Un viaje clandestino,
sin escapatoria
con perversión;
nada vale
todo sirve;
caída libre
si quieres, puedes esperarme abajo.
Sauces llorones,
en la ribera de una playa fluvial,
todo me es extraño
quiero besarte,
quiero comerte
pero tu ya te has ido.
Gaviotas que ronronean,
no entiendo lo que dicen
quizá sea la verdad
¡tendré que creerlas!
ellas no me pueden fallar.
La noche comienza a caer,
y yo empiezo a necesitarte,
riesgo necesario,
dulce condena
tu y yo:
Avioncitos de papel,
frágil pedazo de vida
en manos del viento;
lucha de gigantes
desidia compartida,
pidiendo una tregua
para escapar del tiempo.
No tiene prisa el suicida del 4ºC,
los anuncios le han pillado poco antes de acabar;
la escena se complica
en la calle es hoy fiesta, y el no tiene nada que celebrar.
Las madres acuestan a los niños,
ya no cuentan cuentos, eran otros tiempos;
mañana no quedará inocencia
y pasarán la tarde a la sombra de los olivos
Madrid no puede dormir,
las historias se repiten en los portales
pequeños trozos de vida
se pierden en los arrabales
La gasolina, suma y sigue
la vida pierde adictos,
y el gramo se cotiza por encima de 60
en el último de los garitos.
Mi cuerpo pide guerra,
no lo pienses más, perdóname y ven aquí
no preguntes si te quiero
esta noche es solamente para ti
Puede que al llegar la mañana
en el numero 23, el ya no esté
su hijo se iba a casar,
y a el nadie se acordó de invitarlo al convite.
Y mientras el mundo a su ritmo,
Britney sigue cantando, y Pedro J. los editoriales
por mucho que lo pienso
no encuentro explicaciones.
Era Sábado, no podía dormir y Pablo me entretenía con canciones cargadas de adrenalina.





