Enamorarse de una canción
Decir que únicamente estoy enamorada de una canción sería mentir, porque lo cierto es que lo estoy de muchas; cada una es especial en su momento, con esa persona, etc., etc.
El otro día se me ocurrió poner un cd que hacía mucho que no escuchaba; de la mayoría de las canciones no recordaba que estuviesen.
De repente, una de ellas captó mi atención; toda ella era perfecta (su melodía, su letra...).
Sentí que miles de cosas que siempre había deseado expresar aparecían en ella, las tenía plasmadas sin esfuerzo, con una dulzura incalculable (aunque paradójicamente inspire amargura).
La canción en cuestión es: "Mi vida, no hay derecho", de Ismael Serrano.
Aquí dejo la letra:
Mi vida, no ha derecho
a salir con miedo a la calle,
la ciudad se desangra
y parece que no había nadie,
cuando partieron un alma contra la acera,
cuando surcaronn el aire gaviotas muertas.
Tratan de convencernos
de que aquí no pasa nada,
mientras la ciudad muere
hay quien ya clama venganza.
Se empeñaron en matarnos la ideología,
y no contentos ahora mandan sus perros de
cacería.
Mi vida, no hay derecho
a salir con miedo a la calle,
dentro de poco toque de queda
y refugios que arden
respondamos antes de que se haga tarde,
o quizás un día despiertes y no haya nadie
a quién mirar a los ojos para contarle
que no hay derecho a salir mi vida
que no hay derecho a salir con miedo a la calle.
Preciosa toda ella, si tenéis oportunidad de escucharla, hacedlo; almenos a mí me encantó.
Y repito, estoy enamorada de muuuuuuuuchas canciones; pero hoy, me apetecía hablar de ésta.
El otro día se me ocurrió poner un cd que hacía mucho que no escuchaba; de la mayoría de las canciones no recordaba que estuviesen.
De repente, una de ellas captó mi atención; toda ella era perfecta (su melodía, su letra...).
Sentí que miles de cosas que siempre había deseado expresar aparecían en ella, las tenía plasmadas sin esfuerzo, con una dulzura incalculable (aunque paradójicamente inspire amargura).
La canción en cuestión es: "Mi vida, no hay derecho", de Ismael Serrano.
Aquí dejo la letra:
Mi vida, no ha derecho
a salir con miedo a la calle,
la ciudad se desangra
y parece que no había nadie,
cuando partieron un alma contra la acera,
cuando surcaronn el aire gaviotas muertas.
Tratan de convencernos
de que aquí no pasa nada,
mientras la ciudad muere
hay quien ya clama venganza.
Se empeñaron en matarnos la ideología,
y no contentos ahora mandan sus perros de
cacería.
Mi vida, no hay derecho
a salir con miedo a la calle,
dentro de poco toque de queda
y refugios que arden
respondamos antes de que se haga tarde,
o quizás un día despiertes y no haya nadie
a quién mirar a los ojos para contarle
que no hay derecho a salir mi vida
que no hay derecho a salir con miedo a la calle.
Preciosa toda ella, si tenéis oportunidad de escucharla, hacedlo; almenos a mí me encantó.
Y repito, estoy enamorada de muuuuuuuuchas canciones; pero hoy, me apetecía hablar de ésta.
Operadita
Ayer me operaron de las cuatro muelas del juicio; anetesia general.
Era la primera vez que entraba en un quirófano. Durante los días anteriores no estaba nerviosa, ni el mismo día tampoco, empecé a temblar mientras me entraban en la sala de operación.
Primero me pusieron un gotero en la mano izquierda, tenía un poquito de miedo, por el dolor; pero es soportable. Me fueron cambiado los goteros, etc., etc.
Después me pasaron a otra sala, cerca del quirófano; vino el anestesista (un encanto, por cierto) y me pregunto mi peso.
Ya, luego, me trasladaron para operarme; parecía un flan; tenía frío y nervios.
Antes de dormirme un enfermero me dijo que soñase con algo bonito, ¡y soñé!
Me dijeron: ahora vas a empezar a tener sueño. Sentí como la luz se iba borrando y como si no pudiese hacer nada por evitar cerrar los ojos, que me falta un poco el aire, como si me apretasen el pecho; pero no fue agobiante.
Me sacaron la muelas, me cosieron y tal y tal.
Me despertaron, me desperté: llorando: seguí llorando: intentaron tranquilizarme: finalmente lo consiguieron.
Me preguntaron por qué lloraba, qué había soñado. Realmente no sé por qué no podía dejar de derramar lágrimas ni por qué lo hice. Soñé que estaba con unos amigos en unas calas (ellos lo estaban, fuera del sueño, pero yo no pude ir).
También me comentaron que me había arrancado el gotero, que había salido rebotada; y lo cierto es que al salir del quirófano me fijé en que llevaba el gotero en la mano derecha y que en la otra tenía alguna cosa, también.
En el brazo tenía sangre, también en la sábana... jaja; ay, ay...
Cuando quise ir al servicio me di cuenta de que había perdido un peuco; seguramente debido al rebote que me cogió al salir de la anestesia.
A ésta reaccioné muy bien, menos mal; porque a ella es a la que más temía.
Únicamente me molesta tener las mejillas cosidas a la encias, parece que tengo como unas bolas, no puedo cerrar ni abrir la boca (estado intermedio, como si estuviese empanada).
La cara se me ha quedado un poco cuadrada, debido a que la tengo inchada; parezco un globo raro. Los labios también están inchados e irritados.
Pero bueno, dentro de poco ya estaré bien y una cosa que ya tengo fuera. Pero, jolín, ¿por qué cuesta tanto que las muelas del juicio salgan correctamente?
Y después de haber despotricado un poco, sólo decir que estoy bien, que afortunadamente reaccioné bien a la operación y no estoy hecha polvo. Molestar, claro que molesta, pero me aguanto; hay cosas mucho peores y, al fin y al cabo, esta es una cosa rutinaria, que raramente se complica.
Besitos en la frente (o en los labios), porque la mejillas... ¡ni tocarlas!:
Oxifonika
Era la primera vez que entraba en un quirófano. Durante los días anteriores no estaba nerviosa, ni el mismo día tampoco, empecé a temblar mientras me entraban en la sala de operación.
Primero me pusieron un gotero en la mano izquierda, tenía un poquito de miedo, por el dolor; pero es soportable. Me fueron cambiado los goteros, etc., etc.
Después me pasaron a otra sala, cerca del quirófano; vino el anestesista (un encanto, por cierto) y me pregunto mi peso.
Ya, luego, me trasladaron para operarme; parecía un flan; tenía frío y nervios.
Antes de dormirme un enfermero me dijo que soñase con algo bonito, ¡y soñé!
Me dijeron: ahora vas a empezar a tener sueño. Sentí como la luz se iba borrando y como si no pudiese hacer nada por evitar cerrar los ojos, que me falta un poco el aire, como si me apretasen el pecho; pero no fue agobiante.
Me sacaron la muelas, me cosieron y tal y tal.
Me despertaron, me desperté: llorando: seguí llorando: intentaron tranquilizarme: finalmente lo consiguieron.
Me preguntaron por qué lloraba, qué había soñado. Realmente no sé por qué no podía dejar de derramar lágrimas ni por qué lo hice. Soñé que estaba con unos amigos en unas calas (ellos lo estaban, fuera del sueño, pero yo no pude ir).
También me comentaron que me había arrancado el gotero, que había salido rebotada; y lo cierto es que al salir del quirófano me fijé en que llevaba el gotero en la mano derecha y que en la otra tenía alguna cosa, también.
En el brazo tenía sangre, también en la sábana... jaja; ay, ay...
Cuando quise ir al servicio me di cuenta de que había perdido un peuco; seguramente debido al rebote que me cogió al salir de la anestesia.
A ésta reaccioné muy bien, menos mal; porque a ella es a la que más temía.
Únicamente me molesta tener las mejillas cosidas a la encias, parece que tengo como unas bolas, no puedo cerrar ni abrir la boca (estado intermedio, como si estuviese empanada).
La cara se me ha quedado un poco cuadrada, debido a que la tengo inchada; parezco un globo raro. Los labios también están inchados e irritados.
Pero bueno, dentro de poco ya estaré bien y una cosa que ya tengo fuera. Pero, jolín, ¿por qué cuesta tanto que las muelas del juicio salgan correctamente?
Y después de haber despotricado un poco, sólo decir que estoy bien, que afortunadamente reaccioné bien a la operación y no estoy hecha polvo. Molestar, claro que molesta, pero me aguanto; hay cosas mucho peores y, al fin y al cabo, esta es una cosa rutinaria, que raramente se complica.
Besitos en la frente (o en los labios), porque la mejillas... ¡ni tocarlas!:
Oxifonika





