Venga que nos vamos...
Pues eso, que me largo porque en este sitio ya no me cabe nada más.
Tampoco es tan lejos. Me voy aquí al lado.
Tampoco es tan lejos. Me voy aquí al lado.
Los libros
Hoy he mirado el blog y me ha dado por revisar algún comentario del post anterior al anterior. Me he encontrado un comentario bastante extenso que comienza con la siguiente frase: “Yo, como ya sabes, y muy a pesar de mi madre, no soy adicto a libros.”
Lo cierto es que me ha sorprendido primero por la familiaridad. Que yo recuerde (y a lo mejor ahora estoy metiendo la pata) no conozco al comentarista. De hecho no me cuadra con nadie. Pero una vez superada la sorpresa inicial he leído el tocho y no puedo por menos que estar totalmente de acuerdo con el fondo del comentario.
Lo he hilado con el comentario previo de Inés que decía: “Puedo entender que para las cosas técnicas uno busque en google, pero el hecho de que en una casa no haya libros sigue significando que al dueño no le gusta el maravilloso placer de leer.Y no hay confusión posible”. Es algo que he escuchado muchas veces y a mí me ha hecho pensar en la de veces que he tenido esa discusión (en el puro sentido de discutir no de pelear).
Hace tiempo, estaba yo en casa de mi hermana con una amiga suya de toda la vida cuando hablando sobre no se qué me dijo “pues es un libro estupendo, si estas aquí mañana te lo traigo” a lo que mi hermana respondió con un tajante: “No, mi hermano no lee”.
Me quede “patidifuso”. Una de las personas que más me conoce (y más me quiere, lo cual demuestra que es posible combinar ambas cosas) ¿dice que yo no leo?. En primer lugar la afirmación es absurda porque puedo asegurar que sin lugar a dudas es la actividad, junto con la de dormir, en la que he ocupado más tiempo en mi vida. De hecho me costaría decidir si he llevado más tiempo leyendo que durmiendo o viceversa. Tampoco es nada especial. Pero claro, mi hermana al decir “no lee” no se refería a que nunca lea (además ella sabe perfectamente que, literalmente y algún día lo explicaré, leo desde antes de aprender a hablar) sino a que no leo libros. Pero eso también es falso. En realidad ella se está refiriendo a leer novelas o si queremos ser un poco más amplios aunque inexactos, a leer literatura.
Mi hermana es de esas personas que siempre tienen un libro en la mesilla de noche y leen unas páginas antes de dormir. A mí como costumbre me parece tan sana como otra cualquiera. Yo no podría porque, en primer lugar, cuando me acuesto normalmente estoy hecho polvo y porque además, a mi me cuesta un mundo leer a trocitos. Yo cuando me pongo, me pongo, con lo que si tuviera esa costumbre más de un día iría al trabajo sin dormir.
Y dicho esto, y que me parece estupendo la gente que lee novelas sea en la cama, en el metro o en el baño, no le noto la especie de “marca de calidad intelectual” que mucha gente le encuentra. No han sido ni una ni dos veces la que he escuchado (normalmente a mujeres, aunque esto puede ser por el simple hecho de que les suelo prestar más atención cuando hablan) lo de “yo no podría estar nunca con alguien que no lea” o su versión indirecta “no podría estar nunca con alguien que no tenga libros en su casa”. Ni que decir tiene que una de ellas es mi hermana. Se casó con un tipo que leía mucho y era un capullo (tampoco es una norma, los capullos no tienen fronteras intelectuales).
Aparte del hecho constatable de que los libros se utilizan en muchos casos como elementos de decoración (aún recuerdo a un amigo que me dijo que no entendía como compraba un libro tan caro y tan estrecho. ¡A esos precios, llenar la estantería del salón te va a salir por un pico! ), no entiendo muy bien el porqué de esos prejuicios.
Como bien decía el comentario al que me refería, los libros están en muchas ocasiones sobrevalorados. Para mi un libro es un medio de comunicación o un formato como puede ser el cine o la televisión como medios, o el documental como formato. Como cada medio no es bueno o malo por si mismo. Tiene ventajas e inconvenientes. Es obvio que el escritor de novelas tiene la facultad, por ejemplo, de recrearse en el pensamiento de un personaje cosa que en una película es difícil hacer. También es cierto que el libro juega con la imaginación del lector y que le obliga a hacer un esfuerzo mental mayor. Te puede gustar más un libro que el cine pero eso no quiere decir que quien lee una novela sea un tipo culto y quien ve una película sea un monigote sin cerebro (obviamente exagero). De hecho, el mayor esfuerzo mental (y eso parece ser que ha sido medido) se produce con un videojuego y sin embargo son denigrados constantemente por la cultura oficial.
Aparte de la ficción, en otros asuntos como por ejemplo en ensayos, historia, o estudios científicos de todo tipo no creo que un libro sea por defecto el mejor de los formatos. Cualquiera que haya visto los documentales que se hacen hoy en día, creo que se convencerá de que, independientemente de si el contenido es más o menos exacto, el formato ofrece capacidades que en un libro sería imposible alcanzar. Ayer mismo estuve viendo uno de esos documentales donde se explicaban las tácticas militares de los romanos. En él no solo se reproducían los movimientos de las legiones sobre esquemas animados, sino además se reconstruían físicamente las típicas armas romanas, desde la Gladius Hispaniensis (la típica espada romana, de origen hispano) hasta las grandes armas de asalto. A lo más que llego Darwin o DaVinci en sus libros es a hacer dibujos. ¿Nos podemos imaginar que hubiese podido hacer DaVinchi con una herramienta de diseño actual?.
En poco más de una hora (fundamental para alguien que no tiene mucho tiempo como yo) me mostraron una parte de la historia. Yo lo hago por pura diversión pero nadie puede negar que es una forma de aprender. Acaso si esa hora y media la hubiese dedicado a leer unas cuarenta páginas de un libro de historia se podría decir que era más culto?. Yo creo que no. Hoy en día, afortunadamente hay muchos medios de comunicación disponibles. Por ejemplo, desde hace un tiempo, está la web que con su capacidad multimedia y sobre todo con la funcionalidad de hipervínculos permite mucha más agilidad que el formato lineal de un libro. Es cierto que es mucho más cómodo leer en papel (yo tenía la costumbre de imprimir las cosas para leerlas en papel) pero eso no quiere decir que el libro siempre sea mejor.
Pero quien suele dar esa especie de marchamo de calidad a la costumbre de leer libros no solo habla de formatos sino de géneros. Parece ser que la cultura está indisolublemente ligada a la novela o poesía. Siempre me ha llamado la atención esto porque desde algún punto de vista me parece incluso ilógico. Pero es así, si lees la ultima novela del autor de moda (o de un clásico, da igual) eres culto pero si lees un tratado sobre instalación de conductos de refrigeración no lo eres.
Como he dicho alguna vez, si algún día me dijeran que propusiera alguna cualidad para definirme, entre todas, elegiría la curiosidad. No hace mucho he leído en el post de Miroslaw una frase que dice “la curiosidad es la fuente de la sabiduría”. Suena algo pedante pero creo que, si no suficiente al menos es una condición necesaria. Yo solía definir las librerías como la tienda de los deseos. Si quería saber sobre algo, me iba a la librería y encontraba un libro que me lo explicaba. Ahora, sigo pensando lo mismo pero está Internet (y su profeta Google) que es el hiper de los deseos. Una cosa en la que Inés se confunde, aunque es muy normal porque yo me explico mal y no es la primera vez que me lo dicen, es creer que yo cuando leo ensayos, o libros científicos lo hago por mi trabajo. Cuando yo iba a las librerías, normalmente los sábados. Solía elegir un tema que tuviese que ver con mi trabajo (que además es mi hobby) y otro que no tuviese nada que ver.
Normalmente volvía con una especie de frustración y con una lista mental de próximas adquisiciones. Alguna vez alguien me acompañaba pero termine por procurar ir solo a la librería porque para mucha gente es frustrante (cuando no irritante) ver como puedo llegar a emocionarme hojeando un tratado sobre papiroflexia, caligrafía, el Movimiento Dada o la fabricación del caucho. De hecho eso no se me ha quitado. Mi última adquisición en la web es un libro sobre “como construir un generador eólico”. Se que puede ser difícil entender que para mí, además, leer eso puede ser tan divertido como para otros ver el Gran Hermano. Lo que no haré es criticar a quien vea Gran Hermano en vez de leer lo que yo leo.
Las novelas las dejo para momentos de relax y descanso. Para mí de hecho son lecturas ligeras y la mayoría de las veces intrascendentes. Pero en la piscina me relaja más una novela que llevarme un dvd portátil o un mp3. En las últimas vacaciones me dió el tiempo justo para leer “Los pilares de la tierra”. Novela por cierto que muchos consideran la mejor jamás escrita y que para mi está bastante sobrevalorada. Claro que he leído novelas (seguramente no tantas como mi hermana) pero sinceramente, no valoro de forma muy diferente a quien le gusta leer novelas o a quien le gusta ver cine. Son formas distintas de entretenimiento.
Es cierto que lo libros tienen un cierto valor especial que, al menos en mi caso, viene dado de la importancia que siempre le han dado en mi casa. Cuando hice limpieza en mi estudio hace unos meses, me costó un mundo tirar varias cajas de libros viejos aún a pesar de que en la mayoría de los casos, eran libros que trataban temas que no existían. Pero creo que eso es algo similar, de alguna manera, a la razón por la cual mi abuela le daba un beso al pan si se caía y odiaba tanto tirar comida. Así pues, aunque es cierto que alguna vez he entrado en una casa y la ausencia total de libros me ha sorprendido, no creo yo que sea una medida tan exacta como para calificar la cultura del propietario. Aparte de que puede suceder que, como me pasa a mí, haya decidido guardarlos debajo de la cama y en los armarios.
Tendré que comprar dos metros de "grandes obras de la literatura" para el salon ;-)
Lo cierto es que me ha sorprendido primero por la familiaridad. Que yo recuerde (y a lo mejor ahora estoy metiendo la pata) no conozco al comentarista. De hecho no me cuadra con nadie. Pero una vez superada la sorpresa inicial he leído el tocho y no puedo por menos que estar totalmente de acuerdo con el fondo del comentario.
Lo he hilado con el comentario previo de Inés que decía: “Puedo entender que para las cosas técnicas uno busque en google, pero el hecho de que en una casa no haya libros sigue significando que al dueño no le gusta el maravilloso placer de leer.Y no hay confusión posible”. Es algo que he escuchado muchas veces y a mí me ha hecho pensar en la de veces que he tenido esa discusión (en el puro sentido de discutir no de pelear).
Hace tiempo, estaba yo en casa de mi hermana con una amiga suya de toda la vida cuando hablando sobre no se qué me dijo “pues es un libro estupendo, si estas aquí mañana te lo traigo” a lo que mi hermana respondió con un tajante: “No, mi hermano no lee”.
Me quede “patidifuso”. Una de las personas que más me conoce (y más me quiere, lo cual demuestra que es posible combinar ambas cosas) ¿dice que yo no leo?. En primer lugar la afirmación es absurda porque puedo asegurar que sin lugar a dudas es la actividad, junto con la de dormir, en la que he ocupado más tiempo en mi vida. De hecho me costaría decidir si he llevado más tiempo leyendo que durmiendo o viceversa. Tampoco es nada especial. Pero claro, mi hermana al decir “no lee” no se refería a que nunca lea (además ella sabe perfectamente que, literalmente y algún día lo explicaré, leo desde antes de aprender a hablar) sino a que no leo libros. Pero eso también es falso. En realidad ella se está refiriendo a leer novelas o si queremos ser un poco más amplios aunque inexactos, a leer literatura.
Mi hermana es de esas personas que siempre tienen un libro en la mesilla de noche y leen unas páginas antes de dormir. A mí como costumbre me parece tan sana como otra cualquiera. Yo no podría porque, en primer lugar, cuando me acuesto normalmente estoy hecho polvo y porque además, a mi me cuesta un mundo leer a trocitos. Yo cuando me pongo, me pongo, con lo que si tuviera esa costumbre más de un día iría al trabajo sin dormir.
Y dicho esto, y que me parece estupendo la gente que lee novelas sea en la cama, en el metro o en el baño, no le noto la especie de “marca de calidad intelectual” que mucha gente le encuentra. No han sido ni una ni dos veces la que he escuchado (normalmente a mujeres, aunque esto puede ser por el simple hecho de que les suelo prestar más atención cuando hablan) lo de “yo no podría estar nunca con alguien que no lea” o su versión indirecta “no podría estar nunca con alguien que no tenga libros en su casa”. Ni que decir tiene que una de ellas es mi hermana. Se casó con un tipo que leía mucho y era un capullo (tampoco es una norma, los capullos no tienen fronteras intelectuales).
Aparte del hecho constatable de que los libros se utilizan en muchos casos como elementos de decoración (aún recuerdo a un amigo que me dijo que no entendía como compraba un libro tan caro y tan estrecho. ¡A esos precios, llenar la estantería del salón te va a salir por un pico! ), no entiendo muy bien el porqué de esos prejuicios.
Como bien decía el comentario al que me refería, los libros están en muchas ocasiones sobrevalorados. Para mi un libro es un medio de comunicación o un formato como puede ser el cine o la televisión como medios, o el documental como formato. Como cada medio no es bueno o malo por si mismo. Tiene ventajas e inconvenientes. Es obvio que el escritor de novelas tiene la facultad, por ejemplo, de recrearse en el pensamiento de un personaje cosa que en una película es difícil hacer. También es cierto que el libro juega con la imaginación del lector y que le obliga a hacer un esfuerzo mental mayor. Te puede gustar más un libro que el cine pero eso no quiere decir que quien lee una novela sea un tipo culto y quien ve una película sea un monigote sin cerebro (obviamente exagero). De hecho, el mayor esfuerzo mental (y eso parece ser que ha sido medido) se produce con un videojuego y sin embargo son denigrados constantemente por la cultura oficial.
Aparte de la ficción, en otros asuntos como por ejemplo en ensayos, historia, o estudios científicos de todo tipo no creo que un libro sea por defecto el mejor de los formatos. Cualquiera que haya visto los documentales que se hacen hoy en día, creo que se convencerá de que, independientemente de si el contenido es más o menos exacto, el formato ofrece capacidades que en un libro sería imposible alcanzar. Ayer mismo estuve viendo uno de esos documentales donde se explicaban las tácticas militares de los romanos. En él no solo se reproducían los movimientos de las legiones sobre esquemas animados, sino además se reconstruían físicamente las típicas armas romanas, desde la Gladius Hispaniensis (la típica espada romana, de origen hispano) hasta las grandes armas de asalto. A lo más que llego Darwin o DaVinci en sus libros es a hacer dibujos. ¿Nos podemos imaginar que hubiese podido hacer DaVinchi con una herramienta de diseño actual?.
En poco más de una hora (fundamental para alguien que no tiene mucho tiempo como yo) me mostraron una parte de la historia. Yo lo hago por pura diversión pero nadie puede negar que es una forma de aprender. Acaso si esa hora y media la hubiese dedicado a leer unas cuarenta páginas de un libro de historia se podría decir que era más culto?. Yo creo que no. Hoy en día, afortunadamente hay muchos medios de comunicación disponibles. Por ejemplo, desde hace un tiempo, está la web que con su capacidad multimedia y sobre todo con la funcionalidad de hipervínculos permite mucha más agilidad que el formato lineal de un libro. Es cierto que es mucho más cómodo leer en papel (yo tenía la costumbre de imprimir las cosas para leerlas en papel) pero eso no quiere decir que el libro siempre sea mejor.
Pero quien suele dar esa especie de marchamo de calidad a la costumbre de leer libros no solo habla de formatos sino de géneros. Parece ser que la cultura está indisolublemente ligada a la novela o poesía. Siempre me ha llamado la atención esto porque desde algún punto de vista me parece incluso ilógico. Pero es así, si lees la ultima novela del autor de moda (o de un clásico, da igual) eres culto pero si lees un tratado sobre instalación de conductos de refrigeración no lo eres.
Como he dicho alguna vez, si algún día me dijeran que propusiera alguna cualidad para definirme, entre todas, elegiría la curiosidad. No hace mucho he leído en el post de Miroslaw una frase que dice “la curiosidad es la fuente de la sabiduría”. Suena algo pedante pero creo que, si no suficiente al menos es una condición necesaria. Yo solía definir las librerías como la tienda de los deseos. Si quería saber sobre algo, me iba a la librería y encontraba un libro que me lo explicaba. Ahora, sigo pensando lo mismo pero está Internet (y su profeta Google) que es el hiper de los deseos. Una cosa en la que Inés se confunde, aunque es muy normal porque yo me explico mal y no es la primera vez que me lo dicen, es creer que yo cuando leo ensayos, o libros científicos lo hago por mi trabajo. Cuando yo iba a las librerías, normalmente los sábados. Solía elegir un tema que tuviese que ver con mi trabajo (que además es mi hobby) y otro que no tuviese nada que ver.
Normalmente volvía con una especie de frustración y con una lista mental de próximas adquisiciones. Alguna vez alguien me acompañaba pero termine por procurar ir solo a la librería porque para mucha gente es frustrante (cuando no irritante) ver como puedo llegar a emocionarme hojeando un tratado sobre papiroflexia, caligrafía, el Movimiento Dada o la fabricación del caucho. De hecho eso no se me ha quitado. Mi última adquisición en la web es un libro sobre “como construir un generador eólico”. Se que puede ser difícil entender que para mí, además, leer eso puede ser tan divertido como para otros ver el Gran Hermano. Lo que no haré es criticar a quien vea Gran Hermano en vez de leer lo que yo leo.
Las novelas las dejo para momentos de relax y descanso. Para mí de hecho son lecturas ligeras y la mayoría de las veces intrascendentes. Pero en la piscina me relaja más una novela que llevarme un dvd portátil o un mp3. En las últimas vacaciones me dió el tiempo justo para leer “Los pilares de la tierra”. Novela por cierto que muchos consideran la mejor jamás escrita y que para mi está bastante sobrevalorada. Claro que he leído novelas (seguramente no tantas como mi hermana) pero sinceramente, no valoro de forma muy diferente a quien le gusta leer novelas o a quien le gusta ver cine. Son formas distintas de entretenimiento.
Es cierto que lo libros tienen un cierto valor especial que, al menos en mi caso, viene dado de la importancia que siempre le han dado en mi casa. Cuando hice limpieza en mi estudio hace unos meses, me costó un mundo tirar varias cajas de libros viejos aún a pesar de que en la mayoría de los casos, eran libros que trataban temas que no existían. Pero creo que eso es algo similar, de alguna manera, a la razón por la cual mi abuela le daba un beso al pan si se caía y odiaba tanto tirar comida. Así pues, aunque es cierto que alguna vez he entrado en una casa y la ausencia total de libros me ha sorprendido, no creo yo que sea una medida tan exacta como para calificar la cultura del propietario. Aparte de que puede suceder que, como me pasa a mí, haya decidido guardarlos debajo de la cama y en los armarios.
Tendré que comprar dos metros de "grandes obras de la literatura" para el salon ;-)
No digo diferente, digo raro
Me estoy planteando cambiar de casa bloguera. Como de bien nacido es ser agradecido yo he de estarlo a ya.com que tuvo a bien proporcionarme una tribuna donde explayarme. No obstante, me da la impresión que, con todos mis respetos, este barrio de la blogosfera es un tanto suburbial así que me voy al mucho más concurrido y cosmopolita Blogger.
Y en estas estaba creando mi blog en un ratillo muerto cuando llego al punto de seleccionar la url. Por aquello de la continuidad decido utilizar la misma que aquí pero, ante mi sorpresa (sorpresa relativa) descubro que ya está utilizada.
Bien, tampoco es que se trate de el nombre más extraño del mundo. Tipos raros puede haber muchos y tal vez uno de ellos decidió ponerle nombre a su blog.
Como ya he dicho antes soy un aficionado a las casualidades y serendipias. Y lo cierto es que tiene cierta gracia que cuando entro en el blog, éste sólo tiene un post de cierto contenido. Se trata del típico blog abierto y abandonado a su suerte. El post es, a modo de presentación y tiene el siguiente texto:
Bueno, pues para empezar ahí van unas palabras sobre mí:
Vivo en Madrid, España. Tengo 39 años, trabajo en una multinacional americana en el desarrollo de aplicaciones informáticas. Estoy casado y tengo un hijo de 2 años.
Mis aficiones son: la programación (como hobby), jugar con mi niño y salir de copas con los amigos.
Y esto es todo por ahora.
No es que sea un prodigio de post pero me he quedado pensativo y atribulado (una magnífica palabra para un sms por cierto).
¿Porqué esa tribulación? os preguntareis con lógica desazón. Muy fácil. En la fecha en la que escribió ese post y exceptuando el pequeño detalle del niño y la mujer, puedo ser yo perfectamente.
En realidad no. Esto está escrito en el 2004 y yo tenia 37 y llevaba más de un año fuera de la multinacional pero no deja de ser curioso el que un tipo que se autodenomina “un tipo raro” viva en el mismo país, en la misma ciudad, se dedique casi a lo mismo que yo en una empresa de las mismas características, tenga más o menos mi edad y sus hobbys sean parecidos.
Pues eso, que seré raro pero por lo visto bastante común. Vaya que parafraseando a Fito y alterando un poco el sentido de la frase podría decir aquello de "no digo diferente, digo raro".
PD: Cuando haga la mudanza y abra el nuevo chiringuito ya os daré la dirección. De momento, sigo por aquí apurando mis últimos megas de espacio (manda huevos…).
Y en estas estaba creando mi blog en un ratillo muerto cuando llego al punto de seleccionar la url. Por aquello de la continuidad decido utilizar la misma que aquí pero, ante mi sorpresa (sorpresa relativa) descubro que ya está utilizada.
Bien, tampoco es que se trate de el nombre más extraño del mundo. Tipos raros puede haber muchos y tal vez uno de ellos decidió ponerle nombre a su blog.
Como ya he dicho antes soy un aficionado a las casualidades y serendipias. Y lo cierto es que tiene cierta gracia que cuando entro en el blog, éste sólo tiene un post de cierto contenido. Se trata del típico blog abierto y abandonado a su suerte. El post es, a modo de presentación y tiene el siguiente texto:
Bueno, pues para empezar ahí van unas palabras sobre mí:
Vivo en Madrid, España. Tengo 39 años, trabajo en una multinacional americana en el desarrollo de aplicaciones informáticas. Estoy casado y tengo un hijo de 2 años.
Mis aficiones son: la programación (como hobby), jugar con mi niño y salir de copas con los amigos.
Y esto es todo por ahora.
No es que sea un prodigio de post pero me he quedado pensativo y atribulado (una magnífica palabra para un sms por cierto).
¿Porqué esa tribulación? os preguntareis con lógica desazón. Muy fácil. En la fecha en la que escribió ese post y exceptuando el pequeño detalle del niño y la mujer, puedo ser yo perfectamente.
En realidad no. Esto está escrito en el 2004 y yo tenia 37 y llevaba más de un año fuera de la multinacional pero no deja de ser curioso el que un tipo que se autodenomina “un tipo raro” viva en el mismo país, en la misma ciudad, se dedique casi a lo mismo que yo en una empresa de las mismas características, tenga más o menos mi edad y sus hobbys sean parecidos.
Pues eso, que seré raro pero por lo visto bastante común. Vaya que parafraseando a Fito y alterando un poco el sentido de la frase podría decir aquello de "no digo diferente, digo raro".
PD: Cuando haga la mudanza y abra el nuevo chiringuito ya os daré la dirección. De momento, sigo por aquí apurando mis últimos megas de espacio (manda huevos…).
Columnistas
La irrupción de Internet ha causado estragos en muchos sectores. Yo suelo comentar que antes de la llegada de la red tenía un gasto mensual en libros muy considerable ya que, mitad por placer, mitad por necesidad, siempre me ha gustado estar al día en muchas disciplinas. Así por ejemplo, si en el proyecto en el que estaba inmerso se trataba (aunque fuese “de refilón”) la gestión de almacenes, allá que me iba yo a la casa del libro (aún recuero los desayunos en la cafetería de la gran vía los sábados por la mañana) a rebuscar “todo lo que se había escrito sobre almacenes”.
Eso pasó a la historia. Hoy pongo “gestión de almacenes” en el google y listo. No sé si las librerías lo han notado pero yo desde luego sí. En mi despacho aún quedan recuerdos de todos esos libros pero siendo sinceros, hoy podría tener perfectamente mi estudio con una mesa, una silla, un portátil y una conexión a la red. Como mucho, un metería un disco duro para aumentar capacidad. Hoy en día esa impresión que te causa una casa sin libros puede ser engañosa.
Otro ejemplo de sector destruido es el de los videoclubs. Yo conozco a una chica que trabaja en uno y se defiende pero las grandes cadenas como Blockbuster lo han pasado tan mal que incluso, en España han cerrado. No hay que ser un sabio para saber porqué. Hoy día la gente o compra una peli o se la baja de Internet. Tengo un conocido cinéfilo que un dia me dijo: "Las películas procuro verlas en el cine, después las que me gustan y alguna que no haya podido ver en el cine antes me las bajo de Internet y si me siguen gustando, entonces compro el DVD". Yo suelo obviar el primer y último paso.
Un último sector en crisis es el de los columnistas de periódico. Yo recuerdo desde que tengo uso de razón a mi padre con el periódico. Siempre era el ABC. Mi padre no tienen ninguna tendencia declarada pero desde siempre en Sevilla (ahora supongo que habrá cambiado) han habido dos periódicos, el ABC y los demás. El éxito del ABC yo siempre he creído que era su formato y la grapa. Esa grapa que los periodistas y eruditos amantes de los grandes tabloides consideran una vergüenza pero que, para el común de los mortales, hace que sea mucho más cómodo de manejar.
Asociado al recuerdo del ABC estaba la columna de Antonio Burgos. Un tipo que me caía rematadamente mal pero me encantaba como escribía. Me sigue pasando. Me parece un impresentable pero hay que reconocerle que escribe muy bien. A pesar del estilo no lo aguanto cuando se mete en temas políticos o clasistas (aún recuerdo un artículo en el que se lamentaba de que con estos precios cualquiera puede ir en avión).
Recuerdos nostálgicos al margen, la cuestión es que, hasta no hace demasiado, una de las razones para comprarse un periódico era leer las columnas de opinión. Esto hacía que la profesión de columnista fuese (y aún lo sea) muy valorada en los medios. Si tal o cual columnista se iba de un periódico a otro incluso podía llegar a llevarse lectores consigo.
El último “gran columnista” falleció hace poco. El “gran Umbral”. Lo cierto es que he entrecomillado lo de gran columnista y gran Umbral porque aunque he visto en multitud de medios que le otorgan grandes títulos honoríficos (incluso antes de morirse), a mi ese tío jamás me ha gustado como escribía. Hubo una época que incluso hice el esfuerzo (como con la opera) de obligarme a leerlo para ver si le pillaba la gracia. Fue un intento infructuoso y frustrado (como con la opera).
Hoy leía que a Alfonso Usía le habían ofrecido el puesto de Umbral en la contraportada de El Mundo y él lo ha rechazado. La noticia en sí me interesa más o menos como conocer el periodo de menstruación de la lagartija pero me ha hecho pensar en estos columnistas tradicionales.
Si Umbral me caía mal y me parecía hiperbólico al menos le reconozco algún merito. A Usía ni eso. No sólo es que me caiga mal desde cualquier punto que lo vea (y aún recuerdo cuando lo vi formando un espectáculo y gritándole a un camarero en un restaurante porque algo no era de su agrado) es que además no entiendo siquiera que alguien pueda leerlo. Un día regalé un libro de Usía a mi tío que es un aficionado (uno no elige a la familia y excepto en esto, es un tío estupendo). Me dio por echarle un vistazo. Excepto las ilustraciones de mingote el libro no creo que sirviera ni para calzar una mesa (porque encima era raquítico). Yo creo que un libro de esos se puede escribir sin mucho problema en una tarde en el cuarto de baño. La pena es que después de escribirlo no se tire de la cadena para que desaparezca.
Pero aparte de mi “cariño” por el señor Usía me ha dado en pensar que esto de los columnistas si que tiene las horas contadas. ¿Porqué leer a Umbral o a Usía cuando puedes acceder a la columna diaria de miles de columnistas de la web?. Cada uno de los lectores de blogs se confecciona su lista de columnistas. Porque si quiero leer algo complejo, pedante y autocomplaciente, para que buscar la columna de Umbral si ya tengo a Art, si quiero leer a un facha me acerco a los miles de blogs de salvadores de la patria que tanto abundan y si quiero leer (y esto sí que quiero) artículos bien escritos, o curiosos, o que te hagan pensar, o que te jodan (pero después reconozcas su valor) o que te hagan gracia o donde te reconozcas, o que te enseñen, o que te emocionen, o que te asusten…
En definitiva, si quiero leer columnas de opinión, en Internet hay miles de blogs. Sinceramente, no veo ninguna diferencia apreciable de calidad en cuanto a la media de columnas periodísticas que he leído y la media de blogs que suelo leer (también es cierto que soy bastante restrictivo en cuanto a la calidad de lo que leo). De hecho creo que Usía no aguantaría demasiado en la distancia corta y la inmediatez de un blog sin las relecturas y correcciones de estilo y ortográficas a las que son sometidas las columnas periodísticas. Dicho esto puede ser que Usía tenga un blog pero me da igual, no pienso leerlo.
Los periodistas antiguos “de escuela” odian y menosprecian a los blogs más o menos de la misma forma que los periodistas más antiguos “de oficio” odiaban y menospreciaban a los, por aquel entonces nuevos, periodistas “de escuela”. Le consideran intrusos. En algún sitio he leído críticas sobre el hecho de que ahora “cualquiera” puede escribir. Y es cierto, cualquiera puede hacerlo y es entonces cuando se descubren las miserias de los que hasta ahora tenían ese privilegio.
Una vez le escuché a un cocinero muy famoso decir que jamás pondría en su carta los huevos fritos a pesar de que era su plato preferido. La razón tiene cierta lógica. “Si preparo un filete de lubina sobre lecho de cilantro y bañado en crema de nata y foie, habrá gente a la que le guste o gente a la que no pero no me compararan con su madre o con ellos mismos. Si preparo dos huevos fritos o una tortilla puede ser mi ruina al verme comparado con tantas madres y abuelas porque además, es obvio que en la mayoría de los casos saldré perdiendo”.
Por si todo esto no fuese poco, además el blog tiene la ventaja de que puedes complementar la lectura aportando una opinión. Así pues, ¿cuánto le queda a los columnistas de periódicos?. Poco.
De aqui a nada se hace una asociación de víctimas de Internet.
Eso pasó a la historia. Hoy pongo “gestión de almacenes” en el google y listo. No sé si las librerías lo han notado pero yo desde luego sí. En mi despacho aún quedan recuerdos de todos esos libros pero siendo sinceros, hoy podría tener perfectamente mi estudio con una mesa, una silla, un portátil y una conexión a la red. Como mucho, un metería un disco duro para aumentar capacidad. Hoy en día esa impresión que te causa una casa sin libros puede ser engañosa.
Otro ejemplo de sector destruido es el de los videoclubs. Yo conozco a una chica que trabaja en uno y se defiende pero las grandes cadenas como Blockbuster lo han pasado tan mal que incluso, en España han cerrado. No hay que ser un sabio para saber porqué. Hoy día la gente o compra una peli o se la baja de Internet. Tengo un conocido cinéfilo que un dia me dijo: "Las películas procuro verlas en el cine, después las que me gustan y alguna que no haya podido ver en el cine antes me las bajo de Internet y si me siguen gustando, entonces compro el DVD". Yo suelo obviar el primer y último paso.
Un último sector en crisis es el de los columnistas de periódico. Yo recuerdo desde que tengo uso de razón a mi padre con el periódico. Siempre era el ABC. Mi padre no tienen ninguna tendencia declarada pero desde siempre en Sevilla (ahora supongo que habrá cambiado) han habido dos periódicos, el ABC y los demás. El éxito del ABC yo siempre he creído que era su formato y la grapa. Esa grapa que los periodistas y eruditos amantes de los grandes tabloides consideran una vergüenza pero que, para el común de los mortales, hace que sea mucho más cómodo de manejar.
Asociado al recuerdo del ABC estaba la columna de Antonio Burgos. Un tipo que me caía rematadamente mal pero me encantaba como escribía. Me sigue pasando. Me parece un impresentable pero hay que reconocerle que escribe muy bien. A pesar del estilo no lo aguanto cuando se mete en temas políticos o clasistas (aún recuerdo un artículo en el que se lamentaba de que con estos precios cualquiera puede ir en avión).
Recuerdos nostálgicos al margen, la cuestión es que, hasta no hace demasiado, una de las razones para comprarse un periódico era leer las columnas de opinión. Esto hacía que la profesión de columnista fuese (y aún lo sea) muy valorada en los medios. Si tal o cual columnista se iba de un periódico a otro incluso podía llegar a llevarse lectores consigo.
El último “gran columnista” falleció hace poco. El “gran Umbral”. Lo cierto es que he entrecomillado lo de gran columnista y gran Umbral porque aunque he visto en multitud de medios que le otorgan grandes títulos honoríficos (incluso antes de morirse), a mi ese tío jamás me ha gustado como escribía. Hubo una época que incluso hice el esfuerzo (como con la opera) de obligarme a leerlo para ver si le pillaba la gracia. Fue un intento infructuoso y frustrado (como con la opera).
Hoy leía que a Alfonso Usía le habían ofrecido el puesto de Umbral en la contraportada de El Mundo y él lo ha rechazado. La noticia en sí me interesa más o menos como conocer el periodo de menstruación de la lagartija pero me ha hecho pensar en estos columnistas tradicionales.
Si Umbral me caía mal y me parecía hiperbólico al menos le reconozco algún merito. A Usía ni eso. No sólo es que me caiga mal desde cualquier punto que lo vea (y aún recuerdo cuando lo vi formando un espectáculo y gritándole a un camarero en un restaurante porque algo no era de su agrado) es que además no entiendo siquiera que alguien pueda leerlo. Un día regalé un libro de Usía a mi tío que es un aficionado (uno no elige a la familia y excepto en esto, es un tío estupendo). Me dio por echarle un vistazo. Excepto las ilustraciones de mingote el libro no creo que sirviera ni para calzar una mesa (porque encima era raquítico). Yo creo que un libro de esos se puede escribir sin mucho problema en una tarde en el cuarto de baño. La pena es que después de escribirlo no se tire de la cadena para que desaparezca.
Pero aparte de mi “cariño” por el señor Usía me ha dado en pensar que esto de los columnistas si que tiene las horas contadas. ¿Porqué leer a Umbral o a Usía cuando puedes acceder a la columna diaria de miles de columnistas de la web?. Cada uno de los lectores de blogs se confecciona su lista de columnistas. Porque si quiero leer algo complejo, pedante y autocomplaciente, para que buscar la columna de Umbral si ya tengo a Art, si quiero leer a un facha me acerco a los miles de blogs de salvadores de la patria que tanto abundan y si quiero leer (y esto sí que quiero) artículos bien escritos, o curiosos, o que te hagan pensar, o que te jodan (pero después reconozcas su valor) o que te hagan gracia o donde te reconozcas, o que te enseñen, o que te emocionen, o que te asusten…
En definitiva, si quiero leer columnas de opinión, en Internet hay miles de blogs. Sinceramente, no veo ninguna diferencia apreciable de calidad en cuanto a la media de columnas periodísticas que he leído y la media de blogs que suelo leer (también es cierto que soy bastante restrictivo en cuanto a la calidad de lo que leo). De hecho creo que Usía no aguantaría demasiado en la distancia corta y la inmediatez de un blog sin las relecturas y correcciones de estilo y ortográficas a las que son sometidas las columnas periodísticas. Dicho esto puede ser que Usía tenga un blog pero me da igual, no pienso leerlo.
Los periodistas antiguos “de escuela” odian y menosprecian a los blogs más o menos de la misma forma que los periodistas más antiguos “de oficio” odiaban y menospreciaban a los, por aquel entonces nuevos, periodistas “de escuela”. Le consideran intrusos. En algún sitio he leído críticas sobre el hecho de que ahora “cualquiera” puede escribir. Y es cierto, cualquiera puede hacerlo y es entonces cuando se descubren las miserias de los que hasta ahora tenían ese privilegio.
Una vez le escuché a un cocinero muy famoso decir que jamás pondría en su carta los huevos fritos a pesar de que era su plato preferido. La razón tiene cierta lógica. “Si preparo un filete de lubina sobre lecho de cilantro y bañado en crema de nata y foie, habrá gente a la que le guste o gente a la que no pero no me compararan con su madre o con ellos mismos. Si preparo dos huevos fritos o una tortilla puede ser mi ruina al verme comparado con tantas madres y abuelas porque además, es obvio que en la mayoría de los casos saldré perdiendo”.
Por si todo esto no fuese poco, además el blog tiene la ventaja de que puedes complementar la lectura aportando una opinión. Así pues, ¿cuánto le queda a los columnistas de periódicos?. Poco.
De aqui a nada se hace una asociación de víctimas de Internet.
El coche perfecto
Me gustan los coches. En realidad me gusta todo lo que sea bonito y los coches me gustan más por estética que por otra cosa. Por eso soy un enamorado de los coches clásicos. Desde no hace mucho soy propietario de un coche clásico que antes perteneció a un buen amigo. La existencia de ese coche es casi un secreto. Lo tengo en una casa de campo y lo conduzco muy pocas veces y siempre solo. En realidad solía conducirlo solo cuando mi amigo vivía, ahora la mayoría de las veces él va en el asiento del copiloto.
Siendo absolutamente sincero, con los coches me esta pasando como con muchas otras cosas y es que me noto que pierdo un poco la ilusión por ellos. No obstante como siguen atrayéndome y me mantengo informado y, da la casualidad que en pocos meses meses me cumple el contrato de renting, llevo bastante mirando posibles sustitutos. Alguien se puede extrañar de que este mirando con meses de antelación pero es que hay colas de espera para todos los coches que me interesan (debe ser que en eso no soy muy raro).
Amada ya escribió en un post sobre los prototipos de hombres y su relación con el coche que tienen. Es curioso como muchos de nosotros hacemos ese tipo de asociación aún a sabiendas de que es una tontería. Yo, por ejemplo, veo un propietario de un Seat León amarillo (en general cualquier coche tuneado) y sin conocerlo, no me gusta. Un prejuicio bastante tonto y seguramente injusto pero es así. En mi descargo diré que no es gratuito. Un Leon de ese tipo estuvo molestando durante cien kilómetros a un amigo mío que llevaba a su bebe al hospital con peligro de muerte por una deshidratación. El gilipollas del Leon, a pesar de los avisos de la madre, pensó que se estaba picando y viajó todo el tiempo intentando adelantarle.
El caso es que cuando me planteo cambiar de coche me surgen dudas. Básicamente lo que me gusta. Lo que necesito se cumple con prácticamente cualquier coche. La cuestión es cual es el coche perfecto para mí. Si hacemos caso al prototipo de cuarentón debería comprar un deportivo descapotable. Si me apuntara a la moda me compraría un todoterreno o más concretamente lo que los americanos llaman SUV (Sport Utility Vehicle) y que aquí hay gente que llama “todocaminos”. Por cierto que un amigo mío llama a estos coches Supermarket Utility Vehicle y algo de razón no le falta porque es curioso la cantidad de estos mastodontes que se utilizan para ir al hipermercado.
En estos tiempos he pensado en multitud de coches de lo más variopintos. Hay días que me digo que para que necesito yo un coche grande y pienso en cualquier utilitario (me gusta el citröen C2), otras veces me da por un deportivo (me encanta el PGO Cévennes, el Alfa Breray el audi A5 ). También pensé en las berlinas medias y ahí mi preferencia iba por el Lexus IS . Últimamente me estaba dando por mirar los famosos SUV. Me gusta el Freelander2 pero casi estaba decidido por el Mercedes ML.
Así pues me puse a analizar distintos factores para intentar despejar o al menos acotar candidatos. Hay factores digamos prácticos y más o menos objetivos y factores mucho más subjetivos.
En los factores prácticos está básicamente precio, consumo, seguridad, fiabilidad y necesidades de espacio. Esto es fácil. Tengo un presupuesto determinado por cuestiones de acuerdos de empresa, hago de treinta a cuarenta mil kilómetros al año así que lo pillaré diesel y normalmente o voy yo solo o máximo con alguien aunque alguna vez al año tengo que trasladar a mi familia. Pero eso se puede solucionar pidiendo un coche o incluso alquilándolo. La seguridad y fiabilidad, afortunadamente ya viene de serie en todos los coches.
Así pues, la reducción de candidatos es pobre por no decir inexistente. De todos los que yo he dicho ahí todos exepto en Cévennes cumple. Pero es que el Cévennes es tan bonito..
Y ahí comenzamos con los factores subjetivos. En eso mi lado femenino se impone claramente porque para mi es fundamental que el coche me resulte bonito. Me encantó un eslogan de Lancia que decía “Haz algo por el paisaje de tu ciudad, cómprate un Lancia”. Para mí comprarse un coche feo debería estar gravado y en cualquier caso me parece una falta de respeto por los demás (y pienso aquí en el tunning). Y no sólo en el exterior, para mi es fundamental que el interior sea también bonito. Por eso, prefiero los coches italianos o ingleses a los alemanes o japoneses.
También soy un enamorado de los “gadgets” y el equipamiento. Por eso me dan tanta rabia los BMW y Merecedes donde en el precio te incluyen un volante y cuatro ruedas (literalmente porque últimamente no llevan de repuesto). En eso el Lexus es espectacular.
Una cosa que no se si afortunadamente o lamentablemente pesa muy poco últimamente en mi decisión es la opinión femenina al respecto. Es curioso como muchos hombres tienen muy en cuenta ese factor cuando en realidad, como bien explicó Amanda en su post, da igual lo que haga, seguro que te equivocas. Porque, desde un punto de vista femenino, y entendiendo por femenino la línea editorial del cosmopolitan, se elija el que elija se aplicará algún calificativo despectivo. Si elijo el PGO daré la imagen de cuarentón con crisis de los cuarenta, si escojo el Brera de pijo-maki, si me decido por el A5 de yupi, cualquier SUV me granjeará la antipatía de los más ecologistas y además aquello de “intentar compensar con el tamaño del coche…”.
Con este tema nos pasa un poco como a ellas con el tema de la figura. En realidad hacemos suyos nuestros gustos cuando lo cierto es que un alto porcentaje de mujeres no se siente excesivamente atraídas por los coches.
Como por otra parte yo no ligo, el coche lo utilizo para trabajar y cuando salgo por ahí de copas suelo salir en taxi tampoco debo tener muy en cuenta ese factor.
No solo en cuanto al sector femenino existen estos prejuicios. Una de las cosas que menos me gusta de las marcas que la gente llama “Premium” es precisamente eso, que intenten dar la imagen de “Premium”. Esa imagen de “yo soy más porque llevo un BMW, Audi, Mercedes..” la odio y por eso (tan tonto este prejuicio mío como el otro) a mi me da cierto rechazo estas marcas. Aparte de que han perdido bastante su sentido porque, hoy en día, todo el mundo puede tener uno de esos coches y de hecho sólo hay que mirar en la calle para ver que abundan. A veces se ven más que los “generalistas”.
Al respecto hay una anécdota que siempre me hizo gracia. Un día a un tipo en hacienda se le ocurrió mirar personas que tenían un Mercedes y declaraban menos de un determinado ingreso anual para intentar detectar fraudes. Detectaron a miles de propietarios de furgonetas mercedes.
Hay otro factor que (y aquí si que tengo claro lo de lamentablemente), los cuarentones solteros apenas tenemos en cuenta. Se trata del espacio y la facilidad para determinadas actividades. Cualquiera de mi época sabrá perfectamente que el SEAT Panda no era precisamente bonito, rápido ni cómodo para conducir pero eso si, tenía la increíble capacidad de convertir todo el coche en una cama plana. Y eso, cuando tienes veinte años, las hormonas “alborotás” y no tienes casa, es un tesoro. Porque a quien hizo famosa la frase de "que dificil es hacer el amor en un Simca mil" me gustaria yo verlo intentando echar un polvo (o algun sustituto) en uno de esos coches "Premium".
Si entrar en más detalles que estoy seguro que no os interesan para nada, no hace demasiado estuve en una situación parecida. Comprobé empíricamente un problema evidente que seguro que los diseñadores apenas tienen en cuenta para los coches de “puretillas” como yo. Mucho reposabrazos, mucha guantera central (peor aun si tiene los horrorosos posavasos) y mucha palanca cortita para darle más aspecto deportivo pero a no ser que se seas contorsionista es verdaderamente difícil alcanzar según que zonas de la persona que se sienta al lado. Y hay veces, en las que alcanzar esas zonas, o que te alcancen las tuyas es una prioridad absoluta. Es entonces cuando te acuerdas de tu humilde dos caballos.
Desde que me pasó esto, puede que debido al trauma que me produjo (aunque he de decir que la cosa se solucionó aceptablemente) cada vez que miro un nuevo coche rápidamente miro la zona del promontorio central donde normalmente están el cambio y el freno de mano. Sobre esto hay pocas novedades. Todos parecidos excepto el Mercedes ML que curiosamente tiene el cambio automático en el volante y el freno de mano es con un pedal. Pero a los diseñadores alemanes, tan pragmáticos ellos, no se le ocurre otra cosa que poner dos travesaños cuya única función aparente parece ser la de molestar. (Aquí) se puede ver claramente de que hablo.
Y en estas estábamos cuando de pronto surge un candidato revolucionario. Va a salir en breve, tiene un motor diesel interesante, es precioso por fuera y una pasada por dentro. Encaja en mi presupuesto. Tiene una línea coupe deportiva pero sitio de sobra, cuatro puertas y un amplio maletero. Viene bien equipado de serie (con todo lo que yo quiero) e incluso con algunas pijadillas de las que a mi me gustan como por ejemplo que las tomas de aire están ocultas y se giran al arrancar. Tiene una marca “Premium” pero tampoco tanto. Dentro de los arquetipos femeninos-cosmopolitanos creo que es de los menos malos. Será más exclusivo (por desconocimiento más que nada) que los alemanes.
Y parecerá una estupidez pero cada vez que me enteraba más de características del coche más me intrigaba el tema del tunel central entre los asientos. Cuando lo vi "filpé". No tiene palanca, sino una ruedecilla a modo de botón selector para cambiar de marchas y además, cuando se apaga el motor la ruedecilla se mete dentro del salpicadero dejandolo totalmente plano y expedito.
Por fin, mi coche perfecto
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Siendo absolutamente sincero, con los coches me esta pasando como con muchas otras cosas y es que me noto que pierdo un poco la ilusión por ellos. No obstante como siguen atrayéndome y me mantengo informado y, da la casualidad que en pocos meses meses me cumple el contrato de renting, llevo bastante mirando posibles sustitutos. Alguien se puede extrañar de que este mirando con meses de antelación pero es que hay colas de espera para todos los coches que me interesan (debe ser que en eso no soy muy raro).
Amada ya escribió en un post sobre los prototipos de hombres y su relación con el coche que tienen. Es curioso como muchos de nosotros hacemos ese tipo de asociación aún a sabiendas de que es una tontería. Yo, por ejemplo, veo un propietario de un Seat León amarillo (en general cualquier coche tuneado) y sin conocerlo, no me gusta. Un prejuicio bastante tonto y seguramente injusto pero es así. En mi descargo diré que no es gratuito. Un Leon de ese tipo estuvo molestando durante cien kilómetros a un amigo mío que llevaba a su bebe al hospital con peligro de muerte por una deshidratación. El gilipollas del Leon, a pesar de los avisos de la madre, pensó que se estaba picando y viajó todo el tiempo intentando adelantarle.
El caso es que cuando me planteo cambiar de coche me surgen dudas. Básicamente lo que me gusta. Lo que necesito se cumple con prácticamente cualquier coche. La cuestión es cual es el coche perfecto para mí. Si hacemos caso al prototipo de cuarentón debería comprar un deportivo descapotable. Si me apuntara a la moda me compraría un todoterreno o más concretamente lo que los americanos llaman SUV (Sport Utility Vehicle) y que aquí hay gente que llama “todocaminos”. Por cierto que un amigo mío llama a estos coches Supermarket Utility Vehicle y algo de razón no le falta porque es curioso la cantidad de estos mastodontes que se utilizan para ir al hipermercado.
En estos tiempos he pensado en multitud de coches de lo más variopintos. Hay días que me digo que para que necesito yo un coche grande y pienso en cualquier utilitario (me gusta el citröen C2), otras veces me da por un deportivo (me encanta el PGO Cévennes, el Alfa Breray el audi A5 ). También pensé en las berlinas medias y ahí mi preferencia iba por el Lexus IS . Últimamente me estaba dando por mirar los famosos SUV. Me gusta el Freelander2 pero casi estaba decidido por el Mercedes ML.
Así pues me puse a analizar distintos factores para intentar despejar o al menos acotar candidatos. Hay factores digamos prácticos y más o menos objetivos y factores mucho más subjetivos.
En los factores prácticos está básicamente precio, consumo, seguridad, fiabilidad y necesidades de espacio. Esto es fácil. Tengo un presupuesto determinado por cuestiones de acuerdos de empresa, hago de treinta a cuarenta mil kilómetros al año así que lo pillaré diesel y normalmente o voy yo solo o máximo con alguien aunque alguna vez al año tengo que trasladar a mi familia. Pero eso se puede solucionar pidiendo un coche o incluso alquilándolo. La seguridad y fiabilidad, afortunadamente ya viene de serie en todos los coches.
Así pues, la reducción de candidatos es pobre por no decir inexistente. De todos los que yo he dicho ahí todos exepto en Cévennes cumple. Pero es que el Cévennes es tan bonito..
Y ahí comenzamos con los factores subjetivos. En eso mi lado femenino se impone claramente porque para mi es fundamental que el coche me resulte bonito. Me encantó un eslogan de Lancia que decía “Haz algo por el paisaje de tu ciudad, cómprate un Lancia”. Para mí comprarse un coche feo debería estar gravado y en cualquier caso me parece una falta de respeto por los demás (y pienso aquí en el tunning). Y no sólo en el exterior, para mi es fundamental que el interior sea también bonito. Por eso, prefiero los coches italianos o ingleses a los alemanes o japoneses.
También soy un enamorado de los “gadgets” y el equipamiento. Por eso me dan tanta rabia los BMW y Merecedes donde en el precio te incluyen un volante y cuatro ruedas (literalmente porque últimamente no llevan de repuesto). En eso el Lexus es espectacular.
Una cosa que no se si afortunadamente o lamentablemente pesa muy poco últimamente en mi decisión es la opinión femenina al respecto. Es curioso como muchos hombres tienen muy en cuenta ese factor cuando en realidad, como bien explicó Amanda en su post, da igual lo que haga, seguro que te equivocas. Porque, desde un punto de vista femenino, y entendiendo por femenino la línea editorial del cosmopolitan, se elija el que elija se aplicará algún calificativo despectivo. Si elijo el PGO daré la imagen de cuarentón con crisis de los cuarenta, si escojo el Brera de pijo-maki, si me decido por el A5 de yupi, cualquier SUV me granjeará la antipatía de los más ecologistas y además aquello de “intentar compensar con el tamaño del coche…”.
Con este tema nos pasa un poco como a ellas con el tema de la figura. En realidad hacemos suyos nuestros gustos cuando lo cierto es que un alto porcentaje de mujeres no se siente excesivamente atraídas por los coches.
Como por otra parte yo no ligo, el coche lo utilizo para trabajar y cuando salgo por ahí de copas suelo salir en taxi tampoco debo tener muy en cuenta ese factor.
No solo en cuanto al sector femenino existen estos prejuicios. Una de las cosas que menos me gusta de las marcas que la gente llama “Premium” es precisamente eso, que intenten dar la imagen de “Premium”. Esa imagen de “yo soy más porque llevo un BMW, Audi, Mercedes..” la odio y por eso (tan tonto este prejuicio mío como el otro) a mi me da cierto rechazo estas marcas. Aparte de que han perdido bastante su sentido porque, hoy en día, todo el mundo puede tener uno de esos coches y de hecho sólo hay que mirar en la calle para ver que abundan. A veces se ven más que los “generalistas”.
Al respecto hay una anécdota que siempre me hizo gracia. Un día a un tipo en hacienda se le ocurrió mirar personas que tenían un Mercedes y declaraban menos de un determinado ingreso anual para intentar detectar fraudes. Detectaron a miles de propietarios de furgonetas mercedes.
Hay otro factor que (y aquí si que tengo claro lo de lamentablemente), los cuarentones solteros apenas tenemos en cuenta. Se trata del espacio y la facilidad para determinadas actividades. Cualquiera de mi época sabrá perfectamente que el SEAT Panda no era precisamente bonito, rápido ni cómodo para conducir pero eso si, tenía la increíble capacidad de convertir todo el coche en una cama plana. Y eso, cuando tienes veinte años, las hormonas “alborotás” y no tienes casa, es un tesoro. Porque a quien hizo famosa la frase de "que dificil es hacer el amor en un Simca mil" me gustaria yo verlo intentando echar un polvo (o algun sustituto) en uno de esos coches "Premium".
Si entrar en más detalles que estoy seguro que no os interesan para nada, no hace demasiado estuve en una situación parecida. Comprobé empíricamente un problema evidente que seguro que los diseñadores apenas tienen en cuenta para los coches de “puretillas” como yo. Mucho reposabrazos, mucha guantera central (peor aun si tiene los horrorosos posavasos) y mucha palanca cortita para darle más aspecto deportivo pero a no ser que se seas contorsionista es verdaderamente difícil alcanzar según que zonas de la persona que se sienta al lado. Y hay veces, en las que alcanzar esas zonas, o que te alcancen las tuyas es una prioridad absoluta. Es entonces cuando te acuerdas de tu humilde dos caballos.
Desde que me pasó esto, puede que debido al trauma que me produjo (aunque he de decir que la cosa se solucionó aceptablemente) cada vez que miro un nuevo coche rápidamente miro la zona del promontorio central donde normalmente están el cambio y el freno de mano. Sobre esto hay pocas novedades. Todos parecidos excepto el Mercedes ML que curiosamente tiene el cambio automático en el volante y el freno de mano es con un pedal. Pero a los diseñadores alemanes, tan pragmáticos ellos, no se le ocurre otra cosa que poner dos travesaños cuya única función aparente parece ser la de molestar. (Aquí) se puede ver claramente de que hablo.
Y en estas estábamos cuando de pronto surge un candidato revolucionario. Va a salir en breve, tiene un motor diesel interesante, es precioso por fuera y una pasada por dentro. Encaja en mi presupuesto. Tiene una línea coupe deportiva pero sitio de sobra, cuatro puertas y un amplio maletero. Viene bien equipado de serie (con todo lo que yo quiero) e incluso con algunas pijadillas de las que a mi me gustan como por ejemplo que las tomas de aire están ocultas y se giran al arrancar. Tiene una marca “Premium” pero tampoco tanto. Dentro de los arquetipos femeninos-cosmopolitanos creo que es de los menos malos. Será más exclusivo (por desconocimiento más que nada) que los alemanes.
Y parecerá una estupidez pero cada vez que me enteraba más de características del coche más me intrigaba el tema del tunel central entre los asientos. Cuando lo vi "filpé". No tiene palanca, sino una ruedecilla a modo de botón selector para cambiar de marchas y además, cuando se apaga el motor la ruedecilla se mete dentro del salpicadero dejandolo totalmente plano y expedito.
Por fin, mi coche perfecto
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Separacion de bienes. El dilema
Yo no es que tenga demasiados bienes valiosos. De hecho a mí con el dinero me pasa como con la inteligencia, que la gente piensa que tengo más de la que realmente tengo (o al menos, en el caso de la inteligencia, de la que yo mismo creo que tengo). Por cierto, esta frase no es falsa modestia ni verdadera modestia, es lo que pienso. No me considero tonto y no soy pobre pero, tal vez por la poca importancia que le doy a ambas cualidades, creo que proyecto una imagen un tanto distorsionada de la realidad.
Sin meterme en más líos, todo esto viene a que el otro día tuve una conversación con una amiga en la que hablamos de temas de divorcios. En una de estas yo dije que, aunque no creo que me case nunca, si lo hago lo haré en régimen de separación de bienes. De hecho, defiendo firmemente que el modelo por defecto debería ser ese en nuestro país. Creo que en Cataluña es así.
Ella, que es una mujer separada hace mucho y absolutamente autosuficiente desde el punto de vista económico, me reprochó que eso no era sino una falta de confianza en la persona con la que pretendes pasar el resto de tu vida porque, señaló con lógica, si te casas es para el resto de tu vida aunque después dures lo que dures. De hecho, sentenció, yo jamás me casaría con un hombre que me propusiese un acuerdo de ese tipo.
He de reconocer que algo de razón tiene en que puede parecer una falta de confianza y que el hecho de plantearlo es incluso de mal gusto. Por eso precisamente es por lo que yo creo que debería ser la elección por defecto. Para no tener siquiera que plantearlo.
Mi convicción no va por el tema de la confianza. Por otra parte, en el aspecto económico, creo que quien me conoce sabe que no soy precisamente tacaño. Aparte de que, como ya he dicho antes, le doy una importancia relativa al dinero. No hace mucho alguien me dijo “A mi el dinero me importa un bledo si lo tengo, cuando me preocupa es cuando no lo tengo”. Esa frase, que yo mismo había dicho antes muchas veces, no es tan cínica como parece. Para mí el dinero tiene una posición muy baja en mi lista de prioridades pero yo hablo desde el punto de vista de alguien que no pasa apuros económicos. Obviamente, si no llegase a fin de mes, o no tuviera dinero para comida o para las cosas más básicas (y tenemos cerca a mucha más gente de la que pensamos así) seguramente el dinero sería una de mis principales prioridades. Creo además que es lo normal. No creo que a nadie de los que leemos esto si nos preguntan por nuestras preocupaciones pongamos “el agua” como una de ellas y es obvio que hay millones de personas que se levantan cada día pensando donde y como podrán conseguirla.
Volviendo al tema, le expliqué a mi amiga a que cuando yo estoy en pareja no sólo comparto todo lo mío sino que incluso por ese extraño sentido arcaico de la caballerosidad y por esa, no menos arcaica, figura del “hombre de la casa”, he tenido por costumbre soportar todos los gastos. No hablo de lujos sino del día a día. Vaya que no sólo pago la cuenta en el restaurante. Cuando vivía con Ella se puede decir que su sueldo iba directo al banco. Todos los gastos de la casa, compras, vacaciones o incluso ropa iban a mi cargo. Simplemente era una costumbre. Hasta las averías de su coche las he pagado yo.
Siguiendo con la explicación le dije que mi opción por la separación de bienes tenía que ver con un tema eminentemente práctico. Nadie se casa para divorciarse pero como es una posibilidad bastante evidente y estadísticamente probable, en caso de divorcio se solucionan bastante las cosas. Esto la verdad es que es más teoría que práctica porque conozco algún caso en que, aún con separación de bienes el juez le ha dado el piso propiedad del hombre, a la mujer.
Esto es lo que le dije a mi amiga y todo es cierto pero hay otras razones de las que no hablé porque no me gusta (o tal vez sea pura timidez) asumir mis debilidades. La realidad es que aparte de todas las cosas anteriores, creo que me siento más seguro cuando una mujer esta conmigo sabiendo que puede dejarme cuando quiera. Parece una paradoja eso de que me sienta más seguro cuanto menos “agarrado” tenga el asunto, pero creo que cuando hablo de seguridad, en realidad hablo de autoestima. Debe ser que aunque aparantemente doy una imagen de seguridad en mi mismo, necesito saber que quien esta a mi lado es porque quiere y no porque lo necesita.
Por eso tal vez, prefiero a una mujer económicamente independiente. No porque tenga o deje de tener dinero sino porque no me necesita. Alguien pensará que cuando no quieres a una persona da igual que no tengas dinero. Eso es bonito pero no es real. Muchísimas mujeres ahora (y muchísimas mujeres hace años) no se han atrevido a dejar a sus maridos únicamente por una cuestión de indefensión económica.
Así pues, mi idea es que si hay algún problema en la pareja, sea por el lado que sea, el aspecto económico no suponga una traba ni para ella ni para mi. Dicho en plata, lo que pretendo es desburocratizar y facilitar en la medida de lo posible la posibilidad ruptura para la unión sea aún más fuerte. Por eso tampoco creo que me llegue a casar oficialmente nunca. De hecho toda esta “paja mental” (y después digo que no hablo nunca de sexo) no tiene demasiado sentido porque no creo que vuelva a vivir en pareja en mi vida.
A mi amiga (a la que le hurté está última explicación) no le convencí. “Sigo pensando que si alguien me propone una separación de bienes es que no está muy seguro de que quiere estar conmigo de por vida. Si quieres que nos atrevamos, lo mío es tuyo y lo tuyo es mío”.
Ok, lo entiendo –le contesté- pero yo diría algo así como: Si quieres estar conmigo, mientras lo estemos lo tuyo es tuyo y lo mío es de los dos. Pero si algún día lo dejamos, lo mío es mío y lo tuyo, tuyo.
Mi amiga se quedo pensativa y al cabo de un rato me contesto. No se si te das cuenta pero estas incentivando claramente a tu posible pareja por estar contigo.
Ahora quien pensaba era yo. Joder, tenía razón. Preveo nuevas rondas de autodiscusión...
Sin meterme en más líos, todo esto viene a que el otro día tuve una conversación con una amiga en la que hablamos de temas de divorcios. En una de estas yo dije que, aunque no creo que me case nunca, si lo hago lo haré en régimen de separación de bienes. De hecho, defiendo firmemente que el modelo por defecto debería ser ese en nuestro país. Creo que en Cataluña es así.
Ella, que es una mujer separada hace mucho y absolutamente autosuficiente desde el punto de vista económico, me reprochó que eso no era sino una falta de confianza en la persona con la que pretendes pasar el resto de tu vida porque, señaló con lógica, si te casas es para el resto de tu vida aunque después dures lo que dures. De hecho, sentenció, yo jamás me casaría con un hombre que me propusiese un acuerdo de ese tipo.
He de reconocer que algo de razón tiene en que puede parecer una falta de confianza y que el hecho de plantearlo es incluso de mal gusto. Por eso precisamente es por lo que yo creo que debería ser la elección por defecto. Para no tener siquiera que plantearlo.
Mi convicción no va por el tema de la confianza. Por otra parte, en el aspecto económico, creo que quien me conoce sabe que no soy precisamente tacaño. Aparte de que, como ya he dicho antes, le doy una importancia relativa al dinero. No hace mucho alguien me dijo “A mi el dinero me importa un bledo si lo tengo, cuando me preocupa es cuando no lo tengo”. Esa frase, que yo mismo había dicho antes muchas veces, no es tan cínica como parece. Para mí el dinero tiene una posición muy baja en mi lista de prioridades pero yo hablo desde el punto de vista de alguien que no pasa apuros económicos. Obviamente, si no llegase a fin de mes, o no tuviera dinero para comida o para las cosas más básicas (y tenemos cerca a mucha más gente de la que pensamos así) seguramente el dinero sería una de mis principales prioridades. Creo además que es lo normal. No creo que a nadie de los que leemos esto si nos preguntan por nuestras preocupaciones pongamos “el agua” como una de ellas y es obvio que hay millones de personas que se levantan cada día pensando donde y como podrán conseguirla.
Volviendo al tema, le expliqué a mi amiga a que cuando yo estoy en pareja no sólo comparto todo lo mío sino que incluso por ese extraño sentido arcaico de la caballerosidad y por esa, no menos arcaica, figura del “hombre de la casa”, he tenido por costumbre soportar todos los gastos. No hablo de lujos sino del día a día. Vaya que no sólo pago la cuenta en el restaurante. Cuando vivía con Ella se puede decir que su sueldo iba directo al banco. Todos los gastos de la casa, compras, vacaciones o incluso ropa iban a mi cargo. Simplemente era una costumbre. Hasta las averías de su coche las he pagado yo.
Siguiendo con la explicación le dije que mi opción por la separación de bienes tenía que ver con un tema eminentemente práctico. Nadie se casa para divorciarse pero como es una posibilidad bastante evidente y estadísticamente probable, en caso de divorcio se solucionan bastante las cosas. Esto la verdad es que es más teoría que práctica porque conozco algún caso en que, aún con separación de bienes el juez le ha dado el piso propiedad del hombre, a la mujer.
Esto es lo que le dije a mi amiga y todo es cierto pero hay otras razones de las que no hablé porque no me gusta (o tal vez sea pura timidez) asumir mis debilidades. La realidad es que aparte de todas las cosas anteriores, creo que me siento más seguro cuando una mujer esta conmigo sabiendo que puede dejarme cuando quiera. Parece una paradoja eso de que me sienta más seguro cuanto menos “agarrado” tenga el asunto, pero creo que cuando hablo de seguridad, en realidad hablo de autoestima. Debe ser que aunque aparantemente doy una imagen de seguridad en mi mismo, necesito saber que quien esta a mi lado es porque quiere y no porque lo necesita.
Por eso tal vez, prefiero a una mujer económicamente independiente. No porque tenga o deje de tener dinero sino porque no me necesita. Alguien pensará que cuando no quieres a una persona da igual que no tengas dinero. Eso es bonito pero no es real. Muchísimas mujeres ahora (y muchísimas mujeres hace años) no se han atrevido a dejar a sus maridos únicamente por una cuestión de indefensión económica.
Así pues, mi idea es que si hay algún problema en la pareja, sea por el lado que sea, el aspecto económico no suponga una traba ni para ella ni para mi. Dicho en plata, lo que pretendo es desburocratizar y facilitar en la medida de lo posible la posibilidad ruptura para la unión sea aún más fuerte. Por eso tampoco creo que me llegue a casar oficialmente nunca. De hecho toda esta “paja mental” (y después digo que no hablo nunca de sexo) no tiene demasiado sentido porque no creo que vuelva a vivir en pareja en mi vida.
A mi amiga (a la que le hurté está última explicación) no le convencí. “Sigo pensando que si alguien me propone una separación de bienes es que no está muy seguro de que quiere estar conmigo de por vida. Si quieres que nos atrevamos, lo mío es tuyo y lo tuyo es mío”.
Ok, lo entiendo –le contesté- pero yo diría algo así como: Si quieres estar conmigo, mientras lo estemos lo tuyo es tuyo y lo mío es de los dos. Pero si algún día lo dejamos, lo mío es mío y lo tuyo, tuyo.
Mi amiga se quedo pensativa y al cabo de un rato me contesto. No se si te das cuenta pero estas incentivando claramente a tu posible pareja por estar contigo.
Ahora quien pensaba era yo. Joder, tenía razón. Preveo nuevas rondas de autodiscusión...
Cartas de color
Carta de Yogurtu a su tío Oblongo (que en dialecto suagili significa: "más largo que ancho").
…. mientras tanto conseguí trabajo en una cosa sorprendente, que trataré de explicarte: Se trata de un tendido de dos largas cintas de hierro, sobre las que se deslizará una gigantesca oruga que arrastra unas cabañas sobre ruedas que llevan gente en su interior. ¡Es fantástica!
Muchos besos,
Yogurtu.
Querido sobrino:
Estoy muy impresionado por lo que me cuentas de esa "oruga con cabañas", ¡en mi vida había oído hablar de nada que se pareciera tanto a un tren!
Lo que antecede es un fragmento de las “cartas de color” de les luthiers y me lo ha recordado la discusión que se esta teniendo en este país sobre si en Afganistán hay guerra o no.
He oído al ínclito Pepiño decir que en realidad lo que hay en Afganistán no es una guerra, es un “conflito” donde un gobierno legalmente establecido se enfrenta a unos insurgentes armados que intentan derribar a dicho gobierno. Para conseguir que no sea derribado se han enviado unos miles de soldados interpuestos (yo diría puestos a favor del gobierno) armados hasta los dientes que van en carros de combate. Aún así, parece ser que los insurgentes alcanzan a poner minas, lanzarle misiles de pequeño alcance y bombas y realizar ataques armados y emboscadas como consecuencia de los cuales han muerto unas decenas de soldados de distintas nacionalidades y algún centenar de insurgentes.
Querido Pepiño:
Estoy muy impresionado por lo que me cuentas de ese “conflito” ¡en mi vida había oído hablar de nada que se pareciera tanto a una guerra!
PD: Por cierto, en el ejército español hay un 5% (cinco por ciento) de soldados de otras nacionalidades (principalmente colombianos y ecuatorianos). Este porcentaje sube hasta el 30% (treinta por ciento) en los contingentes destacados en Líbano y Afganistán. Es probable que esta cifra no salga en la COPE.
PD2: La manía de no considerar a esto (o a lo del Líbano) un escenario de guerra le hurta a sus familias un reconocimiento como “caídos en combate” con todas las consecuencias que ello conlleva (por ejemplo la cuantía en las pensión para sus familias). Esto sin embargo es muy probable que no se escuche en la SER.
El menor del este
Un día, un licenciado en historia a punto de doctorarse y mucho más a punto de potar a causa de la considerable cantidad de gin-tonics que se había metido, me contaba mientras me echaba la mano por encima del hombro y me señalaba insistentemente a la nariz: “Mira, los españoles jamás hemos sido racistas ni xenófobos. Bien está que los portugueses nos parecen sucios, los franceses maricas, los ingleses estirados, los alemanes cabeza-cuadradas, los negros pestilentes, los sudamericanos indios… pero, jamás de los jamases ha habido un español que le haga ascos a una portuguesa, francesa, inglesa, alemana, negra o sudamericana”.
No deja de ser una frase de un tipo borracho (hoy por cierto un eminente investigador de la historia de América) pero que tiene su base y que marca las obvias diferencias entre las poblaciones de ex-colonias inglesas, alemanas, holandesas o belgas y las ex-colonias españolas. Que alguien intente encontrar un mestizo en la India, Sudáfrica, Surinam o en el Congo.
En cualquier caso un día conté la frase como anécdota y me encontré con que un par de personas me acusaron de xenófobo. Espero que algún día no me tomen por terrorista si les cuento algo de los atentados del 11S.
Lo cierto es que la mala conciencia muchas veces se refleja en nuestra forma de hablar y en este caso en nuestra forma de excusarse continuamente. Si alguien te dice “yo no soy homosexual… y que conste que no tengo nada en contra de los homosexuales” pudiera ser que estuvieras hablando con un homófobo.
Hace mucho tiempo, una conocida se refería a otro conocido que veíamos con cierta frecuencia en el sitio que íbamos de copas y me decía “si ya sabes, se trata de aquel tipo.. ya sabes, el negrito”. El “negrito” media dos por dos así que le pregunté por el curioso diminutivo. La respuesta fue graciosa. Parece ser que decir negrito suavizaba la palabra “negro” que podía parecer peyorativa. Debo decir, aunque no aporta nada en el hilo argumental, que entonces fue cuando una rubia hizo honor a su color de pelo y dijo “pues llámale afroamericano”. Seguramente nos hubiésemos descojonado igual por la cursilería aún en el caso del que el negro no fuese senegalés.
Hay otro síntoma de xenofobia y racismo que no suele fallar. Se trata de las frases que comienzan con “yo no soy racista pero…”. Hace un tiempo alguien me dijo “yo no soy xenófobo pero es que como la cosa se ponga mal los inmigrantes van a ser los primeros en irse al paro y ¿ahora qué?, a pagarles el paro”. No hace demasiado alguien me confirmo la teoría. Imagino que como repunte el paro se pondrá de moda.
Pura escuela "Artch" (por cierto Amanda le ha cambiado de inteligente a complejo… se va acercando a mi percepción, aún le queda un paso). Imagino que a alguien puede parecerle lógico pensar que una persona que trabaja y cotiza tiene derecho a subsidio sólo si ha nacido en Fuenlabrada, si es de Quito entonces no. Efectivamente no son xenófobos o al menos no sólo. Son estúpidos y además xenófobos.
No hay más cuidado por el término políticamente correcto que en Estados Unidos. Por eso cuando la policía machaca a un “espalda mojada” o a un “negraco” todo el mundo se escandaliza por llamarlos así. No señor, se le pego una paliza de muerte a un afroamericano o a un hispano. Hay que ser políticamente correctos.
Por eso me hizo tanta “gracia” cuando el otro día fui testigo de un robo en un restaurante. Un chaval de no más de diez años apareció en el restaurante y, mientras pedia dinero y nos ofrecía unos pañuelos, busco con la mirada todo lo que había en las mesas o colgado en las sillas. Yo tuve suerte porque lo vi venir e instintivamente avisé a mi acompañante de que agarrase el bolso. Cerca de mí una pareja no tuvo tanta suerte. El chaval agarró el móvil y un bolso. Afortunadamente, a la carrera perdió lo más valioso (el bolso). Un camarero salió detrás de él y vino al poco con el bolso con un tirante roto pero afortunadamente con el contenido intacto.
No se de donde salieron pero al poco tiempo había una pareja de municipales (creo que en Madrid hacen pruebas de chulería a estos tipos porque todos son parecidos) y le pregunto a la pareja. El tipo, lógicamente alterado dijo: “Fue un puto niño rumano” a lo que el policía contesto con un “ok, se trataba de un menor del este”. Yo, que estaba lo suficientemente cerca como para escuchar no pude por menos que replicar “no, no… un menor del este no, un niño rumano”. El policía me miro con cara de odio. Lo gracioso de todo es que después de entretenernos diez minutos contándole lo sucedido (creo que las gorra les impedían que el riego sanguíneo llegara a las cabezas) se despacharon con un “nosotros no podemos hacer nada, vaya usted a comisaría y ponga una denuncia”.
En definitiva, yo creo que la gente se confunde bastante. Lo que sería xenófobo y racista es decir que todos los rumanos son ladrones o vagos (en mi empresa trabajan dos por ejemplo) o que todos los rumanos deberían estar en la cárcel por el hecho de ser rumanos pero si un niño rumano te roba, ha sido un niño rumano. Otra cosa es que si hubiese sido un niño español sólo habríamos dicho “un niño” pero eso es por pura generalización.
Alguien decía, y yo estoy de acuerdo con ello, que sólo porque alguien sea miembro de una minoría étnica no significa que no sea un pequeño cabrón desagradable.
No deja de ser una frase de un tipo borracho (hoy por cierto un eminente investigador de la historia de América) pero que tiene su base y que marca las obvias diferencias entre las poblaciones de ex-colonias inglesas, alemanas, holandesas o belgas y las ex-colonias españolas. Que alguien intente encontrar un mestizo en la India, Sudáfrica, Surinam o en el Congo.
En cualquier caso un día conté la frase como anécdota y me encontré con que un par de personas me acusaron de xenófobo. Espero que algún día no me tomen por terrorista si les cuento algo de los atentados del 11S.
Lo cierto es que la mala conciencia muchas veces se refleja en nuestra forma de hablar y en este caso en nuestra forma de excusarse continuamente. Si alguien te dice “yo no soy homosexual… y que conste que no tengo nada en contra de los homosexuales” pudiera ser que estuvieras hablando con un homófobo.
Hace mucho tiempo, una conocida se refería a otro conocido que veíamos con cierta frecuencia en el sitio que íbamos de copas y me decía “si ya sabes, se trata de aquel tipo.. ya sabes, el negrito”. El “negrito” media dos por dos así que le pregunté por el curioso diminutivo. La respuesta fue graciosa. Parece ser que decir negrito suavizaba la palabra “negro” que podía parecer peyorativa. Debo decir, aunque no aporta nada en el hilo argumental, que entonces fue cuando una rubia hizo honor a su color de pelo y dijo “pues llámale afroamericano”. Seguramente nos hubiésemos descojonado igual por la cursilería aún en el caso del que el negro no fuese senegalés.
Hay otro síntoma de xenofobia y racismo que no suele fallar. Se trata de las frases que comienzan con “yo no soy racista pero…”. Hace un tiempo alguien me dijo “yo no soy xenófobo pero es que como la cosa se ponga mal los inmigrantes van a ser los primeros en irse al paro y ¿ahora qué?, a pagarles el paro”. No hace demasiado alguien me confirmo la teoría. Imagino que como repunte el paro se pondrá de moda.
Pura escuela "Artch" (por cierto Amanda le ha cambiado de inteligente a complejo… se va acercando a mi percepción, aún le queda un paso). Imagino que a alguien puede parecerle lógico pensar que una persona que trabaja y cotiza tiene derecho a subsidio sólo si ha nacido en Fuenlabrada, si es de Quito entonces no. Efectivamente no son xenófobos o al menos no sólo. Son estúpidos y además xenófobos.
No hay más cuidado por el término políticamente correcto que en Estados Unidos. Por eso cuando la policía machaca a un “espalda mojada” o a un “negraco” todo el mundo se escandaliza por llamarlos así. No señor, se le pego una paliza de muerte a un afroamericano o a un hispano. Hay que ser políticamente correctos.
Por eso me hizo tanta “gracia” cuando el otro día fui testigo de un robo en un restaurante. Un chaval de no más de diez años apareció en el restaurante y, mientras pedia dinero y nos ofrecía unos pañuelos, busco con la mirada todo lo que había en las mesas o colgado en las sillas. Yo tuve suerte porque lo vi venir e instintivamente avisé a mi acompañante de que agarrase el bolso. Cerca de mí una pareja no tuvo tanta suerte. El chaval agarró el móvil y un bolso. Afortunadamente, a la carrera perdió lo más valioso (el bolso). Un camarero salió detrás de él y vino al poco con el bolso con un tirante roto pero afortunadamente con el contenido intacto.
No se de donde salieron pero al poco tiempo había una pareja de municipales (creo que en Madrid hacen pruebas de chulería a estos tipos porque todos son parecidos) y le pregunto a la pareja. El tipo, lógicamente alterado dijo: “Fue un puto niño rumano” a lo que el policía contesto con un “ok, se trataba de un menor del este”. Yo, que estaba lo suficientemente cerca como para escuchar no pude por menos que replicar “no, no… un menor del este no, un niño rumano”. El policía me miro con cara de odio. Lo gracioso de todo es que después de entretenernos diez minutos contándole lo sucedido (creo que las gorra les impedían que el riego sanguíneo llegara a las cabezas) se despacharon con un “nosotros no podemos hacer nada, vaya usted a comisaría y ponga una denuncia”.
En definitiva, yo creo que la gente se confunde bastante. Lo que sería xenófobo y racista es decir que todos los rumanos son ladrones o vagos (en mi empresa trabajan dos por ejemplo) o que todos los rumanos deberían estar en la cárcel por el hecho de ser rumanos pero si un niño rumano te roba, ha sido un niño rumano. Otra cosa es que si hubiese sido un niño español sólo habríamos dicho “un niño” pero eso es por pura generalización.
Alguien decía, y yo estoy de acuerdo con ello, que sólo porque alguien sea miembro de una minoría étnica no significa que no sea un pequeño cabrón desagradable.
Un embutido es un embutido
Yo conocí a un tipo que en los primeros tiempos de la democracia consiguió un trabajo de repartidor de propaganda electoral del extinto UCD. Llenó su Citroen GS de panfletos, chapitas, mecheros, bolígrafos, etc.. y se fue a su pueblo (el de mi madre). A las seis de la mañana se dedicó a esparcir por toda la calle mayor toda la publicidad que llevaba y se sentó tranquilamente en la plaza del pueblo a mirar mientras se fumaba un pitillo. A eso de las siete apareció una señora vestida de luto y al ver los obsequios en el suelo comenzó a gritar. Al grito de la mujer salió medio pueblo recogiendo todo alborozados como si de verdad todo aquello tuviese valor. Mi conocido veía divertido desde la plaza como la gente iba de un sitio a otro recogiendo chapas, lápices, calendarios…
Según me contaba la historia y entre risas sentenció: “Yo me había prometido que algún día iba a volver al pueblo y llenarlo de regalos, y ese día lo cumplí”.
¡Que tiempos aquellos en los que en las elecciones se regalaban chapitas y mecheros!. Desde hace un tiempo y hasta Marzo del año que viene se nos avecina un tiempo de “generosidad sin límites”. Generosidad, eso sí, con el dinero público que, como todo político sabe y la nunca suficientemente ponderada exministra Calvo dijo, “es un dinero que no es de nadie”.
Siempre suelo decir que intento ser lo suficientemente honesto en mis opiniones como para, si es necesario, defender una postura que me perjudica sólo porque creo que es la correcta. Imagino que a veces lo consigo y otras no. En este caso, mi opinión se alía con mi interés pero ello no quiere decir que no sea la que considero correcta.
Es el caso de las ayudas y subsidios de todo tipo que han comenzado a ponerse de moda. Se comenzó hace un tiempo con la pasta para las madres trabajadoras, se continuó con los dos mil quinientos euros para los padres de los niños, después se habló de pisos (no se si gratis) para los que cobraran menos de tres mil euros al mes (ya se sabe, los indigentes) y ahora, elecciones mediante, surgen un montón de ayudas más. Por ejemplo, ahora vamos a pagar (he dicho bien, vamos) doscientos y pico euros a cada chaval de veinte a treinta años (uno ya tiene una edad y lo mismo que con quince los de treinta me parecían viejos ahora estos me parecen chavales) para el alquiler.
Que nadie se confunda viendo matices políticos. A esta verbena se apuntan todos los sectores. Al fin y al cabo mi opinión (poco compartida, lo sé) es que ser de izquierdas es una de las formas de ser irracional. La otra es ser de derechas. De hecho en el bando de los “peperos” se ha hablado de otra “batería de medidas” que es como le llaman a los regalitos electorales entre los que recuerdo por ejemplo un subsidio para pagar la hipoteca durante un año a la gente que se quede sin trabajo.
Como yo soy un liberal sin escrúpulos y, además, no moldeo mis acciones por ningún tipo de elección, debo decir que estoy en contra de las subvenciones por principio con la excepción de la ayuda por “emergencia social” o la ayuda como facilitador de la inversión.
Me refiero por "emergencia social" a la ayuda completa a los más desfavorecidos en las cosas esenciales. No sólo estoy de acuerdo con la ayuda por niño sino que yo votaría a favor de pañales, educación, ropa y libros gratis para un niño cuyos padres pudieran demostrar insuficiencia de medios. Obviamente no hablamos de todos o de los “que cobren menos de tres mil euros” que es una forma diferente pero bastante aproximada a todos.
A mi personalmente me parece una indecencia que se paguen pisos a gente con ingresos de, vamos a poner, dos mil novecientos euros mensuales, mientras mueren personas cada invierno en la puta calle o hay pisos en el centro de Madrid que son ocupados por cincuenta personas y donde hay gente que paga cien euros al mes por disponer de un sillón para dormir (ni siquiera un sofá) ocho horas al día.
Siempre me he manifestado en contra de las ayudas “generalizadas”. Esas de “café para todos” porque son injustas y además suelen acarrear más problemas que soluciones. Por ejemplo, cuando se pague doscientos euros a cada joven como ayuda al alquiler, veremos si lo que se produce no es una subida de alquiler. Imagino que al pobre que tenga treinta y tantos le habrán jodido bien. Si lo que intentas es dar ayudas a todo el mundo lo mejor es que simplemente bajes los impuestos.
Lo cierto es que aquí alguien podría acusarme de arrimar el ascua a mi sardina porque no hay una ayuda que me pille ni por casualidad. Ni soy menor de treinta ni mayor de cincuenta, ni soy mujer ni formo parte de una minoría étnica desfavorecida. No tengo niños (ni planes), no tengo alquiler ni tampoco hipoteca y mis ingresos no me permiten acceder a nada y para colmo ni siquiera soy homosexual (mi parte femenina si pero no está censada). Osea que una mierda pa’mi (si es que me corresponde que lo dudo).
Y digo yo, ¿es que mi voto no vale?. ¿Alguien sabe lo jodido que es vivir sólo?. ¿Tiene idea Zapatero de a cuanto está el traje de Armani, el maletín de Loewe, los zapatos Sebago o la corbata de Hermes?. ¿Puede Solves entender que cuando se ha jugado al golf con palos de titanio no es fácil acostumbrarse a los normales?. ¿Es que nadie va a pensar en una ayuda para la limpieza de las tapicerías de cuero de los BMW?. ¿Hasta cuando habrá que renunciar a la opción de suspensión neumática del mercedes nuevo?. En su día propuse una medida de ayuda a las pornochachas. Yo creo que la seguridad social se ahorraría una pasta en tratamientos sicológicos. Ni eso siquiera.
Alguien a lo mejor considera cínico o se escandaliza con el párrafo anterior. Al fin y al cabo no son más que exageraciones de casos que se pueden dar perfectamente con las ayudas indiscriminadas a la mujer trabajadora, el nacimiento de niños, y tantas otras.
Lo malo de todo esto es que seguimos siendo un país con una economía que crece a base del consumo y de la construcción ayudada por la mano de obra barata inmigrante. Hemos conseguido “ahorrar” dos duros y ahora no los gastamos no en vino, sino en Moët Chadon. Seguimos teniendo una de las productividades más bajas de Europa y seguimos poniendo trabas a la inversión productiva. Sigue siendo un país donde para montar un negocio hay que hacer mil papeleos (veintiséis expedientes para abrir una pequeña casa rural lleva un amigo). Pero todas estas cosas imagino que no venden.
Creo que me tendré que conformar con el dudoso mérito de ser uno de los pocos a los que no le alcanza ningún subsidio (joder, es que ni derecho a paro tengo). Mientras tanto, millones de personas podrán decir con una sonrisa en la boca aquello de “el honor no esta mal pero un embutido es un embutido”.
Ojala no venga el futuro metiéndonos el embutido por donde amargan los pepinos.
Según me contaba la historia y entre risas sentenció: “Yo me había prometido que algún día iba a volver al pueblo y llenarlo de regalos, y ese día lo cumplí”.
¡Que tiempos aquellos en los que en las elecciones se regalaban chapitas y mecheros!. Desde hace un tiempo y hasta Marzo del año que viene se nos avecina un tiempo de “generosidad sin límites”. Generosidad, eso sí, con el dinero público que, como todo político sabe y la nunca suficientemente ponderada exministra Calvo dijo, “es un dinero que no es de nadie”.
Siempre suelo decir que intento ser lo suficientemente honesto en mis opiniones como para, si es necesario, defender una postura que me perjudica sólo porque creo que es la correcta. Imagino que a veces lo consigo y otras no. En este caso, mi opinión se alía con mi interés pero ello no quiere decir que no sea la que considero correcta.
Es el caso de las ayudas y subsidios de todo tipo que han comenzado a ponerse de moda. Se comenzó hace un tiempo con la pasta para las madres trabajadoras, se continuó con los dos mil quinientos euros para los padres de los niños, después se habló de pisos (no se si gratis) para los que cobraran menos de tres mil euros al mes (ya se sabe, los indigentes) y ahora, elecciones mediante, surgen un montón de ayudas más. Por ejemplo, ahora vamos a pagar (he dicho bien, vamos) doscientos y pico euros a cada chaval de veinte a treinta años (uno ya tiene una edad y lo mismo que con quince los de treinta me parecían viejos ahora estos me parecen chavales) para el alquiler.
Que nadie se confunda viendo matices políticos. A esta verbena se apuntan todos los sectores. Al fin y al cabo mi opinión (poco compartida, lo sé) es que ser de izquierdas es una de las formas de ser irracional. La otra es ser de derechas. De hecho en el bando de los “peperos” se ha hablado de otra “batería de medidas” que es como le llaman a los regalitos electorales entre los que recuerdo por ejemplo un subsidio para pagar la hipoteca durante un año a la gente que se quede sin trabajo.
Como yo soy un liberal sin escrúpulos y, además, no moldeo mis acciones por ningún tipo de elección, debo decir que estoy en contra de las subvenciones por principio con la excepción de la ayuda por “emergencia social” o la ayuda como facilitador de la inversión.
Me refiero por "emergencia social" a la ayuda completa a los más desfavorecidos en las cosas esenciales. No sólo estoy de acuerdo con la ayuda por niño sino que yo votaría a favor de pañales, educación, ropa y libros gratis para un niño cuyos padres pudieran demostrar insuficiencia de medios. Obviamente no hablamos de todos o de los “que cobren menos de tres mil euros” que es una forma diferente pero bastante aproximada a todos.
A mi personalmente me parece una indecencia que se paguen pisos a gente con ingresos de, vamos a poner, dos mil novecientos euros mensuales, mientras mueren personas cada invierno en la puta calle o hay pisos en el centro de Madrid que son ocupados por cincuenta personas y donde hay gente que paga cien euros al mes por disponer de un sillón para dormir (ni siquiera un sofá) ocho horas al día.
Siempre me he manifestado en contra de las ayudas “generalizadas”. Esas de “café para todos” porque son injustas y además suelen acarrear más problemas que soluciones. Por ejemplo, cuando se pague doscientos euros a cada joven como ayuda al alquiler, veremos si lo que se produce no es una subida de alquiler. Imagino que al pobre que tenga treinta y tantos le habrán jodido bien. Si lo que intentas es dar ayudas a todo el mundo lo mejor es que simplemente bajes los impuestos.
Lo cierto es que aquí alguien podría acusarme de arrimar el ascua a mi sardina porque no hay una ayuda que me pille ni por casualidad. Ni soy menor de treinta ni mayor de cincuenta, ni soy mujer ni formo parte de una minoría étnica desfavorecida. No tengo niños (ni planes), no tengo alquiler ni tampoco hipoteca y mis ingresos no me permiten acceder a nada y para colmo ni siquiera soy homosexual (mi parte femenina si pero no está censada). Osea que una mierda pa’mi (si es que me corresponde que lo dudo).
Y digo yo, ¿es que mi voto no vale?. ¿Alguien sabe lo jodido que es vivir sólo?. ¿Tiene idea Zapatero de a cuanto está el traje de Armani, el maletín de Loewe, los zapatos Sebago o la corbata de Hermes?. ¿Puede Solves entender que cuando se ha jugado al golf con palos de titanio no es fácil acostumbrarse a los normales?. ¿Es que nadie va a pensar en una ayuda para la limpieza de las tapicerías de cuero de los BMW?. ¿Hasta cuando habrá que renunciar a la opción de suspensión neumática del mercedes nuevo?. En su día propuse una medida de ayuda a las pornochachas. Yo creo que la seguridad social se ahorraría una pasta en tratamientos sicológicos. Ni eso siquiera.
Alguien a lo mejor considera cínico o se escandaliza con el párrafo anterior. Al fin y al cabo no son más que exageraciones de casos que se pueden dar perfectamente con las ayudas indiscriminadas a la mujer trabajadora, el nacimiento de niños, y tantas otras.
Lo malo de todo esto es que seguimos siendo un país con una economía que crece a base del consumo y de la construcción ayudada por la mano de obra barata inmigrante. Hemos conseguido “ahorrar” dos duros y ahora no los gastamos no en vino, sino en Moët Chadon. Seguimos teniendo una de las productividades más bajas de Europa y seguimos poniendo trabas a la inversión productiva. Sigue siendo un país donde para montar un negocio hay que hacer mil papeleos (veintiséis expedientes para abrir una pequeña casa rural lleva un amigo). Pero todas estas cosas imagino que no venden.
Creo que me tendré que conformar con el dudoso mérito de ser uno de los pocos a los que no le alcanza ningún subsidio (joder, es que ni derecho a paro tengo). Mientras tanto, millones de personas podrán decir con una sonrisa en la boca aquello de “el honor no esta mal pero un embutido es un embutido”.
Ojala no venga el futuro metiéndonos el embutido por donde amargan los pepinos.
En el principio no había nada, la cual explotó
En uno de los primeros proyectos en los que trabajé en Madrid me tocó un compañero americano (estadounidense). Era un americano muy típico como he descubierto pasado el tiempo. Con una apariencia de progre mantenía la mayoría de ideas que hacen que los americanos sean tan americanos. En definitiva era un tipo que no sabía conducir coches con cambio manuales, se desesperaba porque no encontraba coches de alquiler con control de crucero, estaba fervientemente a favor de la pena de muerte y, por supuesto, defendía su derecho constitucional a disponer de varias pistolas, algún que otro rifle y un arma semi-automática para “defender a su familia”.
Pero lo que de verdad me dejo patidifuso fue el hecho de que nos comentó que él era “creacionista”. Creo que fue una de las primeras veces que yo escuché eso de “creacionismo”. No lo que significa obviamente, sino el término en sí.
Poco a poco nos iba sorprendiendo cada vez más a todos los que escuchábamos. Este hombre no sólo pensaba que Dios había creado el mundo y todas las especies tal y como eran sino que, además, le ponía fecha exacta (y sorprendentemente cercana) al acontecimiento (creo que eran unos diez mil años). En su momento ese tío me pareció un fundamentalista desfasado e imaginaba que sería raro incluso en un país tan “curioso” como Estados Unidos. Después, con el paso del tiempo he ido averiguando que no sólo era una excepción sino que en bastantes estados el creacionismo se enseña en las escuelas.
Otra cosa que me hizo bastante gracia fue el hecho de que el americano nos miraba como si fuésemos bichos raros al contarle que nosotros no nos creíamos eso de Adan y Eva o que, al menos, no nos lo tomábamos al pie de la letra. Según él, de lo poco que conocía de España, pensaba que todos éramos católicos practicantes y el catolicismo es una religión creacionista. Lo cual es, además, absolutamente cierto. Siempre me ha parecido curioso como un país tan católico, apostólico y romano como nosotros se salta las bases del catolicismo tan alegremente. Supuestamente, un católico no debería usar anticonceptivos, no debería divorciarse, por supuesto no abortar, etc…
Yo, por aquel entonces, era mucho más beligerante defendiendo mis opiniones y como no, le intentaba demostrar al tipo lo equivocado que estaba y las bondades del método científico.
Pasado el tiempo, sigo pensando que el método científico es el correcto en general, pero aparte de atemperar bastante mis ánimos he descubierto el fundamentalismo en las filas científicas. El problema del método científico es lo tirano que es. Si una regla se rompe en un solo caso ya no es una regla. Esto es tan sumamente jodido que incluso los más acérrimos defensores de la ciencia y del método se lo saltan a la torera con cierta frecuencia. Yo creo que todo tiene una explicación según reglas científicas (sean físicas, matemáticas o químicas) pero también creo firmemente que no conocemos la inmensa mayoría.
Por poner un ejemplo simple y sencillo: todos sabemos (o deberíamos saber) que el punto de congelación del agua es cero grados centígrados. Según esa regla sería imposible encontrar agua líquida a menos de cero grados. Cualquier puede hacer un sencillo experimento. Si echa unos cubitos de hielo en un vaso de agua y pone un poco de sal podrá ver como el agua llega sin dificultad a los diez o quince grados bajo cero. Este experimento se hace desde hace siglos para fabricar helado y desde hace unos años para enfriar los barriles de Cruzcampo (En Sevilla entendemos así la ciencia aplicada). Así pues, ¿es falso aquello del punto de congelación del agua?. No pero si. No es falso ya que efectivamente cero grados es el punto de congelación del agua pura pero el agua pura no existe salvo en el laboratorio (y menos mal porque es tóxica y mortal para el hombre). Lo que en realidad se produce es una reacción química con intercambio de calor de la sal al hielo que se funde y que a su vez proporciona frío al agua.
Durante mucho tiempo se ha mantenido que el agua se congela a cero grados y durante siglos se ha sabido que “a veces” no ocurría y sin embargo hasta no hace demasiado no se sabía porqué.
Algo que no mucha gente conoce es que la inmensa mayoría de la física que se estudia en los colegios, institutos y universidades no sólo no está plenamente demostrada sino que hay evidencias de que es incorrecta. Por ejemplo, la física tradicional parece que funciona perfectamente cuando se trata de calcular el tiempo que tarda el tren A en cruzarse con el tren B pero falla lamentablemente cuando intenta explicar la posición de los astros. La física de Einstein se acercó más al comportamiento planetario pero fallaba en “la distancia corta”. Algún ejemplo más: a día de hoy nadie sabe exactamente que es la carga eléctrica. Se sabe como se genera, como se transporta, su comportamiento y sus aplicaciones pero no se sabe que es.
En la medicina esto se multiplica por mucho. Con todos los avances de la medicina actual aún no se conoce la inmensa mayoría del funcionamiento del cuerpo humano y por supuesto de las enfermedades. Es una de las razones de que me guste la serie “House”. Deja bien a las claras como funciona la medicina hoy en día. Se trata de “le damos esto y si se cura es que teníamos razón, sino, es que no la teníamos”. Un día me contaron una frase a modo de razonamiento que resume la teoría de la mayoría de los estudios médicos actuales: “Las patatas fritas producen cancer de páncreas puesto que todos los que tuvieron ese cancer confesaron haber comido patatas fritas”.
Por último, y la razón de este post tan ligerito, una de las teorías científicas más comunmente aceptadas sobre la creación del universo es la teoría del Big-Bang. Haciendo un resumen muy simple podríamos decir que el Big-Bang es la teoría según la cual el universo se creo después de una explosión. El sustento físico de esta teoría es que parece ser que el universo se está expandiendo y además cada vez a más velocidad (esto se sabe por la aplicación del efecto doppler que es el efecto que hace que sepamos por el sonido si un tren se aleja o se acerca). Si cada vez nos estamos expandiendo con mayor velocidad parece que estampos aún en una tremenda explosión. Lo curioso de esta teoría es que esta perfectamente explicado todo excepto un pequeño detalle: el origen. Es decir, que era y porque existía lo que supuestamente explotó. El Big-Bang es como si vemos una onda en el agua y suponemos que fue una piedra la que lo produjo. Sólo que nadie sabe si efectivamente hubo una piedra y mucho menos como era.
Hace unos días escuche a un tipo (en un documental) defender la idea del Big-Bang con vehemencia. Todo el desarrollo estaba apoyado en pruebas más o menos científicas (no quiero pasarme de la raya pero sólo decir que hay teorías sobre la posibilidad de que la velocidad de la luz no sea constante con lo que la teoría se iría al carajo) pero lo que me llamó la atención fue cuando llegó el momento de despejar la incógnita X. ¿Qué, cómo y porqué se produjo la explosión?. Para este punto comenzaron las teorías y en este punto me acordé del americano creacionista porque al fin y al cabo hablábamos de suposiciones sin fundamento, osea, fe. Lo curioso era ver como dos o tres cientificos que poco antes hablaban sin aparente importancia de los hechos se volvían vehementes al intentar defender su propia teoría sobre que fue lo que pasó. Tal cual el americano nos intentaba convencer de cómo Dios un día dijo “Hop” y creó el mundo.
La frase que sirve de título a este post la leí hace años a un tipo que me recordaron no hace mucho en un comentario: Terry Pratchett. Como muchas de sus frases me gustó porque es una muestra de sarcasmo que de forma sorprendentemente simple deja en ridículo esa especie de superioridad intelectual que a veces se arrogan (nos arrogamos) los científicos al dar explicaciones a los sucesos. Me hizo gracia pensar la similitud que existen entre el creacionismo que se basa en la creencia de que un día un ente superior creó todo lo que existe y el Big-Bang que se basa en la creencia de que existía algo que no sabemos que fue y explotó creando todo lo que existe.
Yo ya uní una vez cuando era pequeño la teoría religiosa (Dios creo el hombre a su imagen y semejanza) y Darviniana (venimos del mono) en la sentencia de “a lo mejor Dios era un mono” y mi abuela se enfadó mucho conmigo. Lamentablemente mi abuela ya no está con nosotros pero se asustaría mucho más si le digo que en el principio estaba Dios y de pronto explotó y creó todo lo que existe.
Pero lo que de verdad me dejo patidifuso fue el hecho de que nos comentó que él era “creacionista”. Creo que fue una de las primeras veces que yo escuché eso de “creacionismo”. No lo que significa obviamente, sino el término en sí.
Poco a poco nos iba sorprendiendo cada vez más a todos los que escuchábamos. Este hombre no sólo pensaba que Dios había creado el mundo y todas las especies tal y como eran sino que, además, le ponía fecha exacta (y sorprendentemente cercana) al acontecimiento (creo que eran unos diez mil años). En su momento ese tío me pareció un fundamentalista desfasado e imaginaba que sería raro incluso en un país tan “curioso” como Estados Unidos. Después, con el paso del tiempo he ido averiguando que no sólo era una excepción sino que en bastantes estados el creacionismo se enseña en las escuelas.
Otra cosa que me hizo bastante gracia fue el hecho de que el americano nos miraba como si fuésemos bichos raros al contarle que nosotros no nos creíamos eso de Adan y Eva o que, al menos, no nos lo tomábamos al pie de la letra. Según él, de lo poco que conocía de España, pensaba que todos éramos católicos practicantes y el catolicismo es una religión creacionista. Lo cual es, además, absolutamente cierto. Siempre me ha parecido curioso como un país tan católico, apostólico y romano como nosotros se salta las bases del catolicismo tan alegremente. Supuestamente, un católico no debería usar anticonceptivos, no debería divorciarse, por supuesto no abortar, etc…
Yo, por aquel entonces, era mucho más beligerante defendiendo mis opiniones y como no, le intentaba demostrar al tipo lo equivocado que estaba y las bondades del método científico.
Pasado el tiempo, sigo pensando que el método científico es el correcto en general, pero aparte de atemperar bastante mis ánimos he descubierto el fundamentalismo en las filas científicas. El problema del método científico es lo tirano que es. Si una regla se rompe en un solo caso ya no es una regla. Esto es tan sumamente jodido que incluso los más acérrimos defensores de la ciencia y del método se lo saltan a la torera con cierta frecuencia. Yo creo que todo tiene una explicación según reglas científicas (sean físicas, matemáticas o químicas) pero también creo firmemente que no conocemos la inmensa mayoría.
Por poner un ejemplo simple y sencillo: todos sabemos (o deberíamos saber) que el punto de congelación del agua es cero grados centígrados. Según esa regla sería imposible encontrar agua líquida a menos de cero grados. Cualquier puede hacer un sencillo experimento. Si echa unos cubitos de hielo en un vaso de agua y pone un poco de sal podrá ver como el agua llega sin dificultad a los diez o quince grados bajo cero. Este experimento se hace desde hace siglos para fabricar helado y desde hace unos años para enfriar los barriles de Cruzcampo (En Sevilla entendemos así la ciencia aplicada). Así pues, ¿es falso aquello del punto de congelación del agua?. No pero si. No es falso ya que efectivamente cero grados es el punto de congelación del agua pura pero el agua pura no existe salvo en el laboratorio (y menos mal porque es tóxica y mortal para el hombre). Lo que en realidad se produce es una reacción química con intercambio de calor de la sal al hielo que se funde y que a su vez proporciona frío al agua.
Durante mucho tiempo se ha mantenido que el agua se congela a cero grados y durante siglos se ha sabido que “a veces” no ocurría y sin embargo hasta no hace demasiado no se sabía porqué.
Algo que no mucha gente conoce es que la inmensa mayoría de la física que se estudia en los colegios, institutos y universidades no sólo no está plenamente demostrada sino que hay evidencias de que es incorrecta. Por ejemplo, la física tradicional parece que funciona perfectamente cuando se trata de calcular el tiempo que tarda el tren A en cruzarse con el tren B pero falla lamentablemente cuando intenta explicar la posición de los astros. La física de Einstein se acercó más al comportamiento planetario pero fallaba en “la distancia corta”. Algún ejemplo más: a día de hoy nadie sabe exactamente que es la carga eléctrica. Se sabe como se genera, como se transporta, su comportamiento y sus aplicaciones pero no se sabe que es.
En la medicina esto se multiplica por mucho. Con todos los avances de la medicina actual aún no se conoce la inmensa mayoría del funcionamiento del cuerpo humano y por supuesto de las enfermedades. Es una de las razones de que me guste la serie “House”. Deja bien a las claras como funciona la medicina hoy en día. Se trata de “le damos esto y si se cura es que teníamos razón, sino, es que no la teníamos”. Un día me contaron una frase a modo de razonamiento que resume la teoría de la mayoría de los estudios médicos actuales: “Las patatas fritas producen cancer de páncreas puesto que todos los que tuvieron ese cancer confesaron haber comido patatas fritas”.
Por último, y la razón de este post tan ligerito, una de las teorías científicas más comunmente aceptadas sobre la creación del universo es la teoría del Big-Bang. Haciendo un resumen muy simple podríamos decir que el Big-Bang es la teoría según la cual el universo se creo después de una explosión. El sustento físico de esta teoría es que parece ser que el universo se está expandiendo y además cada vez a más velocidad (esto se sabe por la aplicación del efecto doppler que es el efecto que hace que sepamos por el sonido si un tren se aleja o se acerca). Si cada vez nos estamos expandiendo con mayor velocidad parece que estampos aún en una tremenda explosión. Lo curioso de esta teoría es que esta perfectamente explicado todo excepto un pequeño detalle: el origen. Es decir, que era y porque existía lo que supuestamente explotó. El Big-Bang es como si vemos una onda en el agua y suponemos que fue una piedra la que lo produjo. Sólo que nadie sabe si efectivamente hubo una piedra y mucho menos como era.
Hace unos días escuche a un tipo (en un documental) defender la idea del Big-Bang con vehemencia. Todo el desarrollo estaba apoyado en pruebas más o menos científicas (no quiero pasarme de la raya pero sólo decir que hay teorías sobre la posibilidad de que la velocidad de la luz no sea constante con lo que la teoría se iría al carajo) pero lo que me llamó la atención fue cuando llegó el momento de despejar la incógnita X. ¿Qué, cómo y porqué se produjo la explosión?. Para este punto comenzaron las teorías y en este punto me acordé del americano creacionista porque al fin y al cabo hablábamos de suposiciones sin fundamento, osea, fe. Lo curioso era ver como dos o tres cientificos que poco antes hablaban sin aparente importancia de los hechos se volvían vehementes al intentar defender su propia teoría sobre que fue lo que pasó. Tal cual el americano nos intentaba convencer de cómo Dios un día dijo “Hop” y creó el mundo.
La frase que sirve de título a este post la leí hace años a un tipo que me recordaron no hace mucho en un comentario: Terry Pratchett. Como muchas de sus frases me gustó porque es una muestra de sarcasmo que de forma sorprendentemente simple deja en ridículo esa especie de superioridad intelectual que a veces se arrogan (nos arrogamos) los científicos al dar explicaciones a los sucesos. Me hizo gracia pensar la similitud que existen entre el creacionismo que se basa en la creencia de que un día un ente superior creó todo lo que existe y el Big-Bang que se basa en la creencia de que existía algo que no sabemos que fue y explotó creando todo lo que existe.
Yo ya uní una vez cuando era pequeño la teoría religiosa (Dios creo el hombre a su imagen y semejanza) y Darviniana (venimos del mono) en la sentencia de “a lo mejor Dios era un mono” y mi abuela se enfadó mucho conmigo. Lamentablemente mi abuela ya no está con nosotros pero se asustaría mucho más si le digo que en el principio estaba Dios y de pronto explotó y creó todo lo que existe.
Sol gatito luna mano cara estrella…
Los nuevos tiempos implican nueva formas de comunicación. Indefectiblemente (es decir que no es defectible) esto trae consigo una nueva jerga. Hasta ahí se admite. Vale. Aceptamos mail, Emilio, emiliear, chatear, chatero, bloguero, blogger, etc.. Son palabros. Pero al fin y al cabo palabros que significan algo y que enriquecen el vocabulario.
Ahora bien, con las nuevas formas aparecen nuevas maneras y eso ya es más jodido. Yo tenía un compañero de universidad cuyo padre era impresor. Tenía una pequeña empresa y dentro de los servicios que ofrecía estaba de maquetador de pequeños boletines o folletos. Por aquel entonces comenzaban algunos programas procesadores de texto y el padre de mi amigo ya comenzaba a notar cierta competencia.
Un día recuerdo que fuimos a su imprenta para imprimir un trabajo de prácticas (en esa época una impresora láser costaba cerca de un millón de las pesetas de entonces) y mientras lo pasábamos al ordenador nos dijo: Recordad que el hecho de que haya cien fuentes y cincuenta colores no implica que necesariamente tengáis que utilizar todas/os. A mi me hizo gracia la frase y como era y es habitual en mí pregunté el porqué. Fue cuando nos contó que, con la proliferación de ordenadores, todo el mundo creía que era maquetador y que le llegaban algunas cosas para imprimir sin un mínimo estilo con multitud de fuentes y colores mezclados sin ningún sentido.
Volviendo al mundo de Internet, aún recuerdo en los primeros años cuando fueron los informáticos los que se encargaban de hacer los diseños de páginas web. Había muchas páginas que no eran más que sucesión de dibujitos animados y las palabras (si es que las había) solían contener todas las fuentes posibles. Aún hoy se encuentran bastantes páginas que están hechas básicamente para el disfrute de su autor o de su propietario. Por poner sólo un ejemplo reciente, hace no mucho pasé a una página de una inmobiliaria y me apareció una pantalla azul donde se iba dibujando una especie de paisaje. Después de unos sesenta segundos de presentación con musiquita decidí que tenía otras cosas que hacer. Un cliente potencial perdido.
En los blogs también sucede. Curiosamente una de las cosas que me atrajo de los blogs en un principio fue que en su mayoría eran páginas sobrias y limpias. Ahora cada vez más observo blogs recargados, con fondos de colores y tipos y tamaño de fuentes diversas. Alguno incluso con chorraditas que se mueven al compás del cursor. A mi eso me da igual. Todo el mundo tiene la maravillosa libertad de ser un macarra pero ya se sabe que los derechos de uno terminan donde comienzan los de los demás. En la mayoría de las ocasiones esas cosas me molestan a la vista pero es que además no me dejan leer o enterarme de lo que se dice. Afortunadamente, la selección natural hace su trabajo y normalmente en esos casos que te hurten la posibilidad de enterarte de lo que se dice no suele ser una gran perdida.
Qué decir de esa maravillosa costumbre de escribir con todo tipo de abreviaturas. Lo curioso de quien escribe así es que buscan la excusa de que están acostumbrados a escribir de esa forma en el móvil y no pueden evitarlo. En primer lugar la excusa falla por la base porque es igual de macarra escribir “kasa” en vez de “casa” en un móvil que en una tesis doctoral. En segundo lugar, suelo poner un ejemplo comparativo para rebatir esa supuesta fuerza de costumbre. Yo, como imagino que la mayoría, cuando tomaba apuntes utilizaba abreviaturas para aumentar la velocidad. Dudo mucho que nadie haya escrito tantos sms como cualquier estudiante apuntes y sin embargo no veo que la gente ponga como excusa los apuntes para escribir mal.
Quiero dejar claro algo, y espero que no haya nuevos comentarios como los que ya los hubo hace tiempo. No se trata de no perdonar una falta, se trata de conseguir una lectura sencilla y clara. La lectura suele requerir un esfuerzo y leer por ejemplo algunos foros suele ser insufrible. Si alguien escribe “haiga” me molesta pero puedo llegar a entender la falta de cultura o el desconocimiento del idioma, si alguien escribe “saver” me imagino que es una falta no intencionada o se le ha traspapelado una letra. Si lo escribe en un texto importante refleja además, cierta dejadez por no repasarlo o pasarle el corrector ortográfico. Pero lo que de verdad me molesta es la gente que escribe cosas ininteligibles a propósito. Y mucho cuidado, digo que me molesta pero sólo cuando yo soy el interlocutor o el que tengo que leerlas. El hecho de que dos adolescentes consigan hilar una conversación de diez minutos con las palabras "vale, fuerte y tía" me la trae al pairo.
Por fin, últimamente y desde hace un tiempo (en realidad ya hace bastante) ha aparecido una nueva oportunidad de ser a la vez, macarra e ininteligible a conciencia (lo que para mi es sinónimo de mal educado). Esta vez con el messenger y sus “smiles”. Porque sí, es cierto que las nuevas versiones de messenger tienen la posibilidad de poner dibujitos y animaciones pero como bien dijo el padre de mi amigo (cuantas veces me he acordado de la frase), el hecho de que exista la posibilidad no obliga a su uso. Y menos aún a su abuso.
Los “smiles” se inventaron hace mucho tiempo para reflejar algo que le falta a una comunicación escrita y ciega: el contexto. Yo que soy andaluz, sé de primera mano hasta que punto es importante el contexto en una frase y como, por ejemplo, un insulto puede ser un saludo y viceversa con sólo observar el tono y el contexto. Pero claro, ahora ya no es que se ponga una sonrisa para hacer ver que te hace gracia o un guiño para buscar cierta complicidad, ahora es que si dices “tu” aparece el “tio sam” señalándote y para redondear la gracia si escribes “turista” aparece el tio sam seguido de “rista”.
Alguna vez me ha sucedido algo realmente curioso como que me aparezca un dibujito de una tía haciéndole una mamada a un tipo. No esta mal si fuese cibersexo pero es que no era el caso. He de reconocer que hay uno de esos dibujitos que me pone, en él se ve una muñequita andando y moviendo las tetas. Ya se sabe, el adolescente que todos llevamos dentro.
Hace unos días al revisar el correo me encontré una invitación en el Messenger y la acepté. Era una chica que estaba en línea en ese momento. Lo primero que me dijo fue hola o al menos eso intuí al ver a una osito saludándome. A la cuarta frase me aparecieron una ristra de dibujitos seguidos.. una estrellita, una muñeca, una manita que se movía…. En estos casos sale a relucir mi naturaleza y fui lo más educado que pude pero bastante directo.Ante la imposibilidad física de seguir una mínima conversación (que, para ser sincero creo que aún sin muñequitos no hubiese sido demasiado interesante) le contesté algo así como “disculpa, pero si no quitas los muñequitos no me entero y la verdad es que tengo poco tiempo como para jugar a los jeroglíficos”. Me contesto con un rotundo “gilipollas” y observé con cierto alivio que no tenia ningún “smile” para la palabra “gili”.
Ahora bien, con las nuevas formas aparecen nuevas maneras y eso ya es más jodido. Yo tenía un compañero de universidad cuyo padre era impresor. Tenía una pequeña empresa y dentro de los servicios que ofrecía estaba de maquetador de pequeños boletines o folletos. Por aquel entonces comenzaban algunos programas procesadores de texto y el padre de mi amigo ya comenzaba a notar cierta competencia.
Un día recuerdo que fuimos a su imprenta para imprimir un trabajo de prácticas (en esa época una impresora láser costaba cerca de un millón de las pesetas de entonces) y mientras lo pasábamos al ordenador nos dijo: Recordad que el hecho de que haya cien fuentes y cincuenta colores no implica que necesariamente tengáis que utilizar todas/os. A mi me hizo gracia la frase y como era y es habitual en mí pregunté el porqué. Fue cuando nos contó que, con la proliferación de ordenadores, todo el mundo creía que era maquetador y que le llegaban algunas cosas para imprimir sin un mínimo estilo con multitud de fuentes y colores mezclados sin ningún sentido.
Volviendo al mundo de Internet, aún recuerdo en los primeros años cuando fueron los informáticos los que se encargaban de hacer los diseños de páginas web. Había muchas páginas que no eran más que sucesión de dibujitos animados y las palabras (si es que las había) solían contener todas las fuentes posibles. Aún hoy se encuentran bastantes páginas que están hechas básicamente para el disfrute de su autor o de su propietario. Por poner sólo un ejemplo reciente, hace no mucho pasé a una página de una inmobiliaria y me apareció una pantalla azul donde se iba dibujando una especie de paisaje. Después de unos sesenta segundos de presentación con musiquita decidí que tenía otras cosas que hacer. Un cliente potencial perdido.
En los blogs también sucede. Curiosamente una de las cosas que me atrajo de los blogs en un principio fue que en su mayoría eran páginas sobrias y limpias. Ahora cada vez más observo blogs recargados, con fondos de colores y tipos y tamaño de fuentes diversas. Alguno incluso con chorraditas que se mueven al compás del cursor. A mi eso me da igual. Todo el mundo tiene la maravillosa libertad de ser un macarra pero ya se sabe que los derechos de uno terminan donde comienzan los de los demás. En la mayoría de las ocasiones esas cosas me molestan a la vista pero es que además no me dejan leer o enterarme de lo que se dice. Afortunadamente, la selección natural hace su trabajo y normalmente en esos casos que te hurten la posibilidad de enterarte de lo que se dice no suele ser una gran perdida.
Qué decir de esa maravillosa costumbre de escribir con todo tipo de abreviaturas. Lo curioso de quien escribe así es que buscan la excusa de que están acostumbrados a escribir de esa forma en el móvil y no pueden evitarlo. En primer lugar la excusa falla por la base porque es igual de macarra escribir “kasa” en vez de “casa” en un móvil que en una tesis doctoral. En segundo lugar, suelo poner un ejemplo comparativo para rebatir esa supuesta fuerza de costumbre. Yo, como imagino que la mayoría, cuando tomaba apuntes utilizaba abreviaturas para aumentar la velocidad. Dudo mucho que nadie haya escrito tantos sms como cualquier estudiante apuntes y sin embargo no veo que la gente ponga como excusa los apuntes para escribir mal.
Quiero dejar claro algo, y espero que no haya nuevos comentarios como los que ya los hubo hace tiempo. No se trata de no perdonar una falta, se trata de conseguir una lectura sencilla y clara. La lectura suele requerir un esfuerzo y leer por ejemplo algunos foros suele ser insufrible. Si alguien escribe “haiga” me molesta pero puedo llegar a entender la falta de cultura o el desconocimiento del idioma, si alguien escribe “saver” me imagino que es una falta no intencionada o se le ha traspapelado una letra. Si lo escribe en un texto importante refleja además, cierta dejadez por no repasarlo o pasarle el corrector ortográfico. Pero lo que de verdad me molesta es la gente que escribe cosas ininteligibles a propósito. Y mucho cuidado, digo que me molesta pero sólo cuando yo soy el interlocutor o el que tengo que leerlas. El hecho de que dos adolescentes consigan hilar una conversación de diez minutos con las palabras "vale, fuerte y tía" me la trae al pairo.
Por fin, últimamente y desde hace un tiempo (en realidad ya hace bastante) ha aparecido una nueva oportunidad de ser a la vez, macarra e ininteligible a conciencia (lo que para mi es sinónimo de mal educado). Esta vez con el messenger y sus “smiles”. Porque sí, es cierto que las nuevas versiones de messenger tienen la posibilidad de poner dibujitos y animaciones pero como bien dijo el padre de mi amigo (cuantas veces me he acordado de la frase), el hecho de que exista la posibilidad no obliga a su uso. Y menos aún a su abuso.
Los “smiles” se inventaron hace mucho tiempo para reflejar algo que le falta a una comunicación escrita y ciega: el contexto. Yo que soy andaluz, sé de primera mano hasta que punto es importante el contexto en una frase y como, por ejemplo, un insulto puede ser un saludo y viceversa con sólo observar el tono y el contexto. Pero claro, ahora ya no es que se ponga una sonrisa para hacer ver que te hace gracia o un guiño para buscar cierta complicidad, ahora es que si dices “tu” aparece el “tio sam” señalándote y para redondear la gracia si escribes “turista” aparece el tio sam seguido de “rista”.
Alguna vez me ha sucedido algo realmente curioso como que me aparezca un dibujito de una tía haciéndole una mamada a un tipo. No esta mal si fuese cibersexo pero es que no era el caso. He de reconocer que hay uno de esos dibujitos que me pone, en él se ve una muñequita andando y moviendo las tetas. Ya se sabe, el adolescente que todos llevamos dentro.
Hace unos días al revisar el correo me encontré una invitación en el Messenger y la acepté. Era una chica que estaba en línea en ese momento. Lo primero que me dijo fue hola o al menos eso intuí al ver a una osito saludándome. A la cuarta frase me aparecieron una ristra de dibujitos seguidos.. una estrellita, una muñeca, una manita que se movía…. En estos casos sale a relucir mi naturaleza y fui lo más educado que pude pero bastante directo.Ante la imposibilidad física de seguir una mínima conversación (que, para ser sincero creo que aún sin muñequitos no hubiese sido demasiado interesante) le contesté algo así como “disculpa, pero si no quitas los muñequitos no me entero y la verdad es que tengo poco tiempo como para jugar a los jeroglíficos”. Me contesto con un rotundo “gilipollas” y observé con cierto alivio que no tenia ningún “smile” para la palabra “gili”.
Y se murió.
- Venga, ahora vamos a cantar canciones de campamento.
Es lo malo de fiarse de las apariencias. La chica estaba estupenda, igual que sus amigas, pero no solo era pija (cosa que nos ponía bastante) sino cursi (cosa que no nos ponía nada).
Mis amigos de adolescencia y primera juventud, que hoy en día son a los únicos que llamo amigos, no eran precisamente pijos. De hecho, yo, debido a mi forma de ser y algunas características bastante poco habituales en mi entorno como el hecho de no decir tacos o ser bastante discreto en cuanto a determinados temas, era considerado (sin serlo) el pijo del grupo.
Cuando digo que mis amigos no eran pijos antes no significa que ahora lo sean pero es obvio que el tiempo nos ha cambiado. No se si para bien o para mal pero el caso es que como a la mayoría, el transcurrir de los años nos ha apaciguado (amaestrado hay quien dice). No hace demasiado, por poner un ejemplo, nos sorprendimos hablando de los chavales que van como locos con los coches obviando y olvidando alegremente la cantidad de veces que hemos conducido al borde del coma etílico.
En definitiva, ahora no somos sino componentes de lo que normalmente se llama clase media y los americanos llaman “honorables ciudadanos de bien”. Suena aburrido, y tal vez lo sea pero es lo que hay.
En cualquier caso, hay veces en las que no sabes si simplemente por hacer honor a los recuerdos o por aquella frase tan elegante de “quien nace cochino muere en el charco” vuelves a sentirte como en aquellos años ya cada vez más lejanos.
Te sientes, en fin, como hace más de veinte años, cuando invitamos a “una fiesta privada en la playa” a cuatro chavalas que Ricardo había conocido el día anterior. Las chicas eran tan arquetípicas que casi parecían sacadas de una película americana de adolescentes. No recuerdo tanto el aspecto físico (si se que no estaban nada mal) como el hecho de que eran de “Madrizzzz” y eran terriblemente pijas y cursis. En realidad el calificativo correcto sería “bobas”.
Ya hacía tiempo que nos habíamos dado cuenta que el concepto de “fiesta privada en la playa” que nosotros teníamos y el que tenían ellas era muy diferente. A cada nueva tontería de las niñas Ricardo nos miraba como disculpándose. Nuestra única esperanza es que las señoritas al menos perdieran un poco los papeles con la bebida pero ni eso. Creo que dimos con las pijas cursis más resistentes al alcohol que he conocido en mi vida. Hartos ya de tanta estupidez y pensando que la noche algún podría tener una segunda oportunidad en la discoteca de moda (Surfasaurus se llamaba) Andrés y yo ya estábamos planificando la huída. Hasta Chimo, famoso por su aguante se nos acercó en un momento y nos dijo “¿Pero estas tías de donde han salido?.
La experiencia se forja con momentos como estos. Cuando ya pensaba que era imposible que la noche empeorara a una de las niñas se le ocurrió un juegecito “muy divertido”. Se trataba de hacer un cuento a base de frases cortas de forma que cada uno continuase la frase del anterior.
Mientras las otras daban grititos de aprobación, tal vez lo único gracioso de aquella iniciativa fue la cara de Ricardo cuando nos miraba entre avergonzado y temeroso por nuestras previsibles represalias y la cara de Chimo que sin mover un músculo de la cara fue capaz de expresar con la mirada algo así como “no creo que consigas nunca reparar este daño”.
Antes de que nos diéramos cuenta, la cabecilla del grupo de las tonto-pijas comenzó el relato y, además, cómo no, un relato digno de una película de Barbie.
- Esto era una niña que quería ser princesa….
Nunca sabré si las nauseas me la produjo la bebida o la estupidez (que paradójicamente parecía congénita y a la vez contagiosa) de esas chicas. Las chicas dijeron dos o tres frases haciendo honor al nivel que todos les presuponíamos y entonces me tocó a mí. Mis amigos me miraron fijamente, las niñas me miraban expectantes con su boquita medio abierta (en una expresión que las hacía parecer particularmente inteligentes..) y no se muy bien porqué dije:
- Y se murió.
Inmediatamente, Andrés, Chimo y Ricardo continuaron el cuento.
- No sin antes sufrir terribles dolores.
- Causados por la radiación a la que fue expuesta y que le licuo todos sus órganos internos.
- La misma radiación que ya había matado a su hermanito de cinco años que yacía junto a ella en un charco de vómitos y sangre.
La cara medio de asombro, medio de asco, medio de estupefacción (si, era cara y media) fue el momento perfecto para levantarse y despedirse. Tampoco "nos comimos" nada en la discoteca pero al menos nos reímos un rato. Pasado unos días nos encontramos con las niñas que estaban siendo acosadas por unos conocidos. Chimo se acercó a uno de ellos y disimuladamente le dijo “Invitadlas a la playa, ya veréis como se desmadran”.
Hace unos días en un grupo en el que la media de edad estaría muy cercana a os cuarenta, una mujer que no parecía precisamente una adolescente pero que no estaba nada mal tuvo la ocurrencia de plantear el mismo juego. Mientras se organizaban y comenzaban la historia con la colaboración entusiasta de todo el personal masculino, a mi me dió por pensar como transcurrido el tiempo ese jueguecito me sigue pareciendo igual de estúpido, y como, tanto con menos de veinte como con más de cuarenta aceptamos alegremente la estupidez con sólo la posibilidad de aparearnos. Suena un tanto a término biológico pero es que en realidad imagino que es eso: puro instinto biológico.
Y mientras me sonreía interiormente, absorto en mis pensamientos, alguien me dio un codazo y me invito amablemente “venga, te toca”. No tengo ni idea de que iba la historia pero no pude reprimirme y dije:
- Y se murió.
No aguanté más y solté una carcajada. Creo que fui al único que le hizo gracia.
Es lo malo de fiarse de las apariencias. La chica estaba estupenda, igual que sus amigas, pero no solo era pija (cosa que nos ponía bastante) sino cursi (cosa que no nos ponía nada).
Mis amigos de adolescencia y primera juventud, que hoy en día son a los únicos que llamo amigos, no eran precisamente pijos. De hecho, yo, debido a mi forma de ser y algunas características bastante poco habituales en mi entorno como el hecho de no decir tacos o ser bastante discreto en cuanto a determinados temas, era considerado (sin serlo) el pijo del grupo.
Cuando digo que mis amigos no eran pijos antes no significa que ahora lo sean pero es obvio que el tiempo nos ha cambiado. No se si para bien o para mal pero el caso es que como a la mayoría, el transcurrir de los años nos ha apaciguado (amaestrado hay quien dice). No hace demasiado, por poner un ejemplo, nos sorprendimos hablando de los chavales que van como locos con los coches obviando y olvidando alegremente la cantidad de veces que hemos conducido al borde del coma etílico.
En definitiva, ahora no somos sino componentes de lo que normalmente se llama clase media y los americanos llaman “honorables ciudadanos de bien”. Suena aburrido, y tal vez lo sea pero es lo que hay.
En cualquier caso, hay veces en las que no sabes si simplemente por hacer honor a los recuerdos o por aquella frase tan elegante de “quien nace cochino muere en el charco” vuelves a sentirte como en aquellos años ya cada vez más lejanos.
Te sientes, en fin, como hace más de veinte años, cuando invitamos a “una fiesta privada en la playa” a cuatro chavalas que Ricardo había conocido el día anterior. Las chicas eran tan arquetípicas que casi parecían sacadas de una película americana de adolescentes. No recuerdo tanto el aspecto físico (si se que no estaban nada mal) como el hecho de que eran de “Madrizzzz” y eran terriblemente pijas y cursis. En realidad el calificativo correcto sería “bobas”.
Ya hacía tiempo que nos habíamos dado cuenta que el concepto de “fiesta privada en la playa” que nosotros teníamos y el que tenían ellas era muy diferente. A cada nueva tontería de las niñas Ricardo nos miraba como disculpándose. Nuestra única esperanza es que las señoritas al menos perdieran un poco los papeles con la bebida pero ni eso. Creo que dimos con las pijas cursis más resistentes al alcohol que he conocido en mi vida. Hartos ya de tanta estupidez y pensando que la noche algún podría tener una segunda oportunidad en la discoteca de moda (Surfasaurus se llamaba) Andrés y yo ya estábamos planificando la huída. Hasta Chimo, famoso por su aguante se nos acercó en un momento y nos dijo “¿Pero estas tías de donde han salido?.
La experiencia se forja con momentos como estos. Cuando ya pensaba que era imposible que la noche empeorara a una de las niñas se le ocurrió un juegecito “muy divertido”. Se trataba de hacer un cuento a base de frases cortas de forma que cada uno continuase la frase del anterior.
Mientras las otras daban grititos de aprobación, tal vez lo único gracioso de aquella iniciativa fue la cara de Ricardo cuando nos miraba entre avergonzado y temeroso por nuestras previsibles represalias y la cara de Chimo que sin mover un músculo de la cara fue capaz de expresar con la mirada algo así como “no creo que consigas nunca reparar este daño”.
Antes de que nos diéramos cuenta, la cabecilla del grupo de las tonto-pijas comenzó el relato y, además, cómo no, un relato digno de una película de Barbie.
- Esto era una niña que quería ser princesa….
Nunca sabré si las nauseas me la produjo la bebida o la estupidez (que paradójicamente parecía congénita y a la vez contagiosa) de esas chicas. Las chicas dijeron dos o tres frases haciendo honor al nivel que todos les presuponíamos y entonces me tocó a mí. Mis amigos me miraron fijamente, las niñas me miraban expectantes con su boquita medio abierta (en una expresión que las hacía parecer particularmente inteligentes..) y no se muy bien porqué dije:
- Y se murió.
Inmediatamente, Andrés, Chimo y Ricardo continuaron el cuento.
- No sin antes sufrir terribles dolores.
- Causados por la radiación a la que fue expuesta y que le licuo todos sus órganos internos.
- La misma radiación que ya había matado a su hermanito de cinco años que yacía junto a ella en un charco de vómitos y sangre.
La cara medio de asombro, medio de asco, medio de estupefacción (si, era cara y media) fue el momento perfecto para levantarse y despedirse. Tampoco "nos comimos" nada en la discoteca pero al menos nos reímos un rato. Pasado unos días nos encontramos con las niñas que estaban siendo acosadas por unos conocidos. Chimo se acercó a uno de ellos y disimuladamente le dijo “Invitadlas a la playa, ya veréis como se desmadran”.
Hace unos días en un grupo en el que la media de edad estaría muy cercana a os cuarenta, una mujer que no parecía precisamente una adolescente pero que no estaba nada mal tuvo la ocurrencia de plantear el mismo juego. Mientras se organizaban y comenzaban la historia con la colaboración entusiasta de todo el personal masculino, a mi me dió por pensar como transcurrido el tiempo ese jueguecito me sigue pareciendo igual de estúpido, y como, tanto con menos de veinte como con más de cuarenta aceptamos alegremente la estupidez con sólo la posibilidad de aparearnos. Suena un tanto a término biológico pero es que en realidad imagino que es eso: puro instinto biológico.
Y mientras me sonreía interiormente, absorto en mis pensamientos, alguien me dio un codazo y me invito amablemente “venga, te toca”. No tengo ni idea de que iba la historia pero no pude reprimirme y dije:
- Y se murió.
No aguanté más y solté una carcajada. Creo que fui al único que le hizo gracia.
Casualidad... o no
Hace unos días me referí a una noticia económica que me acojonó bastante por lo que significaba.
Hoy leo eso:
Evita Alemania un ataque "devastador"
BERLIN.- Una fuerte conmoción provocó ayer en Alemania la detención de tres miembros de una célula islamista vinculada a Al-Qaeda que, según las autoridades, se preparaban para atacar objetivos norteamericanos en el país con bombas de mayor poder que las utilizadas en los atentados de Madrid y Londres.
"Con estas detenciones se desarticuló el mayor plan de atentados terroristas jamás registrado hasta ahora en Alemania", afirmó la fiscal federal Monika Harms, y agregó que los detenidos estaban a punto de perpetrar sus "devastadores" ataques luego de adquirir suficiente material para hacer una bomba con poder explosivo equivalente a 550 kilogramos de TNT.
"Esto les hubiera permitido fabricar bombas con más poder explosivo que las usadas en los atentados de Londres y Madrid", dijo Joerg Ziercke, jefe de la Oficina Federal de Prevención de la Delincuencia en Alemania.
El ministro de Defensa alemán, Franz Josef Jung, dijo que los sospechosos suponían una amenaza "inminente" a la seguridad, mientras la canciller Angela Merkel declaró que un "horrible acto" había sido evitado. "Esto muestra que la amenaza terrorista aquí no es abstracta. Es real", señaló Merkel en una conferencia de prensa en Berlín.
¿Casualidad?, vamos a pensar que sí.
Hoy leo eso:
Evita Alemania un ataque "devastador"
BERLIN.- Una fuerte conmoción provocó ayer en Alemania la detención de tres miembros de una célula islamista vinculada a Al-Qaeda que, según las autoridades, se preparaban para atacar objetivos norteamericanos en el país con bombas de mayor poder que las utilizadas en los atentados de Madrid y Londres.
"Con estas detenciones se desarticuló el mayor plan de atentados terroristas jamás registrado hasta ahora en Alemania", afirmó la fiscal federal Monika Harms, y agregó que los detenidos estaban a punto de perpetrar sus "devastadores" ataques luego de adquirir suficiente material para hacer una bomba con poder explosivo equivalente a 550 kilogramos de TNT.
"Esto les hubiera permitido fabricar bombas con más poder explosivo que las usadas en los atentados de Londres y Madrid", dijo Joerg Ziercke, jefe de la Oficina Federal de Prevención de la Delincuencia en Alemania.
El ministro de Defensa alemán, Franz Josef Jung, dijo que los sospechosos suponían una amenaza "inminente" a la seguridad, mientras la canciller Angela Merkel declaró que un "horrible acto" había sido evitado. "Esto muestra que la amenaza terrorista aquí no es abstracta. Es real", señaló Merkel en una conferencia de prensa en Berlín.
¿Casualidad?, vamos a pensar que sí.
Teoría de la relatividad del pollo.
Esta es la historia de un padre que era niño y de un abuelo que fue padre en la España de la posguerra. El abuelo (por aquel entonces, padre) era maestro y como con el sueldo de un maestro no se podía vivir solía dar clases particulares a opositores a banca.
Aún así, en España por aquella época no había un duro y encima este hombre era del arquetipo “de bueno, tonto” así que cobraba más bien poco porque seguía dando clases incluso aunque no le pagaran con lo que, obviamente, la mayoría de sus alumnos pasaban de pagarle. Tanto era así que, a pesar de que el hombre no paraba de trabajar, debían dinero a todo el mundo. Al casero, al de la tienda, la luz, el agua… todo. Tampoco era raro. Todo el mundo estaba igual. Entonces, obviamente no había domiciliaciones y venían a cobrar a casa. Para esas ocasiones la madre tenía un vestido un poco más estropeado de lo habitual y así con su vestido ajado, sin pintar y con voz humilde pero digna solía decir “ahora no tenemos dinero, por favor venga la semana que viene”.
Aunque suene bastante patético parece ser que era la vida habitual en los años cuarenta en las ciudades españolas. En el campo sin embargo, sin grandes lujos, al menos solía haber comida. Un día uno de los opositores que era de pueblo y le debía unas clases al maestro decidió pagarle pero como no tenía dinero le llevó un pollo.
La primera idea fue llevar el pollo al mercado y venderlo (entonces era habitual) para poder pagar algunas deudas pero el padre en un arrebato de locura decidió que por una vez desde hacía mucho tiempo, sus hijos iban a comer como dios manda. Antes que nada, madre y abuela miraron el pollo como un tallador de piedras preciosas mira un diamante en bruto para sacarle el mayor beneficio. Se decidió hacer el pollo con patatas. Como si fuese una operación de intendencia militar se pensó en todo. El pollo –pensaba mama intendente- era lo suficientemente gordo como para permitir reservar algo una vez asado para hacer una cazuela de arroz con pollo y tal vez con algo de grasa, una sopa. Se procuraría en la medida de lo posible que las sobras se aprovecharan para hacer croquetas. Fue idea de la abuela pero la madre sabía que sería muy difícil que, después de tanta sopa boba y tantas lentejas hervidas sus hijos dejaran algo de carne para las croquetas.
Por fin llegó el día. Por la mañana mataron al pollo (que no se dijo aún pero estaba vivo)y lo desplumaron y a la hora de la comida se sacó el ajuar de las grandes ocasiones. La madre, con esa prudencia que sólo tienen las madres (y que curiosamente pierden totalmente cuando se convierten en abuelas), se preocupó de aleccionar a sus hijos explicándole que, bajo ningún concepto deberían decirles a sus amigos que iban a comer pollo. En primer lugar porque era de mala educación presumir de lo que se tiene y en segundo (y esto no se lo dijo a los niños) porque no quería que directamente aparecieran los amigos a la hora de comer para ver que pillaban.
La vista del pollo asado doradito encima de la bandeja con sus patatas alrededor era asombrosa y consiguió que todos (niños, padre, madre y abuela) hicieran fiestas durante el fastuoso traslado de la cocina a la mesa.
Cuando el padre estaba a punto de trinchar el pollo sonó la puerta. Todos se sobresaltaron. Normalmente se callaban a ver si había suerte y el visitante desistía pero en esta ocasión, con tanta charla, era imposible disimular. Al preguntar quien era escucharon la inconfundible voz ronca del casero. La madre, rápidamente salió disparada hacia la habitación y apareció en un minuto con el vestido ajado. También había tenido tiempo para despeinarse. Mientras todos los demás se escondían como si tuviesen miedo de algo, la madre abrió la puerta.
- Buenas tardes señor Damián.
- Buenas tardes señora, venía a cobrar el mes.
- Sabe usted?, es que no tenemos nada pero en la semana que viene a mi marido le pagaran unas clases.
- Siempre es igual señora. Yo también tengo hijos. Ya lleva dos semanas de retraso y a este paso me deberá usted dos meses.
- Lo sé señor pero tiene usted que entenderlo...
Lamentablemente, por aquella época, tal vez por el hambre que se pasaba, todo el mundo tenía muy desarrollado el sentido del olfato.
- Un momento… eso que huele es pollo?. Si es pollo!
- Bueno, si, es que nos ha pagado un alumno de mi marido, pero es muy pequeño.
- Pequeño o grande señora, mis hijos no tienen pollo para comer y usted me dice que no tiene para pagarme el alquiler.
- Ya, pero es que es verdad que no tenemos nada de dinero señor.
- Pero tienen un pollo…
La cara de los niños era un poema mientras veían a la madre envolver el pollo en un paño de cocina para llevárselo al casero que esperaba en la puerta. Tan absorto estaban en el pollo que no se dieron cuenta de la lagrima que caía por la mejilla de su madre ni la fuerza con que el padre apretaba los dientes.
Afortunadamente, era chavales y rápidamente atendieron a su padre mientras riendo decía.
- Que tonto el casero. Todo el mundo sabe que cuando el pollo se asa con patatas las patatas se quedan con todo el sabor. Y el muy estúpido se lleva el pollo y nos deja las patatas.
Los niños no se quedaron muy convencidos de la explicación pero viendo como se reía su padre, su madre y su abuela optaron por reírse también. Ese día comieron patatas con sabor a pollo. Seguramente mejor que la mayoría de sus amigos.
PD: Alguien se preguntará a que viene esto. Pues nada, que he leído que el pollo ha subido treinta céntimos el kilo. No sé a donde vamos a llegar.
Aún así, en España por aquella época no había un duro y encima este hombre era del arquetipo “de bueno, tonto” así que cobraba más bien poco porque seguía dando clases incluso aunque no le pagaran con lo que, obviamente, la mayoría de sus alumnos pasaban de pagarle. Tanto era así que, a pesar de que el hombre no paraba de trabajar, debían dinero a todo el mundo. Al casero, al de la tienda, la luz, el agua… todo. Tampoco era raro. Todo el mundo estaba igual. Entonces, obviamente no había domiciliaciones y venían a cobrar a casa. Para esas ocasiones la madre tenía un vestido un poco más estropeado de lo habitual y así con su vestido ajado, sin pintar y con voz humilde pero digna solía decir “ahora no tenemos dinero, por favor venga la semana que viene”.
Aunque suene bastante patético parece ser que era la vida habitual en los años cuarenta en las ciudades españolas. En el campo sin embargo, sin grandes lujos, al menos solía haber comida. Un día uno de los opositores que era de pueblo y le debía unas clases al maestro decidió pagarle pero como no tenía dinero le llevó un pollo.
La primera idea fue llevar el pollo al mercado y venderlo (entonces era habitual) para poder pagar algunas deudas pero el padre en un arrebato de locura decidió que por una vez desde hacía mucho tiempo, sus hijos iban a comer como dios manda. Antes que nada, madre y abuela miraron el pollo como un tallador de piedras preciosas mira un diamante en bruto para sacarle el mayor beneficio. Se decidió hacer el pollo con patatas. Como si fuese una operación de intendencia militar se pensó en todo. El pollo –pensaba mama intendente- era lo suficientemente gordo como para permitir reservar algo una vez asado para hacer una cazuela de arroz con pollo y tal vez con algo de grasa, una sopa. Se procuraría en la medida de lo posible que las sobras se aprovecharan para hacer croquetas. Fue idea de la abuela pero la madre sabía que sería muy difícil que, después de tanta sopa boba y tantas lentejas hervidas sus hijos dejaran algo de carne para las croquetas.
Por fin llegó el día. Por la mañana mataron al pollo (que no se dijo aún pero estaba vivo)y lo desplumaron y a la hora de la comida se sacó el ajuar de las grandes ocasiones. La madre, con esa prudencia que sólo tienen las madres (y que curiosamente pierden totalmente cuando se convierten en abuelas), se preocupó de aleccionar a sus hijos explicándole que, bajo ningún concepto deberían decirles a sus amigos que iban a comer pollo. En primer lugar porque era de mala educación presumir de lo que se tiene y en segundo (y esto no se lo dijo a los niños) porque no quería que directamente aparecieran los amigos a la hora de comer para ver que pillaban.
La vista del pollo asado doradito encima de la bandeja con sus patatas alrededor era asombrosa y consiguió que todos (niños, padre, madre y abuela) hicieran fiestas durante el fastuoso traslado de la cocina a la mesa.
Cuando el padre estaba a punto de trinchar el pollo sonó la puerta. Todos se sobresaltaron. Normalmente se callaban a ver si había suerte y el visitante desistía pero en esta ocasión, con tanta charla, era imposible disimular. Al preguntar quien era escucharon la inconfundible voz ronca del casero. La madre, rápidamente salió disparada hacia la habitación y apareció en un minuto con el vestido ajado. También había tenido tiempo para despeinarse. Mientras todos los demás se escondían como si tuviesen miedo de algo, la madre abrió la puerta.
- Buenas tardes señor Damián.
- Buenas tardes señora, venía a cobrar el mes.
- Sabe usted?, es que no tenemos nada pero en la semana que viene a mi marido le pagaran unas clases.
- Siempre es igual señora. Yo también tengo hijos. Ya lleva dos semanas de retraso y a este paso me deberá usted dos meses.
- Lo sé señor pero tiene usted que entenderlo...
Lamentablemente, por aquella época, tal vez por el hambre que se pasaba, todo el mundo tenía muy desarrollado el sentido del olfato.
- Un momento… eso que huele es pollo?. Si es pollo!
- Bueno, si, es que nos ha pagado un alumno de mi marido, pero es muy pequeño.
- Pequeño o grande señora, mis hijos no tienen pollo para comer y usted me dice que no tiene para pagarme el alquiler.
- Ya, pero es que es verdad que no tenemos nada de dinero señor.
- Pero tienen un pollo…
La cara de los niños era un poema mientras veían a la madre envolver el pollo en un paño de cocina para llevárselo al casero que esperaba en la puerta. Tan absorto estaban en el pollo que no se dieron cuenta de la lagrima que caía por la mejilla de su madre ni la fuerza con que el padre apretaba los dientes.
Afortunadamente, era chavales y rápidamente atendieron a su padre mientras riendo decía.
- Que tonto el casero. Todo el mundo sabe que cuando el pollo se asa con patatas las patatas se quedan con todo el sabor. Y el muy estúpido se lleva el pollo y nos deja las patatas.
Los niños no se quedaron muy convencidos de la explicación pero viendo como se reía su padre, su madre y su abuela optaron por reírse también. Ese día comieron patatas con sabor a pollo. Seguramente mejor que la mayoría de sus amigos.
PD: Alguien se preguntará a que viene esto. Pues nada, que he leído que el pollo ha subido treinta céntimos el kilo. No sé a donde vamos a llegar.
Ya está aquí la crisis... (tranquilos, de momento le afecta a los demás)
Se comienzan a ver los primeros signos de crisis. Puede ser curioso afirmar esto cuando la economía sigue creciendo a un muy buen ritmo. Lo que pasa es que nosotros somos de la “escuela económica europea” que prioriza la macroeconomía frente a la economía de las familias. En USA todo va orientado a que las familias puedan gastar ya que, según ellos, esa es la base del crecimiento. Acá pensamos en la inflación, la masa monetaria y todo ese tipo de cosas. La idea es tener unas cuentas limpias aunque la gente lo pase regular.
En cualquier caso, hoy por hoy y con las excepciones lógicas que siempre hay, mi opinión es que no se puede decir que haya una crisis pero claro, tanto hablar de la misma a lo mejor hace que llegue. No se quien fue quien dijo una vez que la economía (como todo, añado yo) es una cuestión de ánimo. Eso si, en los momentos de crisis siempre aparecen los tontos que se alegran de que a los demás las cosas les vayan mal aunque sepan (o tal vez porque son tan ignorantes que no lo saben) que tarde o temprano el hecho de que le vaya mal a una mayoría termina afectándolos a ellos.
En este bendito país, esos tontos son legión. Un conocido gallego que vivió gran parte de su vida en Estados Unidos me decía que en USA hay tanta envidia como aquí pero que él había notado cierto matiz diferenciador. En USA si un vecino compraba un coche de cinco metros la gente quería comprarse uno de cinco y medio, aquí si el vecino se compraba el coche la gente lo que quería es que se le cayese un árbol encima.
En definitiva que, de pronto y sin saber muy bien porqué a todo el mundo le ha dado por hablar de lo mal que va todo. Eso si, a los demás. Ayer fui testigo de una conversación de este tipo y que comienzan a ser habituales. Varias personas hablaban con cierta satisfacción (demostrando que lo de los españoles y la envidia es una relación ancestral) del hecho de que la subida de las hipotecas esta afectando gravemente (dijeron “seriamente” pero yo me niego) a las familias. Eso si, nadie de los presentes se daba por aludido.
También escuché la cantidad de gente que ha reducido sus vacaciones. Uno contaba que este año en la playa la gente compartía las cervezas y se llevaba comida del Carrefour a los hoteles. Otro, (que fue a un “todo incluido” del caribe), explicaba que la gente con tal de gastar menos no salía del hotel para aprovecharse del “todo incluido”. Alguno que no salió de Madrid en todo el verano constataba que este año en Madrid se había quedado mucha gente porque –era evidente- no había dinero para salir. Alguien que se compró el año pasado un todoterreno de moda comentaba el hecho de que tarde o temprano “los demás” iban a pagar sus excesos con los créditos.
Una mujer, con pinta de Maruja recién venida de la peluquería era la más catastrofista y pintó un escenario para septiembre donde la gente, ahogada por las deudas no podría siquiera comprarles los libros del colegio a los niños ni llevarlos a la guardería. “Es que la gente no puede pagar la burrada que cobran las guarderías… ¿sabéis cuando me cobran a mí?”. Obviamente, quedaba bastante claro que ella no era una de las víctimas de la recesión pero eso si, se le veía afectada por sus pobres amigas que no tenían tanta suerte.
En cualquier caso, todo el mundo había visto a su alrededor evidente signos de que la cosa estaba fatal pero, afortunadamente por lo que escuché, a ellos no les afectaba. De la charla saqué dos impresiones: la primera, que la cosa esta muy mal y la segunda, que los pocos que sobreviven a la quema se juntan a tomar algo y comentar lo mal que va la cosa a los demás.
Alguien me preguntó y yo contesté sinceramente: “Pues que queréis que os diga, yo sólo he estado una semanita en un parador pero no he visto a la gente precisamente ahorrar y según mi impresión si me fijo en los signos externos (la ropa o en el parking) tampoco parecía indicar que les fueran muy mal las cosas. No sé si la gente subía comida a las habitaciones pero yo comía todos los días en el restuarante y estaba lleno. Yo no he salido en agosto y mi impresión es que Madrid ha estado más vacío que nunca. Eso si, no se si porque la gente se ha ido de vacaciones o porque al no tener ni un duro la gente no salía a gastar. En cuanto al tema de hipotecas, yo de eso ya no uso y la mayoría de la gente que conozco o ya pagaron su hipoteca o la están pagando tranquilamente ya que tienen buenos trabajos. Algunos de ellos tienen más de un piso. Obviamente no suelo preguntar si tienen problemas para pagar sus deudas pero en vista de las apariencias no parece que, por ahora, tengan problemas. Y en cuanto a los demás, yo veo a la gente saliendo y consumiendo bastante."
La señora maruja recién salida de la peluquería me miro con cara extraña y extrañada. Su expresión venía a decir algo así como. "nos has cortado el rollo mamón". Lamentablemente sigo teniendo cierta tendencia a la exuberancia verbal que unido a mi habitual sentido del sarcasmo hace que me pase a menudo. Esta vez no fue una excepción y cuando aún la gente me miraba algo perpleja sentencié:
"Pero claro, puede ser que lo que pase es que yo no me junto con pobres”
Ahora la cara de la señora maruja recién salida de la peluquería era facilmente identificable. Era odio.
En cualquier caso, hoy por hoy y con las excepciones lógicas que siempre hay, mi opinión es que no se puede decir que haya una crisis pero claro, tanto hablar de la misma a lo mejor hace que llegue. No se quien fue quien dijo una vez que la economía (como todo, añado yo) es una cuestión de ánimo. Eso si, en los momentos de crisis siempre aparecen los tontos que se alegran de que a los demás las cosas les vayan mal aunque sepan (o tal vez porque son tan ignorantes que no lo saben) que tarde o temprano el hecho de que le vaya mal a una mayoría termina afectándolos a ellos.
En este bendito país, esos tontos son legión. Un conocido gallego que vivió gran parte de su vida en Estados Unidos me decía que en USA hay tanta envidia como aquí pero que él había notado cierto matiz diferenciador. En USA si un vecino compraba un coche de cinco metros la gente quería comprarse uno de cinco y medio, aquí si el vecino se compraba el coche la gente lo que quería es que se le cayese un árbol encima.
En definitiva que, de pronto y sin saber muy bien porqué a todo el mundo le ha dado por hablar de lo mal que va todo. Eso si, a los demás. Ayer fui testigo de una conversación de este tipo y que comienzan a ser habituales. Varias personas hablaban con cierta satisfacción (demostrando que lo de los españoles y la envidia es una relación ancestral) del hecho de que la subida de las hipotecas esta afectando gravemente (dijeron “seriamente” pero yo me niego) a las familias. Eso si, nadie de los presentes se daba por aludido.
También escuché la cantidad de gente que ha reducido sus vacaciones. Uno contaba que este año en la playa la gente compartía las cervezas y se llevaba comida del Carrefour a los hoteles. Otro, (que fue a un “todo incluido” del caribe), explicaba que la gente con tal de gastar menos no salía del hotel para aprovecharse del “todo incluido”. Alguno que no salió de Madrid en todo el verano constataba que este año en Madrid se había quedado mucha gente porque –era evidente- no había dinero para salir. Alguien que se compró el año pasado un todoterreno de moda comentaba el hecho de que tarde o temprano “los demás” iban a pagar sus excesos con los créditos.
Una mujer, con pinta de Maruja recién venida de la peluquería era la más catastrofista y pintó un escenario para septiembre donde la gente, ahogada por las deudas no podría siquiera comprarles los libros del colegio a los niños ni llevarlos a la guardería. “Es que la gente no puede pagar la burrada que cobran las guarderías… ¿sabéis cuando me cobran a mí?”. Obviamente, quedaba bastante claro que ella no era una de las víctimas de la recesión pero eso si, se le veía afectada por sus pobres amigas que no tenían tanta suerte.
En cualquier caso, todo el mundo había visto a su alrededor evidente signos de que la cosa estaba fatal pero, afortunadamente por lo que escuché, a ellos no les afectaba. De la charla saqué dos impresiones: la primera, que la cosa esta muy mal y la segunda, que los pocos que sobreviven a la quema se juntan a tomar algo y comentar lo mal que va la cosa a los demás.
Alguien me preguntó y yo contesté sinceramente: “Pues que queréis que os diga, yo sólo he estado una semanita en un parador pero no he visto a la gente precisamente ahorrar y según mi impresión si me fijo en los signos externos (la ropa o en el parking) tampoco parecía indicar que les fueran muy mal las cosas. No sé si la gente subía comida a las habitaciones pero yo comía todos los días en el restuarante y estaba lleno. Yo no he salido en agosto y mi impresión es que Madrid ha estado más vacío que nunca. Eso si, no se si porque la gente se ha ido de vacaciones o porque al no tener ni un duro la gente no salía a gastar. En cuanto al tema de hipotecas, yo de eso ya no uso y la mayoría de la gente que conozco o ya pagaron su hipoteca o la están pagando tranquilamente ya que tienen buenos trabajos. Algunos de ellos tienen más de un piso. Obviamente no suelo preguntar si tienen problemas para pagar sus deudas pero en vista de las apariencias no parece que, por ahora, tengan problemas. Y en cuanto a los demás, yo veo a la gente saliendo y consumiendo bastante."
La señora maruja recién salida de la peluquería me miro con cara extraña y extrañada. Su expresión venía a decir algo así como. "nos has cortado el rollo mamón". Lamentablemente sigo teniendo cierta tendencia a la exuberancia verbal que unido a mi habitual sentido del sarcasmo hace que me pase a menudo. Esta vez no fue una excepción y cuando aún la gente me miraba algo perpleja sentencié:
"Pero claro, puede ser que lo que pase es que yo no me junto con pobres”
Ahora la cara de la señora maruja recién salida de la peluquería era facilmente identificable. Era odio.
Los peones y los puntos negros
Siempre me ha llamado la atención la teoría del “punto negro”. Yo suelo ilustrar el absurdo con una anécdota que me contaron hace tiempo. Alguien mirando a la azotea de su calle descubrió que en un tramo de unos cinco o seis metros había una valla a modo de barandilla mientras que en el resto de las azoteas no había nada de protección.
Cuando preguntó al portero de la finca por el curioso hecho la respuesta fue: “es que por ahí se cayó hace tiempo una persona”.
Muy nuestro eso de poner remedio sólo cuando ha sucedido una desgracia. A veces incluso ni con el punto negro. Hace unos años, trabajando para una multinacional un comercial de grandes cuentas me contó una anécdota. Uno de los servicios que vendía esta empresa era un sistema de copia de seguridad de los datos críticos de la empresa. Era un servicio con gran éxito en todo el mundo que, obviamente, en España era imposible de vender. Un día sucedió que una gran empresa perdió la mayoría de sus datos por un fallo en sus sistemas. Este comercial, confiado en la teoría del punto negro, aprovecho para visitar al responsable de sistemas de esta empresa para ofrecerle el servicio para que no volviese a suceder. Entonces se encontró con la respuesta brillante del tipo:
- Joder, si que suceda una vez es difícil, que suceda dos veces debe ser casi imposible.
Debió tratarse de esa extraña aplicación bastarda de la estadística que hacía que los londinenses buscaran los socavones producidos por las bombas durante la segunda guerra mundial con la extraña esperanza de que “es casi imposible que una bomba caiga dos veces en el mismo sitio”. Imagino que en los cementerios debe haber decenas de muertos a los que les hubiera venido bien alguna clase de estadística y teoría de la probabilidad.
En definitiva, todo este preámbulo (que si, que ahora empieza el post) es sólo para decir que como intento ser consecuente conmigo mismo procuro no criticar demasiado cuando se dictan normas preventivas incluso aunque lo que se pretenda evitar no haya sucedido anteriormente.
Voy a poner un ejemplo que ilustra a que me refiero. Hace unos años, un instalador me estaba colocando un aparato de aire acondicionado y me comentó que él tardaba un poco más en la instalación de la unidad exterior porque colocaba unos tornillos más largos en la fijación para evitar que se cayera. Pensé entonces en la cantidad de aparatos que hay por ahí colgados a alturas considerables y que no se sabe si están bien fijados. Alguna vez me da por mirar hacia arriba y observo que encima de mi cabeza hay uno, dos, o diez aparatos que pueden pesar más de treinta kilos. Además, como suelen estar perfectamente alineados, imagino que la caída de uno puede producir la caída de varios. Increíblemente para mí, no hay ninguna norma (al menos yo no la conozco) sobre la localización o el sistema de fijación de esos aparatos. Supongo que será cuando alguno se caiga y mate a alguien cuando se hará.
Hace un tiempo escuché que iba a entrar en vigor una ley según la cual es necesario apagar el móvil cuando se va a repostar y en general mientras estas en una gasolinera. Mi primera reacción fue pensar en la estupidez que suponía esa ley pero después intenté ser consecuente conmigo mismo y pensar en que sería mejor prevenir que curar. No obstante me quedé con la duda del porqué de la ley. Yo estoy de acuerdo en la prevención pero odio que nadie me explique las razones. No encontré ninguna evidencia de que tener el móvil encendido o hablar por él sea peligroso o produzca alguna chispa.
Meses después vi un documental de la serie “cazadores de mitos” donde intentaban cazar el mito de que alguien había salido ardiendo mientras hablaba por el móvil y repostaba en una gasolinera. Por si alguien no conoce esa serie lo que hacen es intentar por todos los medios reproducir el caso que estudian para demostrar que algo es posible o imposible. Algunos resultados son obvios y otros sorprendentes. En este caso hicieron todo tipo de pruebas posibles primero con el móvil de forma normal y después incluso haciéndole perrerías a la batería y no consiguieron sacar una chispa. Probaron con el móvil en espera, hablando y en los momentos supuestamente más peligrosos que son cuando se le llama y cuando descuelgan y nada de nada. No consiguieron nada.
Aún así la ley sigue vigente y, en teoría, todos deberíamos apagar los móviles cuando entramos en una gasolinera. No se si alguien lo hará alguna vez.
Este fin de semana, estaba yo en una gasolinera de un pueblo perdido en la serranía de Cuenca. Una gasolinera que parecía de otro tiempo, atendida por un señor mayor y donde aún te ponen la gasolina. Allí estaba yo cuando en ese momento me llaman al móvil, lo cojo y veo como el señor de unos sesenta años largos me mira con cara mitad de asombro, mitad de susto. Yo estuve a punto de decirle “móooovil.. esto es un móooovil” pero el tipo no me dejo:
- Disculpe que le moleste pero en la gasolinera no se puede tener el móvil encendido.
Sin muchas ganas de discutir le dije a mi interlocutor que luego lo llamaba, pero el señor insistió.
- Siento mucho molestarle pero es que no se puede tener encendido aunque no este hablando.
Es curiosa la mente humana. En una fracción de segundo pensé en mandarle directamente a la mierda, me di cuenta de lo complicado que sería explicarle que esa ley no tiene base alguna y de cómo se habían hecho pruebas y no habían conseguido sacar una chispa de un móvil. También se me ocurrió el hecho de que lo que yo estaba respostando era gasoil y de cómo es prácticamente imposible que el gasoil arda ni incluso acercándole una cerilla. Pero de pronto me recordó a alguien de hace años.
Un día, hace ya tantos años que no me acuerdo nos quedamos tirados sin gasolina en una calle de Sevilla sin gasolina a las tres de la madrugada. Mientras mi amigo iba a por una lata de gasolina en una gasolinera cercana yo me quede vigilando el coche. Lamentablemente mi amigo se llevó el mechero (y el coche era tan viejo que ni tenía o no le funcionaba). La calle estaba desierta hasta que al poco pasó un barrendero, un señor mayor con una escoba que arrastraba un carro. Me acerqué y le pedí fuego. Entablamos una mínima conversación:
- Buenas, tiene fuego?
- Si, toma. Vaya, ese tabaco fumo yo.
- Perdone, no le he ofrecido, quiere usted?
- No gracias, ojala pudiera pero estoy de servicio.
- Pero estamos solos.
- Si pero de servicio no me permiten fumar.
- Pero son las tres de la mañana y no hay un alma en la calle. No creo que nadie venga a descubrirlo.
- Ya, pero las normas son las normas.
Durante años he pensado multitud de veces en ese hombre. Un señor mayor, con un puesto no precisamente muy agradecido pero con la suficiente integridad como para cumplir las normas incluso cuando nadie le veía.
Volví a la gasolinera y me encontré delante mía un señor sesenton, canoso y entrado en carnes que trabajaba un día de festivo en una gasolinera en una carretera semidesierta en medio de ninguna parte que me hablaba con humildad y que segundos antes me limpiaba los mosquitos del limpiaparabrisas pidiéndome de forma respetuosa pero firme que cumpliera la ley. Una ley estúpida y sin fundamento. Nadie iba a echarle en cara que no lo hubiera hecho. Estaba él sólo en la gasolinera. Puede que injustamente desde alguna atalaya estúpida en la que a veces nos subimos a mí me recordó a aquel barrendero de Sevilla. Siempre me han producido respeto los “peones de ajedrez”.
Sin decir nada, apague el móvil y le pedí excusas. Cuando ya me iba me dijo:
- Buen viaje, y disculpe por lo del móvil. Hay gente que se enfada.
- Da igual, pero de todas formas, créame usted que tampoco pasa nada por tener el móvil encendido.
- Ya, pero si han puesto la ley será por algo. Supongo que ya habrá sucedido alguna tragedia antes.
Tal y como salía de la gasolinera iba pensando en lo interiorizado que tenemos en este país lo del “punto negro” y la suerte que tienen los legisladores y los “técnicos” que hacen estas leyes estúpidas en el hecho de que aunque se empeñan en demostrar su inutilidad día tras día, la gente todavía confía en que saben lo que hacen.
Más adelante me volví a acordar de los “peones de ajedrez” a los que tanta gente le ha debido tanto tiempo tantas cosas. A veces cuando veo a alguien así me acuerdo de una frase no sé si de un poema o de un libro que dice: “era, en el mejor de los sentidos, bueno”.
Cuando preguntó al portero de la finca por el curioso hecho la respuesta fue: “es que por ahí se cayó hace tiempo una persona”.
Muy nuestro eso de poner remedio sólo cuando ha sucedido una desgracia. A veces incluso ni con el punto negro. Hace unos años, trabajando para una multinacional un comercial de grandes cuentas me contó una anécdota. Uno de los servicios que vendía esta empresa era un sistema de copia de seguridad de los datos críticos de la empresa. Era un servicio con gran éxito en todo el mundo que, obviamente, en España era imposible de vender. Un día sucedió que una gran empresa perdió la mayoría de sus datos por un fallo en sus sistemas. Este comercial, confiado en la teoría del punto negro, aprovecho para visitar al responsable de sistemas de esta empresa para ofrecerle el servicio para que no volviese a suceder. Entonces se encontró con la respuesta brillante del tipo:
- Joder, si que suceda una vez es difícil, que suceda dos veces debe ser casi imposible.
Debió tratarse de esa extraña aplicación bastarda de la estadística que hacía que los londinenses buscaran los socavones producidos por las bombas durante la segunda guerra mundial con la extraña esperanza de que “es casi imposible que una bomba caiga dos veces en el mismo sitio”. Imagino que en los cementerios debe haber decenas de muertos a los que les hubiera venido bien alguna clase de estadística y teoría de la probabilidad.
En definitiva, todo este preámbulo (que si, que ahora empieza el post) es sólo para decir que como intento ser consecuente conmigo mismo procuro no criticar demasiado cuando se dictan normas preventivas incluso aunque lo que se pretenda evitar no haya sucedido anteriormente.
Voy a poner un ejemplo que ilustra a que me refiero. Hace unos años, un instalador me estaba colocando un aparato de aire acondicionado y me comentó que él tardaba un poco más en la instalación de la unidad exterior porque colocaba unos tornillos más largos en la fijación para evitar que se cayera. Pensé entonces en la cantidad de aparatos que hay por ahí colgados a alturas considerables y que no se sabe si están bien fijados. Alguna vez me da por mirar hacia arriba y observo que encima de mi cabeza hay uno, dos, o diez aparatos que pueden pesar más de treinta kilos. Además, como suelen estar perfectamente alineados, imagino que la caída de uno puede producir la caída de varios. Increíblemente para mí, no hay ninguna norma (al menos yo no la conozco) sobre la localización o el sistema de fijación de esos aparatos. Supongo que será cuando alguno se caiga y mate a alguien cuando se hará.
Hace un tiempo escuché que iba a entrar en vigor una ley según la cual es necesario apagar el móvil cuando se va a repostar y en general mientras estas en una gasolinera. Mi primera reacción fue pensar en la estupidez que suponía esa ley pero después intenté ser consecuente conmigo mismo y pensar en que sería mejor prevenir que curar. No obstante me quedé con la duda del porqué de la ley. Yo estoy de acuerdo en la prevención pero odio que nadie me explique las razones. No encontré ninguna evidencia de que tener el móvil encendido o hablar por él sea peligroso o produzca alguna chispa.
Meses después vi un documental de la serie “cazadores de mitos” donde intentaban cazar el mito de que alguien había salido ardiendo mientras hablaba por el móvil y repostaba en una gasolinera. Por si alguien no conoce esa serie lo que hacen es intentar por todos los medios reproducir el caso que estudian para demostrar que algo es posible o imposible. Algunos resultados son obvios y otros sorprendentes. En este caso hicieron todo tipo de pruebas posibles primero con el móvil de forma normal y después incluso haciéndole perrerías a la batería y no consiguieron sacar una chispa. Probaron con el móvil en espera, hablando y en los momentos supuestamente más peligrosos que son cuando se le llama y cuando descuelgan y nada de nada. No consiguieron nada.
Aún así la ley sigue vigente y, en teoría, todos deberíamos apagar los móviles cuando entramos en una gasolinera. No se si alguien lo hará alguna vez.
Este fin de semana, estaba yo en una gasolinera de un pueblo perdido en la serranía de Cuenca. Una gasolinera que parecía de otro tiempo, atendida por un señor mayor y donde aún te ponen la gasolina. Allí estaba yo cuando en ese momento me llaman al móvil, lo cojo y veo como el señor de unos sesenta años largos me mira con cara mitad de asombro, mitad de susto. Yo estuve a punto de decirle “móooovil.. esto es un móooovil” pero el tipo no me dejo:
- Disculpe que le moleste pero en la gasolinera no se puede tener el móvil encendido.
Sin muchas ganas de discutir le dije a mi interlocutor que luego lo llamaba, pero el señor insistió.
- Siento mucho molestarle pero es que no se puede tener encendido aunque no este hablando.
Es curiosa la mente humana. En una fracción de segundo pensé en mandarle directamente a la mierda, me di cuenta de lo complicado que sería explicarle que esa ley no tiene base alguna y de cómo se habían hecho pruebas y no habían conseguido sacar una chispa de un móvil. También se me ocurrió el hecho de que lo que yo estaba respostando era gasoil y de cómo es prácticamente imposible que el gasoil arda ni incluso acercándole una cerilla. Pero de pronto me recordó a alguien de hace años.
Un día, hace ya tantos años que no me acuerdo nos quedamos tirados sin gasolina en una calle de Sevilla sin gasolina a las tres de la madrugada. Mientras mi amigo iba a por una lata de gasolina en una gasolinera cercana yo me quede vigilando el coche. Lamentablemente mi amigo se llevó el mechero (y el coche era tan viejo que ni tenía o no le funcionaba). La calle estaba desierta hasta que al poco pasó un barrendero, un señor mayor con una escoba que arrastraba un carro. Me acerqué y le pedí fuego. Entablamos una mínima conversación:
- Buenas, tiene fuego?
- Si, toma. Vaya, ese tabaco fumo yo.
- Perdone, no le he ofrecido, quiere usted?
- No gracias, ojala pudiera pero estoy de servicio.
- Pero estamos solos.
- Si pero de servicio no me permiten fumar.
- Pero son las tres de la mañana y no hay un alma en la calle. No creo que nadie venga a descubrirlo.
- Ya, pero las normas son las normas.
Durante años he pensado multitud de veces en ese hombre. Un señor mayor, con un puesto no precisamente muy agradecido pero con la suficiente integridad como para cumplir las normas incluso cuando nadie le veía.
Volví a la gasolinera y me encontré delante mía un señor sesenton, canoso y entrado en carnes que trabajaba un día de festivo en una gasolinera en una carretera semidesierta en medio de ninguna parte que me hablaba con humildad y que segundos antes me limpiaba los mosquitos del limpiaparabrisas pidiéndome de forma respetuosa pero firme que cumpliera la ley. Una ley estúpida y sin fundamento. Nadie iba a echarle en cara que no lo hubiera hecho. Estaba él sólo en la gasolinera. Puede que injustamente desde alguna atalaya estúpida en la que a veces nos subimos a mí me recordó a aquel barrendero de Sevilla. Siempre me han producido respeto los “peones de ajedrez”.
Sin decir nada, apague el móvil y le pedí excusas. Cuando ya me iba me dijo:
- Buen viaje, y disculpe por lo del móvil. Hay gente que se enfada.
- Da igual, pero de todas formas, créame usted que tampoco pasa nada por tener el móvil encendido.
- Ya, pero si han puesto la ley será por algo. Supongo que ya habrá sucedido alguna tragedia antes.
Tal y como salía de la gasolinera iba pensando en lo interiorizado que tenemos en este país lo del “punto negro” y la suerte que tienen los legisladores y los “técnicos” que hacen estas leyes estúpidas en el hecho de que aunque se empeñan en demostrar su inutilidad día tras día, la gente todavía confía en que saben lo que hacen.
Más adelante me volví a acordar de los “peones de ajedrez” a los que tanta gente le ha debido tanto tiempo tantas cosas. A veces cuando veo a alguien así me acuerdo de una frase no sé si de un poema o de un libro que dice: “era, en el mejor de los sentidos, bueno”.
Café & Pacharan
- ¿Él de la ciudad de la imagen?
- Si, creo que se llama Ribs o algo así. Es la primera vez que voy. No soy yo mucho de restaurantes americanos.
- Creo que lo conozco, enfrente de los cines no?. Yo llevo a mi niña allí.
- Exacto. Fui con una amiga que tiene un proyecto en un cliente cerca de allí.
- Y ella que decía?
- Es buena amiga, al principio yo creo que se molestó un poco pero luego me tuvo que reconocer que la chica estaba espectacular
- Como sigas así romperé mi promesa y entraré en un restaurante “temático” por primera vez. ¿Tan buena estaba?.
- No, tampoco estaba tan buena pero es que esa sensación de tener a Scarlett Johansson delante de ti, vestida de vaquera, con faldita y sombrero es especial.
- ¿Tanto se parecía?
- Bueno, yo no soy precisamente un ejemplo de fisonomista pero lo cierto es que si se daba un aire. Imagino que es rusa o algo así. La chica es guapísima y también tiene esa pequeña tendencia a la exuberancia.
- Que hablando en plata significa...
- Que no era precisamente una sílfide. Con la falda amplia tampoco se podía apreciar bien pero viéndole las piernas no creo que la chica sea delgadita.
- ¿Gorda?
- No, más bien “jaquetona”. Eso si, yo creo que bastante más alta que "la johansson".
- Ahora si que voy a verla. ¿Le dijiste algo?
- Que dices tío. Ya te he dicho que iba con una amiga pero además yo no soy mucho de los de ligar y además, supongo que estará harta de los moscones.
- No lo se, una de las chicas argentina con las que voy...
- Te refieres a una de las chicas a las que pagas no?
- Si, puedes decirlo así. Pues una de ellas que es una belleza increíble me contó una vez que las mujeres como ella están acostumbradas a escuchar barbaridades de los macarras o a tratar con tipos estúpidos y creídos pero que en general pocos hombres normales se acercan de forma agradable porque, precisamente este tipo de hombre que es el que a ella le gusta suele tener miedo de mujeres como ellas.
- Y yo que soy.. ¿Normal y agradable?.
- Ummm... no me hagas contestarte a eso. En cualquier caso no eres un macarra y no eres estúpido.
- Vale, te entiendo. Algo muy similar me dijo a mí una amiga del instituto. Me dijo que a ella le gustaban precisamente los hombres que no se atrevian a "entrarle".
- Exacto, a eso me refería. Además si es rusa seguro que le gustas.
- Vaya, soy del tipo ruso?.
- Normalmente a las rusas les encantan los tipos seguros de si mismo.
- Te acabo de decir que no me atreví a entrarle. eso de seguro...
- Yo me entiendo. Un tio hecho y derecho, con las cosas claras. Las rusas son así.
- Creí que tu especialidad eran las argentinas.
- Ultimamente sí, pero uno tiene su historia.
- Fijate que una amiga me decía que mi tipo son las latinas.
- Yo no hablo de cual es tu tipo sino de para cual eres tu su tipo. Puede que para las latinas tambien lo seas pero te aseguro que a las rusas les encantan los hombres que tengan las cosas muy claras. La mayoría son muy cultas y profesionalmente independientes pero despues les encanta depender de un hombre.
- Mira que bien, aqui estamos generalizando sobre unos trescientos millones de mujeres.
- Es que si no el Pacharán no tiene gracia.
- De acuerdo. En cualquier caso tampoco creas que estamos hablando de una diosa. En realidad si te digo porque me llamó tanto la atención la experiencia, no me creerías.
- Tal vez porque hacía tiempo que no deseabas a una mujer a primera vista?
- Ok. Me creerías.
Estoy comenzando a hacerme adicto a las conversaciones de café y pacharan con Putero.
- Si, creo que se llama Ribs o algo así. Es la primera vez que voy. No soy yo mucho de restaurantes americanos.
- Creo que lo conozco, enfrente de los cines no?. Yo llevo a mi niña allí.
- Exacto. Fui con una amiga que tiene un proyecto en un cliente cerca de allí.
- Y ella que decía?
- Es buena amiga, al principio yo creo que se molestó un poco pero luego me tuvo que reconocer que la chica estaba espectacular
- Como sigas así romperé mi promesa y entraré en un restaurante “temático” por primera vez. ¿Tan buena estaba?.
- No, tampoco estaba tan buena pero es que esa sensación de tener a Scarlett Johansson delante de ti, vestida de vaquera, con faldita y sombrero es especial.
- ¿Tanto se parecía?
- Bueno, yo no soy precisamente un ejemplo de fisonomista pero lo cierto es que si se daba un aire. Imagino que es rusa o algo así. La chica es guapísima y también tiene esa pequeña tendencia a la exuberancia.
- Que hablando en plata significa...
- Que no era precisamente una sílfide. Con la falda amplia tampoco se podía apreciar bien pero viéndole las piernas no creo que la chica sea delgadita.
- ¿Gorda?
- No, más bien “jaquetona”. Eso si, yo creo que bastante más alta que "la johansson".
- Ahora si que voy a verla. ¿Le dijiste algo?
- Que dices tío. Ya te he dicho que iba con una amiga pero además yo no soy mucho de los de ligar y además, supongo que estará harta de los moscones.
- No lo se, una de las chicas argentina con las que voy...
- Te refieres a una de las chicas a las que pagas no?
- Si, puedes decirlo así. Pues una de ellas que es una belleza increíble me contó una vez que las mujeres como ella están acostumbradas a escuchar barbaridades de los macarras o a tratar con tipos estúpidos y creídos pero que en general pocos hombres normales se acercan de forma agradable porque, precisamente este tipo de hombre que es el que a ella le gusta suele tener miedo de mujeres como ellas.
- Y yo que soy.. ¿Normal y agradable?.
- Ummm... no me hagas contestarte a eso. En cualquier caso no eres un macarra y no eres estúpido.
- Vale, te entiendo. Algo muy similar me dijo a mí una amiga del instituto. Me dijo que a ella le gustaban precisamente los hombres que no se atrevian a "entrarle".
- Exacto, a eso me refería. Además si es rusa seguro que le gustas.
- Vaya, soy del tipo ruso?.
- Normalmente a las rusas les encantan los tipos seguros de si mismo.
- Te acabo de decir que no me atreví a entrarle. eso de seguro...
- Yo me entiendo. Un tio hecho y derecho, con las cosas claras. Las rusas son así.
- Creí que tu especialidad eran las argentinas.
- Ultimamente sí, pero uno tiene su historia.
- Fijate que una amiga me decía que mi tipo son las latinas.
- Yo no hablo de cual es tu tipo sino de para cual eres tu su tipo. Puede que para las latinas tambien lo seas pero te aseguro que a las rusas les encantan los hombres que tengan las cosas muy claras. La mayoría son muy cultas y profesionalmente independientes pero despues les encanta depender de un hombre.
- Mira que bien, aqui estamos generalizando sobre unos trescientos millones de mujeres.
- Es que si no el Pacharán no tiene gracia.
- De acuerdo. En cualquier caso tampoco creas que estamos hablando de una diosa. En realidad si te digo porque me llamó tanto la atención la experiencia, no me creerías.
- Tal vez porque hacía tiempo que no deseabas a una mujer a primera vista?
- Ok. Me creerías.
Estoy comenzando a hacerme adicto a las conversaciones de café y pacharan con Putero.
Acojonante (que produce acojone)
He leído una noticia que me ha acojonado de verdad. Imagino que entre mis lectores habrá gente muy avezada en temas de bolsa y otros muchos que no tengan mucha idea. No quiero parecer pedante pero para explicar bien porque me acojona tanto la cosa preciso de una pequeña disertación previa. Intentaré que sea lo menos agria posible (aunque es complicado).
Ya se que no es un post muy al uso, ni precisamente una lectura ligerita de verano, pero la noticia me pareció al menos reseñable.
Antes que nada habría que explicar a los poco iniciados en terminología bursátil lo que es una opción o un futuro. Un futuro es algo así como una apuesta a que determinada acción, índice, divisa o materia prima subirá o bajará. Existen dos tipos de opciones o futuros (que no son lo mismo pero para el caso como si lo “seriesen”). Las opciones CALL son aquellas en las que yo apuesto a que el subyacente (el indice, la acción, la materia prima…) va a subir. En teoría, este tipo de opción me da derecho a comprar a una determinado precio. Por ejemplo, si ahora telefónica está a 17,80 y yo creo que en tres meses estará a 19 podría comprar opciones CALL 18 y lo que estoy haciendo es pagar por el derecho a comprar en un futuro las acciones a 18 euros. Como yo espero que por entonces las acciones estén más caras, habré ganado dinero.
La opción o futuro PUT te obliga a vender a un determinado precio y es una apuesta a que el precio del subyacente (ya sabéis el índice…) bajará. Si yo pienso que telefónica bajará a 16 € compro PUTs 17 por ejemplo y si llega a 16 yo estaré obligado a vender a 17 (y quien te vendió el PUT a comprártelo) pero como la acción me costará 16 ganaré dinero.
En realidad los futuros raramente se llegan a ejecutar (se venden o se compran los subyacentes) sino que simplemente se especula con ellos. Obviamente una opción CALL costará más cuanto más alto este el precio del subyacente y una opción PUT estará más cara cuanto más bajo esté dicho precio.
Además tienen un factor de multiplicación de beneficio (o perdida) que es lo que vulgarmente se llama “apalancamiento”. Dicho de otra forma, si una acción sube un uno por ciento lo normal es que el futuro CALL suba un cuatro, cinco, diez… Lo mismo pasa cuando una acción baja con los PUTs.
Las opciones y los futuros suelen ser las herramientas de inversión de los especuladores profesionales por dos razones. Por una parte permite más beneficio con menos capital y por otra, da igual que la bolsa gane o pierda o que una materia suba o baje ya que siempre se puede “apostar”. Obviamente, lo mismo que los beneficios potenciales se disparan los riesgos suben en la misma proporción. No es extraño perdidas de un treinta, cuarenta o cincuenta por ciento de capital en un día.
Otra forma de utilización de estas opciones es la de cubrirse una posición en bolsa, con una divisa, etc.. El mecanismo es el que usan los bancos para ofrecer esos productos (en mi opinión timos legales) que son los fondos garantizados. El mecanismo es el siguiente: yo invierto x pongamos por ejemplo en Telefónica (para seguir el mismo ejemplo) suponiendo obviamente que subirá pero para asegurarme compro unos futuros PUT en telefónica (es decir, unas opciones que valdrán más si telefónica baja). Lo que me gasto en esos PUTS podría ser un 5% de mi inversión pero me aseguro que si telefónica baja no pierdo (o pierdo hasta un máximo) porque lo que pierda con las acciones lo gano con los PUTS. Obviamente, si telefónica sube hasta un 5% yo no ganare nada porque lo habré perdido por mi inversión en PUTS pero a partir de ese 5% si será beneficio. Esto me permite invertir cubriendo mi riesgo. Es una especie de seguro contra perdidas que en este caso me habrá costado un 5%. Hay que notar que en este caso limitamos perdidas pero no limitamos ganancias.
Bien, con este mini curso de opciones para no iniciados sólo quiero dejar claro que y quien invierte en este tipo de productos y que significa.
Hay otra cuestión a tener en cuenta. Imaginaos que tenéis mucho dinero y sabéis algo importante que los demás no conocen. Imaginaos que de pronto sabéis que Telefónica ha descubierto que a un becario se le fue un signo en una multiplicación y en vez de ganar tres mil millones de euros lo que ha hecho es perderlos. Tenemos claro que en cuanto se sepa telefónica bajara bastante así que ¿que hago?. Pues compro todos los PUTs que pueda y espero a que se haga oficial la noticia para hacerme aún más rico.
Este ejemplo, obviamente mucho más serio ha sucedido muchas veces. Por ejemplo, días antes de los atentados de las torres gemelas se negociaron volúmenes record de opciones y futuros CALL sobre empresas de seguridad y armamento y PUTS sobre prácticamente el resto y muy especialmente sobre las compañías aéreas.. Una vez leí que en los minutos posteriores a los atentados sólo hubo un colectivo que trabajó más que los bomberos y los sanitarios: los brokers de bolsa. Como es lógico todos los valores bajaron menos los de seguridad y armamento.
Cuando el atentado de Madrid no hubo tanto movimiento anterior (Hay quien dice que es una señal de que Al Quaeda no estaba al tanto) pero después los mercados bajaron en Europa un 10% con lo que quien tenía PUTS gano dinero a espuertas.
Lo siento por el rollo economico/politico/bursátil pero es que quería que quedara claro el porqué de la importancia de esta noticia. Hay un inversor anonimo (se supone que un fondo de inversión) que ha comprado PUTS de forma masiva sobre el indice Eurostoxx 50 que aúna a las 50 mayores empresas de Europa (Telefonica, Santander, BBVA y REPSOL entre ellas). La “apuesta” es pequeña, sólo unos seis billones (con b de la hostia puta) de euros y lo más espeluznante es que la opción es sobre un precio de 2800 es decir un 30% menos de la actual a finales de septiembre.
Dicho en plata: hay por ahí un tipo (o un grupo de tipos) que apuesta (o apuestan) seis billones de euros (lo he leido en una web americana así que imagino que serán billones americanos, osea que se tratará de seis mil millones de euros, en todo caso una minucia) a que el indice con las mayores empresas de Europa caerá un tercio en un mes.
Yo no soy mucho de previsiones ni visiones de futuro. No me suelo creer a analistas y mucho menos a futurologos o videntes. Pero es que cuando alguien se apuesta este dinero, me da a mi la impresión de que no lo hace porque Martes y Venus estén en conjunción.
La otra posibilidad es que se trate de una cobertura sobre otra inversión como ya he explicado, pero la verdad, se trataría de una cobertura a lo bestia. Yo por si acaso, voy a cubrir mis inversiones con PUT’s.
La noticia está aquí
Ya se que no es un post muy al uso, ni precisamente una lectura ligerita de verano, pero la noticia me pareció al menos reseñable.
Antes que nada habría que explicar a los poco iniciados en terminología bursátil lo que es una opción o un futuro. Un futuro es algo así como una apuesta a que determinada acción, índice, divisa o materia prima subirá o bajará. Existen dos tipos de opciones o futuros (que no son lo mismo pero para el caso como si lo “seriesen”). Las opciones CALL son aquellas en las que yo apuesto a que el subyacente (el indice, la acción, la materia prima…) va a subir. En teoría, este tipo de opción me da derecho a comprar a una determinado precio. Por ejemplo, si ahora telefónica está a 17,80 y yo creo que en tres meses estará a 19 podría comprar opciones CALL 18 y lo que estoy haciendo es pagar por el derecho a comprar en un futuro las acciones a 18 euros. Como yo espero que por entonces las acciones estén más caras, habré ganado dinero.
La opción o futuro PUT te obliga a vender a un determinado precio y es una apuesta a que el precio del subyacente (ya sabéis el índice…) bajará. Si yo pienso que telefónica bajará a 16 € compro PUTs 17 por ejemplo y si llega a 16 yo estaré obligado a vender a 17 (y quien te vendió el PUT a comprártelo) pero como la acción me costará 16 ganaré dinero.
En realidad los futuros raramente se llegan a ejecutar (se venden o se compran los subyacentes) sino que simplemente se especula con ellos. Obviamente una opción CALL costará más cuanto más alto este el precio del subyacente y una opción PUT estará más cara cuanto más bajo esté dicho precio.
Además tienen un factor de multiplicación de beneficio (o perdida) que es lo que vulgarmente se llama “apalancamiento”. Dicho de otra forma, si una acción sube un uno por ciento lo normal es que el futuro CALL suba un cuatro, cinco, diez… Lo mismo pasa cuando una acción baja con los PUTs.
Las opciones y los futuros suelen ser las herramientas de inversión de los especuladores profesionales por dos razones. Por una parte permite más beneficio con menos capital y por otra, da igual que la bolsa gane o pierda o que una materia suba o baje ya que siempre se puede “apostar”. Obviamente, lo mismo que los beneficios potenciales se disparan los riesgos suben en la misma proporción. No es extraño perdidas de un treinta, cuarenta o cincuenta por ciento de capital en un día.
Otra forma de utilización de estas opciones es la de cubrirse una posición en bolsa, con una divisa, etc.. El mecanismo es el que usan los bancos para ofrecer esos productos (en mi opinión timos legales) que son los fondos garantizados. El mecanismo es el siguiente: yo invierto x pongamos por ejemplo en Telefónica (para seguir el mismo ejemplo) suponiendo obviamente que subirá pero para asegurarme compro unos futuros PUT en telefónica (es decir, unas opciones que valdrán más si telefónica baja). Lo que me gasto en esos PUTS podría ser un 5% de mi inversión pero me aseguro que si telefónica baja no pierdo (o pierdo hasta un máximo) porque lo que pierda con las acciones lo gano con los PUTS. Obviamente, si telefónica sube hasta un 5% yo no ganare nada porque lo habré perdido por mi inversión en PUTS pero a partir de ese 5% si será beneficio. Esto me permite invertir cubriendo mi riesgo. Es una especie de seguro contra perdidas que en este caso me habrá costado un 5%. Hay que notar que en este caso limitamos perdidas pero no limitamos ganancias.
Bien, con este mini curso de opciones para no iniciados sólo quiero dejar claro que y quien invierte en este tipo de productos y que significa.
Hay otra cuestión a tener en cuenta. Imaginaos que tenéis mucho dinero y sabéis algo importante que los demás no conocen. Imaginaos que de pronto sabéis que Telefónica ha descubierto que a un becario se le fue un signo en una multiplicación y en vez de ganar tres mil millones de euros lo que ha hecho es perderlos. Tenemos claro que en cuanto se sepa telefónica bajara bastante así que ¿que hago?. Pues compro todos los PUTs que pueda y espero a que se haga oficial la noticia para hacerme aún más rico.
Este ejemplo, obviamente mucho más serio ha sucedido muchas veces. Por ejemplo, días antes de los atentados de las torres gemelas se negociaron volúmenes record de opciones y futuros CALL sobre empresas de seguridad y armamento y PUTS sobre prácticamente el resto y muy especialmente sobre las compañías aéreas.. Una vez leí que en los minutos posteriores a los atentados sólo hubo un colectivo que trabajó más que los bomberos y los sanitarios: los brokers de bolsa. Como es lógico todos los valores bajaron menos los de seguridad y armamento.
Cuando el atentado de Madrid no hubo tanto movimiento anterior (Hay quien dice que es una señal de que Al Quaeda no estaba al tanto) pero después los mercados bajaron en Europa un 10% con lo que quien tenía PUTS gano dinero a espuertas.
Lo siento por el rollo economico/politico/bursátil pero es que quería que quedara claro el porqué de la importancia de esta noticia. Hay un inversor anonimo (se supone que un fondo de inversión) que ha comprado PUTS de forma masiva sobre el indice Eurostoxx 50 que aúna a las 50 mayores empresas de Europa (Telefonica, Santander, BBVA y REPSOL entre ellas). La “apuesta” es pequeña, sólo unos seis billones (con b de la hostia puta) de euros y lo más espeluznante es que la opción es sobre un precio de 2800 es decir un 30% menos de la actual a finales de septiembre.
Dicho en plata: hay por ahí un tipo (o un grupo de tipos) que apuesta (o apuestan) seis billones de euros (lo he leido en una web americana así que imagino que serán billones americanos, osea que se tratará de seis mil millones de euros, en todo caso una minucia) a que el indice con las mayores empresas de Europa caerá un tercio en un mes.
Yo no soy mucho de previsiones ni visiones de futuro. No me suelo creer a analistas y mucho menos a futurologos o videntes. Pero es que cuando alguien se apuesta este dinero, me da a mi la impresión de que no lo hace porque Martes y Venus estén en conjunción.
La otra posibilidad es que se trate de una cobertura sobre otra inversión como ya he explicado, pero la verdad, se trataría de una cobertura a lo bestia. Yo por si acaso, voy a cubrir mis inversiones con PUT’s.
La noticia está aquí
Pausa publicitaria
Ya he repetido más de una vez que me gusta la publicidad. Aparte de que me gusta como simple espectador, por cuestiones que no vienen la caso aquí hace mucho tiempo tuve la ocasión de tocar ese mundo e incluso asistí a algún festival. Tal vez por esto último dentro de mis gustos valoro mucho la publicidad cuando la considero efectiva o cuando se trata de publicitar algún producto poco atractivo.
Intentaré explicarme. Hay publicidad “gana concursos” y hay publicidad de “creación de marca” que normalmente simplemente pretenden deslumbrar o impactar pero que en realidad no venden nada.
Es relativamente fácil hacer un anuncio emotivo/impactante de médicos sin fronteras o amnistía internacional. De hecho en esta categoría la mayoría de las veces los anuncios son en realidad ejercicios de estilo (que no se cobran) pensando en los festivales. Un ejemplo:
amnistia
Hay otros sectores donde también hay libertad. Las marcas de coches, grandes marcas deportivas, refrescos te dan mucha libertad. Aquí un ejemplo de CocaCola donde apenas aparece siquiera el producto.
referencias
En este caso el anuncio nace de un reto, como anunciar un coche sin siquiera enseñarlo:
golf
Los anuncios de esta categoría son más agradecidos pero no significan que sean sencillos. Aparte de eso, hay que tener cuidado porque a veces los anunciantes terminan pensando que en realidad no anuncian su producto. Hace muchos años, cuando el lanzamiento del cupón hubo una campaña titulada “traerá cola”
cola 1
cola 2
Poco después la ONCE despidió a la agencia porque consideró que se había anunciado más a la misma agencia que al producto. Algo similar ocurrió con la campaña de la canción del verano.
Aparte de estos anuncios, como ya he dicho, para mi lo que tiene valor es ser creativo o ingenioso con un producto “feo” o poco agradecido. En definitiva, lo que tiene merito de verdad es hacer un anuncio emotivo, impactante o gracioso sobre detergente, pescado congelado o papel higiénico. Este podría ser un ejemplo:
pelo 1
pelo 2
pelo 3
pelo 4
pelo 6
Por último, hay una clase de anuncios penosos que son aquellos que aparte de anunciar un producto desagradable, son malos.
Y últimamente dentro de esta categoría ha aparecido una subclase (sub por jerarquía y sub por calidad) que consiste en los anuncios de blogs del tipo:
“Tu blog me parece genial, mira el mío… lointentoperonopuedo.blog.com”.
Lo malo es que casi sin excepción, los blogs en sí son malísimos. Yo creo que si esta gente gastara la mitad de tiempo que ocupan en promocionarse en mejorar su blog el resultado sería mucho mejor.
La edad de oro de estos mensajes publicitarios en los comentarios fue cuando se lanzó el concurso de 20minutos. Un día leí el siguiente mensaje, que por si mismo ya merece un espacio en algún tratado sobre publicidad:
“Hola, me gustó mucho tu blog. En realidad siempre digo lo mismo pero en tu caso es, además, cierto. Pásate por el mío y si te gusta me votas”.
Por simple curiosidad metí el mensaje tal cual en el google y aparecieron unas doscientas entradas. En todos los blogs era igual de “sincero”. Hace un par de días hice lo mismo en uno que se anuncia en el blog de Amanda y que es un mensaje por el estilo (supuestamente “personalizado”) y también obtuve algunas decenas de direcciones. Pero lo realmente lamentable de todo esto es que, encima, en ambos casos y en la mayoría de los que he visto, los blogs que se publicitan son bastante mediocres.
A mi jamás se me ha ocurrido pensar en meter una cuña de este tipo pero me ha dado por pensar que diría. Tendría que ser directo y claro.. en fin, ya pensaré en algo…

Intentaré explicarme. Hay publicidad “gana concursos” y hay publicidad de “creación de marca” que normalmente simplemente pretenden deslumbrar o impactar pero que en realidad no venden nada.
Es relativamente fácil hacer un anuncio emotivo/impactante de médicos sin fronteras o amnistía internacional. De hecho en esta categoría la mayoría de las veces los anuncios son en realidad ejercicios de estilo (que no se cobran) pensando en los festivales. Un ejemplo:
amnistia
Hay otros sectores donde también hay libertad. Las marcas de coches, grandes marcas deportivas, refrescos te dan mucha libertad. Aquí un ejemplo de CocaCola donde apenas aparece siquiera el producto.
referencias
En este caso el anuncio nace de un reto, como anunciar un coche sin siquiera enseñarlo:
golf
Los anuncios de esta categoría son más agradecidos pero no significan que sean sencillos. Aparte de eso, hay que tener cuidado porque a veces los anunciantes terminan pensando que en realidad no anuncian su producto. Hace muchos años, cuando el lanzamiento del cupón hubo una campaña titulada “traerá cola”
cola 1
cola 2
Poco después la ONCE despidió a la agencia porque consideró que se había anunciado más a la misma agencia que al producto. Algo similar ocurrió con la campaña de la canción del verano.
Aparte de estos anuncios, como ya he dicho, para mi lo que tiene valor es ser creativo o ingenioso con un producto “feo” o poco agradecido. En definitiva, lo que tiene merito de verdad es hacer un anuncio emotivo, impactante o gracioso sobre detergente, pescado congelado o papel higiénico. Este podría ser un ejemplo:
pelo 1
pelo 2
pelo 3
pelo 4
pelo 6
Por último, hay una clase de anuncios penosos que son aquellos que aparte de anunciar un producto desagradable, son malos.
Y últimamente dentro de esta categoría ha aparecido una subclase (sub por jerarquía y sub por calidad) que consiste en los anuncios de blogs del tipo:
“Tu blog me parece genial, mira el mío… lointentoperonopuedo.blog.com”.
Lo malo es que casi sin excepción, los blogs en sí son malísimos. Yo creo que si esta gente gastara la mitad de tiempo que ocupan en promocionarse en mejorar su blog el resultado sería mucho mejor.
La edad de oro de estos mensajes publicitarios en los comentarios fue cuando se lanzó el concurso de 20minutos. Un día leí el siguiente mensaje, que por si mismo ya merece un espacio en algún tratado sobre publicidad:
“Hola, me gustó mucho tu blog. En realidad siempre digo lo mismo pero en tu caso es, además, cierto. Pásate por el mío y si te gusta me votas”.
Por simple curiosidad metí el mensaje tal cual en el google y aparecieron unas doscientas entradas. En todos los blogs era igual de “sincero”. Hace un par de días hice lo mismo en uno que se anuncia en el blog de Amanda y que es un mensaje por el estilo (supuestamente “personalizado”) y también obtuve algunas decenas de direcciones. Pero lo realmente lamentable de todo esto es que, encima, en ambos casos y en la mayoría de los que he visto, los blogs que se publicitan son bastante mediocres.
A mi jamás se me ha ocurrido pensar en meter una cuña de este tipo pero me ha dado por pensar que diría. Tendría que ser directo y claro.. en fin, ya pensaré en algo…

Cuadricula cuadriculae
Aviso a navegantes: este post es particularmente largo. He hecho un estudio para investigar que podría cortar para hacerlo más breve pero no he encontrado nada que no supusiera una merma en lo que pretendo decir excepto, tal vez, el párrafo que acaba usted de leer. Si usted no tiene tiempo ni ganas de leer mucho le aconsejo que se pase por cualquiera de los breviarios que últimamente pueblan la blogosferia.
Hace unas semanas, como comentario al post sobre “Jenialidad”, Kemenfu reprodujo un texto que a mí me pareció magnífico. De hecho, el comentario de Kme (que es como firma) en sí me pareció magnifico porque aunque el texto (es obvio) no es suyo tiene el valor añadido del oportunismo y de coincidir plenamente en el concepto básico que me impulso a escribir ese post.
A veces escribes un post pensando en una cosa y la gente comenta otra a la que en principio no le habías dado importancia. Cuando eso sucede en la mayoría de las ocasiones es interesante ya que te dan una perspectiva distinta. A veces sin embargo un comentario incide precisamente en el punto clave, en la razón que te llevó a escribir el post y en esos casos sientes cierta satisfacción interior. Este es uno de esos casos. Lamentablemente, cuando lo leí había pasado un tiempo y no lo agradecí. Algún día tendré que acostumbrarme a practicar mi propia teoría de que “nunca es tarde para ser agradecido”.
Aparte de esto, como el comentario está limitado en estos blogs (no como los posts en sí como se puede comprobar en este caso) me di cuenta de que no estaba todo el relato. Ayer me dió por buscarlo en Google (que gran invento Google!. A veces me da por pensar que los chavales de quince años creerán que los móviles y Google existieron desde siempre lo mismo que nosotros pensábamos con la tele).
Lo encontré y aunque es largo, creo que merece la pena reproducirlo:
Sir Ernest Rutherford, presidente de la Sociedad Real Británica y Premio Nobel de Química en 1908, contaba la siguiente anécdota:
Hace algún tiempo, recibí la llamada de un colega. Estaba a punto de poner un cero a un estudiante por la respuesta que había dado en un problema de física, pese a que éste afirmaba rotundamente que su respuesta era absolutamente acertada.
Profesores y estudiantes acordaron pedir arbitraje de alguien imparcial y fui elegido yo. Leí la pregunta del examen y decía: "Demuestre cómo es posible determinar la altura de un edificio con la ayuda de un barómetro".
El estudiante había respondido: "Lleva el barómetro a la azotea del edificio y átale una cuerda muy larga. Descuélgalo hasta la base del edificio, marca y mide. La longitud de la cuerda es igual a la longitud del edificio".
Realmente, el estudiante había planteado un serio problema con la resolución del ejercicio, porque había respondido a la pregunta correcta y completamente. Por otro lado, si se le concedía la máxima puntuación, podría alterar el promedio de sus de estudios, obtener una nota más alta y así certificar su alto nivel en física; pero la respuesta no confirmaba que el estudiante tuviera ese nivel.
Sugerí que se le diera al alumno otra oportunidad. Le concedí seis minutos para que me respondiera la misma pregunta pero esta vez con la advertencia de que en la respuesta debía demostrar sus conocimientos de física.
Habían pasado cinco minutos y el estudiante no había escrito nada. Le pregunte si deseaba marcharse, pero me contesto que tenia muchas respuestas al problema. Su dificultad era elegir la mejor de todas. Me excusé por interrumpirle y le rogué que continuara.
En el minuto que le quedaba escribió la siguiente respuesta: "Toma el barómetro y lánzalo al suelo desde la azotea del edificio, calcula el tiempo de caída con un cronómetro. Después aplica la formula altura = 0,5 a t2. Y así obtenemos la altura del edificio".
En este punto le pregunte a mi colega si el estudiante se podía retirar.
Le dio la nota más alta.
Tras abandonar el despacho, me reencontré con el estudiante y le pedí que me contara sus otras respuestas a la pregunta. Bueno, respondió, hay muchas maneras, por ejemplo, tomas el barómetro en un día soleado y mides la altura del barómetro y la longitud de su sombra. Si medimos a continuación la longitud de la sombra del edificio y aplicamos una simple proporción, obtendremos también la altura del edificio.
Perfecto, le dije, ¿y de otra manera? Sí, contestó; este es un procedimiento muy básico para medir un edificio, pero también sirve.
En este método, tomas el barómetro y te sitúas en las escaleras del edificio en la planta baja.
Según subes las escaleras, vas marcando la altura del barómetro y cuentas el número de marcas hasta la azotea. Multiplicas al final la altura del barómetro por el número de marcas que has hecho y ya tienes la altura. Este es un método muy directo.
Por supuesto, si lo que quiere es un procedimiento más sofisticado, puede atar el barómetro a una cuerda y balancearlo como un péndulo, y determinar el valor de la "g" all nivel de la calle y en el techo del edificio. La altura del edificio puede, en principio, calcularse a partir de la diferencia entre los dos valores obtenidos.
En este mismo estilo de sistema, atas el barómetro a una cuerda y lo descuelgas desde la azotea a la calle. Usándolo como un péndulo puedes calcular la altura midiendo su período de oscilación. En fin, concluyó, existen otras muchas maneras.
Probablemente, siguió, la mejor sea tomar el barómetro y golpear con él la puerta de la casa del conserje. Cuando abra, decirle:
"Señor conserje, aquí tengo un bonito barómetro. Si usted me dice la altura de este edificio, se lo regalo."
En este momento de la conversación, le pregunté si no conocía la respuesta convencional al problema (la diferencia de presión marcada por un barómetro en dos lugares diferentes nos proporciona la diferencia de altura entre ambos lugares) Evidentemente, dijo que la conocía, pero que durante sus estudios sus profesores habían intentado enseñarle a pensar, cómo emplear el método científico, cómo explorar las profundidades de la lógica de un tema estudiado, y todo eso de una manera pedante, como sucede a menudo en matemáticas modernas, sin mostrar la estructura misma del tema tratado.
El estudiante se llamaba Niels Bohr, físico danés, premio Nobel de Física en 1922, más conocido por ser el primero en proponer el modelo de átomo con protones y neutrones y los electrones que lo rodeaban. Fue fundamentalmente un innovador de la teoría cuántica.
Ahora no recuerdo exactamente donde lo encontré pero si recuerdo que fue en varios blogs de físicos. Por curiosidad me metí en los comentarios y me llevé una sorpresa. La inmensa mayoría de los comentarios se agrupaban entre los escépticos y se referían al hecho de que la anécdota no era cierta y para ello por supuesto daban datos “demoledores” como que el premio Nobel jamás fue alumno de ese profesor o que esa misma historia se podía encontrar con otros protagonistas, etc... Después de este grupo, en orden cuantitativo (es obvio que no cualitativo) seguía el grupo de críticos con el artículo. Desde la crítica a poner algo tan nimio y poco científico en un blog de física, hasta los que pedían que el artículo fuese mucho más esquemático o, incluso, con más ilustraciones. Pocos, muy pocos valoraban el sentido último del texto.
De pronto me dio por pensar en la extraña ironía que suponía el hecho de que los lectores de blogs de física ante un artículo, al menos ingenioso y creo yo que bastante ameno respondiesen en su mayoría cuestionando la veracidad o perdiéndose en diatribas intentando demostrar una erudición inútil.
Me sorprendió desagradablemente el hecho de que no hiciesen comentarios sobre la evidente moraleja (tan obvia que incluso se repite dos veces al final): “Lo importante no es tanto el conocimiento en sí sino aprender a pensar ” que para mi debería estar grabado a fuego en el frontispicio de cualquier universidad (y en la frente de muchos profesores) y que refleja una alta dosis de imaginación por parte de su autor anónimo (para mi con mucho más mérito incluso que si la anécdota fuese cierta)
Santiago, de quien ya he hablado en varias ocasiones en este blog se lamentaba a menudo de que en la universidad ya no se hacía ciencia, se enseñaban fórmulas. Paradójicamente –me decía- ahora la ciencia se hace mucho más en la empresa privada.
En mi experiencia particular, lo poco o mucho de lo que me siento más orgulloso en mi vida tiene mucho más que ver con la innovación y el pensamiento paralelo que con la aplicación a rajatabla de las reglas.
Imagino que esos físicos serán los que terminaran siendo profesores de física en los institutos y la universidad y responsables en gran parte del hecho de que la mayoría de los chavales vean las ciencias como algo cuadriculado o de que, sorprendentemente para mí, se considere que materias como la literatura fomenten más la creatividad e imaginación que las matemáticas o la física.
Al fin y al cabo, como alguien dijo una vez, cuando señalas a la luna la mayoría se fijará en el dedo.
Hace unas semanas, como comentario al post sobre “Jenialidad”, Kemenfu reprodujo un texto que a mí me pareció magnífico. De hecho, el comentario de Kme (que es como firma) en sí me pareció magnifico porque aunque el texto (es obvio) no es suyo tiene el valor añadido del oportunismo y de coincidir plenamente en el concepto básico que me impulso a escribir ese post.
A veces escribes un post pensando en una cosa y la gente comenta otra a la que en principio no le habías dado importancia. Cuando eso sucede en la mayoría de las ocasiones es interesante ya que te dan una perspectiva distinta. A veces sin embargo un comentario incide precisamente en el punto clave, en la razón que te llevó a escribir el post y en esos casos sientes cierta satisfacción interior. Este es uno de esos casos. Lamentablemente, cuando lo leí había pasado un tiempo y no lo agradecí. Algún día tendré que acostumbrarme a practicar mi propia teoría de que “nunca es tarde para ser agradecido”.
Aparte de esto, como el comentario está limitado en estos blogs (no como los posts en sí como se puede comprobar en este caso) me di cuenta de que no estaba todo el relato. Ayer me dió por buscarlo en Google (que gran invento Google!. A veces me da por pensar que los chavales de quince años creerán que los móviles y Google existieron desde siempre lo mismo que nosotros pensábamos con la tele).
Lo encontré y aunque es largo, creo que merece la pena reproducirlo:
Sir Ernest Rutherford, presidente de la Sociedad Real Británica y Premio Nobel de Química en 1908, contaba la siguiente anécdota:
Hace algún tiempo, recibí la llamada de un colega. Estaba a punto de poner un cero a un estudiante por la respuesta que había dado en un problema de física, pese a que éste afirmaba rotundamente que su respuesta era absolutamente acertada.
Profesores y estudiantes acordaron pedir arbitraje de alguien imparcial y fui elegido yo. Leí la pregunta del examen y decía: "Demuestre cómo es posible determinar la altura de un edificio con la ayuda de un barómetro".
El estudiante había respondido: "Lleva el barómetro a la azotea del edificio y átale una cuerda muy larga. Descuélgalo hasta la base del edificio, marca y mide. La longitud de la cuerda es igual a la longitud del edificio".
Realmente, el estudiante había planteado un serio problema con la resolución del ejercicio, porque había respondido a la pregunta correcta y completamente. Por otro lado, si se le concedía la máxima puntuación, podría alterar el promedio de sus de estudios, obtener una nota más alta y así certificar su alto nivel en física; pero la respuesta no confirmaba que el estudiante tuviera ese nivel.
Sugerí que se le diera al alumno otra oportunidad. Le concedí seis minutos para que me respondiera la misma pregunta pero esta vez con la advertencia de que en la respuesta debía demostrar sus conocimientos de física.
Habían pasado cinco minutos y el estudiante no había escrito nada. Le pregunte si deseaba marcharse, pero me contesto que tenia muchas respuestas al problema. Su dificultad era elegir la mejor de todas. Me excusé por interrumpirle y le rogué que continuara.
En el minuto que le quedaba escribió la siguiente respuesta: "Toma el barómetro y lánzalo al suelo desde la azotea del edificio, calcula el tiempo de caída con un cronómetro. Después aplica la formula altura = 0,5 a t2. Y así obtenemos la altura del edificio".
En este punto le pregunte a mi colega si el estudiante se podía retirar.
Le dio la nota más alta.
Tras abandonar el despacho, me reencontré con el estudiante y le pedí que me contara sus otras respuestas a la pregunta. Bueno, respondió, hay muchas maneras, por ejemplo, tomas el barómetro en un día soleado y mides la altura del barómetro y la longitud de su sombra. Si medimos a continuación la longitud de la sombra del edificio y aplicamos una simple proporción, obtendremos también la altura del edificio.
Perfecto, le dije, ¿y de otra manera? Sí, contestó; este es un procedimiento muy básico para medir un edificio, pero también sirve.
En este método, tomas el barómetro y te sitúas en las escaleras del edificio en la planta baja.
Según subes las escaleras, vas marcando la altura del barómetro y cuentas el número de marcas hasta la azotea. Multiplicas al final la altura del barómetro por el número de marcas que has hecho y ya tienes la altura. Este es un método muy directo.
Por supuesto, si lo que quiere es un procedimiento más sofisticado, puede atar el barómetro a una cuerda y balancearlo como un péndulo, y determinar el valor de la "g" all nivel de la calle y en el techo del edificio. La altura del edificio puede, en principio, calcularse a partir de la diferencia entre los dos valores obtenidos.
En este mismo estilo de sistema, atas el barómetro a una cuerda y lo descuelgas desde la azotea a la calle. Usándolo como un péndulo puedes calcular la altura midiendo su período de oscilación. En fin, concluyó, existen otras muchas maneras.
Probablemente, siguió, la mejor sea tomar el barómetro y golpear con él la puerta de la casa del conserje. Cuando abra, decirle:
"Señor conserje, aquí tengo un bonito barómetro. Si usted me dice la altura de este edificio, se lo regalo."
En este momento de la conversación, le pregunté si no conocía la respuesta convencional al problema (la diferencia de presión marcada por un barómetro en dos lugares diferentes nos proporciona la diferencia de altura entre ambos lugares) Evidentemente, dijo que la conocía, pero que durante sus estudios sus profesores habían intentado enseñarle a pensar, cómo emplear el método científico, cómo explorar las profundidades de la lógica de un tema estudiado, y todo eso de una manera pedante, como sucede a menudo en matemáticas modernas, sin mostrar la estructura misma del tema tratado.
El estudiante se llamaba Niels Bohr, físico danés, premio Nobel de Física en 1922, más conocido por ser el primero en proponer el modelo de átomo con protones y neutrones y los electrones que lo rodeaban. Fue fundamentalmente un innovador de la teoría cuántica.
Ahora no recuerdo exactamente donde lo encontré pero si recuerdo que fue en varios blogs de físicos. Por curiosidad me metí en los comentarios y me llevé una sorpresa. La inmensa mayoría de los comentarios se agrupaban entre los escépticos y se referían al hecho de que la anécdota no era cierta y para ello por supuesto daban datos “demoledores” como que el premio Nobel jamás fue alumno de ese profesor o que esa misma historia se podía encontrar con otros protagonistas, etc... Después de este grupo, en orden cuantitativo (es obvio que no cualitativo) seguía el grupo de críticos con el artículo. Desde la crítica a poner algo tan nimio y poco científico en un blog de física, hasta los que pedían que el artículo fuese mucho más esquemático o, incluso, con más ilustraciones. Pocos, muy pocos valoraban el sentido último del texto.
De pronto me dio por pensar en la extraña ironía que suponía el hecho de que los lectores de blogs de física ante un artículo, al menos ingenioso y creo yo que bastante ameno respondiesen en su mayoría cuestionando la veracidad o perdiéndose en diatribas intentando demostrar una erudición inútil.
Me sorprendió desagradablemente el hecho de que no hiciesen comentarios sobre la evidente moraleja (tan obvia que incluso se repite dos veces al final): “Lo importante no es tanto el conocimiento en sí sino aprender a pensar ” que para mi debería estar grabado a fuego en el frontispicio de cualquier universidad (y en la frente de muchos profesores) y que refleja una alta dosis de imaginación por parte de su autor anónimo (para mi con mucho más mérito incluso que si la anécdota fuese cierta)
Santiago, de quien ya he hablado en varias ocasiones en este blog se lamentaba a menudo de que en la universidad ya no se hacía ciencia, se enseñaban fórmulas. Paradójicamente –me decía- ahora la ciencia se hace mucho más en la empresa privada.
En mi experiencia particular, lo poco o mucho de lo que me siento más orgulloso en mi vida tiene mucho más que ver con la innovación y el pensamiento paralelo que con la aplicación a rajatabla de las reglas.
Imagino que esos físicos serán los que terminaran siendo profesores de física en los institutos y la universidad y responsables en gran parte del hecho de que la mayoría de los chavales vean las ciencias como algo cuadriculado o de que, sorprendentemente para mí, se considere que materias como la literatura fomenten más la creatividad e imaginación que las matemáticas o la física.
Al fin y al cabo, como alguien dijo una vez, cuando señalas a la luna la mayoría se fijará en el dedo.





