Por sevillanas
A caballo entre el flamenco y el folclore popular se encuentran las sevillanas, pues mantienen su esencia popular a la vez que conservan la gracia y el arte que derrocha el flamenco. Su constante transformación, ha hecho evolucionar diferentes estilos y aumentar la riqueza cultural andaluza.

Es un baile de pareja formada por hombre y mujer o dos mujeres. Popularmente se bailan en series de cuatro coplas, cada una de las cuales es coreográficamente distinta. Entre copla y copla un breve intervalo. Antiguamente, eran siete coplas, pues se añadían tres sevillanas boleras que, en la actualidad, sólo interpretan los profesionales ser bastante más difíciles de bailar que las cuatro coplas populares. Entre los movimientos más significativos destacan los paseíllos, las pasadas, careos y remate final.

Hablar de las sevillanas en sus orígenes supone remontarse a las seguidillas castellanas que fueron recogidas por primera vez en el "Cancionero de Palacio" durante la época de los Reyes Católicos. Gracias a su musiquilla y fácil composición se usaban como piezas sueltas, o como acompañantes de otros cantares, de ahí lo de su nombre de "seguidillas".
Pero a medida que su popularidad crecía y que se tenía más y más conocimineto de ellas, las estrofas se fueron uniendo, para adquirir la individualidad literaria merecida. Sin embargo, resulta curioso los primeros usos de las seguidillas sevillanas, que se convirtieron en la excusa perfecta para que pícaros y marginados de la ciudad sevillana las potenciaran y convirtieran en "las reinas de las juergas de Sevilla".
Sin embargo no será hasta la fundación de la Feria de Sevilla, en 1847 ( de la que ya hablamos en el artículo de la semana pasada), cuando tendrá lugar la acuñación del término sevillanas como un baile individual separado del inicial lazo que las unía a las sevillanas-seguidillas y más adelante a las sevillanas-boleras.

Con identidad propia las sevillanas comienzan a ganar importancia y hoy es el baile andaluz que más se ha popularizado. Se baila incluso en discotecas y salas de baile cuando en sus incios se limitaban a los patios, casas de vecinos y corrales. Desde siempre han estado presentes en las romerías y ferias de Andalucía. Y cada vez hay un mayor número de gente que conoce los pasos de este baile debido a la proliferación de las academias. Los temas de las coplas resaltan los aspectos que personalizan lo andaluz y, más concretamente, lo sevillano. El sentimiento expresado es normalmente festivo y amoroso, con amplia cabida para el humor: "Me casé con un enano, salerito, pa' jartarme de reír...".





