A la gente le gusta hablar. Le encanta. En la carnicería del barrio o en los pasillos del Congreso; cualquier lugar es adecuado para una rajada. El mundo necesita cotillear, es su válvula de escape. ¿Qué sería de A tu lado sin el famosillo al que dar estopa? ¿ De qué viviría Telefónica?...¡que el cielo se desplome sobre nuestra cabezas si nos quitan el venenoso placer de destripar despacito la vida de la vecindad!.
El cotilleo es un deporte olímpico del que mi madre es doble medallista. Nadie puede señalar donde comienza la intimidad, ni siquiera podemos asegurar un instante de libertad en lo más profundo del corazón. Somos parte de un show, juguetes en manos de niños aburridos. Y no quedan muchas alternativas, quizás coger nuestra chalanita y poner rumbo a ningún sitio. A ese punto inmenso del océano donde tu y yo estemos tan lejos que no podamos separarnos. Al más puro estilo Seth Cohen
A mí me aburre sobremanera hablar de la gente ya sea famosa o no.
Prefiero otros temas de conversación.Sabes qué, pensé en un principio que Anónimo a Secas y tú erais la misma persona.
Un saludo, me encanta como escribís. Los dos:)