NADA
Parecía ahogarme tanta luz, tanta sed abrasadora de asfalto y piedras. Estaba caminando como si recorriera el propio camino de mi vida, desierto. Mirando las sombras de las gentes que a mi lado se escapaban sin poder asistirlas. Abocando en cada instante, irremediablemente, a la soledad.
CARMEN LAFORET. 1944