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Un Mundo descafeinado
En ocasiones, controlar te hace sentir más libre
Acerca de
Supongo que soy el tipo de persona que quiere hacer cosas de mayor, pero sin crecer; a la que le provoca aversión la idea de volver a la realidad que nos muestra este mundo; que desea creer de nuevo en los Reyes Magos; que añora la espera del regalo del ratoncito Pérez; que necesita estar enamorada de las cosas; a la que le encantaría volver a no saber qué significan guerra, hambre, enfermedad; y que desea hacer cambios, porque no soporta casi nada del lugar en el que le ha tocado vivir. LIBROS: -El perfume, Patrik Süskind -Lolita, Vladimir Nabokov -El dueño de la herida (relatos), Antonio Gala -Anillos para una dama, Antonio Gala -... MÚSICA: -Rimski-Korsakoff -Extremoduro -Lax'n'busto -Sting -...
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Uf...
Sí, lo sé, he estado desaparecida. Pero os he leído en vuestros blogs, aunque no os haya comentado; a ver si a partir de ahora empiezo a hacerlo de nuevo. Y, ya que estoy, aprovecho para darles las gracias a Daniel y a Laurita por sus comentarios.
Bueno, pues... no sé por dónde comenzar...
No he podido escribir porque he estado, y estoy, algo liada (el curso con sus exámenes y trabajos, mis sentimientos...); en fin...
El 29 de septiembre fui al concierto de Amaral y el 2 de octubre al de Bebo; genialmente geniales los dos.
Este año es importante, bastante importante, y no puedo permitirme el lujo de dejarlo pasar todo por otros motivos; además de que tampoco sé si sería capaz.
Es difícil aceptar que alguien a quien tanto quieres tenga las cosas tan claras; porque no podemos obligar a nadie a que nos ame (teniendo en cuenta que tal vez ocho años ahora sean demasiados). E imagino que de alguna manera empiezo a aceptar que somos "amigos especiales"; aunque al imaginar ciertas cosas me vuelva un poco loca.
Sé que no me explico y que estoy soltando ideas sueltas, lo siento, no soy capaz de ordenarlas mejor.

Estoy bien, sólo que hay momentos en los que me veo imposible llevar esta situación, y otros en los que siento que voy a poder con todo.

Supongo que la mayoría de personas atraviesan alguna vez todo esto de lo que os intento hablar (muy superficialmente).

Procuraré no tardar tanto en actualizar; el domingo intentaré colgar una poesía que escribí.

Un beso.

 
Miedo
Tengo miedo.
Miedo a que deje de quererme.
Miedo a que conozca a otra persona y se enamore de ella.
Miedo a sus palabras, a escucharlo mientras me dice que las cosas se trasforman; y me resisto, me resisto a ser sólo una amiga a la que le une un vínculo muy fuerte.
Miedo a que se marche y me olvide.
Miedo a cansarle; a volver a no dejarlo respirar.
Miedo a no saber cómo acutar, en ocasiones.
Miedo a que me bese sin amarme.
Miedo a no volver a excitarle.
Miedo a que me diga que no funciona, que aunque lo intentemos de nuevo, ocurriría lo mismo.
Miedo a que me repita que ahora voy a empezar a vivir cosas que él ya ha vivido; prefiriendo que las disfrute sola.
Miedo a que me diga que tal vez no somos lo que estamos buscando, que quizá yo no soy su persona ni él la mía.
Miedo a sufrir sin él, no quiero experimentar esa época de distanciamiento; no soy así.
Miedo a no verle en meses.
Miedo a que no conteste a mis mensajes.
Miedo, miedo, miedo...
Miedo a que esté conmigo por lástima; porque no puede verme padecer.
Miedo a no poder compartir juntos el resto de nuestras vidas.
Miedo a perderle; me causa aversión la simple idea de imaginarlo y recordar aquellas veces en las que casi sucede
Miedo a que quiera escaparse de mis pensamientos.
Miedo a no poder retenerlo nunca más por más tiempo junto a mí; almenos como me gustaría.

Y no tendría tanto miedo si no fuese como es: con su sonrisa y sus plieguecitos alrededor de ella; esa voz que me vuelve loca; esos ojos verdes -tan trasparentes- que intentan observarlo todo; sus manos y su forma de tocar, acariciar, hacerme estremecer; esos labios que se pegan a los míos, que encajan perfectamente en mi boca, a los que mi lengua no puede evitar saborear; con su olor que me hace perder el sentido, que huelo una y otra vez hasta marearme a causa de la descompensación entre oxígeno y dióxido de carbono en mi cuerpo, tan dulce; con su cuerpo delgado, pero tan proporcionado y bello; con su piel suave y dorada por el sol; con su sabor, distinto dependiendo de la parte en que lo lamo; con sus nalgas maleables a mi manos; con su sexo brillante y húmedo, que me hace retorcer de placer, que hace que se escapen gemidos de mi boca; con sus palabras, su forma de hablar, de decir las cosas; con su forma de pensar.

En definitiva, por ser él. Lo amo tanto porque es él, porque es él a quien quiero. Es el único que me puede atraer, a quien quiero atraer; el único que me gusta y a quien quiero gustar; el único al que deseo y el que quiero que me desee.


P.D.: siento haber soltado este rollazo. Sé que es típico, muuuuuy típico y está escrito improvisadamente, sin cuidado. Pero en este momento lo sentía así y lo he dejado salir.
Un beso.

 
Enamorarse de una canción
Decir que únicamente estoy enamorada de una canción sería mentir, porque lo cierto es que lo estoy de muchas; cada una es especial en su momento, con esa persona, etc., etc.

El otro día se me ocurrió poner un cd que hacía mucho que no escuchaba; de la mayoría de las canciones no recordaba que estuviesen.
De repente, una de ellas captó mi atención; toda ella era perfecta (su melodía, su letra...).
Sentí que miles de cosas que siempre había deseado expresar aparecían en ella, las tenía plasmadas sin esfuerzo, con una dulzura incalculable (aunque paradójicamente inspire amargura).

La canción en cuestión es: "Mi vida, no hay derecho", de Ismael Serrano.

Aquí dejo la letra:


Mi vida, no ha derecho
a salir con miedo a la calle,
la ciudad se desangra
y parece que no había nadie,
cuando partieron un alma contra la acera,
cuando surcaronn el aire gaviotas muertas.

Tratan de convencernos
de que aquí no pasa nada,
mientras la ciudad muere
hay quien ya clama venganza.
Se empeñaron en matarnos la ideología,
y no contentos ahora mandan sus perros de
cacería.

Mi vida, no hay derecho
a salir con miedo a la calle,
dentro de poco toque de queda
y refugios que arden
respondamos antes de que se haga tarde,
o quizás un día despiertes y no haya nadie
a quién mirar a los ojos para contarle
que no hay derecho a salir mi vida
que no hay derecho a salir con miedo a la calle.



Preciosa toda ella, si tenéis oportunidad de escucharla, hacedlo; almenos a mí me encantó.

Y repito, estoy enamorada de muuuuuuuuchas canciones; pero hoy, me apetecía hablar de ésta.
 
Operadita
Ayer me operaron de las cuatro muelas del juicio; anetesia general.
Era la primera vez que entraba en un quirófano. Durante los días anteriores no estaba nerviosa, ni el mismo día tampoco, empecé a temblar mientras me entraban en la sala de operación.
Primero me pusieron un gotero en la mano izquierda, tenía un poquito de miedo, por el dolor; pero es soportable. Me fueron cambiado los goteros, etc., etc.
Después me pasaron a otra sala, cerca del quirófano; vino el anestesista (un encanto, por cierto) y me pregunto mi peso.
Ya, luego, me trasladaron para operarme; parecía un flan; tenía frío y nervios.
Antes de dormirme un enfermero me dijo que soñase con algo bonito, ¡y soñé!
Me dijeron: ahora vas a empezar a tener sueño. Sentí como la luz se iba borrando y como si no pudiese hacer nada por evitar cerrar los ojos, que me falta un poco el aire, como si me apretasen el pecho; pero no fue agobiante.
Me sacaron la muelas, me cosieron y tal y tal.
Me despertaron, me desperté: llorando: seguí llorando: intentaron tranquilizarme: finalmente lo consiguieron.
Me preguntaron por qué lloraba, qué había soñado. Realmente no sé por qué no podía dejar de derramar lágrimas ni por qué lo hice. Soñé que estaba con unos amigos en unas calas (ellos lo estaban, fuera del sueño, pero yo no pude ir).
También me comentaron que me había arrancado el gotero, que había salido rebotada; y lo cierto es que al salir del quirófano me fijé en que llevaba el gotero en la mano derecha y que en la otra tenía alguna cosa, también.
En el brazo tenía sangre, también en la sábana... jaja; ay, ay...
Cuando quise ir al servicio me di cuenta de que había perdido un peuco; seguramente debido al rebote que me cogió al salir de la anestesia.
A ésta reaccioné muy bien, menos mal; porque a ella es a la que más temía.
Únicamente me molesta tener las mejillas cosidas a la encias, parece que tengo como unas bolas, no puedo cerrar ni abrir la boca (estado intermedio, como si estuviese empanada).
La cara se me ha quedado un poco cuadrada, debido a que la tengo inchada; parezco un globo raro. Los labios también están inchados e irritados.
Pero bueno, dentro de poco ya estaré bien y una cosa que ya tengo fuera. Pero, jolín, ¿por qué cuesta tanto que las muelas del juicio salgan correctamente?


Y después de haber despotricado un poco, sólo decir que estoy bien, que afortunadamente reaccioné bien a la operación y no estoy hecha polvo. Molestar, claro que molesta, pero me aguanto; hay cosas mucho peores y, al fin y al cabo, esta es una cosa rutinaria, que raramente se complica.

Besitos en la frente (o en los labios), porque la mejillas... ¡ni tocarlas!:


Oxifonika
 
TE QUIERO
Te dua, ich liebe dich, ana behibak, yes kez si'rumem, obicham te, ne mohotatse, dangsinul saraghee yo, mi aime jou, afgreki', je t'aime, quérote, s'apayo, ani o'he'vet ot'cha, ik hou van je, szeretlek, I love you, taim i'ngra leat, ti aimo, kimi o ai shiteru, vos amo, bahibak, tave muyliu, amo, ta vas liubliu, techihhila, jag a''Iskar dig, maite zaitut...

Puedo decírtelo en albanés, alemán, árabe... pero el sentimiento seguirá siento el mismo, nada cambiará y lo sabes; no existe cosa que puedas contarme sobre ti que altere la forma de reaccionar mi cuerpo al pensarte.

Porque prefiero no pensar en todo aquello que es inevitable que pase por nuestra mente y hace lo nuestro más difícil cada segundo; o quizá somos nosotros quienes nos estamos complicando. Pero aunque mi vida tenga que terminar convirtiéndose en un hilo del que sea imposible desenredar los nudos, deseo correr ese riego de quedarme atada para siempre; aunque seas el único de quien lo haga, en este momento, me encataría que fueses tú.

No sé si seré capaz de conllevar lo que me pides, no sé si seré capaz de sobrevivir con otras vidas paralelas; saber que las hay, que soy conocedora de ello. Aun así, tal vez deberíamos intentarlo; o tal vez... ni siquiera sé qué deberíamos, qué debería, si decirte de una vez todo lo que siento con sinceridad, dejando escapar dulces palabras de mi boca.

Estoy confundida, desorientada. Pero hay algo que no pongo en duda: no me será difícil esperarte; pensando en el último beso, en la última vez que hicimos el amor. Este recuero alimentará la paciencia y me aydará a hacer más llevedera la espera; imaginando que algún día volverás a darme el primer beso.

T'estime