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Diarios de un náufrago en altamar
Breves historias de una vida cada día más larga...
Acerca de
Mañana nunca será ayer.
Sindicación
 
SOY UNO DE ELLOS



Soy de esa clase de hombres a los que les gusta fracasar,
esos a los que se le pega la tortilla y se les cae el pelo.

Soy de esas personas que claman piedad,
esos a los se le cuelan en el súper y timan en Carrefour.

Soy de esos tipos que nacen derrotados,
esos a los que mama decía: Tontos son los que dicen tonterías.

Soy de esos idiotas que jalea a su equipo,
esos que pagan el abono antes que la hipoteca.

Soy de esos ilusos que se cree eternamente joven,
esos que llevan la camiseta de los Stones y melenas con entradas.

Soy de esos a los que nadie respeta,
esos a los que se le cierra el semáforo y se pone a llover.

Soy de esa calaña que pierde por decreto,
esos a los que no sirven en los bares y echan de los casinos.

Soy de esa raza a los que persigue la desgracia,
esos a los que engaña su mujer y encima con su jefe.

Soy de esa clase.. que no sabe muy bien quien es



 
EL SITIO DE MI RECREO

Me gusta estar sentado en el césped de mi facultad, comiéndome con triskis los rayos de sol que se escapan sigilosos a última hora de la tarde. Me resulta delicioso apoyar la cabeza sobre ese montón de carpetas que tratan de hacerle competencia a la pirámide de Keops ¡puto tartaja, cree que somos sus esclavos!!. El aire huele a colonia de vainilla, se ha formado un burbuja de placidez a mi alrededor. Todos sonríen, o por lo menos lloran de una manera tan rara que a mi me parece una sonrisa. Javi acaba de traer más bolsas de triskis y el sol sigue asomando desafiante entre los cuerpos libertinos que corretean sin temor. Le acaban de pegar un pelotazo a una chica, pobre, le debe de doler. A su lado hay un pedazo de pibón, me encanta su pelo, tan rubio, tan liso, tan ....¡y eso que a mi me van las morenas!. Alguien dice de quedarse allí a beber, me gusta la propuesta, no tengo nada mejor que hacer. Mierda, no me queda un duro, habrá que tirar de los prestamistas. Acaba de aparecer Mario, ese mañico tan gracioso que te canta tangos por la volutad. Ya he encontrado una solución a mi crisis económica. Ya no huele a vainilla, Pablito se ha puesto a fumar un porro tan interminable con la agonía del Papa, y ahora huele a mierda de moro( sin acritud). La verdad es que tampoco me molesta, pero es por tocarle los huevos un rato. Me voy a poner la chaqueta, que en Madrid, en Abril, todavía hace fresquito al anochecer. La chica que me gustaba se acaba de ir, que pena. Si no tuviera ganas de sonreír, fijo que me habrían entrado ganas de llorar. ¡Yuju!. Salto, grito, bebo.... es que me han dicho que Fraga ha adelantado las elecciones ¡¡¡XA QUEDA MENOS!!!. Un par de perros juguetean entre los arbustos, roñan, luchan, se mordisquean. La verdad es que ya no queda mucho que hacer aquí, deberíamos ir en busca de un poco de acción...., espera, alguien se ha puesto a cantar:


Dónde nos llevó la imaginación, donde con los ojos cerrados
se divisan infinitos campos.
Donde se creó la primera luz junto a la semilla del cielo azul,
volveré a ese lugar donde nací.
De sol, espiga y deseo son sus manos en mi pelo,
de nieve, huracán y abismos el sitio de mi recreo.
Viento que en su murmullo parece hablar,
mueve el mundo y con gracia lo ves bailar
y con él el escenario de mi hogar.
Mar, bandeja de plata, mar infernal, es un temperamento natural,
poco o nada cuesta ser uno más.
De sol, espiga y deseo son sus manos en mi pelo,
de nieve, huracán y abismos el sitio de mi recreo.
Silencio, brisa y cordura dan aliento a mi locura,
hay nieve, hay deseo, hay fuego, allí donde me recreo...

 
EL REVENTÓN SALVAJE


La música retumbaba con violencia en mis oídos, se deshacían pequeñas partículas de placer camino de nuestro cerebro. Los espasmos se repetían, en un movimiento picarescamente irritante, a lo largo de un giro que podía durar minutos, segundos o cualquier milésima parte cuantificable de tiempo. Los muchachos saltaban, bailaban, se retorcían formando perfectas coreografías nunca ensayadas. Me empezaba a poner nervioso, mi cuerpo rezumaba un sudor frío, tierno, pecaminoso...como el de un asesino que no puede mirar los ojos inmóviles de sus víctimas. Ya nadie brinca, todo el mundo gime, jalea, envilece como animales sin amaestrar. Es la hora, mi cuerpo se confiesa, el silencio se adueña del mundanal ruido, ya no queda tiempo. El calor rehuye su huida, prefiere quedarse, regocijarse en nuestra miseria, volverse fuego, infierno..hasta explotar...pummm.

El olor a placer se clava, escuece, envenena. Yo no siento nada, soy feliz

No me despertéis mañana, que no me acordaré de nada... y no podré decir que fui feliz.

 
LOS ÚLTIMOS VERSOS QUE TE ESCRIBO

Después de tanto tiempo al fin sabrás que aborrezco las despedidas, ese animal tan violentamente tierno que hasta le provoca urticaria Chuck Norris. Sin embargo hoy, que el invierno ya ha pasado por Madrid, he decidido que me voy a despedir de ti; otra vez. Juro que está será la última.

Empezaré por decir que me alegro de haberte conocido y, aunque quizás todo haya sido una equivocación, me alegro de haberme equivocado. He pensado tantas veces que decirte que ahora ya no se me ocurre nada; lo ves, lo has vuelto a conseguir. Estoy inmóvil, contemplando una foto tuya, la única que me queda, pues las otras las deje perder aquel día que me dijiste que me querías. La verdad es que ya no me acordaba de tu carita perversa, de tus ojos negros como el azabache, de tu pelo dorado por las artes de aquel peluquero medio maricón, de tu cuerpo tibio... Me alegro de haberte vuelto a ver.

No se si podré contarte toda la verdad, es ya demasiado tarde. Y recuerda que no me gustaba explicarme demasiado. Hemos perdido mucho tiempo, nos hemos quedado tantas veces en silencio, mirándonos frente a frente, entrelazando nuestros dedos, huyendo en barquitos cargados de besos... Perdóname, si es que puedes, que yo no lo consigo. Puede que alguna vez te haya hecho llorar, no era mi intención. Tu sabías que nos acabaríamos envenenando, y dejaste que nos envenenásemos al calor de aquellas hogueras en la playa. Y qué si nos fuimos devorando hasta llegar a quedarnos sin corazón, no teníamos otra opción. Puede que te suene ridículo, pero me alegro de haber perdido aquella partida, me alegro de ser el más feliz de los fracasados de aquel verano de sonrisas sin final.

Ahora ya no queda mucho que hacer. ¡Ei! No te pongas triste, sabes que estaré bien. Se que tu también estarás bien. Pronto amanecerá y en el telediario dirán que el Papá ya tiene sucesor, y es negro. Yo me levantaré pasado el mediodía, me ducharé en agua fría y cerraré la puerta. Quizás está noche, mientras yo me entregó al reventón salvaje, y tu te deslizas, sudorosa, bajo infinidad de las sábanas impolutas de su cama, nos despidamos por última vez. Olerá a vainilla. Me alegro de que huela a vainilla.

Sólo me resta por decirte:

No vuelvas nunca, AMOR.

Me alegro de haberte conocido

 
SOÑANDO COS ANXELIÑOS

-¡Que soñes cos anxeliños!

A nai pechou a porta e Anxo quedouse só na alcoba, unicamente acompañado polos acordes somnolentes do “frére jacque”. As persianas baixas impedían que a lúa se colase no cuarto, sen embargo pequenas constelacións de estrelas xurdiron nas paredes azuis. Anxo acurrucábase no berce enrrugábase sobre si mesmo impedindo que se distinguinsen as carnes laxas das súas extremidades. Os seus ollos, inmensamente grandes perdianse nunha oscuridade punteada como as notas da eterna nana. Prácidamente o meniño quedou a durmir.

-¿Cómo se che pira tanto, Snake?

Ambos rapaces corrían horrorizados, como galiñas sen cabeza, corrían, corrían... corrían cada vez máis e máis rápido. Aquel rostro maltratado que choraba bágoas de sangue, perseguíaos na escuridade de esa rúa estreita e malolinte. En calquera momento lles daría alcance, agarraríaos pola espalda e mostraríalles ese rostro palido, de olor putrefacto. Anxo estremecíase mentras corría. Un calor tibio, enfermizo, recorríalle as entrañas.
-Snake, Snake... xa eres un dos nosos! Proba superada, amigo! Xa eres un auténtico Latin King! -xaleaba o outro raparigo.

Anxo non respiraba, non encontraba nada polo que respirar.


-¡Non chores, non chores! Xa pasou todo, que está mama aquí. Non chores, non chores-repetía mentres o apretaba contra o seu ventre. -Só foi un pesadelo- susurráballe nos seus pequenos oídos. Anxo estremecíase, costáballe respirar.

 
AMOR DE CONTRABANDO



Me desperté dolorido, en una casa desconocida, de paredes histriónicamente chillonas. Mis neuronas estallaban una a una sin compasión, la noche anterior debía de haber resultado terrible. Un hilo de cerveza discurría sigilosamente en dirección a ningún sitio, lo seguí con la mirada hasta dar con un par de latas de Heinneken amontonadas a mi alrededor. Me pesaban los párpados y las piernas. Traté de mover los brazos todavía remolones y me encontré con un cuerpo de mujer apoyado en mi regazo; era un cuerpo moreno, teñido por el sol, recubierto por un manto lacio y negro que, suavemente, trataba de respirar.

La música sonaba bajita, imitando el sonido armónico de los pájaros en primavera. Me encontraba desconcertado, felizmente dolorido. El salón se revolvía en una maraña de mierda, trozos de pizzas resesos y chinas de polen esparcidas por la mesa. Acaricié el cuerpo que dormía a mi lado, recorría su cara con mis manos, su nariz afilada y sus labios lacerados. Me quedé un rato parado, oyendo como respiraba aquel cuerpo. Resultaba delicioso escuchar aquel vaivén de su cuerpo.

Era tarde, las 15:30. El reloj digital de la cocina parpadeaba constantemente. Mis deportivas se mezclaban con el montón de ropa esparcida por la casa. No podía quedarme más tiempo allí, agarrado a ella, libremente encadenado a su piel, así que la miré por última vez, atrapé una manta y la dejé caer sobre su cuerpo. Cerré la puerta y en silencio bajé las escaleras.

Hacía sol, como todas las madrugadas a su lado.