Ternura
Tengo tantas cosas que decirle y le veo tan poco...
Quiero contarle que me hace mucha ilusión que quiera tener un bebé, que me encanta cuando hablamos de posibles nombres (sin ponernos de acuerdo), que me llenan de cariño sus besos en la frente, que me siento feliz y querida...
Deseo tanto que se entere de que le quiero... y se lo digo, pero es tan reservado que no sé si le llega, no sé si se entera... Me hace tan poco caso... con la obra y el trabajo... yo procuro no complicarle las cosas y que todo en casa esté a punto...
Es dura la situación y a veces me siento sola, pero pienso que son etapas y que cuando la casa esté hecha estaremos más tranquilos. También pienso que cuando esté embarazada no estaré sola. Yupi! Estaré acompañada...
Ya no me dará vergüenza hablar sola porque diré que le hablo al bebé, ni me preguntaré si estoy como una cabra por reirme sola por chorradas o por hacer planes imposibles en voz alta para el futuro...
Me visualizo en la casa nueva, con el jardín a medio arreglar (jardín de 2000 metrillos de ná), esa cocina que tantos quebraderos de cabeza nos está dando, con el sol entrando a raudales por las ventanas, viendo el prao lleno vacas, los bichos variados entrándome por debajo de la puerta, el olor a cucho de los praos cercanos... Me imagino con el bebé en brazos bailando por el salón, en mi regazo mientras come mirándome... en su habitación llena de peluches de su madre (que va a ser que tengo pocos)... Me veo durmiéndola bajo los árboles, haciéndole mil fotos en una manta, escuchando los pájaros, paseando descalzas por el cesped...
Quiero imaginar a un padre sonriendo a su hija, vistiéndola, bañándola, dándole un biberón... Un padre que, cansado del trabajo, se duerme en el sofá con ella en brazos... se baña con ella y juegan en el agua... se tira por el suelo para hacerle monerías... Le veo como ese padre que un día tuve y ahora tanto añoro, le veo amándonos a las dos hasta decir basta, le veo como es él, maravilloso, dulce, amable, cortés, tranquilo...
Tengo ganas de ver la expresión de su cara cuando sepa que nos hemos embarazado, cuando veamos juntos la primera eco o escuchemos el primer latido... cuando vea llegar al mundo a su hija y llore al cogerla por primera vez. Me apetece tanto darle esa niña que tanto desea...
Me gustan sus ojos, como la primera vez que nos cruzamos sin decir nada, sus manos, sus gestos, su forma de hablar, el olor de su pelo, su forma de ponerse los pantalones, la expresión de su rostro cuando duerme, sentir sus brazos apretándome contra él...
Me apetece fundirme y no separarnos, llevármelo conmigo a todos lados y que vea lo mucho que le amo cada segundo de mi vida... Nunca había sentido algo así, tan fuerte, tan sencillo, tan abrumador, tan bonito...
Quiero contarle que me hace mucha ilusión que quiera tener un bebé, que me encanta cuando hablamos de posibles nombres (sin ponernos de acuerdo), que me llenan de cariño sus besos en la frente, que me siento feliz y querida...Deseo tanto que se entere de que le quiero... y se lo digo, pero es tan reservado que no sé si le llega, no sé si se entera... Me hace tan poco caso... con la obra y el trabajo... yo procuro no complicarle las cosas y que todo en casa esté a punto...
Es dura la situación y a veces me siento sola, pero pienso que son etapas y que cuando la casa esté hecha estaremos más tranquilos. También pienso que cuando esté embarazada no estaré sola. Yupi! Estaré acompañada...
Ya no me dará vergüenza hablar sola porque diré que le hablo al bebé, ni me preguntaré si estoy como una cabra por reirme sola por chorradas o por hacer planes imposibles en voz alta para el futuro...
Me visualizo en la casa nueva, con el jardín a medio arreglar (jardín de 2000 metrillos de ná), esa cocina que tantos quebraderos de cabeza nos está dando, con el sol entrando a raudales por las ventanas, viendo el prao lleno vacas, los bichos variados entrándome por debajo de la puerta, el olor a cucho de los praos cercanos... Me imagino con el bebé en brazos bailando por el salón, en mi regazo mientras come mirándome... en su habitación llena de peluches de su madre (que va a ser que tengo pocos)... Me veo durmiéndola bajo los árboles, haciéndole mil fotos en una manta, escuchando los pájaros, paseando descalzas por el cesped...
Quiero imaginar a un padre sonriendo a su hija, vistiéndola, bañándola, dándole un biberón... Un padre que, cansado del trabajo, se duerme en el sofá con ella en brazos... se baña con ella y juegan en el agua... se tira por el suelo para hacerle monerías... Le veo como ese padre que un día tuve y ahora tanto añoro, le veo amándonos a las dos hasta decir basta, le veo como es él, maravilloso, dulce, amable, cortés, tranquilo...
Tengo ganas de ver la expresión de su cara cuando sepa que nos hemos embarazado, cuando veamos juntos la primera eco o escuchemos el primer latido... cuando vea llegar al mundo a su hija y llore al cogerla por primera vez. Me apetece tanto darle esa niña que tanto desea...
Me gustan sus ojos, como la primera vez que nos cruzamos sin decir nada, sus manos, sus gestos, su forma de hablar, el olor de su pelo, su forma de ponerse los pantalones, la expresión de su rostro cuando duerme, sentir sus brazos apretándome contra él...
Me apetece fundirme y no separarnos, llevármelo conmigo a todos lados y que vea lo mucho que le amo cada segundo de mi vida... Nunca había sentido algo así, tan fuerte, tan sencillo, tan abrumador, tan bonito...
Va de partos la cosa...
Alguien en un comentario en este blog me recomendó no hace mucho la lectura de un artículo de la revista Psychologies, de reciente estreno y publicación mensual.
Me gustó mucho lo que leí y he decidido comprarla habitualmente porque la encuentro super interesante. Buscando información acerca de la susodicha publicación, he dado con un artículo acerca de la maternidad hoy en día y las causas por las que muchas mujeres deciden renunciar a la anestesia epidural.
Habla de que cada vez más mujeres eligen dar a la luz sin epidural, para participar con intensidad en el nacimiento de sus hijos y beneficiarse de las ventajas de un parto natural. Puede que estemos ante un nuevo fenómeno, mezcla de ideología ecológica y acto reivindicativo.
El caso es que, en el caso del parto, la tecnología no es necesariamente sinónimo de progreso. En España, el modelo de atención al parto es intervencionista e invasivo (cosa que he leído innumerables veces ya, tanto en Internet como en libros), y arrastra falsos mitos obstétricos originados hace dos siglos –como que la episiotomía previene desgarros–.
Este modelo médico no sólo está "contraindicado" ya en toda Europa, sino que la tendencia actual es desmontar la parafernalia obstétrica y proveer a la madre y al bebé de una asistencia respetuosa, limitando las intervenciones médicas. La tecnología en el parto está bien empleada cuando resuelve una situación que supondría algún daño para la madre o el bebé, como podría ser una cesárea.
Los ejemplos en el campo de la obstetricia son innumerables: el parto es forzado por la hormona oxitocina, se corta el periné por rutina, no se preserva la intimidad de la madre durante la dilatación y el expulsivo, se obliga a la posición horizontal durante ambas etapas... Además, en España se continúa pinzando el cordón umbilical inmediatamente tras la expulsión, una práctica muy lesiva para el bebé. El cordón sigue latiendo y suministrando sangre oxigenada de la placenta al bebé durante varios minutos, tiempo previsto por la naturaleza para comenzar a usar sus pulmones sin riesgo de privación de oxígeno. Dicen que las comparaciones son odiosas, pero a veces son elocuentes.
Hay ejemplos tremendos que cualquiera puede encontrar en la red, testimonios de madres maltratadas a la hora del parto, equivocaciones y fallos garrafales en la atención prenatal...
Por ejemplo, la necesidad de intimidad de la parturienta no se explica sólo en términos de dignidad o respeto. Una mujer no puede dilatar si se siente amenazada, observada, dirigida o manipulada. Todo lo que produce estrés es inhibitorio y dificulta el parto. Son perjudiciales la falta de intimidad, la presencia de desconocidos, el entorno ruidoso y luminoso inapropiado, y la postura impuesta.
En Inglaterra la mujer pare en la habitación, en cuya puerta hay un cartel que dice "Llamar dos veces y esperar respuesta. No entrar." Nadie puede pasar sin permiso de la comadrona o la persona que la acompaña. Ni siquiera puede estar una estudiante de matrona si la mujer no consiente. Detrás de la puerta hay una cortina que impide ver a la parturienta nada más abrir.
En España, la mujer dilata en la habitación y pare en el paritorio, un lugar bastante incómodo además de feo, demasiado luminoso y ruidoso, en el que la mujer se siente muy vulnerable y donde cualquiera con bata blanca o verde entra intempestivamente. La necesidad de intimidad no se respeta. Es habitual que hagan tactos personas distintas, sobre todo en los hospitales universitarios donde los estudiantes hacen prácticas. Y sin permiso, por supuesto. Cuando yo nací, había cinco estudiantes, que mi madre recuerde, y los cinco hicieron un tacto y, no sólo eso, sino que como era un parto con forceps, hicieron hasta fotos. ¿Creéis que eso no es una aberración?
En el periodo explusivo, cualquier postura es válida si la mujer se siente cómoda. La única inapropiada, y que ninguna parturienta escogería de motu proprio, es la litotomía: tumbada, con los pies sujetos en alto. Se trata de una reliquia del pasado que sería denunciable por los daños que puede originar.
En Inglaterra, las mujeres paren en la postura que desean: en el taburete obstétrico, en cuclillas, a cuatro patas, de pie, de rodillas, en la bañera, sentadas, de lado. La posición de litotomía se reserva únicamente para los casos en que se deben utilizar los fórceps o la ventosa, que suceden muy raramente. La cama es adaptable y puede plegarse hasta convertirse en un sillón con perneras abatibles.
Mientras que en España el potro obstétrico, continúa siendo la estrella indiscutible del paritorio por dos motivos: es el más cómodo para el personal del hospital y asegura una posición de superioridad en relación a la mujer.
Cuando leo cosas como estas, investigaciones serias o cualquier material que cae en mis manos acerca del embarazo y el parto, se me pone un nudo en el estómago y se me quitan las ganas de tener un bebé.
Luego, cuando comentas estas cosas, todos te dicen que nadie se ha muerto por un dolor de parto y que no soy la única que va a parir... pero digo yo que no porque todos se tiren al río voy a ir yo detrás... Quiero decir, que no porque esto esté así impuesto en los hospitales, yo tengo que pasar por ello... Quisiera encontrar un lugar en el que dar a luz en el agua, que siempre fue mi idea, aunque dudo mucho que aquí lo haya...
No hablo ya de errores médicos, hablo de mi dignidad, de mi miedo a lo desconocido, al dolor, al frío... hablo de mi como mujer que se rebela a todas estas malas prácticas horribles que sé que en Oviedo se practican... hablo de amigas que acaban de dar a luz pasándolo muy malamente por falta de atención, por prisas en el cambio de turno, por saturación de los paritorios... Hablo de infecciones por cortes indebidos, de madres que no dan el pecho, de bebés tomando biberón sin permiso... No encuentro una amiga que me hable bien de su parto...
Quiero tener hijos, pero no sé si este precio podré pagarlo...

Me gustó mucho lo que leí y he decidido comprarla habitualmente porque la encuentro super interesante. Buscando información acerca de la susodicha publicación, he dado con un artículo acerca de la maternidad hoy en día y las causas por las que muchas mujeres deciden renunciar a la anestesia epidural.
Habla de que cada vez más mujeres eligen dar a la luz sin epidural, para participar con intensidad en el nacimiento de sus hijos y beneficiarse de las ventajas de un parto natural. Puede que estemos ante un nuevo fenómeno, mezcla de ideología ecológica y acto reivindicativo.
El caso es que, en el caso del parto, la tecnología no es necesariamente sinónimo de progreso. En España, el modelo de atención al parto es intervencionista e invasivo (cosa que he leído innumerables veces ya, tanto en Internet como en libros), y arrastra falsos mitos obstétricos originados hace dos siglos –como que la episiotomía previene desgarros–.
Este modelo médico no sólo está "contraindicado" ya en toda Europa, sino que la tendencia actual es desmontar la parafernalia obstétrica y proveer a la madre y al bebé de una asistencia respetuosa, limitando las intervenciones médicas. La tecnología en el parto está bien empleada cuando resuelve una situación que supondría algún daño para la madre o el bebé, como podría ser una cesárea.
Los ejemplos en el campo de la obstetricia son innumerables: el parto es forzado por la hormona oxitocina, se corta el periné por rutina, no se preserva la intimidad de la madre durante la dilatación y el expulsivo, se obliga a la posición horizontal durante ambas etapas... Además, en España se continúa pinzando el cordón umbilical inmediatamente tras la expulsión, una práctica muy lesiva para el bebé. El cordón sigue latiendo y suministrando sangre oxigenada de la placenta al bebé durante varios minutos, tiempo previsto por la naturaleza para comenzar a usar sus pulmones sin riesgo de privación de oxígeno. Dicen que las comparaciones son odiosas, pero a veces son elocuentes.
Hay ejemplos tremendos que cualquiera puede encontrar en la red, testimonios de madres maltratadas a la hora del parto, equivocaciones y fallos garrafales en la atención prenatal...
Por ejemplo, la necesidad de intimidad de la parturienta no se explica sólo en términos de dignidad o respeto. Una mujer no puede dilatar si se siente amenazada, observada, dirigida o manipulada. Todo lo que produce estrés es inhibitorio y dificulta el parto. Son perjudiciales la falta de intimidad, la presencia de desconocidos, el entorno ruidoso y luminoso inapropiado, y la postura impuesta.
En Inglaterra la mujer pare en la habitación, en cuya puerta hay un cartel que dice "Llamar dos veces y esperar respuesta. No entrar." Nadie puede pasar sin permiso de la comadrona o la persona que la acompaña. Ni siquiera puede estar una estudiante de matrona si la mujer no consiente. Detrás de la puerta hay una cortina que impide ver a la parturienta nada más abrir.
En España, la mujer dilata en la habitación y pare en el paritorio, un lugar bastante incómodo además de feo, demasiado luminoso y ruidoso, en el que la mujer se siente muy vulnerable y donde cualquiera con bata blanca o verde entra intempestivamente. La necesidad de intimidad no se respeta. Es habitual que hagan tactos personas distintas, sobre todo en los hospitales universitarios donde los estudiantes hacen prácticas. Y sin permiso, por supuesto. Cuando yo nací, había cinco estudiantes, que mi madre recuerde, y los cinco hicieron un tacto y, no sólo eso, sino que como era un parto con forceps, hicieron hasta fotos. ¿Creéis que eso no es una aberración?
En el periodo explusivo, cualquier postura es válida si la mujer se siente cómoda. La única inapropiada, y que ninguna parturienta escogería de motu proprio, es la litotomía: tumbada, con los pies sujetos en alto. Se trata de una reliquia del pasado que sería denunciable por los daños que puede originar.
En Inglaterra, las mujeres paren en la postura que desean: en el taburete obstétrico, en cuclillas, a cuatro patas, de pie, de rodillas, en la bañera, sentadas, de lado. La posición de litotomía se reserva únicamente para los casos en que se deben utilizar los fórceps o la ventosa, que suceden muy raramente. La cama es adaptable y puede plegarse hasta convertirse en un sillón con perneras abatibles.
Mientras que en España el potro obstétrico, continúa siendo la estrella indiscutible del paritorio por dos motivos: es el más cómodo para el personal del hospital y asegura una posición de superioridad en relación a la mujer.
Cuando leo cosas como estas, investigaciones serias o cualquier material que cae en mis manos acerca del embarazo y el parto, se me pone un nudo en el estómago y se me quitan las ganas de tener un bebé.
Luego, cuando comentas estas cosas, todos te dicen que nadie se ha muerto por un dolor de parto y que no soy la única que va a parir... pero digo yo que no porque todos se tiren al río voy a ir yo detrás... Quiero decir, que no porque esto esté así impuesto en los hospitales, yo tengo que pasar por ello... Quisiera encontrar un lugar en el que dar a luz en el agua, que siempre fue mi idea, aunque dudo mucho que aquí lo haya...
No hablo ya de errores médicos, hablo de mi dignidad, de mi miedo a lo desconocido, al dolor, al frío... hablo de mi como mujer que se rebela a todas estas malas prácticas horribles que sé que en Oviedo se practican... hablo de amigas que acaban de dar a luz pasándolo muy malamente por falta de atención, por prisas en el cambio de turno, por saturación de los paritorios... Hablo de infecciones por cortes indebidos, de madres que no dan el pecho, de bebés tomando biberón sin permiso... No encuentro una amiga que me hable bien de su parto...
Quiero tener hijos, pero no sé si este precio podré pagarlo...
GANAS DE TODO...
Hace un día expectacular aquí en el Norte. Cielo azul, calorcito justo... después de tanto frío y tan mal invierno, ya era hora... Parece un sueño del que vas a despertar cuando menos lo esperes, porque aquí el buen tiempo dura un suspiro o 4 días máximo...
Estoy de mejor humor, con más ganas de todo (estudiar, salir, poner orden...) y eso es muy buena señal. La situación de las oposiciones sigue en suspenso. Aún no han salido las listas de admitidos a examen (desde agosto!!!!) y tememos que se alargue hasta el verano. En cuanto a apuntes, no creo que nos pille el toro, pero en cuanto a moral... no sé, no sé... Todo acaba por agotar y aunque sepas que esto es como una carrera de fondo, no siempre estás a tope de motivación.
Veo a la gente de clase como "pasando" mucho del tema y diciendo que estudian poco...
Uhmmm, mal rollo... Hablando de cambios forzosos de puesto de trabajo en la Administración, yo tengo claro que intentaría no irme y tener dos casas abiertas y una familia desligada. Creo que no merece la pena, dos sueldos y dos casas?? No me salen las cuentas, puede ser que perdamos más que ganemos. Espero tener suerte y pillar una plaza que no me haga viajar mucho...
Algunas de las más mayores de clase (mujeres de 40 y tantos con familia) dicen que ellas se van. Que se lían la manta a la cabeza y se largan a donde les pongan. Que dejan marido e hijos y que se las arreglen... ¡¡¡Herejía, herejía!!! Pero qué es esto? Hartas deben de estar para decir semejante cosa o no lo dicen en serio... A mi me animan a que me vaya sola y crie a mis hijos yo por ahí a expensas de su padre... ajjajajajajaja Os lo juro que me dicen eso...
Hombre, pués bastante tuve yo con la experiencia propia como para hacerle esas cosas a mis hijos (a los que tenga). Espero poder estar con ellos todos los días y criarles entre los dos... Familias desestructuradas ya hay muchas y no desearía eso para la mía. Si tuviera que renunciar a algo, sería al trabajo. Viviríamos más apretaos, pero unidos ¿no?
Todo son cuestiones de elección personal, creo yo. Cada uno lo ve a su manera. Yo lo veo claro. Si voy a formar una familia es con todas las consecuencias y las consecuencias son que hay que estar al pie del cañón y hacerlo todo lo mejor que uno sepa.
Llega la Semana Santa y creo que me toca quedarme en casa, no literalmente, pero en mi ciudad. Como mucho iré a la finca a hacer chapuzas y al menos estaré en la naturaleza, porque aquello aún es un prao... con su hierba, sus florecillas, sus árboles, barro, piedras...
La Semana Santa implica comidas familiares o arrejuntamientos pa vernos... Grrrrrrrrrrrrrrrrrrrr... ya empezamos.... hay que buscarle algo al ahijao.... mal rollo porque hay que comprar no sé qué con lo que se ha encaprichao... ¡Eso no se hace! ¡caca! El padrino aquí da el bollo de pascua o dinero y listo... estas moderneces de regalar como si fuera obligación y vinieran los Reyes again no las entiendo...
No quisiera meter a nadie en el compromiso de ser padrino de un hijo mío, lo cual implica saltarse las normas ¿no? Entre otras cosas, no hacer bautizo... A mi me desheredan por atea... jajajjajjjaja
Estoy de mejor humor, con más ganas de todo (estudiar, salir, poner orden...) y eso es muy buena señal. La situación de las oposiciones sigue en suspenso. Aún no han salido las listas de admitidos a examen (desde agosto!!!!) y tememos que se alargue hasta el verano. En cuanto a apuntes, no creo que nos pille el toro, pero en cuanto a moral... no sé, no sé... Todo acaba por agotar y aunque sepas que esto es como una carrera de fondo, no siempre estás a tope de motivación.
Veo a la gente de clase como "pasando" mucho del tema y diciendo que estudian poco...
Uhmmm, mal rollo... Hablando de cambios forzosos de puesto de trabajo en la Administración, yo tengo claro que intentaría no irme y tener dos casas abiertas y una familia desligada. Creo que no merece la pena, dos sueldos y dos casas?? No me salen las cuentas, puede ser que perdamos más que ganemos. Espero tener suerte y pillar una plaza que no me haga viajar mucho... Algunas de las más mayores de clase (mujeres de 40 y tantos con familia) dicen que ellas se van. Que se lían la manta a la cabeza y se largan a donde les pongan. Que dejan marido e hijos y que se las arreglen... ¡¡¡Herejía, herejía!!! Pero qué es esto? Hartas deben de estar para decir semejante cosa o no lo dicen en serio... A mi me animan a que me vaya sola y crie a mis hijos yo por ahí a expensas de su padre... ajjajajajajaja Os lo juro que me dicen eso...
Hombre, pués bastante tuve yo con la experiencia propia como para hacerle esas cosas a mis hijos (a los que tenga). Espero poder estar con ellos todos los días y criarles entre los dos... Familias desestructuradas ya hay muchas y no desearía eso para la mía. Si tuviera que renunciar a algo, sería al trabajo. Viviríamos más apretaos, pero unidos ¿no?
Todo son cuestiones de elección personal, creo yo. Cada uno lo ve a su manera. Yo lo veo claro. Si voy a formar una familia es con todas las consecuencias y las consecuencias son que hay que estar al pie del cañón y hacerlo todo lo mejor que uno sepa.
Llega la Semana Santa y creo que me toca quedarme en casa, no literalmente, pero en mi ciudad. Como mucho iré a la finca a hacer chapuzas y al menos estaré en la naturaleza, porque aquello aún es un prao... con su hierba, sus florecillas, sus árboles, barro, piedras...
La Semana Santa implica comidas familiares o arrejuntamientos pa vernos... Grrrrrrrrrrrrrrrrrrrr... ya empezamos.... hay que buscarle algo al ahijao.... mal rollo porque hay que comprar no sé qué con lo que se ha encaprichao... ¡Eso no se hace! ¡caca! El padrino aquí da el bollo de pascua o dinero y listo... estas moderneces de regalar como si fuera obligación y vinieran los Reyes again no las entiendo...
No quisiera meter a nadie en el compromiso de ser padrino de un hijo mío, lo cual implica saltarse las normas ¿no? Entre otras cosas, no hacer bautizo... A mi me desheredan por atea... jajajjajjjaja
VA DE MEDICOS
Los que llevéis un tiempillo "soportando" las chorradas de este blog, sabréis de mi lucha contra los elementos cuando quise pedir hora para ir al ginecólogo y me daban pa dentro de un año... Al final acabé llendo a la consulta particular del que me tocaría por el seguro, pero sin esperar tanto para hacerme una revisión y que me dijera cuál es procedimiento para quedarse embarazada...
Bueno, el caso es que esta mañana he ido a mi médico de cabecera a por recetas y he pedido la primera hora de la mañana, que me imaginé que no llevaría retraso al ser la hora a la que empieza la consulta.
Pués nada más lejos de la realidad. Allí estaba yo, a las 10:25 de la mañana con hora para las 10:30. Sentadita en la sala de espera con otras cinco personas y un par de maromos de estos estilizados, de 1,80 de altura y traje de marca. Llevaban maletín y a mi eso ya no me moló nada de nada.
Enseguida llegaron más de aquellos, chicas de traje y con maletín también había... y cuando daban las 10:30 picaron a la puerta de mi médico y empezaron a desfilar pa adentro. Yo me imaginaba de qué iba la cosa cuando les vi la pinta, porque a la legua estaba claro que enfermos no eran, pero no me imaginé que mis temores fuesen ciertos. No me podía creer que aquellos visitadores médicos tuviesen la santa cara de colarse a los que habíamos pedido hora y era nuestra hora de entrar al médico, no la de ellos!!!!!
Así que allí estábamos unas cuantas viejecillas y yo, con cara de subnormales, esperando que por la gracia de Dios y no por haber pedido hora, el médico tuviese a bien el atendernos.
Entré a la consulta a las 11:15... y el cabreo que me traía conmigo misma era cojonudo... Estaba dispuesta a poner una queja, pero tenía pila de cosas por hacer y ya iba media hora retrasada... así que, a pesar de la mala hostia y del dolor de cabeza, no la puse.
Cada vez que voy tiene un retraso mínimo de 45 minutos y a mi eso me desborda... Lo siento, pero no puedo creer que no se pueda seguir un poco mejor el horario establecido. Pero claro, si a la hora de empezar, le llegan 6 visitadores, es normal que se retrase media hora...
Y digo yo ¿pa qué me dan hora a las 10:30 si hasta las 11 no empiezan a pasar consulta? Si lo saben de sobra porque cada día ocurre lo mismo ¿por qué no lo solucionan? Pueden poner el comienzo de las visitas de enfermos a las 11 y a los visitadores a las 10:30 o adelanatar la entrada del médico a las 10 para que pudiese atender a los vistadores tranquilamente sin jodernos a los demás la mañana...
Es indignante no sólo eso, sino que además, vengan a ver a tu médico sus amiguitos y se cuelen por la puerta de la enfermera como si no nos diéramos cuenta los que estamos fuera... Lo que me faltaba es que se fuera a tomar el café y el pincho, que no será la primera vez que lo veo!!!!
Y es que vivimos en mundos diferentes. Existe un mundo en el que las mujeres no cocinan porque lo hacen por ellas, en que tampoco hacen compra ni se pringan las manos limpiando calamares... Existe un mundo en el que, tras el fino trabajo de recetar y ver enfermos (que no digo que no sea duro), las médicos se van a tomar un vinito sin prisas, se compran un abriguito de pieles así como porque sí, se cogen su coche y se van a tomar una paellita cualquier día de la semana... La mayor preocupación es la rotura de una uña o el olor a sobaco que les ha quedao en la consulta. De los médicos hombres no hablo, porque todos los conocemos, la mayoría altivos, mirándote por encima del hombro, de traje y de ropa de marca siempre, con vacaciones pagadas por los laboratorios, becas para sus hijos....
Ellos viven en un mundo que les llega tras estudiar un carrerón de la leche que sus sudores y sus esfuerzos les cuesta, pero que no por ello yo soy una mierda a la que puedan pisar o mirar con desprecio. Me he sentido así muchas veces con esa clase de gente que se pasea con su raqueta y su polo blanco al pasar delante del club de tenis...
A estos nunca los verás en el autobús, ni en el Alsa que no sea un Supra, ni con un jersey lleno de bolas o un pantalón de Zara. Mi médico lo último que ha hecho es un safari por áfrica... y mi anterior jefa, que además de empresaria era médico, se pasaba la vida entre el Club de Regatas y el de Tenis, preparando la presentación en sociedad de su hija y pensando en los modelitos que se iba a poner en Semana Santa en Puerto Banus...
Aysss... quién llegase a donde ellos ¿verdad?
Bueno, el caso es que esta mañana he ido a mi médico de cabecera a por recetas y he pedido la primera hora de la mañana, que me imaginé que no llevaría retraso al ser la hora a la que empieza la consulta.

Pués nada más lejos de la realidad. Allí estaba yo, a las 10:25 de la mañana con hora para las 10:30. Sentadita en la sala de espera con otras cinco personas y un par de maromos de estos estilizados, de 1,80 de altura y traje de marca. Llevaban maletín y a mi eso ya no me moló nada de nada.
Enseguida llegaron más de aquellos, chicas de traje y con maletín también había... y cuando daban las 10:30 picaron a la puerta de mi médico y empezaron a desfilar pa adentro. Yo me imaginaba de qué iba la cosa cuando les vi la pinta, porque a la legua estaba claro que enfermos no eran, pero no me imaginé que mis temores fuesen ciertos. No me podía creer que aquellos visitadores médicos tuviesen la santa cara de colarse a los que habíamos pedido hora y era nuestra hora de entrar al médico, no la de ellos!!!!!
Así que allí estábamos unas cuantas viejecillas y yo, con cara de subnormales, esperando que por la gracia de Dios y no por haber pedido hora, el médico tuviese a bien el atendernos.
Entré a la consulta a las 11:15... y el cabreo que me traía conmigo misma era cojonudo... Estaba dispuesta a poner una queja, pero tenía pila de cosas por hacer y ya iba media hora retrasada... así que, a pesar de la mala hostia y del dolor de cabeza, no la puse.
Cada vez que voy tiene un retraso mínimo de 45 minutos y a mi eso me desborda... Lo siento, pero no puedo creer que no se pueda seguir un poco mejor el horario establecido. Pero claro, si a la hora de empezar, le llegan 6 visitadores, es normal que se retrase media hora...
Y digo yo ¿pa qué me dan hora a las 10:30 si hasta las 11 no empiezan a pasar consulta? Si lo saben de sobra porque cada día ocurre lo mismo ¿por qué no lo solucionan? Pueden poner el comienzo de las visitas de enfermos a las 11 y a los visitadores a las 10:30 o adelanatar la entrada del médico a las 10 para que pudiese atender a los vistadores tranquilamente sin jodernos a los demás la mañana...
Es indignante no sólo eso, sino que además, vengan a ver a tu médico sus amiguitos y se cuelen por la puerta de la enfermera como si no nos diéramos cuenta los que estamos fuera... Lo que me faltaba es que se fuera a tomar el café y el pincho, que no será la primera vez que lo veo!!!!
Y es que vivimos en mundos diferentes. Existe un mundo en el que las mujeres no cocinan porque lo hacen por ellas, en que tampoco hacen compra ni se pringan las manos limpiando calamares... Existe un mundo en el que, tras el fino trabajo de recetar y ver enfermos (que no digo que no sea duro), las médicos se van a tomar un vinito sin prisas, se compran un abriguito de pieles así como porque sí, se cogen su coche y se van a tomar una paellita cualquier día de la semana... La mayor preocupación es la rotura de una uña o el olor a sobaco que les ha quedao en la consulta. De los médicos hombres no hablo, porque todos los conocemos, la mayoría altivos, mirándote por encima del hombro, de traje y de ropa de marca siempre, con vacaciones pagadas por los laboratorios, becas para sus hijos....
Ellos viven en un mundo que les llega tras estudiar un carrerón de la leche que sus sudores y sus esfuerzos les cuesta, pero que no por ello yo soy una mierda a la que puedan pisar o mirar con desprecio. Me he sentido así muchas veces con esa clase de gente que se pasea con su raqueta y su polo blanco al pasar delante del club de tenis...
A estos nunca los verás en el autobús, ni en el Alsa que no sea un Supra, ni con un jersey lleno de bolas o un pantalón de Zara. Mi médico lo último que ha hecho es un safari por áfrica... y mi anterior jefa, que además de empresaria era médico, se pasaba la vida entre el Club de Regatas y el de Tenis, preparando la presentación en sociedad de su hija y pensando en los modelitos que se iba a poner en Semana Santa en Puerto Banus...
Aysss... quién llegase a donde ellos ¿verdad?