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Diarios de un náufrago en altamar
Breves historias de una vida cada día más larga...
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Mañana nunca será ayer.
Sindicación
 
LA TRAICIÓN DE WENDY


No son horas para que los niños estén despiertos, es más, las estrellas parecen ya dormidas, escondidas bajo el manto oscuro de la noche solitaria. Las calles de la ciudad huelen a desolación, un ligero aroma de vino tinto aderezado con los restos olvidados de algún bocadillo robado en el Sprint de Tribunal.

Sentado sobre una de las aceras, irritablemente semejantes, que adornan las calles del centro de Madrid, un pequeño hombrecillo, rubio, bajito, sin pelos en el pecho, sin amor en el corazón y sin sangre en las venas, revuelve su mirada inagotable, contemplando los niñatos que golpean el pedal del acelerador del deportivo que papa les ha regalado por su décimo octavo cumpleaños. La noche es bastante tranquila; plácidamente hombres y mujeres, perros y gatos, van evaporándose ante la mirada del imberbe muchacho recostado sobre la acera. El camión de la basura cruza la calle, disparando violentos chorros de agua que empapan los restos esparcidos sobre la ciudad, dando forma a un pequeños tsunami de papeles y pasiones prohibidas.

Las liliputienses piernas del muchacho, insensiblemente escuálidas como el hilo de h2o que se escapa de un grifo entreabierto, se balacean por uno de los callejones pintarrajeados de Malasaña, huyendo como kamikazes de la cárcel nocturna del país de nunca jamás. Entre las nubes comienzan a colarse finos halos de luz, tibios como el cariño desmedido de las abuelas de la plaza de mayo. Al diminuto Peter Pan las noches como esta le hacen envejecer, le revuelven la sangre helada por el frío de una cama vacía, hasta hacer desaparecer la palidez de su tez. Sin embargo a Peter Pan, la perpetua traición de Wendy, le vuelve dolorosamente insensible, como el niño que no sueña porque le han robado la infancia, porque las lágrimas de la soledad tiene el regusto amargo de los besos de Campanilla.

El último tren con destino a “nunca jamás” ha partido hace escasos dos minutos, así que Peter se ha quedado vagando por las calle interminablemente añejas, silbando una conocida canción del Sabina.

Por cierto, si alguno de vosotros cumple con el azaroso ritual de encontrarse con el bueno de Peter Pan, que me avise, porque tengo un mensaje que entregarle.

 
Comentario:
brutal, cuando la desolacion está tan bien escrita, perece bonita y todo... pero la magia de la amargura es más brillante desde la distancia.
 
Comentario:
¿Sería Alonso Quijano DON QUIJOTE, si no buscase a Dulcinea?
¿Para qué iba a volver Ulises a Ítaca si se está tambien en los brazos de las sirenas?
¿A quién iba a esperar la Magdalena si Cristo no quisiese resucitar?
¿Ardería Troya por otra que no fuese Helena?
¿Lanzaría aquel beso de despedida la Mata Hari?
¿A quién salvaría Spiderman, al mundo o a Mary Jane?
 
Comentario:
¿Sería Alonso Quijano DON QUIJOTE, si no buscase a Dulcinea?
¿Para qué iba a volver Ulises a Ítaca si se está tambien en los brazos de las sirenas?
¿A quién iba a esperar la Magdalena si Cristo no quisiese resucitar?
¿Ardería Troya por otra que no fuese Helena?
¿Lanzaría aquel beso de despedida la Mata Hari?
¿A quién salvaría Spiderman, al mundo o a Mary Jane?
 
Comentario:

Sobran las palabras cuando alguien te las roba de la boca. Un apunte: a veces la vida te engaña con cuentos de piratas y pequeños hombres voladores que serán adolescentes por siempre. Porque uno no se conforma con Campanillas quita-penas; como nadie se podría dar por satisfecho con Wendys incopóreas... Todos desempeñamos un papel lo mejor que sabemos o podemos; y esa chica que duerme junto a ti, en el cuarto de al lado, te acaba de dar un bofetón para que despiertes. Y lo ha hecho de una forma dulce y sincera; como queriendo hacerte comprender, inconscientemente, que Wendy, en los mejores cuentos, se disfraza de Campanilla.

(Y Viceversa.)
 
Comentario:
Estimado poeta de la zurda:
Se me ha revuelto el estómago al imaginarme al desesperanzado Peter vagando sin rumbo, sin el País de Nunca Jamás, en fin, sin Wendy... Tendrá que enfrentarse él solo al Capitán Garfio, ¿no?

Pero me había prometido, y a eso precisamente me remito, una explicación acerca del nick que puso el otro día en el messenger. La espero con rigurosa impaciencia.

Disculpe si me precipito en mis deducciones y le ruego, no me tenga en cuenta la osadía; ya que motivos ajenos me han podido inducir a incurrir en un error:

He visto a Peter,-de hecho le veo cada día-. Está en la habitación de al lado: escucha una triste canción de Quique González mientras se lamenta de la noche lluviosa que se avecina. Añora a Wendy, en silencio...
Tira de sus pantalones dos tallas más grandes los cuáles inevitablemente dejan al descubierto buena parte de su trasero; y acto seguido, se contonea ante el espejo repitiéndose a sí mismo lo bueno que está.
Tiene 19 años pero sigue siendo el mismo niño de siempre. No quiere crecer, y precisamente ahí es donde reside su encanto. Irradia luz, magia, fantasía, sueños... a los que le rodean... Escéptico ante el amor, pero incomprensiblemente romántico. ¿Es el precio de la traición? Por favor, especifíquelo en su próximo escrito.

Me tiene intrigada el mensaje que ha de enviarle a Peter, y si me hace el favor, dígale que sea feliz, asimismo hágale saber que Wendy reaparecerá en su vida.(Como si nunca se hubiera ido) De no ser así, aconséjele que lo intente con Campanilla – cuyos besos son más fáciles y menos contaminantes-pues ella también es muy mona y tiene el pelo más claro. Creo haberla visto este sábado en el Coppelia ...pero estaba cansada.

Un saludo y otro para el bueno de Peter.
Atentamente, su compi que le tiene en muy alta estima.


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