejores espectáculos
Acerca de
Mi nombre es Lorena. Tengo 19 años y me encanta la danza casi desde que tengo uso de razón. Llevo bailando desde los 5 años, aunque este ultimo lo tuve que dejar por motivos de estudios, pero como no puedo resistirlo el año que viene volveré a retomar la carrera. Espero poder transmitiros al menos un poquito de lo mucho que me mueve dentro este mundo y que disfrutéis leyendo los artículos. Un saludo Lorena
Sindicación
 
Sevilla tiene un color especial...

Hablar de los precursores de la feria de abril supone hacerlo paradójicamente del vasco, Narciso Bonaparte, y del catalán, José María de Ybarra, quienes un 25 de agosto del ya lejano 1846 presentaron ante el Cabildo una petición para lograr la autorización que les permitiera durante los días 19, 20 y 21 de abril de cada año la celebración de una feria anual en la mágica ciudad. Secundada por ganaderos y agricultores la iniciativa fue aprobada de buen grado por el Cabildo dando comienzo, un año después, en 1847, a una de las tradiciones españolas más internacionales.

Ese primer año, para el cuidado de los negocios de juguetes, frutas y dulces que se instalaron desde la salida de la Puerta de San Bernardo y hasta la puerta de La Carne en dos hileras, se dispuso un Juzgado Especial que controlaría además los diversos bodegones, calesitas y tiovivos que desde la acera del Prado y hasta la calle Nueva inundaron Sevilla con sus novedades y exhibiciones.

En los años sucesivos la Feria fue sufriendo traslados, cobrando cada vez más importancia, e introduciendo novedosos cambios entre los que destacan el cambio del alumbrado de Petróleo por el denominado moderno alumbrado en 1866, que fue evolucionando hasta llegar al eléctrico en 1874. Los míticos farolillos de papel que ahora identifican inevitablemente esta feria llegarían en 1877 coincidiendo con la visita de la reina Isabel II, que disfrutó como la que más, del ambiente de una feria cada vez más consolidada. Pero no sería hasta 1893 cuando lleguen a la feria, para quedarse, las casetas de los grandes casinos y círculos sevillanos, que se mantienen en la actualidad. Los iniciales 3 días de la Feria fueron aumentando y en 1914 ésta comprendía ya 5, y a cada cual más intenso, en los que Sevilla dejaba y deja de ser la Sevilla del resto del año, para cobrar un protagonismo y un brillo único en España. Un brillo que sin embargo quedó deslucido durante la posguerra española en la que el hambre y las penurias serán las notas dominantes en una Nación destrozada tras la Guerra.

A pesar de los numerosos imprevistos y percances a los que tuvo que enfrentarse, la Feria ha crecido de un modo impensable a lo que se podía pensar cuando comenzó y su emplazamiento actual, en el Barrio de los Remedios, también se le queda pequeño a pesar de los más de 40.000 metros cuadrados, pues esta Fiesta conocida en el mundo entero durante una semana paraliza Sevilla y trasladan la vida al millar de casetas que la llenan con su luz y su magia Sevillana.


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