Me gusta mirarte desde lejos. De reojo. Contemplarte distraída, como si nada fuese contigo, como si toda mi vida no fueses tú. Me gustan tus ojos: azules, rojos o negros.¿Desde cuando me importan a mi los colores?. A mi me importas tú, tu mirada, tu sonrisa y esos besos que envida la misma Venus. Y ahora no me quiero marchar, quiero perder el tiempo contigo. Olvidarlo en algún rincón oscuro, donde el brillar de tus ojos me recuerde que el cielo existe, y que a mi, me lo han prestado un instante. Dicen que a ser feliz te acostumbras rápidamente, pero a mi me resulta extraño oírte respirar y ya no poder dejar de sonreír.
Me asusta abrazarte. En silencio. Hablando en ese idioma que solo tu y yo conocemos. Tengo miedo a seguir enamorándome, a no dejar de quererte, a terminar amándote....y entonces ya no poder tenerte. Me estremezco al pensar que tu piel no resbala sobre la mía. Me aterra creer que tus ojos ya no se cierran por mi. Me muero si me doy la vuelta y no te encuentro. Y que más da lo que piensen los demás, ¿Qué no queda tiempo? Pues lo inventamos.
Me gustas. Me asustas. Será por eso que dice el Sabina que “los amores que matan nunca mueren....”. Agárrate fuerte a mí. Después, si tu quieres, nos suicidamos.
Cuentan las páginas sagradas de la Biblia que un día de tormenta, entre truenos y relámpagos, se le apareció Dios a Moisés y le entregó, en una tabla tallada con la precisión del arriero perdido, los 10 mandamientos:
1- Amarás a Dios sobre todas las cosas.
2- No tomarás el nombre de Dios en vano..
3- Santificarás el día del Señor.
4- Honrarás a tu padre y a tu madre.
5- No matarás.
6- No cometerás actos impuros.
7- No robarás.
8- No levantarás falsos testimonios ni mentirás.
9- No consentirás pensamientos ni deseos impuros.
10-No codiciarás los bienes ajenos.
Cuentan los sabios de ese bar en el que pierdo la razón, entre el humo y las cervezas, que hay una tabla, tallada con la vaguedad de un borracho, en la que se resumen los principios de poligamia:
1-Las relaciones de pareja son como las casas, comienzan por ponérseles los suelos, los tabiques...pero mientras no este el techo colocado, no podemos vivir en ella, pues las noches sin cobijo son muy frías.
2-Eso de que la distancia es el olvido no es del todo exacto. Lo que ocurre es que se produce un choque cultural, pues no es lo mismo conocer a alguien en Soria que en Donosti, por eso cuando uno sale de sus fronteras territoriales debe tratar de integrarse en la comunidad, conociendo sus gustos y costumbres.
3-“Poderoso caballero es Don Dinero” que decía Góngora. Con mucha razón. Acaso ¿no cogerían ustedes un billete de 500 euros que se encuentren por la calle, aunque tuviese otros 100 en el bolsillo?...y la carne es débil.
Así que ya lo saben, cada uno que profese la religión que quiera, pero no olviden que lo bonito es amar. Ya se lo dijo Cristo a aquel borracho de mi bar.





