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Venturas y desventuras de un tio raro
El sarcasmo, como toda forma de ironía, es una tristeza que no quiere llorar y se ríe.
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Podría decir que soy normal y amigo de mis amigos pero, aparte de ser una solemne tontería, no tengo claro ninguna de las dos cosas.
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Deudas
Hay dos personas sobre las que quisiera escribir un post pero nunca lo hago porque creo que un post es demasiado poco. Este post más que sobre esas personas es sobre el hecho de que me siento en deuda. Yo escribo este blog para mi (aunque soy consciente y agradezco que haya otras personas que me lean) y el hecho de llevar unos meses escribiendo y ni siquiera haberlos nombrados me produce desazón (otra bonita palabra que jamás se utilizará en un sms).

Una es Santiago. Santiago se llama así: Santiago. Es a la única persona de la que hablo en el blog a la que no le cambiaré el nombre. En parte porque creo que es la persona más auténtica que conozco y me apetece mantenerle el nombre. La otra, simplemente porque nadie lo conoce por ese nombre. Es una de esas anécdotas que sucedían hace mucho tiempo en los pueblos. Todo el mundo lo conoce por el nombre de su padre hasta el punto de que, él mismo, se enteró de su verdadero nombre siendo adolescente y casi por casualidad. El caso es que yo soy de las pocas personas que lo llama por su nombre real (La otra que yo sepa es su mujer y sólo cuando se enfada con él). A Santiago lo conocí por su coche. Un día saliendo de una clase que deba en una universidad privada me encontré en el parking el coche que siempre me gustó (ya hablé de él) y al poco apareció un señor mayor. Le comenté varias cosas sobre el coche y me dijo: “Menos mal que aún hay alguien que aprecia las cosas bonitas y bien hechas”. Él, doctor en medicina ya jubilado, era profesor emérito en la universidad. Yo daba clases para un curso de postgrado y las semanas que coincidimos descubrimos algunas aficiones comunes aparte del coche: el café, el sarcasmo (es de las pocas personas que me gana en eso) y la curiosidad por cualquier conocimiento. Durante esas semanas, lo mejor del curso era la hora que disfrutábamos en una cafetería cercana hablando sobre cualquier cosa.

Más adelante cumpliré con mi deuda y hablaré en algunos post sobre Santiago porque me es absolutamente imposible siquiera resumir una idea general sobre él. Para mí es la persona más increíble que me he encontrado en mi vida. Ahora mismo, y desde hace unos meses, está en un hospital luchando entre la vida y la muerte y creo que esta última va a ganar. Con su increíble genio de viejo cascarrabias (como él mismo se define en una de sus geniales frases: “Si soy un viejo cascarrabias pero no siempre fui así, hace años fui un joven cascarrabias”) hace tiempo me dijo delante de su mujer: “Eres la única persona de menos de cincuenta años que no considero un imbécil”. La mujer me dijo no hace mucho: “sabes?, te mintió… creo que eres el único al que no considera un imbécil de menos de cincuenta y de más de cincuenta”. Como adelanto de su forma de ser simplemente comentaré otra anécdota. Un día me dijo: “mi mujer me engaño y nunca he terminado de perdonárselo del todo. Yo pensaba que era la típica mujer guapa y tonta y al final resulto guapa y lista”. Me reí mucho cuando me dijo eso. Después entendí, con sorpresa primero y con evidente lógica después, que era absolutamente cierto. Su mujer (antigua alumna suya) se hizo la tonta para casarse con él.

La otra deuda es más difícil de cumplir pero igual de injusta. En el caso de Santiago el problema es que se trata de una persona tan increíble que las veces que me da por escribir sobre él nunca sé como resumirlo en uno de mis largos post. Pero esto no es así en el caso de “la otra”. En este caso es que simplemente me cuesta mucho explicarlo y no sé que enfoque dar. La razón de que me cueste explicarlo es seguramente porque yo mismo hay veces que no me lo explico.

La otra es una mujer a la que conocí hace unos ocho años y que asumió el papel de mi amante no correspondida. O mejor dicho, mi amante platónica. Se que determinadas personas (ahora tengo en mente una concreta) jamás entenderán este concepto pero existe. Cuando yo la conocí estaba en pareja y, no hace falta abundar más, una pareja casi perfecta. Y entonces llego ella y se enamoró de mí. Yo no se puede decir que me enamorara de ella pero era (y es) imposible no quererla. Es la mujer que probablemente más me ha querido o que más me quiere y sin embargo es la mujer con la que me siento peor porque creo que he sido injusto con ella. La Otra es una mujer de otro país, sumamente inteligente, preparada (abogada), de éxito (en los negocios) y de una familia conocida y muy poderosa en su país. Es una mujer bellísima y con un cuerpo espectacular y con una mirada dulce.

En definitiva, es una mujer sobre la que si se cuenta exactamente la verdad nadie te cree. De hecho no le he hablado de ella a nadie, ni siquiera a mis amigos íntimos. Nos conocimos por una extraña casualidad tan tonta como que ella envío un mail a alguien y se equivocó al escribirlo y me llego a una cuenta mía. Le contesté y primero por mail y luego por Chat fuimos conociéndonos. Es una mujer a la que he querido, por la que he sentido cariño, que me ha excitado pero con la que (y es el gran misterio de mi vida) nunca me he planteado una relación “seria”. Desde que nos conocimos le he sido absolutamente sincero y eso ella lo valora mucho. Acostumbrada a ser el centro de atención en cualquier ámbito (profesional, familiar, amigos, hombres en general…) asumió su papel de secundaría de forma tan abnegada y honesta que me hizo sentir mal. Es una mujer que habla de mi como “mi gran amor que no me hace caso”.

Suele decirme que esta segura que en otra vida será mi pareja y mientras lo dice sonríe. Mientras tanto, hombres de todo tipo se derriten por ella. Aún mientras escribo esto me parece tan surrealista como es en realidad. No hace mucho estuvo en Madrid. Ahora no hay impedimentos en cuanto a parejas. Incluso hicimos por primera vez algo que deseábamos desde hace mucho (adivinad) pero sucedió algo realmente extraño. Ni ella, que conoce toda mi vida, me pidió nada ni yo le ofrecí nada. Simplemente estuvimos unos días juntos (en realidad casi horas porque me pilló en un pico de trabajo) y se fue. Y sólo al final se abrazó a mí y lloró.

Todo el mundo sabe que en una relación siempre hay uno que da más que el otro. En muchas hay una persona que se porta bien y otra no. Yo tengo la conciencia de que en todas las relaciones que he tenido me he portado bien y no creo haber sido injusto o haber causado daño exceptuando este caso. Tiene que ser ella la que, encima, me convenza de que no es así y que soy el hombre de su vida.

En fin, no espero compresión porque yo mismo no lo entiendo pero al menos creo que cumplo con una pequeñísima parte de una deuda gigante que tengo con esta mujer.

Seguramente escribiré alguna vez sobre estas dos personas tan importantes para mi pero de momento sólo quería decir que estoy en deuda. Y tener deudas, y más si son de este tipo, es como tener cualquier adicción: el primer paso es reconocerlo.
 
Sueños húmedos
Algunas veces tengo un tipo de sueño que me desasosiega. Lo cierto es que no suelo recordar demasiado los sueños (durante un tiempo practiqué algunos ejercicios para hacerlo y es alucinante como terminas recordando). Como todos –creo- tengo sueños diversos. Desde los sueños más surrealistas y donde a veces intervienen personas que no conozco o que he visto en alguna ocasión hasta los sueños más realistas que tiene como protagonistas a amigos, familia, etc..

También tengo algunos sueños eróticos aunque últimamente menos de los que desearía. No tengo pesadillas como tal pero si tengo algunos sueños duros como aquellos en los que pierdo a un ser querido o ocurre alguna desgracia. Estos sueños tiene como contrapartida al mal rato el consuelo que se produce cuando te despiertas, después de un rato de desconcierto, por fin te das cuenta de que todo ha pasado y sólo es un sueño. Que nada ha ocurrido de verdad. Un día llegué a llamar a mi hermana porque había soñado que tenía un accidente y me parecía tan real que tuve que confirmar que no había sucedido.

Pero hay un sueño que duele. Consiste simplemente en soñar con Ella. Pero no en abstracto, ni idealizada, in incluso haciendo el amor. No, se trata de sueños que tengo cada cierto tiempo aunque no muy seguidos ni tampoco frecuentes. Son asombrosamente reales sobre situaciones comunes y rutinarias. Soñar por ejemplo que vas a comprar ropa o a tomar un café, soñar que llegas del trabajo y ella esta esperándome.. a que le haga la cena (ya se que el ideal es que me esperara con la cena preparada pero es que se trata de sueños de situaciones reales). En definitiva soñar simplemente con que Ella aún está. Lo malo de eso es despertarse y darse cuenta que es un sueño. Y es entonces, aun adormilado y con el recuerdo de esa sensación fresca en el alma, cuando te das cuenta de todo lo que has perdido y de lo vacío que te quedaste cuando estabas tan lleno. Después, te duchas, desayunas y esa sensación va desapareciendo y entonces el vacío se torna en estabilidad y no te sientes mal sino razonablemente confortable.

Es sólo un mal momento que dura unos minutos. Hoy me preguntaron si tenía “sueños húmedos” y rápidamente pensé en como queda la almohada (empapada en lágrimas) en esos breves instantes cuando me despierto y tomo conciencia de la dura realidad. Si, supongo que esos deben ser sueños húmedos.
 
A veces me gusta
- Y que te gusta hacer?
- Me gusta chupar y que me chupen

Esta “barbaridad” (pura verdad por otra parte) la dije una vez que estaba harto de una conversación con una mujer que acababa de “conocer” en un Chat. Fue un recurso que me salió de pronto. La conversación había comenzado con la típica sarta de preguntas de cuestionario (de donde eres, a que te dedicas, tu edad, etc, etc…) La cuestión es que no sabía que hacer. La chica en cuestión me estaba aburriendo. Seguramente no porque ella fuese aburrida sino, simplemente, porque yo estaba desganado. En momentos como esos creo que ni la perfecta conjunción del cuerpo de Marilyn Monroe con la forma de ser de Marilyn Monroe (si, si… no es un error, de todo lo que he leído de ella he sacado como conclusión que me encantaría su forma de ser imperfecta casi tanto como su cuerpo imperfecto) serían capaces de sacarme del tedio.

La idea de la frase era simplemente provocar algo. En el caso que yo considerdaba más probable provocaría la indignación de la susodicha y así no me vería en el desagradable trance de cortarle. También tenía el recurso mil veces utilizado desde que Internet es Internet y el Chat es Chat de cortar y se acabó pero sinceramente no es mi estilo. Cabía otra posibilidad y es que ella reaccionará positivamente. Bueno, uno estaba desganado pero a lo mejor así al menos me divertía un poco. El hecho de que una mujer como ella entrara en este tipo de tema podía ser cuando menos divertido cuando no “estimulante”.

En ese caso concreto la respuesta fue más bien por el lado “seco” y cortante del asunto. Pero desde entonces he repetido varias veces el recurso. En todas las ocasiones se produce una cierta intriga entre que lanzas el mensaje y llega la respuesta. Te quedas esperando mirando fijamente el cursor con los músculos tensos como si esperaras una bofetada. A veces se recibe esa bofetada en forma de todo tipo de calificativos (desde grosero a salido) y a veces, más de las que podría imaginar, la respuesta es ciertamente receptiva.

Ayer volví a decir algo similar y la respuesta me sorprendió por que fue ocurrente y simpática. Ni me insultó ni fue precisamente el inicio de una tórrida sesión de cibersexo sino más bien de una charla amena y divertida. Ya se que no es popular decirlo pero a veces hablar es casi mejor que follar (aunque claro, follando aguanto más).
 
El aprendiz de pintor

El joven aprendiz de pintor que ayer mismo
Juraba que mis cuadros eran su catecismo
Hoy, como ve que el público empieza a hacerme caso,
Ya no dice que pinto tan bien como Picasso.
En cambio la vecina que jamás saludaba
Cada vez que el azar o el ascensor nos juntaba
Vino ayer a decirme que mi última novela
La excita más que todo Camilo José Cela.


Siempre me ha gustado esa canción más que nada porque es una historia mil veces repetida que a mi me ha sucedido con cierta frecuencia.

Se trata ni más ni menos de que gente que te admiraba o simplemente se identificaba contigo de pronto se sienten “traicionados”. Hay veces que se trata de diferente ritmo de evolución. Cuando yo tenía dieciséis años llevaba chapitas anarquistas, leía a Bakunin o al insoportable de Nietzsche e incluso tenía algún póster del ché (afortunadamente no guardo fotos de aquella época) y tenía un vecino/amigo que era todo lo “-ista” que se puede ser (pacifista, ecologista, comunista, etc..). Hoy día, transcurridos más de veinte años (joder…) yo creo que sigo siendo básicamente igual pero él me ve como un traidor a la causa. Y es que él sigue siendo básicamente igual de “-ista” mientras que yo me adapto mucho mejor a la frase (se la atribuyen como siempre a Churchill pero creo que es de Raymond Aron) de “Quien con veinte años no es comunista es que no tiene corazón, quien lo es con cuarenta es que no tiene cabeza”. Puedo argumentar que, en realidad, detrás de mi supuesto cambio no lo hay tanto y tal vez se trate de un proceso de información. Si con quince años hubiera conocido la biografía del “ché” estoy casi seguro que no habría tenido jamás un póster suyo.

Otras veces no tiene nada que ver con distinto tipo de evolución sino que es puro desconocimiento. A veces conoces a alguien en un aspecto de la vida y crees conocerlo totalmente. Esto, por lo que veo, se da mucho en el blog. También pasa cuando, por la razón que sea, alguien se hace una idea de ti y pretende que tu seas como el/ella piensa. Por poner un ejemplo chorra, yo no sé la de veces que me habrán dicho a mi “no puedo creerme que te guste el fútbol”. Debe ser que tengo cara de poco futbolero o que es algo con muy poco sexapil o directamente que a quien me lo dice se le caen los palos del sombrajo y le desmonto la imagen de hombre “interesante”. Seguramente conmigo estas situaciones son más frecuentes porque además mi forma de ser me impide muchas veces adaptarme aunque sea momentáneamente y con el único propósito de ligar. Esta forma de ser, como ya he comentado en alguna ocasión me ha provocada más de un problema con mis amigos en mi adolescencia/juventud.

Los verdaderos problemas surgen cuando detrás de la constatación de que la otra persona no es como tu pensabas (aunque sea en un aspecto nimio) intentas cambiarle. Normalmente uno es como es y tiene sus “cadaunadas”. En mi caso y con mi edad las posibilidades de cambiarme son muy pequeñas.

Yo creo que he tenido la suerte de tener una especie de relación perfecta (de hecho estoy convencido pero lo expreso así por prudencia) y si alguna vez me lo han preguntado o simplemente le he dado vueltas al tema creo que la razón de tener una relación de este tipo no se basa ni en el amor, ni en el sexo, ni en la amistad. Yo creo que simplemente el secreto es conseguir estar con alguien sin que te importe ni te afecte el hecho de que sea distinto. A mi me aceptaron como era y yo la acepté tal cual. Seguramente sería difícil encontrar dos personas con más diferencias que nosotros. Ella ordenada, yo un desastre total, ella impulsiva, yo analítico, a mi me gustaba la casa, a ella salir a todas horas, a mi la soledad, ella la odiaba, etc, etc… … podría poner mil formas de ser opuestas que nos serían aplicables. La verdadera incógnita para mi fue el porqué, aún siendo perfectamente consciente de todas las diferencias, jamás tuvimos una pelea seria y como en mi caso, siendo como soy muchas veces muy poco tolerante con los defectos de los demás (si bien esto se me ha ido curando con el tiempo), fui capaz de asumir nuestras diferencias.

El caso es que me ha sucedido muchas veces y supongo que no seré ningún caso especial, que la gente a la que en un momento dado le he caído bien o ha congeniado o incluso me ha admirado, se ha llevado una desilusión por como soy y, porque no decirlo, también el caso contrario. Más de una vez me han comentado que en una primera impresión me catalogaron como un gilipollas y que, transcurrido el tiempo y con algo de conocimiento por medio habían cambiado radicalmente su forma de pensar. Curiosamente esto último me ha pasado con algunos/as de mis mejores amigos/as.

Lo único que yo suelo decir en estos casos es que, en la mayoría de las ocasiones, las presunciones viene de los otros porque yo soy muy claro aunque incluso así haya gente que se empeñe en pensar que detrás de esa claridad hay una actitud camaleónica. Es el típico “ya… eso dices tú pero en el fondo….”.

Pensando sobre el tema encuentro una gota de genialidad que me hace aumentar la admiración por mis padres a pesar de las veces que he pensado que no tenían ni idea de nada. En este caso la admiración le toca a mi madre. Un día, un crío de su clase dijo “estijeras” y ella le dijo que se decía “tijeras”. El chaval (de unos cinco o seis años) se quedo muy serio y dijo “se dice estijeras porque mi abuelo dice estijeras y si él lo dice que es muy listo es que es así”. Mi madre simplemente le dijo: “bueno, si lo dice tu abuelo… será verdad”. Cuando le pregunté porqué le había dicho eso me contestó “ya tendrá tiempo de comprobar que su abuelo no es perfecto pero con su edad es bueno tener un referente”. Imagino la desilusión del chaval cuando comprobara que su abuelo se equivocaba. Contando con el hecho de que el crío en cuestión tendrá ahora sus treinta añitos seguramente ha pasado por el trance de comprobar que su abuelo se equivocaba en muchas cosas y volver a descubrir la razón que tenía su abuelo en muchas otras.

Y todo esto a que viene?.. pues mitad a que me ha dado por ahí y mitad al hecho curioso de que, con una diferencia de pocos días he recibido dos mails. En uno me decían que con los primeros post que leyó de mí le había resultado un gilipollas integral (no eran sus palabras exactas pero creo que es un buen resumen) pero que con el paso del tiempo y leyendo mi blog entero cada día le gustaba más y en el otro decía que al principio le había gustado mucho pero que después se había llevado una desilusión conmigo sobre todo al comprobar mi forma de pensar sobre algunos temas. En los dos casos eran hombres lo cual es una bonita novedad (no es que reciba muchos mails pero casi todos de mujeres). En los dos casos le agradezco sinceramente el que hayan gastado tiempo (iba a decir perdido el tiempo pero suena mal) escribiéndome. No creo que cambie por una opinión pero siempre que escucho o leo una opinión (sobre mí o sobre cualquier cuestión) suelo tenerla en cuenta y analizarla. En estos casos son muy generalistas y simplemente me quedo con el hecho de que, como suele suceder, hay a quien le gusta tu forma de ser y hay a quien no le gusta. Los dos han sido muy respetuosos así que gracias a ambos.
 
M&M II. La conclusión.
Curioso pero tuve la oportunidad (y ciertamente agradable) de constatar algunos de los comentarios del post anterior con la protagonista. Antes que nada aclarar que, obviamente, en un post se debe resumir una situación (ya son suficientemente largos mis post) y que tampoco es que la mujer en cuestión soltara la frase de pronto y sin un contexto.

No obstante le estuve preguntando si el hecho de que (insisto, de forma mucho menos directa que el post) dejara claro su preferencia por conseguir una pareja “formal” se debía al hecho de querer espantar a los moscones. He de decir que se rió mucho de la ocurrencia pero no era su idea. Iba más por el lado que alguien también comentó. La idea de que buscaba algo y no tenía ganas de juego ni demasiado tiempo para perder.

Lo que me dijo me pareció coherente. Y para mi la coherencia es una virtud escasa que suelo apreciar. Simplemente me hizo notar (para mi sorpresa) que es una mujer bastante llamativa (en serio?). Algunos hombres –me dijo- tienen la extraña costumbre de prometer lo que sea y ya me ha pasado alguna vez que me he llevado una sorpresa al comprobar como, quien yo creía que se planteaba un proyecto de futuro (dijo literalmente “proyecto de futuro”.. curioso no?) en realidad lo único que quería era acostarse conmigo. De forma un poco menos directa vino a decirme que eso era una perdida de tiempo porque con alguno de ellos si se lo hubiesen pedido de forma más clara se los habría tirado sin necesidad de tantas “citas románticas”. Como nos pasa cada vez a más gente, ella no tenía tiempo y quería “ir al grano” y por eso dejaba claro lo que buscaba. Así pues el resumen podría ser algo así como... "si quieres que follemos me lo dices y ya veremos y si quieres que nos conozcamos con vistas a una relación formal lo hacemos... pero no me hagas gastar tiempo para nada".

He de decir que la sensación de que una mujer como esa te diga muy seria "si quieres follar conmigo pues preguntamelo y ya está" es realmente curiosa y algo inquientante.

Volviendo al tema, la verdad es que la diferencia entre eso y lo de quitarse los moscones es muy sutil pero existe. Y dicho lo dicho, me agradeció la idea para la próxima vez que quiera espantar a dichos moscones. Y como no me gusta quedarme con lo que no es mío os traspaso dicha gratitud.

PD: También le pregunté si ella pensaba que se me veía el plumero pero no entendió la razón de la pregunta. Así pues ya somos dos que no entendemos.
 
Marketing y mercadeo
Hace un tiempo vi un documental donde una serie de científicos trataban de descubrir las razones del atractivo sexual. Como premisa querían saber si el atractivo sexual dependía de modas o no. Parece claro que las modas influyen mucho en los arquetipos de belleza pero se intentaba determinar si había un fondo o una razón para esto. Se hacían pruebas y experimentos como por ejemplo enseñar fotos e imágenes a bebes para ver su reacción ante ellos. De estas pruebas sacaron como conclusión que la belleza del rostro tiene que ver con la simetría del mismo. Esto explica algo que es una técnica muy común en publicidad y que consiste en “componer” un rostro duplicando la mitad del mismo (como si fuese un espejo). Esta es la razón de que en algunos anuncios de cremas las caras perfectas de las modelos den una impresión de irrealidad. Simplemente es que no son reales.

Otra prueba que me hizo gracia fue cuando se fueron a hablar con una tribu perdida en el amazonas. Supuestamente estos tipos no habían tenido jamás contacto con la civilización (a saber..). Le enseñaban fotos de hombres y mujeres y les preguntaban cuales les atraían más. Los resultados eran curiosos aunque bastante esperados. En cuanto a los hombres, cuanto más grandes y fuertes parecieran más atractivos les resultaban a las mujeres. En cuanto a las mujeres cuanto más grande fueran sus pechos y caderas más atractivas les parecían. Era graciosa la cara de asco de los tíos cuando le enseñaban algunas fotos de modelos superfamosas y que cumplen a rajatabla la moda de la mujer delgada.

Pero lo gracioso fue la explicación que daban los hombres y las mujeres a su elección. Es obvio y básico como lo eran ellos y como, al fin y al cabo, lo somos todos. En cuanto a las mujeres querían un macho fuerte para ser el padre de sus descendecia porque les aseguraría protección, les haría una choza grande y sería un buen cazador. Una cosa curiosa es que preferían a los hombres fuertes pero con algo de grasa porque decían que aguantarían más cuando hiciera frio o no hubiese comida. En cuanto a las mujeres, cuanto más grandes fuesen los pechos mejor amamantaría a sus hijos y unas caderas anchas aseguraría que sería fuerte cuando estuviera embarazada y más posibilidades de tener un parto más sencillo.

De aquí saque dos conclusiones. La primera es que en realidad no soy un hombre del diecinueve ni del renacimiento como algunas veces pienso sino más bien del neolítico tardío. La otra conclusión es que, al final todo es puro marketing.

Me han comentado varias mujeres (es que yo de estas cosas solo hablo con mujeres) un hecho a que yo me resisto a creer y es que toda mujer, sobre todo si no tiene pareja, cuando ve a un hombre lo analiza desde el punto de vista de un “proyecto de futuro”. Es obvio que en el mundo en el que vivimos, y aunque nuestros genes de antepasados nos influyan, los factores que hacen que un hombre sea un buen proyecto de pareja y padre no tiene que ver necesariamente con lo fuerte que sea. Digamos que, para casarse mejor un tio con un buen futuro (ya habrá tiempo de ponerle los cuernos con un maromo).

Una amiga de la que he hablado alguna vez en este blog (la que me decía que me parecía a House) y que siempre me da algo de caña me suele decir que me vendo fatal porque debería ser más explicito en mis virtudes como partidazo. Me ponía varios ejemplos curiosos que algún día comentaré. El caso es que yo sigo creyendo sinceramente que esto no es así pero el hecho de que varias mujeres, de muy distintas formas de ser y de pensar, me hayan dicho algo muy parecido me hace dudar.

Pero si las mujeres buscan un proyecto de futuro (las que lo busquen) que es lo que buscan los hombres?. Bien, si hiciésemos caso a nuestros genes prehistóricos buscaríamos una mujer con grandes caderas y grandes pechos para que sea la madre de nuestra descendencia. En mi caso sobra el porqué pero se ajusta bastante. Fuera de bromas yo creo que los hombres buscan lo mismo que las mujeres pero con una pequeña diferencia. Hoy en día, al menos en los ambientes que yo me muevo, casi podemos hablar de tres estados que coinciden con el estado civil. El pre-matrimonio que es el periodo de tiempo desde que eres adolescente hasta que te casas. En este estado se busca una pareja. Después está el tiempo de matrimonio donde básicamente se busca descendencia (obviamente es una burda generalización) y el post-matrimonio que es cuando te separas o te divorcias. En este caso las mujeres, no sé si porque confían más en la raza humana o porque que no escarmientan y parece que vuelven a buscar una pareja. Los hombres sin embargo se vuelven muy reticentes a todo lo que suponga compromiso. Otra cosa es que al final terminen “cayendo” que esa es otra cuestión.

En todo estos juegos de seducción lo que nadie puede negar es que el marketing es fundamental. Conscientes de las preferencias del hombre, las mujeres se centran en el hecho de mostrarse lo más diferente posible a como se ven recién levantadas de la cama (una pena porque es probablemente la apariencia que más me pone a mi aunque, seguramente, tiene mucho que ver con que me recuerda cierta “costumbre” mía nada más levantarme). Los hombres sin embargo se centran en aparentar un éxito económico y social. En presentarse al fin y al cabo como el jefe de la manada.

Todo esto me surge de una experiencia que tuve este fin de semana en una de mis salidas nocturnas. Conocí a una mujer que desde luego había hecho un magnifico trabajo de “preventa”. Sin ser una diosa, su forma de vestir y sus formas la hacían particularmente apetecible. Para completar la figura, y aunque todos sabemos que no es estrictamente necesario (aquí quien no note el sarcasmo se me echará a la yugular) era una mujer con una amena conversación. El bailar salsa con una mujer como esa, con falda estrecha (con su correspondiente raja), taconazos, una melena morena y rizada y un escote generoso es probablemente una de las experiencias más eróticas que se pueden tener. En estas estamos cuando, como nadie es perfecto, detecté un fallo casi irremediable. Sin venir mucho a cuento soltó la frase: “Es que yo busco una pareja formal, un novio de momento pero que no descarte casarse”.

Por dios, que fallo más terrible… decir esto es algo así como utilizar un insecticida anti-feromonas. Obviamemente, los especímenes masculinos que la rodeaban cambiaron inmediatamente la risita de gilipollas típica del estado de excitación por la mueca de desagrado. Mi diagnóstico fue un fallo lamentable de estrategia comercial y de marketing. Porque una mujer puede pensar eso pero de ahí a decirlo hay un trecho. Ya mucho más calmado, con esa extraña calma que te da el saber que no hay nada que hacer, seguí hablando con ella y no pude evitar una sonrisa cuando me dijo a que se dedicaba: Era directora de marketing.
 
Que no joder...
Leo en el blog de Lukre una historia que cuenta sobre un amigo suyo (como siempre suelo recomendar lo mejor es que lo leáis, el enlace está aquí al ladito) que se siente solo porque ninguna mujer le llena.

Lo que me ha llamado la atención del post es que el “diagnóstico” que ella hace de él y el que, según parece él mismo se hace, me recuerda el que hacen de mi mis conocidos y mis pocos amigos de mi. En realidad, digamos que lo que me ha llamado la atención y me ha provocado este post es el hecho de que yo opino y siento de forma totalmente diferente al amigo de Lukre (que se siente solo porque no encuentra una mujer especial) y sin embargo nadie me cree. La verdad es que ya renuncio a explicarme (y eso que es uno de mis defectos/deporte favorito).

A veces cansa porque ya no es que tu tía segunda (que es no se qué es y ni que le toca a tu madre) te diga mientras te cepilla el traje con el bigote.. “niño, a ver cuando nos casamos que estoy deseando ir de boda” (es curioso como uno puede pensar frases tan groseras mientras contesta un educado y resignado "ya veremos"). O que, incluso, alguna amiga de tu hermana le pregunte por si eres (soy) gay (hija.. es que ese tiarron y que aún no lo haya pescado ninguna…).

No es eso. La cuestión ya está llegando incluso a la gente que se supone que más me conoce y no hay día que no salga con amigos o tenga una conversación relajada en la que me pregunte si estoy sólo (sin pareja) y sobre todo porqué lo estoy.

Lo cierto es que, como me pasa últimamente en algunos otros aspectos de mi vida, yo en el aspecto sentimental tengo exactamente lo que quiero. De hecho estoy convencido de que si me enamoro perdidamente de alguien será “contra mi voluntad”.

Y es que no entiendo la razón por la que es tan difícil de creer que yo no me siento solo estando solo. O mejor dicho, yo no me siento mal estando solo. De hecho es que para mi la soledad es un estado natural y siempre me ha parecido mucho menos natural el estar en pareja. Incluso cuando he estado perdidamente enamorado (y no hace falta decir que lo he estado) no he renunciado a ciertas parcelas de soledad.

Hoy día, no sé si tengo éxito o no con las mujeres. Si quisiera ser optimista podría decir que tengo mucho más éxito del que necesito (y es que necesito muy poco). Es obvio que uno tiene unas necesidades físicas pero esas se satisfacen (más o menos) con cierta comodidad (incluso aunque aún no tengo pornochacha). En cuanto a mis necesidades sentimentales, seguramente son incluso menores que las físicas y no creo que hoy en día tener una pareja “formal” las cubriera.

En cuanto a otros aspectos, digamos que tengo la vida hecha. No tengo problemas económicos (y toco madera) y hago lo que me gusta lo cual siempre he pensado que es un lujo irrenunciable para mi y en general estoy razonablemente satisfecho con mi vida.

Pero ahora está la cuestión que parece nadie entiende y debe ser porque me explico fatal. Con ligeras variaciones todo el mundo me dice: ¿como es que un tío como tu (y aquí póngase lo que se quiera que hoy me siento modesto) no tiene pareja?. Las mujeres, que son muy suyas suelen expresarlo con una ligera variación que dice mucho de su forma de ser.. suelen decirme.. “como es que ninguna te engancha”. Y más de una vez me sueltan lo de “el soltero de oro” lo cual me alucina porque nunca me he considerado precisamente un premio (porque aunque tengo mis virtudes lo cierto es que no soy precisamente fácil de llevar).

Que me hagan esa pregunta es sobre todo un poco pesado pero lo que me tiene pelin quemado es que la gente no me crea cuando digo que no tengo malditas las ganas de emparejarme, que en mis prioridades vitales el hecho de conocer a una mujer y vivir con ella (lo de casarme ya es de ciencia ficción) ocupa un lugar muy pero que muy lejano. Y me consta que estas cosas no se buscan pero a veces se encuentran y puede suceder que mañana me enamore perdidamente de una mujer y me dé por tener siete niños con ella, pero hoy por hoy, no tengo la más mínima intención. Dicho esto y después de un pequeño periodo de reflexión la respuesta es casi siempre similar… “bueno, eso dices ahora pero en realidad todos buscamos…”.

Reconozco que aún sintiéndome un incomprendido aún habría un caso en que lo sería mucho más y seguramente sería peor para los demás: Si fuese una mujer. Y es que somos tan machistas hombres y (sobre todo) mujeres que si fuese una mujer sería igual de incomprendido pero con el agravante de que en vez de soltero de oro sería “la solterona a la que se le pasó en arroz”.
 
español ergo fascista
Hace ya mucho tiempo tuve la suerte y el honor de ser invitado en casa de un amigo vasco. No soy para nada de ir de invitado. De hecho tengo familia bastante repartida por toda España y jamás suelo presentarme en su casa y, mucho menos, quedarme a dormir. Cuando acudí a esta invitación fue porque mi amigo insistió tanto que me sentí casi obligado. De cómo me trató la familia de mi amigo y su cuadrilla no puedo decir sino cosas buenas. La verdad es que me sentí como en casa (suponiendo que en casa me trataran siempre tan bien).

Este amigo mío era (y supongo que es aunque lamentablemente hace mucho que perdimos contacto) un vasco de los de los ocho apellidos vascos y euskera-parlante natural. Es decir, de los pocos que pueden decir que el euskera es su idioma materno. En las mismas circunstancias en que conocí a este amigo conocí a otro. También un tío estupendo. Este hombre era un típico exponente de chaval hijo de inmigrantes (toledano y gallega) de la margen izquierda. Este chaval me quiso invitar también a las fiestas de su pueblo pero me dijo que tenía un poco de miedo de que alguno de sus “colegas” me insultara por el hecho de ser español y entonces lo pasaría muy mal.

En los cuatro días que estuve en ese pueblo del Duranguesado me lo pasé de fábula y conocí a gente magnífica y comprobé una vez más que hay gente estupenda en todos sitios. Hay (o al menos entonces había) muchas diferencias entre la forma de ser vasca y la andaluza. Me llamo la atención el tema de las cuadrillas. En Andalucía no se tiene tan arraigado el hecho de pertenecer a un grupo. Todos tenemos “pandilla” o grupos de amigo pero estoy seguro que no llega al punto de las cuadrillas que yo he conocido en el país vasco y en Navarra. De lo poco que yo conozco las cuadrillas son una institución social cuya importancia es casi como la de la familia. Este chaval tenía las orlas de su clase desde la guardería y me enseñaba la foto de los amigos que yo había conocido saliendo a tomar zuritos. Eran todos amigos desde que tenían tres años!. Además era curioso porque siempre salían juntos y, excepto por matrimonio o noviazgo, nadie cambiaba de cuadrilla.

Por otra parte, también era curioso para mi la especie de rivalidad sorda (no explícita, pero evidente) que había con las demás cuadrillas del pueblo. Una chica que era asistente social en un pueblo donde el 95% de los votos eran de HB me dijo: “pon a cuatro vascos en una habitación y al cabo de una semana se harán dos cuadrillas de dos que serán como hermanos y que no se hablaran con los otros dos”. Este ejemplo me lo puso hablando de cómo ese pueblo, donde el 95% votaba lo mismo, estaba totalmente dividido por el uso de cualquiera de las versiones del euskera en los carteles oficiales. En cierta forma me recordó (esta vez sí) la manía que tenemos en mi tierra de dividirnos en dos grupos con cualquier excusa.

En los días que estuve se habló varias veces del tema político. No eran tertulias políticas pero, lo mismo que en mi tierra puede surgir en cualquier momento una discusión sobre el equipo de fútbol, allí el famoso “conflicto vasco” saltaba por cualquier circunstancia. Mi amigo, su familia y, como no, su cuadrilla podrían calificarse como “nacionalistas moderados”. Una vez me dijo que era del PNV porque jamás se habría planteado ser de otro partido. De hecho me comentó que le parecía curioso eso que habia visto cuando estuvo en Madrid de que la gente cambiara el voto.

A pesar de que yo siempre estoy en contra de todos cuando se habla de política (creo que ya se me ha notado mi particular aprecio de los políticos) soy bastante abierto a cualquier opinión y siempre he puesto el límite en el uso de la violencia (sea del tipo que sea y por la razón que sea, se trate de Pinochet o del “Che”). Así pues, las conversaciones eran muy normales y la mayoría de las veces terminábamos riéndonos. Sin embargo me llamó la atención que en la mayoría de las ocasiones se asociaba directamente lo español con el franquismo. El padre de mi amigo me dijo algo así como que el no estaba de acuerdo con la gente que atacaba a los españoles pero que también habría que entender que allí se había sufrido mucho en la guerra por los ataques y los bombardeos de Franco. Lo vi tan convencido de aquello que tampoco quise argumentarle. Para que gastar tiempo en balde. Esta claro que, no sé si conscientemente o inconscientemente, se ha hecho un trabajo estupendo de comedura de coco colectiva. Y se había conseguido incluso que una ideología tan conservadora como la nacionalista vasca tradicional (la del PNV) fuese considerada por los jóvenes como progresista en contraposición con todo lo español que, estaba claro para ellos, deriva directamente de fascismo franquista.

Una última prueba de esta comedura de coco me la dio una frase que le oí a mi amigo de la margen izquierda al que conocí (como al otro) en un curso de postgrado cuando me dijo. Joder, la verdad es que yo pensaba que en Madrid me iban a insultar en cuanto notaran mi acento pero veo que la gente me trata normal. Para ser absolutamente honesto debo decir que no se le trató normal. De hecho se enteraron pasado el tiempo que una vecina había llamado a la policía para avisarle de que había dos chavales vascos jóvenes viviendo en un piso de alquiler.

No sólo sucede esto en el país vasco. Al cabo del tiempo, un día hablando con un conocido catalán me explicó que la mayoría del sentimiento anti-españolista venía de la época de represión franquista. Yo le pregunté si en Cáceres o en Málaga no hubo represión y el me contestó de forma sorprendente: Hombre, no es lo mismo. En Caceres o Málaga eran todos de Franco (!!!).

Nunca he hablado con nigún independentista gallego pero me juego lo que sea a que tendrán algún razonamiento similar incluso aunque se trate de "la tierra del caudillo".

Muchas veces me he acordado de aquellas conversaciones en las que me dio la impresión de estar hablando con “abducidos”. Es la misma impresión que me da cuando hablo con gente que parece coherente y normal pero que asocia irremediablemente a todo lo vasco con el terrorismo o no soportan que se hable catalán o defienden el boicot al cava. Siempre he pensado que son similares forma de pensar y razonar solo que las circunstancias le ponen en un lado u en otro.

Hoy he vuelto a recordar esto cuando he leído sobre la agresión de un periodista (Arcadi Espada) en Cataluña por el pecado de no ser nacionalista catalán. En la respuesta del grupo de jóvenes independentistas se alega que ellos siempre estarán en contra del fascismo y el españolismo.

 
Carcoma en mis recuerdos
Lamentablemente apenas conocí a mi abuelo. En realidad a ninguno de mis abuelos y abuelas. Pero al que me refiero falleció cuando yo tenía pocos años. Es una pena porque por lo poco que he ido sabiendo de él era una persona un tanto peculiar que seguro que merecería ser conocida a fondo.

Solo me quedan mis recuerdos de un señor mayor, con pelo blanco y siempre vestido de traje y con sombrero, que saludaba a todo aquel con el que se cruzaba de forma muy educada y de sus plantas de caramelos. Porque, ante mi asombro de pocos años, mi abuelo tenía unas macetas con plantas que daban caramelos de menta (“pictolines”). Cuando me decía que no tenía caramelos yo siempre le decía.. “mira bien que a lo mejor hay alguno debajo de alguna hoja”. Yo nunca los vi en las plantas pero es innegable que allí estaban.

Por retazos y cosas que me han contado después también me queda algún recuerdo de una personalidad curiosa y a veces enigmática. Siendo “Rico de pueblo” y habitual compañero de tertulia y de partida de las fuerzas vivas del pueblo (cura, alcalde, médico y capitán de la guardia civil) tenía también amigos entre los “rojos”. Después de la guerra, siendo juez de paz del pueblo y gracias a sus amistades en Madrid con gente del movimiento salvó a bastantes vecinos de la carcel o de algo peor y, para completar el enigma, años después de ser enterrado, apareció entre sus pertenencias un carné de la CGT (Confederación General de Trabajadores) del año 35. Ni mis padres ni mis tíos tenían la más remota idea de cómo y porqué tenía ese carné.

Fue una persona mal dada para los negocios. Dos veces se enriqueció y dos veces se arruinó. Era un auténtico “dandy”. Por poner sólo un ejemplo de varias anécdotas al respecto mi madre me contó como pasó cuatro meses en un hospital en Madrid y como hizo que mi abuela le comprara una camisa blanca cada día de esos meses para “estar presentable”. Jamás salía a la calle si no tenía un traje perfecto con la raya de los pantalones marcada, una camisa impoluta y , por supuesto, su corbata, reloj de bolsillo y sombrero. En definitiva era un hombre de finales del siglo XIX en pleno siglo XX.

Tampoco nadie sabía a ciencia cierta de donde o porqué conocía a determinadas personas importantes y/o conocidas como banqueros, políticos o escritores y pintores siendo como fue casi siempre un hombre de pueblo. Jamás hablaba de ello ni presumía pero hay cosas muy curiosas como, por ejemplo, el hecho de que, incluso después de fallecer, todos los años recibía un regalo valioso (relojes de oro, plumas, litografías) de parte del presidente (ya fallecido también) de uno de los mayores bancos de España. Junto con el regalo siempre la misma tarjeta “Para mi querido compañero y amigo tito”. Lo de tito es porque me llamo igual que él (aunque no por él, es otra historia).

El hecho de estos conocimientos y la curiosa discreción que siempre tuvo sobre estos temas me hizo elucubrar durante una época que a lo mejor era un masón o algo parecido pero vaya usted a saber. Según mis tíos pudiera ser perfectamente de los días de farra de cuando su padre lo envío a Madrid a estudiar. Nunca terminó ninguna carrera pero, por lo poco que le oyeron contar, debió conocer bastante bien el “Madrid la nuit” de los años veinte. El hecho de que conociera a esta gente en situaciones “poco decorosas” explicaría también tanto oscurantismo.

Pero de mi abuelo tengo una pertenencia única y exclusiva. Siendo un crio, sentado en su regazo me contó una historia que se me grabó en la mente. Era la historia de un hombre y un árbol que nacieron a la vez. El padre del protagonista de esta historia sembró (no plantó no, lo sembró) un árbol cuando el niño nació. Para ser exacto sembró una bellota de roble. No era época de siembra y le dijeron que no germinaría pero lo hizo. Este niño nació con el árbol y desde siempre se identificó con él y lo hizo suyo. Lo cuidaba y a su sombra se hizo un hombre. Pasó mucho tiempo y aquel niño tuvo familia pero siempre tenía un tiempo para su árbol. En un momento dado el niño tuvo que mudarse muy lejos y tuvo que abandonar el árbol que iba a ser destruido ya que, el nuevo propietario iba a construir en el corral. Cuando yo le pregunté a mi abuelo que hizo con el árbol el me dijo sonriendo. “El niño-hombre lo cortó con sus propias manos e hizo construir un mueble con él. Una mecedora. Así estaría siempre cerca de él”.

Inmediatamente baje la mirada a la mecedora de mi abuelo. Esa mecedora en la que nadie jamás podía sentarse ya que estaba reservada para él y le pregunte.. ¿Abuelo, eres tu ese hombre?, ¿Es esta esa mecedora?. Él sonrió y no me dijo nada.

El caso es que a los años de fallecer mi abuelo mi tía que fue la que heredo aquel piso se fue al pueblo y vendió o tiró casi todos los muebles viejos pero yo, que era aún adolescente, insistí en que quería esa mecedora. La he guardado durante todos estos años y la tengo en mi casa de campo. Nunca supe si la historia es real o no. Por una parte mi padre recuerda perfectamente varios árboles en el corral de la casa, por otra parte nunca les dijo ni a él ni a mis tíos nada sobre algún árbol especial. Tampoco recuerdan si esa mecedora la tenía en el pueblo o donde la compró si es que la compro. Lo cierto es que, según la persona que me la restauró hace unos años, es de roble macizo lo cual no parece que sea muy habitual. Y una vez más no sé si es cierto y se trata una vez más de la extraña discreción de mi abuelo o es una historia inventada.

En cualquier caso, y gracias a esos extraños mecanismos de la nostalgia, para mi esa mecedora es intocable. No aceptaría dinero alguno por ella y constituye el único nexo de unión con una persona con la que, estoy seguro, perdí cientos de conversaciones apasionantes.

Hace unos días fui a darme una vuelta por la casa ya que hace mucho que no iba. Me senté a leer en la mecedora como siempre hago y escuché un ruido que parecía detenerse y volver. Examiné la mecedora y, aterrado, descubrí unos pequeños orificios en una pata. Mi mecedora tiene carcoma. Ahora estoy en una época de muchísimo trabajo y tengo que tomar decisiones bastante importantes. Me fui a mi casa además de para echar un vistazo para relajarme y pensar y desde entonces sólo puedo pensar en la puta carcoma. Ya he puesto solución y he contactado con un taller que me va a revisar la mecedora por si acaso.

Una mecedora que a mi me gusta pensar que está hecha de un roble que mi bisabuelo sembró cuando mi abuelo nació y junto al que mi abuelo creció. Y es que uno, aunque no es particularmente sensiblero ni nostálgico, no puede admitir que la carcoma se coma sus recuerdos.
 
The consultants
Cuando yo comenzaba a trabajar el “Consultor” más que un puesto de trabajo era una categoría profesional y a veces una categoría humana. Se trataba de la persona con una larga experiencia y conocimientos. En definitiva, como su propio nombre parece indicar, se trata de la persona a la que todo el mundo consulta. Las empresas de consultoría eran algo así como pequeñas agrupaciones de expertos en algún sector concreto. De hecho en USA, donde nacieron a principios del siglo pasado, las empresas de consultoría legal, económica, estratégica, de producción, etc, solían ser organizaciones alrededor de unos pocos socios consultores.

Ahora no. El termino se ha degradado hasta niveles insospechados hasta que, en determinados ambientes, hablar de un consultor es algo así como hablar de un “mindundi”. Tanto es así que ahora se habla del negocio de consultoría a cualquier negocio de servicios, sea el que sea. Prueba de esto es que en las pirámides de la mayoría de las empresas los consultores suelen estar en la base y se da mucho el término tan curiosamente antagónico de “consultor junior”.

Con respecto a los consultores con mayúsculas. Esos de los que hay muy pocos (como es lógico) yo he tenido la suerte de conocer a alguno. Suelen tener cierta edad como es normal ya que si algo es fundamental en un consultor es la experiencia y alguna característica común que yo he apreciado (al menos en los que he conocido). Suelen tener mentes muy abiertas y están siempre dispuestos a aprender. Esto puede parece contradictorio con alguien que sabe mucho pero no lo es en absoluto. De hecho la mejor forma de saber mucho es estar dispuesto a que cualquiera te enseñe. Por poner sólo un ejemplo, yo he conocido a, probablemente, uno de los mayores expertos en diseño y construcción de centrales de cogeneración. Tuve una entrevista con él para un proyecto de automatización. Después de contestar todas mis preguntas me dijo “ahora me toca a mi” y me hizo más preguntas sobre lo que yo hacía de las que yo le hice a él. Otra característica de los consultores de verdad que yo he conocido es que están suficientemente seguros de si mismo como para que no les importe admitir que hay algo que no conocen. Normalmente este tipo de consultores son bastante tajantes en sus opiniones sobre su sector de actividad específico pero están muy abiertos a otro tipos de conocimientos.

En cuanto a los otros. Hay tantos que generalizar sería aún más injusto de lo habitual pero si es cierto que hay muchos que son justamente lo contrario. Suelen ser jóvenes, con poca predisposición para aprender (eso sería como admitir que hay algo que no saben) y normalmente bastante prepotentes. Esta prepotencia esta muchas veces auspiciada por las mismas empresas. Un conocido mío es gerente de una de estas consultoras (una de las más conocidas) y me decía, medio en broma, medio en serio que, cuando un chaval se tira de seis a ocho años en una ingeniería y después un master y tres cursos en USA o Inglaterra para aprender inglés y tu llegas y le dices que le vas a pagar ochocientos euros y tienen que echar doce horas diarias le tienes que dar algo más para que decidan colocarse de reponedores del carrefour. Así que le das el orgullo de pertenecer a una élite.

Yo vivo a cincuenta metros de las oficinas principales de esta empresa y veo pasar continuamente a estos chavales con sus trajes. Siempre me recuerdan a los mormones americanos que iban de casa en casa.

Sobre este tipo de consultores con minúsculas he tenido experiencias directas y contadas por terceros. Por poner sólo la primera que me viene a la mente, he estado en una sala mientras una chica de unos veintipocos años con el pomposo título de “Consultora en Sap” (titulo obtenido en un cursillo de cuatro semanas) les decía sin mucho adorno ni disimulo a un grupo de señores que, en treinta años habían convertido un taller familiar en una empresa líder en su sector en Europa con una facturación de mil millones de euros, que poco menos que no tenían ni puta idea de producción.

Curiosamente al poco de suceder esto vino un señor de unos cincuenta años que se autoproclamaba “consultor en mantenimiento” y los puso, esta vez si, firmes a todos explicando como podían optimizar las tareas de mantenimiento utilizando el mantenimiento predictivo. Ni que decir tiene que la diferencia era abismal.

Y bueno, alguno/a se preguntará a que viene todo esto. En realidad no viene a nada, es una reflexión que me viene cada poco y ahora me lo recuerda el hecho de que he leído algunos blogs sueltos de aquí y de allá y he notado una especie de moda por la “consultoría en relaciones sociales, amorosas y sexuales”. De pronto parece que nos ha dado por dar recetas, “check-list” y procedimientos para conocer a alguien y/o enamorarlo y/o follárnoslo.

Estos post me ha recordado esos libros de autoayuda del tipo “quien se ha comido mi queso” que dicen cosas evidentes pero que sirven para poco. La única duda que me queda es si los autores son Consultores con mayúsculas o aún se trata de consultores juniors.

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